Alguien con quién me iba a reunir, habiendo consensuado previamente
un punto de agenda al vernos tras la bienvenida me planteó “…vamos
primero a lo primero…” lo cual implicaba una decisión de su parte, no prevista.
Frase que me llamó la atención catalogada como interesante, la cual emplearé en
esta ocasión para referirme a ¿por qué siempre comenzamos la semana por el
lunes? Para algunos odiado, en el caso de otros algo nuevo, sorprendente; para
muchos un día más de vida.
Cuenta la historia que los días de la semana fueron nombrados
desde la era romana (Siglos I - III) relacionados con los siete planetas de la
astronomía clásica, por ejemplo: lunes = Luna (satélite de la Tierra), martes =
Marte, miércoles = Mercurio, jueves = Júpiter, viernes = Venus; en el caso del
sábado y domingo, deben su nombre al planeta Saturno y al astro Sol
respectivamente.
Usualmente retomar un nuevo inicio de semana anímicamente,
dependerá de muchos factores: ¿qué quedó pendiente de la semana anterior o algo
previsto y planificado con un rango mayor de tiempo?, ¿problemas personales,
que aunque complejo se trasladan al centro de trabajo?, ¿una
reunión en quién la preside no escucha, no acepta reflexionar? y usted lo
cataloga como una pérdida de tiempo. Resulta indiscutible que todo lo anterior genera
estrés, incertidumbre, predisposición, inclusive rechazo.
No suele suceder lo mismo cuando es el primer día de clases
(enseñanza media, universitaria) donde se conocerán a los nuevos compañeros y
compañeras, el personal docente, las autoridades; muy similar en el caso del
primer día de trabajo, donde te plantean que te presentes el lunes. Es más
posiblemente esa fecha quede registrada en su historia. En esta situación se
repiten algunas emociones: estrés y surgen nuevas como son la alegría, sorpresas.
¿Y para aquellos que no suelen descansar ni sábado, ni
domingo, dado que la naturaleza de su trabajo no lo permite?: hospitales,
gasolineras, hotelería, turismo y que decir de mi gremio: educación, donde
deben prepararse las clases, tener lista la entrega de las evaluaciones
realizadas, los pendientes como son quienes no asisten regularmente y la necesidad
de contactarlos lo antes posible, labor intrínseca permanente en la formación
de valores.
Y me falta el rol de la persona que labora 24/7, mamá,
abuela, tía, muchas de ellas que a la par de su trabajo, tienen este otro “trabajo”,
la limpieza del hogar, la preparación de la cena, el desayuno, el refrigerio
que los menores llevarán al colegio, pendientes del uniforme listo, si las tareas
fueron realizados en tiempo; nota: no quiero ser excluyente con hombres que
realizan esta labor como integrante del núcleo familiar.
Es cierto que es necesario descansar, el cuerpo lo requiere;
no todo puede ser trabajo, pero si usted en su labor cotidiana organizada,
planificada, teniendo en cuenta los posibles imprevistos, sea Luna, Marte,
Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno o Sol, lo disfruta, se lo reconocen, se
siente bien (y los demás), su vida laboral y personal donde afloren los mejores
sentimientos, será una verdadera fiesta, será un día más de vida.
¡Pasen un buen día!
Gracias, igualmente
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