Posiblemente en la escuela (primaria, nivel medio, bachillerato e inclusive reforzado o ampliado en carreras técnicas o universitarias -relacionadas con la especialidad-), habremos conocido acerca de los órganos de los sentidos y sus funciones:
o
Vista (Ojos): Detectan la luz, formas, colores y
distancias a través de estructuras como la retina (conos y bastones), iris y
cristalino.
o
Oído (Oídos): Perciben sonidos y regulan el
equilibrio. Se dividen en oído externo, medio e interno.
o
Olfato (Nariz/Fosas Nasales): Detecta las partículas
químicas dispersas en el aire, permitiendo identificar olores.
o
Gusto (Lengua): Detecta sabores básicos (dulce, ácido,
salado, amargo y umami) mediante las papilas gustativas.
o
Tacto (Piel): Es el órgano más grande, con receptores
repartidos que perciben presión, temperatura, textura y dolor.
Unos utilizados más que otros, en función del entorno,
pero sin preverlo todos funcionan a la par del hecho inconscientemente, por
ejemplo: entrar a una cafetería o restaurante, donde:
1.
Aprecias el menú y los costos. (Vista)
2.
Escuchas a los usuarios, que solicitan, etc. (Oído)
3.
Hueles donde percibes los diferentes olores. (Olfato)
4.
Posiblemente la boca se te haga “agua”, donde tu
subconsciente opere influyendo en sus pensamientos y emociones, relacionado con
lo que ya prevés ingerir o degustar, algo así como un "piloto
automático". (Gusto)
5.
Sientas la diferencia de temperatura producto del aire
acondicionado en el interior del local o bien en el caso de ingerir el o los alimentos
estos se encuentren a la temperatura adecuada. (Tacto)
Hasta
acá algo básico o de reafirmación, los sentidos, funciones y su puesta en
práctica.
Pero,
siempre habrá uno o más peros, e introduzco el término agudeza, donde
identificamos diferentes acepciones: 1. La cualidad de ser afilado, intenso
(como un dolor), 2. Perspicaz, 3. Capaz de percibir detalles con los sentidos,
denominado agudeza sensorial.
Profundizando
en esta última encontramos que, la agudeza sensorial es la capacidad de
percibir con precisión detalles finos del entorno a través de los sentidos
(vista, oído, olfato, gusto, tacto), reflejada en diversas profesiones, tales
como médicos, chefs, músicos, catadores, mecánicos y especialistas en
seguridad, lo que les permite detectar matices críticos, para la toma de
decisiones.
Hasta
acá de maravilla, todo meramente informativo con el propósito de ratificar algo
conocido, pero, realmente no puedo quedarme tranquilo, algo debo poner que nos
ayude a reflexionar, algo así como un estudio de casos[1], voy.
Día de
la Exposición de un proyecto por parte de un equipo integrado por 5 estudiantes,
en el aula de clases, donde previo al comienzo de la actividad, se visualizan
movimientos lógicos (diría) de los mismos, antes que se “abra el telón”.
En tres
de ellos partiendo de la responsable del equipo (coordinadora), se muestra
seguridad, confianza, solidez en la argumentación a medida que exponen apoyándose
tanto en fichas que soportan satisfactoriamente las presentaciones de cada uno
de ellos, sin embargo (¿o, pero?), hay dos que antes y durante la exposición se
muestran inquietos, tensos, sudan…, hasta tartamudean…
Mis preguntas van dirigidas a estos dos últimos: ¿Qué les sucede? ¿Trabajaron conscientemente como parte del equipo?, ¿por qué titubean?... Respuesta: “Profesor le vamos a ser sincero, no participamos…”
Por lo
visto en la lista de experto con agudeza sensorial faltaron los docentes, ¿está
de acuerdo conmigo?
[1] El estudio de casos
es un método de investigación cualitativo y una técnica de aprendizaje que
consiste en el análisis intenso, profundo y contextualizado de una unidad
singular (persona, grupo, organización o situación).











