lunes, 3 de agosto de 2026

¡No aguanto más!

Hoy me he levantado, tal vez lo tradicional, ir al baño, lavarme la cara, visualizar ante el espejo el poco cabello que me queda, este algo desordenado, canas que cubren lo que una vez fue negro, una rala barba que denota algo parecido - como “el blanco, le gana al negro”-, y bolsas debajo de los ojos el envejecimiento natural, la genética, y la retención de líquidos.

Es cierto que vernos todos los días como hábito ante un espejo, ello constituye un acto físico y mental donde el reflejo además de mostrarnos la apariencia externa (descrita hace un instante), la mente evalúa, acepta o critica esa imagen.

¿Será un rostro cuyo envejecimiento fue “acelerado”, por el estrés constante de ser docente durante más de cuatro décadas?, ¿“vigilar” al despertador, antes que el te despertase a ti?, ¿mal dormir pensando con intervalos insomnio de mantenimiento si la clase que había preparado la noche anterior hasta bien tarde, resultaría bien recibida por mis discípulos?

Tras cepillarme los dientes, enjuagarme la boca, respiro hondo, suspiro, me seco la cara, aunque antes de desayunar debo pasar por la computadora para apreciar que tengo en el buzón y refugiarme en ella, ante un escenario diferente, que ya no es el aula de clase, pero si “hablar de Educación”.

Haber abandonado el aula presencialmente, lo determinó mi salud, que un día se quebró producto de tratar que todo saliese a la perfección, todo, sus estudiantes entrar a clase con puntualidad, que estos prestasen atención, participaran…, pero ese día no fue así, sintió que el aire no llegaba a sus pulmones, sus manos comenzaron a temblar y las letras en la pizarra se volvieron borrosas, breves segundos, no tuve otro remedio que pedir disculpas y retirarme de forma silenciosa.

Me dirigí a la facultad de medicina de la misma institución donde trabajaba, localicé a una amiga doctora, midió signos vitales, etc. Y me comentó de forma enfática: “¡sé cómo eres, sabes que, necesitas descansar, estás quemado[1]!

Entendí en ese instante que el rol de Don Quijote, luchando contra los “molinos de viento”, entiéndase estudiantes, disciplina, la perfección en todo, había excedido mis límites; necesitaba “separar” mi identidad como persona de su rol como educador, ya no era el mismo profesor que pretendía salvar el mundo a costa de mi propia salud.

Era hora de descansar, - en contra de mi voluntad-, y “no morir con las botas puestas[2]”, para lo cual tomé la decisión de jubilarme, la cual no fue fácil, pero necesitaba volver a respirar con tranquilidad, considerando que no estaba abandonando mi vocación, sino salvando mi vida.

Al terminar de bañarme, siento la piel más fresca después de un sueño reparador, “presiento” que las bolsas debajo de los ojos, están menos inflamadas; me visto, vamos al desayuno, huevo cocido y un poco de yogurt natural sin azúcar, sin que puedan faltar mis galletas de maíz horneadas (nada que contenga harina de trigo, nada) …; les dejo, otras tareas pendientes: echar aguas a las plantas, lectura del periódico y por concluir este artículo que leerá, tan pronto lo termine.



[1] Se hace alusión al Síndrome de burnout o del "trabajador quemado", que constituye un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el estrés crónico en el trabajo, cuyos tres pilares principales son el cansancio emocional, la despersonalización y la baja realización personal [2] Cita o frase que proviene del Siglo XIX por los soldados que preferían caer en combate o en servicio activo, listos para la acción.

lunes, 27 de julio de 2026

El órgano 47

La puerta se abrió, sus pasos un tanto pesados, tratando de no arrastrarlos, su rostro mostraba desconcierto, pero también con una mezcla de alegría, buscaba las paredes para sostenerse, ¿su meta?, llegar a la sala, ver, ver, mirar, su sillón, los cuadros, la pecera y sus seis pececitos, los cuales “mágicamente” se aglutinaron para recibirlo a él, ausente por más 5 meses (exactamente 151 días); se detuvo a la altura de la mesa del comedor, colocando las manos sobre la misma, tal vez con un poco de incertidumbre, respiró hondo…llegó.

