lunes, 12 de octubre de 2026

Un José Grillo ¿moderno?

A las personas llamadas José[1], se les suele decir Pepe, luego el título del artículo también podría ser sustituido por Pepe Grillo, nombre que se asocia al personaje de ficción creado por el escritor italiano Carlo Collodi para su libro infantil de 1883, considerado un clásico de la literatura infantil, “Las aventuras de Pinocho”, que Disney adaptó en la película de animación Pinocho de 1940, también nombrado Pepito Grillo.

Es importante aclarar que la novela original difiere significativamente de las adaptaciones cinematográficas más amables, donde se mezcla la fantasía con una crudeza satírica y moral, presentando las consecuencias brutales de la desobediencia y la falta de valores.

¿Un breve resumen inicial o parcial? La historia comienza cuando el maestro carpintero Cereza encuentra un trozo de madera parlante que llora y ríe como un niño. Asustado, se lo regala a su amigo Geppetto, un humilde anciano que decide tallar una marioneta para ganarse la vida.

Sin embargo, desde el momento en que toma forma, Pinocho demuestra ser desobediente, egoísta y malagradecido; de hecho, lo primero que hace al aprender a caminar es escapar de la casa, provocando que Geppetto termine injustamente en la cárcel. Al volver a casa solo, Pinocho se encuentra con el Grillo Parlante, quien intenta aconsejarlo sobre la importancia de la educación y el respeto. Molesto por los sermones, Pinocho le arroja un martillo de madera al insecto, matándolo en el acto (aunque más adelante reaparece como un espíritu guía) ¡Cruel!, ¿no?

Y me tengo acá, un poco para resaltar el rol de Pepito Grillo, ¿Pepe?, ¿José?, ¿Joseito? ..., nos quedamos mejor con Pepito. Su rol era actuar como la conciencia moral y guía de Pinocho, ayudándolo a distinguir entre el bien y el mal, alejándolo de las tentaciones (como el Honrado Juan o la Isla de los Juegos) y de los problemas, para convertirlo en un niño de verdad.

Tal es así que – retomo parte del cuento, al concluir la novela – que Pinocho al regresar a casa, éste cambia radicalmente su forma de vida. Comienza a trabajar arduamente cuidando a su anciano padre enfermo y manda el poco dinero que le sobra a su madre, el Hada Azul, tras enterarse de que ella también pasa por un mal momento económico.

Al demostrar altruismo, honestidad, responsabilidad y un sacrificio real por el bienestar de su familia, el Hada recompensa su transformación interior. Una mañana, Pinocho despierta y descubre que ha dejado de ser un muñeco articulado: se ha convertido en un niño de carne y hueso de verdad. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

No, detengámonos un momento, ya que me gustaría entrevistar a Pepito Grillo.

Ernesto: - Hola Pepito, ¿te puedo llamar así o Sr. Grillo? -

Pepito: - Por supuesto ningún inconveniente, dígame como usted se sienta mejor-.

Ernesto: - Gracias Pepito, mi primera pregunta: ¿cómo definiría usted su rol en la vida de Pinocho? -.

Pepito: - Mire, mi rol se puede resumir de forma muy sencilla: yo soy la conciencia moral del muchacho. El Hada Azul me nombró oficialmente como su consejero en los momentos de tentación y su guía por el buen camino. Básicamente, mi trabajo consiste en intentar que Pinocho distinga entre el bien y el mal en un mundo lleno de distracciones peligrosas -.

Ernesto: - Suena como una tarea titánica. En la psicología moderna se le asocia a usted con el concepto del "Superyó" de Freud, esa fuerza interna que busca el equilibrio entre los impulsos y los deberes. ¿Se siente cómodo con esa etiqueta? -.

Pepito Grillo: - (Se acomoda el sombrero de copa) Totalmente. Los psicólogos le dan nombres muy modernos, pero en el fondo es lo mismo. Pinocho actúa por puro impulso inmediato, buscando el placer y el alivio rápido sin medir las consecuencias. Yo actúo como ese freno de mano ético. Mi labor es recordarle la continuidad entre sus actos y los efectos que estos provocan, ayudándole a pasar de una conducta puramente impulsiva a una regulada por principios -.

