Encerrar el título de este artículo entre signos de interrogación, nos conduce a una pregunta, a una interrogante, de haberlo hecho con signos de admiración (¡!) resultaría una afirmación, que, si va dirigido a las personas, resultaría realmente una ¿fea?, ¿desagradable?, ante una expresión ofensiva.
Los seres humanos a diferencia de los animales podrían
ser puntuales y altamente controvertidas con el devenir de las investigaciones
más recientes, digamos la capacidad de la palabra articulada, donde los
segundos tienen su propio lenguaje mezclando el lenguaje corporal con algunos
sonidos, pero lo que no pueden es articular palabra con significado
diferencial, por lo menos a la luz de las herramientas que aporta el
conocimiento actual.
Los seres humanos por el contrario articulamos
palabras, frases, oraciones, párrafos, textos, conceptos e inclusive somos
capaces de transmitirlos de generación en generación a través de la escritura,
y con la revolución informática y de los medios, a través de cualquier soporte
que permita perdurar en el tiempo.
Diferencia determinada en el caso de los humanos, dada
algunas características anatómicas particulares como son la posición de la
laringe y la existencia de una complejidad particular del cerebro humano que es
lo que le permite la rápida articulación de conceptos en la palabra, donde se
necesita abstracción, que en el caso de los animales se plantea que es mucho
más limitada que los humanos.
Un tercer elemento de diferencia entre humanos y
animales lo es la noción de futuro consciente, por ejemplo, un mono – aunque
memoricen, por lo que conocen el pasado - cuando se va a dormir en la noche en
la selva y se refugia en un árbol, lo hace ante un posible temor, por lo que
necesita protegerse, pero no sabe que al otro día va a amanecer…; en el caso
nuestro sabemos que al otro día amanecerá, en qué día y mes estamos, las tareas
que debe realizar en lo personal y sus compromisos con la familia, la de sus
hijos o nietos con la escuela.
Si bien los seres humanos somos considerados
"animales de costumbres, de hábitos", no los permite nuestro cerebro
que busca la eficiencia, utilizando rutinas y hábitos para ahorrar energía y
reducir la necesidad de atención consciente en la vida diaria, pero además
poseer la capacidad de cambio y el libre albedrío que nos permiten modificar
estas costumbres cuando es necesario [1].
Hasta aquí todo bien, pero, ¿ser un therian[2]? - persona que siente una conexión profunda con un animal no humano, donde mezcla identidad, misterio y polémica -, ver toda la parafernalia en las redes, medios periodísticos, me recordó, fiestas de niños y niñas que suelen disfrazarse en cumpleaños, Halloween, etc., pero, ¡caerle atrás en medio de la calle a otros!...¿Qué puede estar en la cabeza de esos jóvenes, en esos momentos? Se plantea que ellos sienten algo así como una llamada del hábitat de su comunidad (theriotype o “teriotipo”); es cierto que hay modas, épocas, en que mientras no le hagan daño a nadie asustándolo, siendo un tanto pragmático, lo catalogo de aceptable.














