lunes, 2 de marzo de 2026

¿Somos animales…?

Encerrar el título de este artículo entre signos de interrogación, nos conduce a una pregunta, a una interrogante, de haberlo hecho con signos de admiración (¡!) resultaría una afirmación, que, si va dirigido a las personas, resultaría realmente una ¿fea?, ¿desagradable?, ante una expresión ofensiva.

Los seres humanos a diferencia de los animales podrían ser puntuales y altamente controvertidas con el devenir de las investigaciones más recientes, digamos la capacidad de la palabra articulada, donde los segundos tienen su propio lenguaje mezclando el lenguaje corporal con algunos sonidos, pero lo que no pueden es articular palabra con significado diferencial, por lo menos a la luz de las herramientas que aporta el conocimiento actual.

Los seres humanos por el contrario articulamos palabras, frases, oraciones, párrafos, textos, conceptos e inclusive somos capaces de transmitirlos de generación en generación a través de la escritura, y con la revolución informática y de los medios, a través de cualquier soporte que permita perdurar en el tiempo.

Diferencia determinada en el caso de los humanos, dada algunas características anatómicas particulares como son la posición de la laringe y la existencia de una complejidad particular del cerebro humano que es lo que le permite la rápida articulación de conceptos en la palabra, donde se necesita abstracción, que en el caso de los animales se plantea que es mucho más limitada que los humanos.

Un tercer elemento de diferencia entre humanos y animales lo es la noción de futuro consciente, por ejemplo, un mono – aunque memoricen, por lo que conocen el pasado - cuando se va a dormir en la noche en la selva y se refugia en un árbol, lo hace ante un posible temor, por lo que necesita protegerse, pero no sabe que al otro día va a amanecer…; en el caso nuestro sabemos que al otro día amanecerá, en qué día y mes estamos, las tareas que debe realizar en lo personal y sus compromisos con la familia, la de sus hijos o nietos con la escuela.

Si bien los seres humanos somos considerados "animales de costumbres, de hábitos", no los permite nuestro cerebro que busca la eficiencia, utilizando rutinas y hábitos para ahorrar energía y reducir la necesidad de atención consciente en la vida diaria, pero además poseer la capacidad de cambio y el libre albedrío que nos permiten modificar estas costumbres cuando es necesario [1].

Hasta aquí todo bien, pero, ¿ser un therian[2]? - persona que siente una conexión profunda con un animal no humano, donde mezcla identidad, misterio y polémica -, ver toda la parafernalia en las redes, medios periodísticos, me recordó, fiestas de niños y niñas que suelen disfrazarse en cumpleaños, Halloween, etc., pero, ¡caerle atrás en medio de la calle a otros!...¿Qué puede estar en la cabeza de esos jóvenes, en esos momentos? Se plantea que ellos sienten algo así como una llamada del hábitat de su comunidad (theriotype o “teriotipo”); es cierto que hay modas, épocas, en que mientras no le hagan daño a nadie asustándolo, siendo un tanto pragmático, lo catalogo de aceptable.

Pero como siempre con un tips “educacional”, termino: “Chicos, aprovechen el tiempo, guarden el traje de animal – therian – y hagan cosas tan productivas como leer un libro (que de ser muy pequeño, reciban el apoyo de los padres), realicen actividades lúdicas, practiquen deportes, … dejen las redes un ratito….








[1] Estudios realizados confirman que tendemos a repetir patrones simples de comportamiento, como moverse entre un número limitado de lugares.[2] therian proviene del griego therion, que significa “bestia salvaje”.

lunes, 23 de febrero de 2026

Para el alma divertir

¿Un alma divirtiéndose?, ¿es posible?, ¿es posible que una “sustancia espiritual e inmaterial” considerada el principio vital, esencia o centro de la vida humana y animal, a menudo referida como el espíritu, psique o interior de un ser, pueda divertirse?