Ernesto: - Pepito, crees que la Inteligencia Artificial (IA), ¿te pueda sustituir como consejero moral? –.

Pepito: - Mira, sencillamente no lo creo y te explico-, La IA se encarga de procesar datos, empleando para ello un modelo de lenguaje que no "siente" que algo está bien o mal. Simplemente analiza patrones en grandes volúmenes de textos éticos, leyes y filosofía para predecir la respuesta que un humano consideraría correcta, mientras que en mi caso yo represento a través de la intuición, la conciencia humana, que se apoya en la autoconciencia, la culpa, el remordimiento y la empatía, elementos biológicos y emocionales que las máquinas no poseen-.

Ernesto: - ¡Gracias Pepito! -




[1]  Principalmente por una tradición religiosa e histórica relacionada con la frase latina Pater Putativus (padre putativo o supuesto padre) que se usaba para referirse a San José.

lunes, 5 de octubre de 2026

Cuando se ama…

El tiempo es una magnitud física fundamental que sirve para medir la duración o la separación de los acontecimientos, permitiendo ordenar los eventos en pasado, presente y futuro, es decir mientras usted me lee, lo que relato, sucedió ¿ayer?, será pasado, sin embargo, usted lo estará leyendo en el presente y de compartirlo a sus amigos, para ellos será futuro (pendiente de leerlos) y para usted pasado, porque ya lo envío. Tras esta “jerigonza”, paso a mi narración.

Cuando uno sale de viaje, suele llevar la ropita de “salir”, que hay quien le llama la “dominguera”, entiéndase la ropa elegante que se guarda para ir a misa o pasear es día, con la variante personal que esa “ropita”, era muy poca – cuatro meses en una consultoría -, pero, más pudo la Conciencia ante un desastre natural, un llamado de donación y ahí se fue mi jean “el de salir”, alguien lo necesitaba más que yo, y ¡PRESENTE!

Los tiempos cambian “El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos... [1]"– verdad evidente, inexpugnable – y poco a poco (El Presente), me correspondió darle una limpieza GENERAL, al closet, cuya ropa exterior que forma parte del atuendo diario (pantalones, camisas, chamarras, etc.), con un período de “vida” que oscilaban entre 10 a 12 años, la más “recién nacida” habían sido dos playeras por el día de los padres.

La limpieza era GENERAL, diría que a grandes proporciones; organizar: camisas, playeras o pullovers, pantalones, sacos, donde se subdividían como categoría en de salir (pasear) o de estar en la casa, y los de ir al supermercado, pasear a las mascotas; otra subdivisión era por edades de uso (aquí estaba la mayoría), donde primaban los más “viejitos”, que posiblemente sean los que más recuerdos nos traen: la ropa con la cual emigre (Historia Antigua), bodas (de mi hija, de amigos), sin menospreciar a los zapatos (vestir, de sport) – situados un tanto más abajo del ropero – donde ya algunos tenían un “alto kilometraje”.

Limpiar lo que debía “desechar”, a la hora de seleccionarlo, me costaba, por los recuerdos esencialmente, pero detrás de ello la compensación posible era a las personas a quién entregárselas, aunque no tuviesen rostros, recibirlas provocaría beneficios.

Lo que parecía fácil de limpiar y organizar, no fue así y no por la cantidad que no era tanta, sino por la clasificación, subclasificación y sub y subclasificación, que al parecer se me había “pegado” el hecho de subdividir de cuando impartía clases de Ciencias Naturales (Química, Biología y Ciencias Naturales propiamente dicha), lo que conllevo a unas ¿7 horas?, en dos días.

¿Tanto?, lo achaco a la inexperiencia – una vez cada ¿4 años? – porque por la cantidad de vestuario no lo es, claro ya me doy cuenta de otro hecho y es o fue el siguiente: cada vez que “extraía” una pieza de ropa, pasaba a un estudio “memorístico” de la misma: ¿De cuándo era aproximadamente?, ¿causa de la adquisición?, ¿lugares más significativos donde me acompañaron?, ¿con quién me la puse?, ¿qué celebrábamos?, ¿eran de uso frecuente o para ocasiones exclusivas?