Pero también regresó para nosotros, para los familiares, para sus hijos, para su esposa…; sin menospreciar la despedida del equipo médico que lo mantuvo atento, técnicos especialistas, sosteniendo múltiples cables que salían de todo tu cuerpo (brazos, corazón), equipos cuyos bips (electrocardiogramas, ecocardiograma, angiografía coronaria, ecografía intravascular, ergometría…), mostraban constantemente el comportamiento de los órganos vitales.

Lo que no restaba por parte de él, tratar de mantener un estado de ánimo un tanto conservador, optimista en unos casos, lo cual demostraba caminando con pasos cortos por el pasillo, con el propósito de fortalecer los músculos de las piernas, tras largas jornadas de inmovilidad, pero que al escuchar la música proveniente del celular de una de las enfermeras de procedencia latina (padre norteamericano y madre colombiana), todos bailaban, todos…; ánimo, que no era así siempre.

La probabilidad de un nuevo corazón – el suyo funcionaba al 25 % -, donde 1 de cada 35,000 personas (USA) registradas lograban convertirse en donante de corazón, cuando aproximadamente entre 3,300 y 4,000 personas estaban a la espera de recibir uno[1], cuyos tiempos de espera variaban desde meses hasta años.

No todo resultaba tan sencillo, ya que los requisitos eran estrictos en cuanto a factores de compatibilidad (entiéndase prevenir su rechazo), por ejemplo, donde el donante y receptor han de ser compatibles, que el tamaño del corazón del donante tenga un tamaño, peso y estructura similares a los del receptor para que funcione correctamente en la cavidad torácica, entre otros, la espera parecía interminable, pero llegó el día.

Entró al salón – la operación durarías entre 6 y 8 horas -, por supuesto horas que se hicieron días, interminables, siempre con la duda de interrumpir para ver su estado, el resultado…; tal vez era necesario “¿desviar la atención?”, lo hice: ¿el receptor conoce la identidad del donante, donde vive, sus familiares? No, fue la respuesta, sencillamente se mantiene en el anonimato estricto por razones éticas, legales y psicológicas, preservando el carácter altruista, voluntario y desinteresado de la donación.

¿Y qué es lo único que se sabe del donante?, pregunté, cuya respuesta fue la siguiente, “A los órganos donados se les asigna un número de código único (y no el nombre del donante) por seguridad, anonimato médico y trazabilidad…”.

Cuando menos lo esperábamos llegó el mensaje: “…¡¡¡salió bien!!!!, nos abrazábamos virtualmente…hay días que son muy buenos, este era uno de ellos; quedaba el tiempo de espera en cuanto al posible rechazo del órgano, biopsias sistemáticas, todo bien, todo.

Esperábamos el alta médica, no solo nosotros, recuerden al equipo médico, donde este último al acompañarlo (ese día), le invitaron a tocar la campanita de la Victoria[2], por mi parte hubiese tocado Vox Patris (Voz del Padre), con 55 toneladas de peso y diseñada para la Basílica del Divino Padre Eterno en Trindade, Goiás, en Brasil.

Ya en casa será necesario extremar la higiene, evitar infecciones, seguir una dieta cardiosaludable y cumplir estrictamente con el control médico, estoy convencido que todos estaremos al tanto que lo cumplas, “los virtuales y los físicos”, un vez que estés al 100,volveremos a echar nuestras partiditas de dominó, aunque sean virtuales.






[1] Para ser candidato, los pacientes requieren una evaluación exhaustiva a través de centros médicos especializados. La asignación de órganos está coordinada por la Red Unida para Compartir Órganos (UNOS, por sus siglas en inglés).[2] Los pacientes la hacen sonar para celebrar la finalización de un ciclo de tratamientos, una cirugía importante o el alta médica.

lunes, 20 de julio de 2026

¿-29 minutos?

Multiplicar 29 minutos por 60 nos daría 1740 segundos por una simple regla de tres, sin embargo, si divido 29 minutos entre 60 (1 hora tiene 60 minutos) esto daría 0.483 horas – siempre con mi regla de tres[1]. Hasta aquí he mencionado tres cantidades: 29, 1740 y 0.483, con sus unidades respectivas minutos, segundos y horas, que de eliminar estas últimas colocándolas en orden descendente sería 1740, 29 y 0.483.

