
El
saber escuchar involucra muchos aspectos que debemos saber manejar a fin de
optimizar resultados positivos en nuestro comportamiento y en nuestras
interrelaciones de tal manera que se manifieste un clima positivo, genere
confianza, respeto, interés, atención, pero, ¿cuántos de nosotros lo hacemos
bien?
Muchas personas centran su atención en lo que va a decir después de que
termine de hablar la otra persona, como es el caso de los estudiantes ante un
docente, donde este último no permite ser interrumpido. Por supuesto grave error del catedrático o
catedrática, que no logra retroalimentarse del nivel de comprensión de sus
estudiantes; posiblemente tras la evaluación del tema tratado, los resultados
serán negativos y la cuasi culpa, será “responsabilidad exclusiva del
estudiante”, cuando no se le dio al menos, el derecho a opinar.
Luego
el o la docente podrá ser todo un profesional de su materia, disciplina o asignatura,
pero no tendrá las competencias, para ser un buen comunicador, ya que no sabe
escuchar. Realmente, pasamos más tiempo escuchando que hablando. Investigaciones
realizadas señalan que, del tiempo total que dedicamos a la comunicación, el
22% se emplea en leer y escribir, el 23% en hablar, y el 55% en escuchar. Esto
no quiere decir, en manera alguna, que estemos más dispuestos a escuchar que
hablar, sino que estamos más expuestos a estar recibiendo información que a
transmitirla.
¿Qué
beneficios y prejuicios trae el saber escuchar? Las personas que muestran mayor
interés, son los y las mejores interlocutores y quienes obtienen mas éxito en la
vida, por el contrario, el o la persona que no sabe escuchar suele poseer un
ámbito de intereses muy limitado y, con frecuencia, reduce las posibilidades de
su desarrollo profesional y su capacidad de satisfacción personal. Si la
persona que usted tiene delante, al escucharla con atención, le está expresando
que es importante para Ud., que tiene determinado valor lo que esta diciendo.
Con
esto, al mismo tiempo que genera un clima positivo para la comunicación y las
relaciones interpersonales, está contribuyendo a que la otra persona lo trate
con idéntico respeto y consideración. Otro factor positivo de saber escuchar es
la ampliación de su vocabulario de forma indirecta, recordando que mientras más
amplio sea su vocabulario, mayor será la capacidad que disponen las categorías
del pensamiento para proporcionar mecanismos con los cuales identificar y
resolver los problemas. De no poder o saber escuchar se da la impresión de ser
indiferentes o insensibles, lo cual a su vez, torna al expositor menos
comunicativo.
Para
ser un buen comunicador se requiere de: saber escuchar, dejando a la persona
que le escucha el que hable, haciéndole sentirse libre para hacerlo; mostrar
interés por las preguntas que le hacen, no interrumpiendo a la misma; Tratar de
ponerse en el lugar de quien le
pregunta, de forma tal que usted pueda comprender su punto de vista; ser
paciente, dedicándole el tiempo necesario; mantener la calma y el humor,
evitando discusiones y críticas; no hable usted solo, la comunicación no es un
monólogo. Dos cosas para concluir: 1.
Escuchar es un arte; 2. “Se necesita coraje para pararse y hablar. Pero mucho
más para sentarse y escuchar". Winston Churchill.
¿Es
usted de las personas que escuchan adecuadamente o no?
Dicen q Dios nos dio 2 orejas para escuchar y una sola lengua para hablar.....algunos no parecen gozar de esa anatomía divina !!!
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