Tal era el impacto personal, que antes de colocarla en la bolsa para donar, las clasificaba – algo así como orgánico inorgánico, reciclable -, aunque todas tenían un fin de reciclable: cubrir parte del tronco (tórax, abdomen y pelvis), extremidades superiores (brazos, hombros, codos, antebrazos, muñecas y manos), extremidades inferiores (piernas, muslos, rodillas, pantorrillas, tobillos y pies)

Finalmente (o casi), era tanto el desapego por algunas ropas, en particular de invierno – y que estando en invierno (PRESENTE) – las desaparté y pensé “…aunque me duela, estaré algunos días más contigo”, tal es así que la que tengo puesta en este momento es una de las que entregaré (donación), en unos 15 días, más o menos.

Realmente cuesta separarse de lo que uno quiere, bien sea un amor material – el que surge de la atracción biológica, los sentidos y la convivencia diaria, que es tangible, práctico, que permite el afecto cercano, el cuidado físico y la compañía en el plano terrenal -, y el espiritual cuya conexión es profunda que va más allá del cuerpo y los sentidos, incondicional, compasivo y que busca el bienestar del otro sin esperar nada a cambio, que aporta paz interior, empatía universal y un sentido de propósito elevado, trascendiendo lo físico.

¡Adiós ropa mía!, ¡te encargo que ames al prójimo, como yo a ti, te amé!



[1] Canción interpretada por Pablo Milanés Arias (1943-2022),​​​ fue un cantautor y músico cubano, uno de los fundadores —junto a Silvio Rodríguez y Noel Nicola— de la Nueva Trova Cubana

lunes, 28 de septiembre de 2026

Mua

El sonido Mua, es el equivalente de un beso por escrito, considera ortográficamente como una onomatopeya corta, que se escribe sin tilde por ser un monosílabo y hoy en día muy utilizado sin distinción de edades, siendo un beso virtual, utilizado como saludo o al despedirse con afecto, que si le añado haches al final (muahhhhh) será para alargar o enfatizar el beso, tal vez más apasionado (siempre virtual)

¿Por qué resulta agradable un beso? Nota: ¡O más de uno si resulta exigente!; el beso es un potente estimulante sensorial que activa una masiva tormenta neuroquímica, estando presente la Dopamina, encarga de generar deseo, euforia y una intensa sensación de placer; le sigue la Oxitocina, la cual promueve el apego, la intimidad y la vinculación afectiva; la Serotonina, cuyo rol es elevar el estado de ánimo y crear pensamientos obsesivos positivos hacia la otra persona.

A ese grupo selecto – de sustancias químicas - se unen las Endorfinas que actúan como analgésicos naturales, además de reducir el estrés, y con ello la disminución de los niveles de cortisol generando una desconexión del estado de alerta y propicia la relajación, donde todas ellas se conectan directamente con el sistema de recompensa del cerebro a través de una de las zonas con mayor densidad de terminaciones nerviosas del cuerpo humano: los labios.

Cuando se besa, el cerebro procesa simultáneamente información táctil, olfativa y gustativa, desencadenando una serie de respuestas físicas y emocionales inmediatas.

¿Y besar se hace igual siempre, todos besamos de la misma manera? Alto, alto, paciencia, retomaré esta pregunta unos párrafos más abajo pero siempre – no tanto, pero sí, hablemos de la Historia del beso –.

El Beso en el Mundo Antiguo. Comencemos por la India: En textos sagrados como el Mahabharata y el Kama Sutra, el beso romántico y apasionado tenía una presencia literaria muy fuerte; por su parte en Grecia y Roma, los romanos dividían los besos en tres tipos: el osculum (en la mejilla por afecto), el basium (en los labios entre amigos) y el suavium o sabium (con la boca abierta y pasión), ya a partir de la Edad Media  (del siglo V hasta el siglo XV) el beso se usó como símbolo de lealtad, para sellar pactos o contratos políticos, y como el "beso de paz" dentro de la Iglesia.

