
Un día tradicional personal, resulta al levantarme bien
temprano – cuando el gallo canta – asearme, ir tras una taza de café, (que hoy
en día al bebedor consuetudinario le atribuyen de menos probabilidades de
desarrollar Alzheimer, es neuroprotector y preventivo de la demencia, reduce el
riesgo de sufrir diabetes tipo II) enviando la primera señal a mi cerebro a
través de un mar de neuronas (sistema nervioso), paso a leer las noticias
digitales de varios periódicos nacionales e internacionales analizando temas en
los ámbitos políticos, económicos, culturales y otros.
Desayuno, que a la par de este evento tradicional y
necesario (donde se comenta que debe ser el mejor de las tres ingestiones
diarias), comparto aspectos leídos, pendientes por solucionar o previstos por
hacer e inclusive reír mañaneramente por cualquier anécdota plasmada en las
redes sociales.
¿Reír? Cuando lo haces entra en funcionamiento el sistema
muscular y directamente seis pares de músculos: el músculo elevador del ángulo
de la boca, el músculo elevador del labio superior, el orbicular de los ojos,
el risorio, el cigomático mayor y el cigomático menor (nota: en el caso del orbicular,
su contracción alza las mejillas y produce arrugas alrededor de los ojos)
¿Por qué siento que sonreír me hace bien? En lo personal me
genera un olvido al menos de las posibles preocupaciones, separándolas a un
lado en el instante mismo del fenómeno que me motivo mostrar mi dentadura o
alzar mi voz a través de una carcajada que si fuese en un local donde hay otras
personas, tienden a mirarte con expresiones de llamados de atención.
En dirección a alguna gestión, trasladándome de un lugar a
otro, ocasionalmente aprecio personas que no cumplen con las normas
establecidas por el código del tránsito (se detienen de improvisto sin poner
con la antelación necesaria las luces de parqueo; en una calle de dos
direcciones contrarias se detienen un vehículo en cada carril, para conversar y
platicar, deteniendo el tráfico sin pensar en el resto de los conductores, personas
que transitan dándoles las espaldas a los vehículos, o que existiendo aceras no
las usan) generándome tal vez la anti-sonrisa y por ende los movimientos
inversos de los músculos, reflexionando al respecto…”cuánto nos falta por
mejorar en la disciplina vehicular, velar por el cumplimiento de las leyes,
cuánto debemos seguir los docentes reforzando el conversar con los jóvenes
estas situaciones, que no necesariamente se encuentran en un programa de una
asignatura”

Con ello logrará algo tan
importante y necesario que es arrancar sonrisas y que al menos en ese breve
momento los sistemas involucrados funcionen a la perfección: el cerebro al
percibir los músculos del rostro en forma de sonrisa, los interpreta como una
señal de que estamos contentos, independientemente de la causa, y se sintoniza
con estados de ánimo positivos, sin importar las incipientes arrugas. Trate de
ver siempre, el lado amable de la vida, se los recomiendo.