Cantidades que numéricamente son relativas cuando las mismas corresponden a un estudiante que suele ser excesivamente impuntual a la hora de entrar a su clase, parecerá que 1740 le parecerá mucho, una cantidad “grande” comparada con las antes mencionada, pero sí ¡TODAS SON EQUIVALENTES”, 1740 segundos = 29 minutos = 0.483 horas!

Luego, considerando su libre albedrío por parte del joven irresponsable, sí irresponsable, me atrevo a asegurar que evidencia rasgos de inmadurez con su slogan de “¿para qué apurarme?”, el cual no ha tenido en cuenta que el docente hace 29 minutos comenzó su clase, aunque físicamente estuvo 15 minutos antes en el salón de clase, preparando condiciones, pero que también sábado y domingo de la semana anterior, la utilizó para preparar su clase.

Docente que, al visualizar su reloj, siendo “la hora cero”, para iniciar su clase cerraba la puerta con toda la autoridad del mundo, (¿acaso no se requiere que le respeten sus correctas decisiones?); ¿acaso se interrumpe a un cirujano en plena operación?, ¿a una persona que su profesión es limpiar cristales en rascacielos?, ¿a un bombero en pleno rescate de una víctima?...

Regreso a los números, sí, la clase de marras, su duración es de 100 minutos, con 5 minutos de receso, donde ya se han perdido (100- 29) = 71 minutos que quedan supuestamente por aprender para aplicar, sin restarle los correspondientes a la interrupción, buscar donde sentarse, indagar por ¿dónde van?, abrir el cuaderno, no perdón, primero ver el celular…, digamos unos ¿2 minutos? (resto 71-2- 5[del receso] =64).

Transcurre el tiempo, concluye la clase – por cierto - de matemática, los estudiantes se retiran de forma pausada, disciplinada, respetuosa, excepto (siempre habrá un pero…,) el joven que había llegado tarde, y que aspiraba a ser el primero en salir de forma abruptamente, atropellando a todo aquel que se interpusiera.

“¿Me permite?, le expresé…?”, “hoy usted estuvo en mi clase el 64 % del tiempo que correspondía, no pudo realizar la exposición que le correspondía en nombre de su equipo, al incorporarse tarde, afectando su evaluación y la del resto de sus compañeros”.

Continué, “¿Sabe quién fue Benjamín Franklin?, No, respondió…; Le orienté que hiciese uso de su celular y le preguntara ChatGPT o Gemini[2], que lo buscase y en particular frases del polímata, científico e inventor estadounidense, así como las referidas a Tiempo y Productividad, encontrando las siguientes:

o   El tiempo perdido nunca se vuelve a encontrar.

o   Si dejas algo para mañana, el mañana lo dejará para pasado mañana.

o   El tiempo es oro.

“¿Te ves reflejado en alguna de ellas?, le comenté…”. Pasaron tal vez un par de minutos, su rostro se inclinó, miraba al suelo, ojos semicerrados, se evidenciaba una ligera tensión en las cejas y comisuras de los labios, pensativo, todo ello en señal de reflexión profunda…

Profesor, no vuelve a suceder, disculpe…. Nota: el joven modificó su conducta para bien, no sacó nota máxima ese semestre; tengo entendido que años después se graduó con altas calificaciones, aunque no con cien puntos, supongo que la culpa resultó de los -29 minutos.

 




[1] La regla de tres es un método matemático que permite resolver problemas de proporcionalidad. Sirve para calcular un valor desconocido (llamado incógnita) conociendo otros tres valores que guardan una relación entre sí. La más común es la regla de tres simple directa.

[2] ChatGPT (desarrollado por OpenAI) y Gemini (de Google) son los dos modelos de inteligencia artificial conversacional más avanzados y populares del mundo.

lunes, 13 de julio de 2026

Abrazos… un mundo carente.

Leer, escuchar, observar la problemática internacional actual en cuanto a conflictos, posiblemente no quede continente (Asia, África, América del Norte, América del Sur, Antártida, Europa y Oceanía)[1], alguno que sea la excepción, discrepancias que pareciera ser que en cualquier momento desaparecemos de la Tierra.