En otras culturas – como las asiáticas y las de Oriente Medio – son las que menos se besan, lo que responde indiscutiblemente o nos conlleva a un hecho cultural.

Aprendido todo lo anterior, volvamos a la interrogante de marras: ¿Y besar se hace igual siempre, todos besamos de la misma manera?

Si bien ya hemos dado parte de la respuesta, donde se nos adelantaron los griegos y romanos con sus tres tipos de besos (osculum, basium y suavium o sabium) y los asiáticos que son más comedidos, por ejemplo, para los japoneses el beso no es una forma común de saludo ni de demostración pública de afecto, sino un acto íntimo y reservado estrictamente para la privacidad de la pareja o para los bebés, ya que hacerlo se considera una falta de discreción o exhibicionismo debido a la timidez cultural y al respeto por el espacio ajeno.

Mientras que en mayoría de América Latina el saludo entre conocidos, familiares o amigos (hombre-mujer o mujer-mujer) consiste en un solo toque de mejillas rozándose y en cuanto a beso en sí - en el ámbito romántico -, la cultura popular suele destacar la preferencia por los besos intensos y apasionados por encima de los gestos fríos o reservados.

En Europa, lo habitual son dos besos en la mejilla (España e Italia), donde se comienza por la derecha o la izquierda según la zona, rozando las mejillas y haciendo un pequeño sonido con los labios (Mua); En el Norte de Europa (Suecia, Finlandia, Dinamarca) y Reino Unido, Alemania, los besos para saludar a conocidos o desconocidos no son comunes, y para saludarse basta con un apretón de manos firme.

En fin, que, aunque no estoy construyendo una guía de como besar si usted viaja por el Mundo, para que lo tenga en cuenta, sí le pido que te en cuenta las nomas siguientes:

En el plano social:

·         Uniformidad: Mantenga el mismo tipo de saludo para todas las personas en un mismo grupo (o a todos de mano, o a todos de beso) para evitar exclusiones o malentendidos.

·         Contacto de mejillas: El saludo común se hace rozando mejilla con mejilla, imitando el sonido del beso (Mua) o tocando levemente con los labios la mejilla ajena.

·         Número de besos: Depende del país o la región; lo habitual en muchos lugares de cultura latina es dar un o dos besos, comenzando generalmente por la mejilla derecha.

·         Ámbito formal: En eventos oficiales o de negocios, la regla principal es saludar siempre con un apretón de manos.

¿Y cuáles serían Normas del beso romántico o íntimo? ¡Póngale los 5 sentidos!, ¿por ensayo y error?, Mmm… diría …. “no trate de errar tanto”.




lunes, 21 de septiembre de 2026

Todos los ancianos saben cómo es ser joven, pero…

 

“Mami, pero dime que hago, tengo tareas, debo hacer algunos compromisos con mi equipo de estudio…, ¿qué hago?”; la mamá ni corta, ni perezosa le contestó: “sabes que estoy en el trabajo, en este momento entro en una reunión, hazme el favor, habla con tu abuelo, que debe estar leyendo…”

El abuelo, una persona de hábitos inamovibles, desayuno, almuerzo y comida a una hora específica (ni un minuto más, ni un minuto menos); ver las noticias nacionales e internacionales, dormir la siesta (tras el almuerzo), sus tres tazas de café al despertar (4-4:30 am), 10 am, para levantar o cargar las “baterías o pilas” y 2:00 pm, tras la siesta.

Donde casi dormido - solía hacerlo mucho mejor en este horario -, por el contrario de la noche que constantemente a una hora X de la noche se desvelaba, iba al baño, y al regresar le costaba conciliar el sueño, ya que el “chip” de la búsqueda de que escribir, revoloteaba permanentemente contraponiéndose al hipotálamo (que actúa como interruptor), el núcleo supraquiasmático (regula el ritmo circadiano de luz/oscuridad), el sistema activador reticular (regula la vigilia) y la glándula pineal (produce melatonina) -, “arrastraba” sus pies en búsqueda de la cafetera o percoladora.