¿Origen de la palabra alma? Derivada del latín ánima (aire o aliento), actuando como la entidad que anima, mueve y da vida al cuerpo, siendo central en tradiciones filosóficas y religiosas…. ¡BINGO!, aquí está, repito “… la entidad que anima, mueve y da vida al cuerpo, siendo central en tradiciones filosóficas y religiosas ...”, y añadiría … culturales, donde inserto la gastronomía, pero también la música.¿Un alma bailando?, Sí, cuando planteamos que el “alma baila”, dicha frase describe   "El alma baila" describe el baile como una expresión profunda de alegría, libertad y conexión emocional que trasciende el movimiento físico, actuando como una terapia que libera estrés, mejora el estado de ánimo y conecta con uno mismo.

Es una celebración de la vida donde el cuerpo se vuelve un instrumento para la pasión y la expresión genuina, es más hagamos el siguiente experimento, si usted que me lee, realice en este momento con sus manos chocando las palmas…, como si fuesen claves cuyo sonido onomatopéyicamente descrito como "papa... papapa", se refiere al patrón rítmico de la clave de son (3-2 o 2-3)[1].

Movimiento donde intervienen músculos (600 esqueléticos), huesos (unos 206 promedio), articulaciones (+ de 300), pero también los sentidos destacándose unos más que otros: oído, el tacto, la vista…; que en el caso que estuviese sentado en su escritorio o de pie tomando un buen café, posiblemente su cerebro que controla el sistema óseo-muscular (aparato locomotor) envíe un orden mediante señales eléctricas desde la corteza motora a través de la médula espinal y los nervios periféricos, orden que causará contracción/relajación muscular que mueve los huesos, coordinado por el cerebelo y ajustando movimientos voluntarios y reflejos, hará que el ritmo lo lleve al movimiento de sus pies… "papa... papapa" (3-2 o 2-3).


Es más, cierre los ojos por un momento, detenga la lectura y vinculado a su música, a la que le gusta usted (tal vez la excepción sería un reguetón), recuerde los momentos más gratos donde permita que su musa —deidad griega o figura inspiradora— y el alma se unan como representación de su profundidad interior y la inspiración externa.

Donde el alma busca expresión y creatividad, mientras que la musa despierta el talento artístico, la poesía y la pasión, convirtiéndose en el catalizador que transforma emociones invisibles en arte y conocimiento.




 



[1] Es un sonido seco, agudo y de madera, consistente en cinco golpes fundamentales que estructuran la rumba, la salsa y la música afrocubana.

lunes, 16 de febrero de 2026

Mis zapatos mexicanos

Cuando uno es joven hace locuras, los cuales muchas de ellas pueden resultar perjudiciales como puede ser afectarte los estudios, sobre todo cuando eres docente (pero años después sin prever, ni soñar que estudiaría magisterio); una de ellas de las tantas, es que estando becado un colega me dijo “… Ernesto, están buscando “rellenos” para un documental en la playa, con un director novel, no nos pagan, pero si hay refrigerio y… sobre todo hasta una fiesta en una casa cerca de la orilla del mar y por supuesto no podían faltar las chicas”.

Al parecer había llegado el momento de mi ¿estrellato?, lo que había visto en películas o series hacerse realidad que para lograrlo implicaba muchas cosas: primero decirles a mis padres que me habían invitado a ser parte de una película (mentira 1, ya que documental me resultaba poco significativo), y que sería sábado y domingo en una casa en el mar (playa), con todos los gastos pagos (verdad 1).

Ser parte de la supuesta farándula, entiéndase “ambiente nocturno formado por personas famosas de distintos ámbitos, especialmente del espectáculo”, era muy poco probable ¿famosos?, ¿distintos ámbitos?, ¿espectáculo?, no obstante, estaba la opción y no perdía nada con ir, cosas de muchachos/chavalos/cipotes/chamacos/patojos.

Ir no resultaba tan sencillo, ya que ello implicaba, asistir con la mejor “ropita del domingo”, es decir la ropa que se suele utilizar cuando vas a pasear el fin de semana, algo así como “ir bonito, elegante”, inclusive sin importar que alguna puede ser prestada, sí, prestada.