No hace mucho visitaba un centro religioso, donde se desarrollaba una misa (la primera del año) donde asistían 12000 devotos, que acompañados por cantos religiosos levantaban sus manos, cantaban, cerraban sus ojos, se encomendaban al señor, otros a una solicitud del pastor (conductor de la actividad), solicitaba que aquellos que por primera vez querían obtener el perdón, la purificación y la liberación del poder del pecado a través de la fe, el arrepentimiento sincero y la obra expiatoria de Jesucristo, se dirigieran a un salón donde se levantaron aproximadamente unas 200 personas.

Otro hecho que acaeció en el teatro, fue que las personas cercanas a uno, se abrazaran situación tan agradable donde personas desconocidas (sin distinción social), se acercaban ofreciéndote sus manos para que estas fuesen estrechadas, a la par de una sonrisa de agradecimiento, aunque fuese por un momento que catalogaría como mágico.

El abrazo es un gesto físico de afecto, saludo o consuelo, fortaleciéndose la conexión emocional y la salud mental, a la vez una forma de apoyo que aumenta la seguridad y el bienestar emocional, donde científicamente se ha demostrado la liberación de oxitocina, dopamina y serotonina, reduciendo el estrés (cortisol).

Si el abrazo ha de ser la fórmula para hacer que el mundo sea más racional, compatible entre los seres humanos apoyándonos en documentos tan importantes como la Biblia, la cual recoge relacionado con los abrazos:

o   El abrazo de Dios (Amor y Protección): Se retrata como un refugio seguro, similar a ser cubierto por plumas o llevado en el regazo (Salmo 91:4, Isaías 40:11).

o   El abrazo del perdón (Lucas 15:20): La parábola del hijo pródigo muestra que el abrazo de Dios es restaurador, sin cuestionamientos, sanando heridas emocionales y eliminando la culpa.

o   El abrazo de la reconciliación (Génesis 45:14-15): José abrazando a sus hermanos muestra el poder del abrazo para sellar el perdón y la restauración de relaciones.

o   El abrazo fraterno (Romanos 16:16): La Biblia fomenta la comunión a través del "beso santo" o abrazos que demuestran el amor fraternal y la unidad.

o   El abrazo en la pareja (Cantares 2:6): Representa el afecto profundo y la calidez en el matrimonio.

Abrazos que proporcionan amor, protección, perdón, reconciliación, fraternidad, unidad, afecto… abrazo que en su definición “… es un gesto físico de afecto”, de lo cual se infiere que ha de ser presencial, donde en esta última parte difiero o mejor diría ¿por qué no rectificar la definición siendo esta: “… es un gesto físico y virtual de afecto”.

Los mismos problemas sociales, económicos actuales han provocado que millones de personas emigren hoy en día, donde no siempre han de ser recibidos con abrazos, ¿y esta situación no sería una oportunidad valiosísima, para aquellos que no tenemos al lado, virtualmente lo sintamos?

Si estás de acuerdo conmigo, hazlo en este momento, a los que te rodean presencialmente, aunque sean compañeros de trabajo, amigos, y en el caso de los “virtuales” en tu receso envíale correos, mensajes y que al final adiciones. “… un abrazo inmenso”.



[1] Aunque el número puede variar a cinco o seis dependiendo de si se unen Europa y Asia (Eurasia) y/o las Américas. 

lunes, 6 de julio de 2026

¿Para qué sirven…?

Si bien a veces el mundo suele dividirse o fragmentarse dado determinados criterios, principios, habilidades, gustos, en este último están los que odian – literalmente – los números y por ende se inclinan, “huyen o refugian” en el bando de las letras, prefiriendo la literatura, historia, idiomas o artes antes, algo así como un perfil humanista inherente a las ciencias sociales, contando con un pensamiento llamado verbal, donde el cerebro procesa mejor la información a través de palabras y lenguaje.

En el caso contrario, los que somos “amantes” de los números, el pensamiento suele ser lógico-numérico, donde nos sentimos en un entorno mucho más amigable cuando analizamos, razonamos, deducimos, cuantificamos, establecemos relaciones causas-efectos, en la solución de problemas complejos utilizando para ello números, patrones y estructuras, lo que nos inclina a las llamadas ciencias naturales (ejemplo: física, química, biología), donde las matemáticas actúan como el lenguaje formal necesario para entender leyes físicas y biológicas, permitiendo calcular, predecir y validar teorías científicas mediante la experimentación.