En la tarde, disfrutando el preciado líquido oscuro, fuerte, amargo, cuyo olor producido por más de 800 compuestos volátiles, como el oxazol y la pirazina, inundaba la sala, el cual iba deglutiendo mediante cortos sorbos…, ¿Abuelo…?, ¿me puedes ayudar con una tarea? Reinó el silencio, me miró por encima de sus anteojos…, con mucha calma, mucha inclinó la taza de café, en señal de culminar la última de ese día…, respondió “Dime”.

Abuelo había sido maestro durante muchos años en diversos niveles de educación (enseñanza básica o media, diversificado o bachillerato y universidad), reflejado por títulos, certificados, reconocimientos en la pared y estantes, que habiéndose jubilado presencialmente, pero no virtual (impartiendo conferencias, webinares, hasta tenía un podcast[1]), estudiaba mucho, diría que, en modo permanente, además de el manejo de la tecnología.

Tras “dime”, la segunda oración fue… ¿que necesitas?, añadiendo… siempre lo haces cuando estás “con la soga al cuello”, pero… antes de explicarte lo que preguntes, quiero señalarte o mencionarte algo… (y pasamos al párrafo siguiente).

¿Sabes porqué posiblemente tu mamá te pidió que hablases conmigo? Te lo explico por primera vez y única…, ¡siéntate y escucha, no me interrumpas!; ¿sabes sobre la época precolombina?[2], en esta etapa solían establecer los llamados Consejos de Anciano o gerontocracia, donde las personas recurrían dada su vasta experiencia, sabiduría acumulada y perspectiva histórica para resolver problemas actuales, tomar mejores decisiones y mantener la cohesión familiar o social… continuó … no solo a mi acuden “mocosos” como tú a última hora, no, también acuden docentes un poco más jóvenes y otros no tanto, donde conversamos, los escucho, les pido que reflexionen, etc.

Yo fui como tú, desordenado, dejar las cosas para lo último, indisciplinado y… fueron “los golpes de la vida”: repetir años o grados, dejar de estudiar para trabajar y pagarme los estudios, etc. Es más, hasta aquí, no quiero cansarte, está en tus manos la toma de decisiones; ¿cuál era la duda?, interrogante que permitió hacer que el ambiente fuera más propicio.

¿Recuerdas el nombre del artículo? “Todos los ancianos saben cómo es ser joven, pero…añado, los jóvenes no saben cómo es ser anciano” Escúchennos, no por ser “viejos” e inclusive, aunque no hayamos tenido la posibilidad de estudiar, deben menospreciar nuestro rol, somos útiles.




[1] Contenidos de audio o vídeo digital, a menudo episódica, que se puede escuchar o descargar a través de internet en cualquier momento, similar a la radio, pero bajo demanda.

[2] Abarca desde el poblamiento inicial de América en el Paleolítico Superior hasta el inicio de la colonización europea, que comenzó con el viaje de Cristóbal Colón en 1492. Esta era comprende la historia de las culturas indígenas previas a la influencia europea significativa, que en algunos casos no se produjo hasta décadas o incluso siglos después de la llegada de Colón.

lunes, 14 de septiembre de 2026

¿Supersticioso?

Recuerdo que en una ocasión una amiga de mi madre, ante la preocupación de un posible suceso a uno de mis hermanos ante una decisión que no dependía de él, le sugirió que fuese a una cartomántica[1], de modo tal que le revelara el futuro de esa persona; mi madre por temor a que “el secreto” fuese negativo desistió.

Hay otras personas que suelen encomendarse a un Dios – según la religión que profese – con la expectativa que sea escuchado y que todo le salga bien (a la persona misma o algún familiar o amistad), ante una situación de salud, laboral, inclusive con alguna situación judicial.