Y aquí entran “mis zapatos mexicanos”, resulta que a mi padre (cuyo oficio era barman), un cliente, de procedencia mexicana le había regalado un par de zapatos – y que casualmente mi viejo y yo utilizábamos el mismo número de calzado –, elegantes, negros, de cordones, pero que el frente de estos presentaban hoyitos labrados en el cuero como decoración, hecho nunca visto, ya que los que había tenido eran de cuero liso, donde posiblemente la vaca de donde salió el mismo no era de tanta calidad, como el de los mexicanos.

Mi padre me dijo “… CUÍDALOS”, lo pongo en mayúscula como señal de una orientación con carácter imperativo y que por supuesto había que cumplirlo al pie de la letra; también un colega de la beca me prestó un bolso.

Llegó el día de la filmación donde se tomaron varias tomas, caminando con la puesta del Sol (bello) Aclaración: iba descalzo, ni loco con mis zapatos mexicanos; en la noche ahí sí me la desquité ya que era en una fiesta, y aquellos zapatos no paraban de moverse al ritmo de la salsa, inclusive y si les soy honesto, los mismos llamaron la atención de los participantes: burlas que de donde los había sacado, etc.

Para los que saben un poco de filmaciones (yo casi nada) los “actores y actrices”, no solemos apreciar el resultado de la película, documental en este caso de como quedó el mismo y sí preguntamos que cuando sería divulgado para estar al tanto.

El director argumentó que la intención era promoverlo tanto en el cine, como en la televisión, tal vez dentro de unas tres semanas, situación que generó tanto incertidumbre, como desconfianza, si sería real o no.

Esa situación conllevó – como estrategia – que uno iríamos al cine y otros se encargarían de “pegarse” a la televisión (nota: cero YouTube, cero redes, cero celulares), era sí o sí, al menos que habíamos ¡salido!; y así fue, llamo una de las chicas y dijo “en el cine tal…” ¡Corran! (ya yo había devuelto los zapatos a mi padre)

Esa noche la estampida vía cine fue obligatoria, nerviosos, queríamos que las luces se apagaran ya, ¡no había reflectores ni alfombra roja!, y… comenzando, ahí salían mis (perdón, los de mi papá) zapatos procedentes de tierras aztecas.

De fondo la música, se escuchaba gente bailando… (todo eso en un primer plano) y como colofón … (redoble de tambores, esto lo pongo yo), se escuchaba clarito, clarito… “Ernesto, ven y estrena tus zapatos de hoyuelos”.

Ese día de estreno, repetí la segunda tanda, nada de filmar, todo quedaba en la memoria. ¿Perspectivas al estrellato?, recuerdo las palabras de mi padre: “… me alegra que la hayas pasado bien, también que cuidaste los zapatos, pero … ni vas a hacer artistas, ni fiestero…, aquí no hay excusa para que no tengas buenas notas. ¡A estudiar!




lunes, 9 de febrero de 2026

Cambio de profesor(a)

Me encontraba viendo los últimos mensajes en mi celular previo al inicio de la clase – en mi instituto solo me permitían hacer uso del mismo para actividades meramente académicas –,   donde la mayoría de mis compañeros ya se encontraban sentados, unos revisando el cumplimiento de la tarea asignada, otros echándole una lecturita a los contenidos últimos de la clase, ya que posiblemente fuésemos evaluados o no (no éramos avisado lo cual nos mantenía siempre “en estado de alerta”.

Esta última situación de “sorprendernos” en un comienzo donde “guerra avisada no mata soldado”, conllevaba a que el aula al profe lo catalogáramos como un “pesao/molesto/cansino/ cargante /latoso / insoportable”, acción que no realizaban el resto de los docentes; pero sí nos dábamos cuenta que era una forma no solo de exigir que estudiásemos, sino que estudiar fuese un hábito, una disciplina.

A lo anterior se sumaban una serie de técnicas – donde si bien parecía contradictorio por la edad del profe -, mucha de sus clases rompía la monotonía ya que realizaba actividades lúdicas (inclusive juegos vía internet) que rompían lo tradicional por parte de la gran mayoría de los docentes: “…el tema de hoy es…”; todo el tiempo solo hablaba el docente (nos aburría, buscábamos el celular como “refugio” a escondida); “¿… alguna duda?” (nadie decía nada, … ufff que aburrimiento) “… y tarea”; “…ya saben muchachos, el que no haga la tarea a la dirección”.

