Prioridad, priorizar… mmm… «La priorización es la acción de dar prioridad a algo sobre otra cosa, organizando elementos como tareas o proyectos según su importancia o urgencia para decidir qué se debe hacer primero».
Implica evaluar elementos para clasificarlos y poder
concentrarse en los que tienen mayor impacto o son más cruciales, lo cual ayuda
a gestionar el tiempo y a ser más productivo». Visto de esta manera, se “cae de
la mata”, entiéndase algo es muy evidente, obvio o lógico, que para priorizar
se requiere tener el factor y sobre todo el impacto que pueda ocasionar:
¿salud? ¡A correr!
Por supuesto cada lector puede considerar que sus
prioridades son otras: ¿la alimentación, el estudio, el trabajo …?, donde toda solución
posible dependerá de “n” factores entre ellos económicos, el momento en sí, la
dedicación, etc.; pero cambiando un poco en aras de no agobiar me voy a mi “charco”
donde me siento bien: la educación.
Cuando laboras para una institución donde formas parte
de un equipo que desea realizar “cambios”, recuerdo el empleo de la técnica o
análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) hecho que
permitía desarrollar un plan estratégico, ¿y en el caso de las prioridades?
Sí, más de uno por cierto del cual mostraré algunos
detalles de los mismos:
1. Método ABCDE: Asigna a cada problema una categoría: A (Imprescindible), B (Recomendable), C (Deseable), D (Delegar) y E (Eliminar).
2. Matriz de Impacto-Esfuerzo: Clasifica los problemas en cuatro cuadrantes: alto impacto/bajo esfuerzo, alto impacto/alto esfuerzo, bajo impacto/bajo esfuerzo y bajo impacto/alto esfuerzo.
3.
Diagrama de Pareto: Ordena los problemas en orden
descendente de magnitud para identificar el 80% de las causas que generan el
20% de los efectos.
Un ejemplo de diagrama de Pareto en una escuela podría
centrarse en las causas de las quejas de los padres. Se recopilarían los datos,
se agruparían por tipo de queja y se ordenarían de mayor a menor frecuencia
para identificar cuáles son las más importantes.
Viable para un centro educativo, pero y ¿en el caso personal?
Por supuesto, ¡vamos allá!
El Principio de Eisenhower[1] es
un método de gestión del tiempo que clasifica las tareas en cuatro cuadrantes
según su importancia y urgencia. Este sistema ayuda a priorizar las actividades
de manera efectiva, permitiendo que las tareas importantes (y no urgentes) se
planifiquen, las urgentes, pero no importantes se deleguen y las que no son
importantes ni urgentes se eliminen o pospongan.
Estando en presencia de 4 opciones:
1.
Hacer: Tareas Importantes y Urgentes que deben llevarse a cabo de Inmediato,
tareas que no pueden esperar, y suelen ser Problemas Serios e Inesperados. ¿Salud?,
¡Corre que a la niña se le ha roto la fuente!
2.
Planificar: Tareas Importantes, pero No Urgentes que deberán hacerse con el
Tiempo; las mismas deberán llevarse a cabo, pero no tiene por qué ser de
solución inmediata. Para la próxima semana elaboraré los temarios de exámenes
3.
Delegar: Tareas No Importantes, pero sí
Urgentes que pueden hacer terceras personas, que, al no ser importantes, pueden
ser delegadas. Las aulas no están debidamente organizadas y limpias. Barreré y
organizaré junto al personal de limpieza, así como estudiantes. En mi caso
personal me resulta casi imposible delegar.
4. Eliminar:
Tareas No Importantes y No Urgentes que consumen Tiempo y Recursos, tareas que no
contribuyen nada y deben ser eliminadas. Mmmm…, creo que siempre hay que darles
una revisadita, sino para que la clasificación.
Luego dejo en sus manos qué técnica o método emplear, pero eso sí, una tarea importante y urgente, quiera a los suyos, a su gente y si el trabajo “trata de ser la primera opción” piénselo mejor.
[1] Su nombre proviene
del presidente número 34 de EEUU: Dwight David Eisenhower.