Si nos vamos a la mezcla de algo que contenga realidad y pizcas de ficción, el siguiente relato puede resultarle familiar…, Todos le tenían terror, la fama (¿mala?), que provenía tanto de los discípulos anteriores y sobre todo de los repitentes de la asignatura de matemáticas en el nivel básico (secundaria); inclusive se rumoraba que impartía clases en la universidad en asignaturas como Trigonometría y álgebra y que también era catalogado como temible.

Y para muestra un ¿botón?... “…estudiantes, hoy tendremos como tema de clase «El teorema de Pitágoras», fecha”…, mientras escribe, se escucha el crujido agudo de la tiza, sobre la pizarra verde…, continúa…“Pitágoras[1], fue un destacado pensador y matemático del mundo antiguo, que formuló el teorema que lleva su nombre el cual expresa:  En un triángulo rectángulo, el área del cuadrado cuyo lado es la hipotenusa (el lado opuesto al ángulo recto) es igual a la suma de las áreas de los cuadrados cuyos lados son los catetos (los otros dos lados que no son la hipotenusa)”

Este teorema se puede escribir como una ecuación o fórmula que relaciona las longitudes de los lados 'a', 'b' y 'c', siendo esta C = √a2 + b2, donde c es la hipotenusa (el lado más largo opuesto al ángulo recto) y a y b, son los catetos (los lados que forman el ángulo recto).

Pasemos a aplicar la fórmula, enunciado del problema… lo dicta… Calcule el valor de la hipotenusa (c), cuyos catetos miden a =3 y b =4 centímetros.

¿No creen que es mecánico y aburrido, hacerlo así?, pero si hubiese sido de este modo…; “¿han escuchado – sin poner tema, ni fecha en la pizarra – de un señor griego, que elaboró un teorema el cual es APLICABLE, para medir distancias indirectas, diagonales, alturas, áreas y ángulos rectos en topografía, arquitectura, navegación y videojuegos, es más, ¿saben que significa GPS y para qué sirve?

Varios estudiantes levantan la mano…, ¡yo profe, yo! “…El GPS[2] sirve para determinar la ubicación precisa (latitud, longitud y altitud), velocidad y hora de cualquier objeto o persona en la Tierra”; Otro estudiante: “Mediante una red de satélites se puede navegar, apreciar mapas, rastrear y para actividades de recreación, por ejemplo, mi papá usa Waze[3] o Google Maps, cuando salimos de la ciudad”.

El profesor retoma la conversación y expresa… “pues sí, nada más y nada menos que alrededor del año 500 a.C., Pitágoras de Samos, plantea su enunciado”, ¿Un ejercicio?, Una escalera de 5 metros de largo está apoyada contra una pared. La base de la escalera se encuentra a 2 metros de la pared ¿A qué altura llegará la escalera?

La mayoría de los estudiantes se pusieron a trabajar….




[1] Pitágoras, (Samos, Grecia, siglo VI a.C.), fue una figura carismática y enigmática. Fundó una sociedad secreta, la Escuela Pitagórica, donde se exploraban cuestiones matemáticas, éticas y espirituales. Descubrió los números irracionales, relacionados con la proporción áurea. Su legado como precursor del pensamiento científico y filosófico sigue vigente hoy en día. [2] Sistema de Posicionamiento Global (GPS). [3] Waze es una aplicación de navegación GPS social y gratuita para dispositivos móviles que utiliza datos en tiempo real de su comunidad de usuarios para ofrecer las rutas más rápidas, alertas de tráfico, accidentes, policía y peligros en la vía.

lunes, 29 de junio de 2026

Estrés, distrés o eustrés

Resulta muy difícil tanto en las redes, como en medios digitales o impresos en que no deje de mencionarse ese “estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil” que se activa cuando nuestro organismo percibe que los agentes internos o externos suponen una potencial amenaza, que al parecer sufrimos TODOS, llamado E-S-T-R-É-S.

¿Causantes estresores siendo docentes?

·         ¿Estaré satisfecho con la clase que preparé?

·         Si mis estudiantes no realizaron la tarea que les compartí vía WhatsApp, ¡no podré darle la continuidad adecuada con la clase de hoy!