Faltaba un minuto para iniciar la clase, ¿qué raro?, cuando el profesor estaba siempre 5 minutos antes dándonos la bienvenida con una sonrisa (aunque no era mucho de enseñar los dientes), se abrió la puerta y 3 minutos después de la hora, entró sofocado un nuevo docente.

Nos mirábamos unos a los otros ¿?¿?¿?, silencio sepulcral, “… buenas estudiantes, yo soy el (la) nuevo (a) docente que les impartirá la clase”, “el profesor anterior ya no continuará…, comenzamos: abran el cuaderno y el título de la clase de hoy es…”.

La reacción fue colectiva: inmediatamente, todos, todos el 100% de los estudiantes sacamos nuestros celulares indisciplinadamente y a través del WhatsApp, le escribimos al profesor, su respuesta automática fue: “Queridos estudiantes causas ajenas a mi voluntad (no de salud, gracias a Dios), me impidió el poder continuar con ustedes, lo cual fue uno de mis mayores pesares, en la vida”, continuaba el mensaje, “… hay un refrán que dice ‘cada profesor tiene su librito’, es decir cada profesor, educador o persona tiene su propio método, forma de pensar, estilo o "secretos" para enseñar y realizar sus tareas.

"Sean pacientes, no dudo que el nuevo docente pueda superarme, y de ser posible hablen con él o ella de modo tal que le permita reflexionar, eso sí con el máximo respeto y les recuerdo lo que una vez les dije impartiendo la clase de Química…"

"Cuando un equipo de ciclismo compite constituido por 4 miembros, donde las reglas son que el equipo vencedor será aquel cuyo promedio de velocidad sea el mejor, el equipo dependerá del que vaya más lento como sucede en la velocidad de una reacción química, luego si hay algunos de los compañeros de clase comienzan a quedarse detrás en el aprendizaje, ayúdenlo, el trabajo en equipo es fundamental"

"Y por otra parte yo estoy convencido que el nuevo docente, posiblemente detendrá la clase al ver el posible estado de “inercia” en que entren ustedes al ser nuevo y poco a poco los irá conociendo uno a uno, pero sobre todo en la creación de un espacio para ganar sinergia y que el impasse lógico que se produzca, sea vencido para bien de todos los integrantes de la clase… recuerden lo que siempre les dije: la comunicación es vital, háganlo no tengan temor".

"Les estimo mucho y estoy convencido que saldrán más fortalecido, la responsabilidad no es solo del docente, sino de ustedes también: la evaluación final que logren en la asignatura no es solo un número, sino el valor agregado que fortalecieron en su formación con la entrega de tareas en tiempo, la participación individual y colectiva…, estudien chicos, lo lograrán". "Un abrazo inmenso".

Ante la pronta respuesta, me detuve y les dije a mis compañeros de aula: ¡Chicos ya el profe de Química, nos respondió! Les leo…, y tras los rostros unos taciturnos ante la incertidumbre del nuevo docente y otros sonrientes, ante el respaldo virtual dado por el profesor, me atribuí inmediatamente al derecho de réplica: ¡Profesor no se preocupe… solventaremos la situación con sus valiosos y sabios consejos… le queremos y no le haremos quedar mal a usted ni al nuevo docente!



lunes, 2 de febrero de 2026

Mi prioridad es...

Prioridad, priorizar… mmm… «La priorización es la acción de dar prioridad a algo sobre otra cosa, organizando elementos como tareas o proyectos según su importancia o urgencia para decidir qué se debe hacer primero».

Implica evaluar elementos para clasificarlos y poder concentrarse en los que tienen mayor impacto o son más cruciales, lo cual ayuda a gestionar el tiempo y a ser más productivo». Visto de esta manera, se “cae de la mata”, entiéndase algo es muy evidente, obvio o lógico, que para priorizar se requiere tener el factor y sobre todo el impacto que pueda ocasionar: ¿salud? ¡A correr!