Un factor que puede permear o hacer dudar de su presente-futuro, es cuando pueden haber “señales”, que nos conducen a representaciones mentales donde pensamos en situaciones, lugares o cosas que no están presentes sensorialmente en ese momento, con la opción que pueda materializarse, por ejemplo, voy manejando – estacionado en un pare - y de pronto se cruza un ave negra frente al parabrisa del auto. ¿Me preocupo?, tengo dudas, cuando se dice que debió ser un gato (también negro) el que se cruce.

Verde del semáforo, continuo la marcha, gestiones realizadas y todo bien, claro menos mal -al parecer - que fue un ave y no el gato (ambos negros).

¿Seré supersticioso? Si bien la superstición es considerada una creencia irracional, ajena a la fe religiosa y contraria a la razón, donde se supone que ciertos objetos, acciones o circunstancias sin relación lógica influyen de manera mágica en la vida de una persona, ya sea para atraer la buena suerte o para alejar la mala, donde el cerebro tiende a conectar eventos aleatorios y asociar causalidad donde no la hay (como es el caso del gato ¡atravesado!)

Que al igual que el gatito de marras, otras son las supersticiones como pasar por debajo de una escalera, romper un espejo (donde te quedan 7 años de vida), o el martes/viernes 13, como señal de mala suerte (“ni te cases, ni te embarques”), que por cierto es utilizado mucho -en modo marketing - en los estrenos de las películas de terror.

No queda dudas que la superstición resulta de una transmisión cultural, que se hereda generacionalmente, estando muy arraigado en el folclore de distintas sociedades… “… a mí, la abuelita me contó, que a su vez su mamá (la bisabuela) le prohibía entrar al mar o la playa hasta tres horas después de haber ingerido alimentos…, ni un minuto más ni un minuto menos”; “¿abue, pero si faltan 10 minutos, para las tres horas?, “Nada jodido chiquillo, tres horas, ¡son tres horas!

Un hecho que me suele suceder-con cierta periodicidad- es que ya cuando los años “nos pasan la cuenta”, afectando la salud, para lo cual asistimos al médico, para ser atendidos científica y racionalmente…, donde surge un tratamiento lógico, consejos pro-salud de lo que se debe hacer y lo que no, de pronto “mágicamente”, leyendo tanto en la prensa escrita o digital, suelen aparecer artículos asociados a los problemas de salud específicamente para lo cual fui atendido clínicamente…algo así como que si no te cuidas…. Mmmmm.

¿Será una señal?, por si acaso voy a tocar madera, cruzaré los dedos o buscaré en el jardín un trébol de cuatro hojas.





[1] Una cartomántica es la forma femenina de referirse a una cartomántica/o, es decir, una persona que practica la cartomancia. Es una práctica esotérica de adivinación e interpretación que utiliza una baraja de cartas o naipes (como el tarot, la baraja española o los oráculos); dicha profesión surge en Europa poco después de la introducción de los naipes en el siglo XIV.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Un cuerpo en proceso… de caída libre

Regresaba a casa después de asistir al supermercado, bolsas en mano, caída de la tarde, entrada de la noche, por suerte la luz de la luna que se encontraba en su fase llena, alumbraba en todo su esplendor, y tras una leve pirueta producto de un cierto desnivel con relación a la grama que rodea al pasillo por donde transitaba, ¡zas!… - onomatopeya de un golpe rápido o una acción imprevista -, caí acostado boca abajo con los brazos extendidos, conocido como decúbito prono (o decúbito ventral), aunque no recuerdo bien si realmente los brazos los extendí hacia delante, por encima de la cabeza, es decir decúbito prono con brazos en alto (o extensión prona)

Fueron mili segundos, el cerebro funcionaba raudo y veloz, ¡Cuidado con la cadera!; ¡Los anteojos podían quebrarse, y que me costaron muy caro!; ¡Levanta las manos lo suficiente para no rasparte las palmas de las manos, también la cabeza, sobre todo en la mandíbula o maxilar inferior…!