·         El bus se ha detenido varias veces por lo complicado del tránsito, lo que posiblemente me haga llegar tarde a la escuela.

·        

Al parecer “la relación particular entre la persona y el entorno que es valorada por la propia persona como que desborda o excede sus recursos personales y sociales, pone en peligro su bienestar”[1].

¿Ha existido siempre el estrés o es una enfermedad moderna? Ha existido siempre, ¿se imagina al hombre o mujer primitivo cazando un mamut, del cual dependía la alimentación de sus familiares?, donde se establece el diálogo siguiente:

-         Mujer primitiva: “… Recuerda bien donde debes golpearle la cabeza al mamut, ya te lo he dicho varias veces y no me haces caso…” (por lo visto preámbulo del matriarcado)

-         Hombre primitivo: “Si señora, también recogeré … todas las sobras y desperdicios…nada de contaminación”.

¿Y en la actualidad? También, con la diferencia que se ha vuelto constante, acumulativo y, a menudo, siendo provocado por amenazas psicológicas y la vida urbana, que en ambos casos el cerebro activa el sistema nervioso para liberar hormonas como la adrenalina y el cortisol.

Que de lo anterior se deriva elementos objetivos y subjetivos, en los primeros, las exigencias del entorno externo y recursos del individuo, y en la segunda, la percepción individual de las exigencias y de los recursos disponibles.

Si bien estamos más bien familiarizado con el estrés negativo o distrés causante de la disminución del rendimiento personal y que, como consecuencia, dificulta el dar una respuesta adecuada a las exigencias apremiantes del entorno exterior o interior, que por cierto puede resultar crónico - de durar mucho tiempo – conocido como Síndrome de fatiga crónica o “burnout”, que significa literalmente “quemado”, dándose sobre todo en el ámbito laboral, pero también válido para los estudiantes denominado “Burnout académico”, generando agotamiento físico, pérdida de motivación, desinterés y un sentimiento de ineficacia o bajo rendimiento, ante los estudios.  

¡Pero no todo está perdido, no! Existe el eustrés o estrés positivo, que se logra cuando damos una respuesta adaptativa del cuerpo ante un reto, estimulando la motivación, mejora el enfoque, incrementando la productividad y generando emociones agradables como la satisfacción o el entusiasmo.

-         Hombre primitivo: “Señora gracias a sus consejos tan acertados como siempre, he logrado garantizar la alimentación de la familia”.

-         Mujer primitiva: “¿Cómo que has logrado?, “¡Hemos logrado…no puede faltar que te diga como hay que caer las cosas…!” (por lo visto preámbulo del matriarcado[2])

Perdón, se me acaba la página – por cierto, altamente recomendado – me corresponde realizar mi caminata de 30 minutos de cada día (velocidad 3.5 km /h) y posteriormente, tras el baño, mi sección de yoga o mindfulness.




[1] (Lazarus & Folkman, 1984)

[2] El origen del término: Surge en 1861, cuando el antropólogo suizo Johann Jakob Bachofen publicó El Matriarcado; aunque a criterio del autor de este artículo, ha existido ¿desde Adán y Eva?


lunes, 22 de junio de 2026

Un modo IA, ¿responsable, seguro, confiable, fraudulento?

¡Buenos días jóvenes! (válido para secundaria básica o básico, diversificado o preuniversitario o bachillerato y primer año de la universidad), ¿Cómo se sienten hoy?, ¿qué hicieron ayer, del cual aprendieron algo nuevo?... dos o tres intervenciones: farándula, fútbol, …

¿Pueden apagar sus celulares, o cualquier otro medio electrónico?, por favor… los rostros al unísono entran en pánico… profe, pero…; ¡Hoy nos saldremos un poco de la clase, para analizar un factor que ayuda, pero que nos afecta a todos!

Enciende el retroproyector, y proyecta tres rostros de tres personajes, con sus nombres: Isaac Asimov[1]; Isabel Allende[2] e Ibrahim Afellay[3]; ¿los conocen?, solo una joven expresa que el rostro de Isabel Allende le resulta familiar porque se lo ha visto a una tía suya, leyendo uno de sus libros. ¿El resto? Silencio total, se miran unos a otros, nada.