Por supuesto cada lector puede considerar que sus prioridades son otras: ¿la alimentación, el estudio, el trabajo …?, donde toda solución posible dependerá de “n” factores entre ellos económicos, el momento en sí, la dedicación, etc.; pero cambiando un poco en aras de no agobiar me voy a mi “charco” donde me siento bien: la educación.

Cuando laboras para una institución donde formas parte de un equipo que desea realizar “cambios”, recuerdo el empleo de la técnica o análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) hecho que permitía desarrollar un plan estratégico, ¿y en el caso de las prioridades?

Sí, más de uno por cierto del cual mostraré algunos detalles de los mismos:

1.        Método ABCDE: Asigna a cada problema una categoría: A (Imprescindible), B (Recomendable), C (Deseable), D (Delegar) y E (Eliminar). 

2.       Matriz de Impacto-Esfuerzo: Clasifica los problemas en cuatro cuadrantes: alto impacto/bajo esfuerzo, alto impacto/alto esfuerzo, bajo impacto/bajo esfuerzo y bajo impacto/alto esfuerzo. 

3.       Diagrama de Pareto: Ordena los problemas en orden descendente de magnitud para identificar el 80% de las causas que generan el 20% de los efectos.

Un ejemplo de diagrama de Pareto en una escuela podría centrarse en las causas de las quejas de los padres. Se recopilarían los datos, se agruparían por tipo de queja y se ordenarían de mayor a menor frecuencia para identificar cuáles son las más importantes.

Viable para un centro educativo, pero y ¿en el caso personal? Por supuesto, ¡vamos allá!

El Principio de Eisenhower[1] es un método de gestión del tiempo que clasifica las tareas en cuatro cuadrantes según su importancia y urgencia. Este sistema ayuda a priorizar las actividades de manera efectiva, permitiendo que las tareas importantes (y no urgentes) se planifiquen, las urgentes, pero no importantes se deleguen y las que no son importantes ni urgentes se eliminen o pospongan.

Estando en presencia de 4 opciones:

1. Hacer: Tareas Importantes y Urgentes que deben llevarse a cabo de Inmediato, tareas que no pueden esperar, y suelen ser Problemas Serios e Inesperados. ¿Salud?, ¡Corre que a la niña se le ha roto la fuente!

2. Planificar: Tareas Importantes, pero No Urgentes que deberán hacerse con el Tiempo; las mismas deberán llevarse a cabo, pero no tiene por qué ser de solución inmediata. Para la próxima semana elaboraré los temarios de exámenes

3. Delegar:  Tareas No Importantes, pero sí Urgentes que pueden hacer terceras personas, que, al no ser importantes, pueden ser delegadas. Las aulas no están debidamente organizadas y limpias. Barreré y organizaré junto al personal de limpieza, así como estudiantes. En mi caso personal me resulta casi imposible delegar.

4. Eliminar: Tareas No Importantes y No Urgentes que consumen Tiempo y Recursos, tareas que no contribuyen nada y deben ser eliminadas. Mmmm…, creo que siempre hay que darles una revisadita, sino para que la clasificación.

Luego dejo en sus manos qué técnica o método emplear, pero eso sí, una tarea importante y urgente, quiera a los suyos, a su gente y si el trabajo “trata de ser la primera opción” piénselo mejor.


[1] Su nombre proviene del presidente número 34 de EEUU: Dwight David Eisenhower.

lunes, 26 de enero de 2026

“Tic, tac”

No es lo mismo su giro cuando se alimenta por un movimiento automático[1], cuando es mecánico (sin baterías, por lo que requiere la necesidad de darles cuerda) o bien se “alimente” por una fuente de electricidad o solar, así, aunque todos coincide en que el movimiento sea dextrógiro. Por cierto, ¿ya saben de lo que estoy escribiendo?  sí, me refiero a las manecillas del reloj.