Por lo visto algo parecido me había acabado de suceder, a diferencia de siglos atrás, cuando Galileo Galilei[1], subido en la Torre de Pisa, dejaba caer objetos[2], desde su cima, tras ascender 251 escalones de mármol y con una inclinación de 3.97 grados respecto a la vertical (aproximadamente 4°), a pesar de la posibilidad – producto de la inclinación – de la pérdida de equilibrio al subir, ya que la gravedad le empujaba hacia las paredes en lugar de hacia abajo o mareos – producido por un fenómeno llamado conflicto vestibular o cinetosis visual- ya que el  cerebro se confunde al ver paredes inclinadas mientras el cuerpo busca la verticalidad.

Mi caída libre, (sí, me caí yo solo), cumplía con la llamada “Ley de la caída libre”, la cual establece que, en el vacío, todos los cuerpos caen desde la misma altura al mismo tiempo, sin importar su peso, forma o composición, siendo un movimiento rectilíneo uniformemente acelerado (m.r.u.a.) donde la aceleración es constante y equivale a la gravedad (representada por la letra g); en la superficie terrestre, esta aceleración gravitatoria es constante y su valor aproximado es de 9,80665 metros por segundo al cuadrado (m/s²)

Lo que restaría en este momento sería comprobar si el valor de la gravedad, su valor, se cumplió con mi accidente, para lo cual necesitaría para medir el tiempo y la distancia con precisión y, eliminar la resistencia del aire, utilizando para ello : Una cinta métrica o un flexómetro (con precisión de milímetros) para medir la altura exacta, un medidor de tiempo como un cronómetro digital o, idealmente, un sistema de fotopuertas (photogates) conectadas a un temporizador digital para registrar el tiempo con precisión de milisegundos.

Y para que fuera lo más real posible, debía hacerlo en “el lugar del crimen”, la misma hora, a la entrada de la noche, la luz de la luna alumbrando en todo su esplendor, para lo cual debía estar en su fase llena, pero, cuando miré al cielo, el único satélite natural de la Tierra, sí, esa bola de roca polvorienta, unas cuatro veces más pequeña que nuestro planeta, y que gira alrededor de nosotros tardando aproximadamente 28 días en completar una vuelta, se encontraba en ese momento entre la Tierra y el Sol, por lo que su cara visible queda totalmente oscura y no era visible desde la Tierra, estaba en Luna Nueva.

¿Repetir el experimento, sin condiciones?, mejor no, a los raspones en el antebrazo, el codo y la rodilla les sigo echando pomadas regeneradoras, cicatrizantes, por el momento.




[1] Galileo di Vincenzo Bonaiuti de' Galilei ​​ (1564-1642) fue un astrónomo, ingeniero, ​​ matemático​ y físico italiano, relacionado estrechamente con la revolución científica. Eminente hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias y artes. Sus aportaciones transformaron una mejor comprensión del universo y sentaron las bases del método científico experimental

[2] Constituye una anécdota popular que no está comprobada. Realmente lo hizo través de rigurosos experimentos usando planos inclinados. Al rodar esferas pesadas por planos inclinados, logró ralentizar el movimiento para poder medir el tiempo con precisión y demostrar su teoría.

lunes, 31 de agosto de 2026

Si, pero no, es que, a lo mejor…

No debiera quedar dudas que estas 8 palabras – nombre del artículo - muestran incertidumbre, titubeo, inseguridad, palabras que me traen a colación el momento en que le pregunto a un estudiante: ¿cómo llegó a esa conclusión?, ¿Qué procedimiento llevó a cabo, para llegar a ese resultado?

Y no hablo de hoy, - ya que siempre he sido del criterio, de escudriñar, de “desarmar” al estudiante si su preparación, donde demuestre comprensión y dominio de lo que expone - ante la Inteligencia Artificial (IA), como recurso tecnológico de obtener respuestas rápidas, fiables una, otras necesarias de confirmar, tal es así que cuando hacemos uso de esta, la IA, nos indica literalmente: «La IA puede cometer errores, así que verifica sus respuestas».