El docente hace una breve identificación de quién es cada cual (los dos primeros escritores y el tercero ex - deportista); “… subamos la parada, en cuanto a relativa complejidad”, expresa el profesor. ¿Qué tienen en común los 3 nombres? Retorna el silencio a la sala…; haré el ejercicio siguiente, encerrando las letras I A de cada nombre entre paréntesis: (I)saac (A)simov ; (I)sabel (A)llende ; (I)brahim (A)fellay.

Se levantan dos manos en modo temeroso… ¿Los nombres y apellidos comienzan con I y A? ¡Exacto, les felicito!; ¿dónde han escuchado o visto con mucha frecuencia las mismas (IA), se levantan los brazos por pares, ¿99 %-100 %? Respuesta: ¡INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA)!

¿Para que la utilizan? Fácil profe, expresan algunos estudiantes: 1. Buscar información; 2. Como tutor interactivo; 3. Asistente de investigación para resumir textos; 4. Como herramienta para encontrar información especializada de forma rápida y resolver problemas complejos en segundos.

Es decir, les orienta, instruye, les ayuda a resumir…, resolver problemas complejos…mmmm; o sea que en el caso de “resolver problemas complejos…, ¿es sinónimo de que alguien les hace las tareas? ¡Regresa el silencio, en este caso sepulcral, se escucha como el viento se cuela por los resquicios de puertas, ventanas, acompañado de silbidos y lamentos continuos; el sonido de ramas que se mecen de forma errática; ¡la entrada de un aire frio que provoca una sensación de escalofrío repentino, …!

¿Piensan al utilizarla?, ¿razonan, cavila, meditan?, ¿se preparan definiendo el problema?, ¿realizan una reflexión interna necesaria donde dejen fluir su imaginación?, ¿recurren colectivamente a una lluvia de ideas con el propósito de la búsqueda de una o más soluciones?, ¿Pondrán a prueba la propuesta con el afán de comprobar su utilidad o no?; ¿sus respuestas serán inusuales y novedosas?

No queda dudas que la inteligencia artificial llegó para quedarse – igual en su momento con la primera Revolución Industrial[4] - como fue la elaboración de maquinarias en el sector industrial, sustituyendo la mano de obra, pero que a la par generó mucho desempleo, mucho.

Utilizar la IA, será un punto de apoyo, que si Arquímedes estuviese acá con nosotros (que no dudo que se pueda crear un holograma[5]), diría "Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo"[6], la cual modificaría a – con permiso del matemático, físico e ingeniero ilustre - "Dadme la IA como herramienta de apoyo y moveré el mundo"[7].

¿Y la posibilidad de contrarrestar un fraude? ¡Sencillo!, “Jóvenes le doy esta nueva situación problema con una cierta o relativa semejanza al enviado por ustedes, pásenlo a resolver… por favor, por supuesto los iremos evaluando de forma individual”. “Gracias”

Por supuesto, si bien la IA (inteligencia artificial) puede automatizar tareas rutinarias, procesar datos rápidamente, pero no debemos dudar de nuestros discípulos, de su honestidad, su sencillez-, al contrario, confiar en ellos, acción basada en valores, que no enseña la IA, nos corresponde a nosotros hacerlo como educadores.  




[1] Célebre escritor y bioquímico estadounidense, conocido mundialmente por sus obras de ciencia ficción (como Yo, Robot) y por formular las famosas Tres Leyes de la Robótica; [2] Una de las escritoras vivas en español más leídas del mundo, famosa por novelas superventas como La casa de los espíritus.

[3] Exfutbolista neerlandés de ascendencia marroquí, conocido por su paso en clubes de élite como el F.C. Barcelona y el PSV Eindhoven. [4] Es el proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino de Gran Bretaña. [5] Imagen tridimensional creada mediante el uso de luz láser.

[6] Afirmación enunciada por Arquímedes de Siracusa (287–212 a.C.) al explicar el principio de funcionamiento de una de las máquinas más simples y más utilizada en toda la historia de la humanidad: la palanca.[7] Afirmación enunciada por Arquímedes de Siracusa (287–212 a.C.) al explicar el principio de funcionamiento de una de las máquinas más simples y más utilizada en toda la historia de la humanidad: la palanca.