¿Cómo laten? La clave se encuentra en los “saltos o latidos” o no del segundero, algo así como el “palito chiquito”, si se detienen a observar en este momento (Nota: prohibido hacerlo mientras conducen o caminan), visualizarán una diferencia entre uno u otro; sí el suyo es mecánico o automático (aunque ambos son realmente mecánicos) el segundero tiene un movimiento de “fluido y barrido suave” (aunque con pequeños "tics" de 4 a 10 por segundo imperceptibles); que en el caso del cuarzo - solar marca un incremento de 1 segundo (1 tictac), con un salto claro y distintivo.

Y, ¿cuál es el rol de segundero? Como su nombre lo indica el mide los segundos transcurridos, que al recorrer toda la circunferencia del reloj han transcurridos 60 segundos, es decir un minuto.

Hasta aquí pareciera que estoy dando una información propia de un relojero, pero No, realmente mi curiosidad surge a partir de un cambio de batería donde un relojero ¡de verdad!, me mostró la diferencia antes descrita.

Pero si fuera hasta acá, ha sido una sencilla curiosidad, algo así como ¿Sabias qué…?, y fin del artículo lo cual no fue la idea principal como “musa”, sino producto de una visita, (especie de alto obligado cuando soy fans de los relojes) que hice a un establecimiento que quedaba en el pasillo de un centro comercial.

Solía detenerme ante la vidriera donde se encontraban las muestras de una amplia variedad de relojes, por marcas, de hombres y mujeres; hasta aquí todo bien, que, para escribir este artículo, cuya idea central es ¿se mueven igual los segunderos en uno u otro tipo de relojes? pero algo me preocupó y fue como es posible que las féminas puedan leer la hora no tanto en los “palitos grandes”, sino los segunderos, cuando los relojes de ellas, suelen ser entre un 30% a 60% más pequeño que el de los hombres, precisando encontramos que si bien para las mujeres el diámetro suele ser de 24-36mm, el de los hombres de 38-46mm, que al parecer el segundero – al ser tan pequeño no es lo más importante. ¿Entonces?

¿Acaso esta situación genera incertidumbre en cuanto a un problema de superioridad o “machismo”? Por supuesto que NO, las mujeres tienden a tener muñecas más pequeñas y complexiones más finas, por lo que los relojes pequeños (20-34 mm) se ajustan mejor y lucen más armoniosos, ya que HISTORICAMENTE[2], los relojes para mujeres se concibieron como accesorios de joyería, buscando un look clásico, discreto y elegante, a menudo con detalles decorativos.

Siendo lo anterior reforzado por ser más adaptables a muñecas más delgadas, ofreciendo una estética más delicada y proporcionada, tendencia que se ha flexibilizado con diseños unisex y estilos minimalistas que prefieren ambos géneros, priorizando la comodidad y el estilo personal buscando calidad, artesanía y un estilo menos ostentoso, sobre los tamaños preestablecidos.

Tic[3], tac, tic, tac…



[1] El reloj automático surge (aparece/nace) como concepto a finales del siglo XVIII con Abraham-Louis Perrelet, pero su popularización y producción en masa llegan en los años 20 y 30 con John Harwood

[2] El primer reloj de pulsera documentado fue creado en 1810 por Abraham-Louis Breguet para Caroline Murat, Reina de Nápoles y hermana de Napoleón, diseñado como una delicada pieza ovalada en una pulsera de pelo trenzado con hilos de oro, marcando el inicio de los relojes para muñeca.

[3] El "tic tac" se asocia a los relojes porque es una onomatopeya que describe el sonido del mecanismo de escape de los relojes mecánicos, donde una pieza (áncora) que oscila repetidamente golpea contra los engranajes, produciendo un "tic" y un "tac" distintivos al regular su movimiento, una función que el cerebro ha aprendido a reconocer como el latido del tiempo.

lunes, 19 de enero de 2026

Deseo gritar…

No queda dudas que el hecho de levantar la voz más de lo normal – cualquiera suela ser el motivo -, resulta de primera instancia algo ¿repudiable?, ¿de mala educación?  lo cual se visualiza cuando te encuentras en un lugar público: bus, restaurante, se alza la voz y automáticamente decenas de ojos activarán el modo “radar”, en búsqueda de darle respuesta a la interrogante ¿qué pasó?