La IA, mencionaría que, como noticia hoy en día atiborra las primeras planas de medios periodísticos, redes, “acusándola” como recurso para hacer fraude… ¡Ah caramba! Nota: cuando no había IA, había la IA (entiéndase la Inteligencia Absurda de cometer fraude, por estudiantes inmaduros de escribirse en la mano, en las piernas, o de pasarse papelitos con las respuestas, cuya rapidez era equivalente a los hoy 6,400 MT/s (megahercios o millones de transferencias por segundo)[1], sin pensar en ese entonces en internet.

Y por supuesto ante el fraude: ¡Sanciones!, y para hacerlo tangible: el uso de Herramientas de detección y contra -IA[2]. Pareciera que estamos a la caza de… ante esto, esto.

No podemos olvidar las llamadas Revoluciones Industriales que han existido[3], sin dejar de mencionar la Cuarta (en la actualidad): Industria 4.0; la cual se basa en la inteligencia artificial, la robótica avanzada, el internet de las cosas y la digitalización total, situación que es inevitable, lo que nos conduce a nuevos retos, ya que llegó para quedarse.

Dar un giro – 180 grados – y apreciar las bondades de la IA, adentrarnos en ella, capacitarnos, la cual nos proporciona un adelanto rápido de lo que buscamos como información, (al igual que hacíamos con los textos físicos, asistiendo a la biblioteca), donde la veracidad de su uso deberá ser razonada, reflexionada, sobre todo cuando se es ducho del tema que desea indagar o bien contraponiéndola con varias fuentes, serias, responsables, a lo que adiciono, sin menospreciar la veracidad que realmente la identificación del algo genuino, original, sea que el reflejo de lo escrito se realiza con sinceridad, honestidad, a sabiendas de…

¿De?, para dar respuesta a ello, recurro al criterio, opinión dado por Cantinflas[4].

Yo: Mario, ¿qué opinas de sobre el uso de la IA, por los estudiantes?

Mario /Cantinflas: Le dicen a la maquinita: "Oye, tú, hazme una tarea sobre la Revolución de no sé qué" y la máquina, que es muy acomedida pero muy mentirosa, se inventa unos datos que ni los historiadores conocían, inventa libros que nunca se escribieron y hasta le pone una firma en latín que suena muy elegante. Y el muchacho va con el profesor y le entrega un papelazo de veinte páginas. El profesor lo lee, se le cuadran los ojos y dice: "¡Caracoles, esto es una obra de arte!". Pero luego le pregunta al muchacho: "A ver, infeliz, ¿qué significa esto de la página tres?"... ¡Y el muchacho se me queda más mudo que una estatua de mármol!

Yo: ¿Entonces, estás de acuerdo con el uso de la tecnología?

Mario /Cantinflas: La tecnología es buena si nos ayuda a cargar el bulto, pero es un fraude si nos quiere quitar el pensamiento. Porque mire usted, para hablar sin decir nada, para inventar verdades que son puras sospechas, y para marear al prójimo con discursos que suenan muy sabios pero que no tienen substancia... ¡para eso no necesitábamos computadoras, chato!

Yo: Mario, pero…

Mario /Cantinflas: Espere profe, déjeme terminar… A mí que no se me asusten con el progreso. La máquina podrá predecir la palabra que sigue con mucha probabilidad matemática, pero nunca va a predecir la picardía, ni el corazón, la honestidad, ni la dignidad humana, que eso no se aprende con datos, ¡eso se trae en la sangre!

Yo: Gracias Mario, coincido contigo. Un abrazo.



[1] La memoria RAM (Random Access Memory) es un tipo de almacenamiento temporal que guarda los datos de los programas y aplicaciones que estás usando en el momento. [2] GPTZero; Turnitin; Originality.ai. [3] Primera (1760-1840): Uso de la máquina de vapor y energía hidráulica; paso del trabajo manual a las primeras fábricas. Segunda (1870-1914): Llegada de la electricidad, el petróleo y el acero; creación de la producción en masa y cadenas de montaje. Tercera (desde 1950/1960): Era de la informática, la electrónica, las telecomunicaciones y el inicio del internet. [4] Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes (1911-1993), conocido por su pseudónimo Cantinflas, o también simplemente como Mario Moreno, fue un mimo, actor, productor, guionista y comediante mexicano.