Es cierto que muchos han de ser los factores que pueden provocar la emisión de sonido fuerte y elevada a través de las cuerdas vocales, digamos golpearse de forma inesperada – supongo que tenga experiencia en que un dedo su pie y me refiero al meñique o quinto dedo, sí el más pequeñito con la pata de una mesa… - como duele… ¡Ayyyy!

Que, de suceder en tu hogar, de igual forma se repetirá la interrogante, ¿qué pasó?, y con la aparición espontánea e inesperada de los miembros de tu mismo núcleo familiar, unos pondrán caras de asombro, a otros posiblemente se les escape una buena carcajada que inclusive podrá superar los decibles del accidentado, añadiéndole a este último una andanada (para colmo), de interrogantes, ¿eres tonto?, ¿no vistes la pata de la mesa?, ¿sabes porque te pasó?, por ¡andar descalzo! Nota: Al parecer la culpa no fue de la persona golpeada, sino del dedo que se lanzó de forma desmesurada contra el madero de marras.

Sí diría a modo tal vez excepcional cuando las cosas no te salen bien, reitero excepcional, como puede ser un proyecto – en mi caso, de colaboración con una institución educativa -, asistes a reunión después de días, ¿meses?, presentas un bosquejo de tu interés, en cuanto al impacto de mejora en lo referente a la calidad e inclusive económicamente, que los presentes evidencien en sus rostros muestras de satisfacción en señal de aceptación inclusive quiénes manifiesten que sí, que están muy interesados además de verlo necesario, a lo que se suma cuando alguien lo ve “desde afuera”.

Por supuesto una “pre – aceptación”, genera alegría, esperanza, satisfacción, seguro que sí, que cuando sales del recinto hasta “cantas con tu paraguas, y no exactamente bajo lluvia”[1], ya que ni llovía, pero tampoco había farolas para subirme, pero de haberlo, lo hubiera hecho. Sencillamente, había sido “destruido el hechizo” de que no me escucharan, tras múltiples intentos.

Obviamente no quiero adelantarles el final: revisaba el celular una y otra vez ¿WhatsApp?, ¿Gmail?, con una frecuencia de ¿30 minutos?, miraba en el mismo celular en la parte superior derecha el estado de la conexión (sí, ahí estaban las barras, con símbolo 5G que indicaban que la fuerza de la señal era óptima), revisaba las luces del módem que indicaban su estado: Power (Encendido) debe estar fija (verde/azul) para indicar corriente; Internet/WAN que indica conexión con el proveedor (fija/parpadeando para datos); Wi-Fi muestra la red inalámbrica activa, que estaba; y LAN parpadea cuando hay datos en los puertos Ethernet, parpadeaba, o sea nada de luces rojas. Por lo visto NADA, DE NADA.

Ya me resultaba difícil pensar que una vez más todo había sido una pantomima, ¿recuerdan?...  que los presentes evidencien en sus rostros muestras de satisfacción en señal de aceptación inclusive quiénes manifiesten que sí, que están muy interesados…

¿Deseos, ganas de gritar? Por lo visto urgía liberar mi estrés y ansiedad, liberando endorfinas, que actúan como analgésicos (no por gusto se le llaman "hormonas de la felicidad") para calmar el sistema nervioso, al menos como válvula de escape temporal.

¿Lo hice? No. Una experiencia más, reflexionar donde me equivoqué, ¿hablé de más de menos?, ¿por qué no convencí? … ¡Mente fría, un poco de mindfulness y nuevamente a la carga!


[1] Cantando bajo la lluvia (título original: Singin' in the Rain) es una película musical de 1952 dirigida por Gene Kelly y Stanley Donen. Está protagonizada por Gene Kelly, Donald O'Connor y Debbie Reynolds. Hecha siguiendo los esquemas clásicos de la MGM, tiene su inspiración en todas las Melodías de Broadway que se realizaron en Hollywood en los años 20 coincidiendo con la aparición del cine sonoro. La película logró un importante éxito comercial y de crítica, especialmente conocida por sus secuencias de baile, incluida la escena en la que Gene Kelly interpreta la canción principal bajo la lluvia.