lunes, 27 de octubre de 2025

Un enemigo: La mala planificación

365 días dura un año, tiempo que demora nuestro planeta Tierra en dar una vuelta completa alrededor del Sol, tiempo establecido por el llamado Calendario Gregoriano, siendo originario de Europa, y como promotor del  el papa Gregorio XIII (Papa # 226 de la Iglesia católica de 1572 a 1585) ¡Interesante!, ¿cierto? 

Esta centena de días, suelen ser plasmada en un calendario (palabra que proviene del latín calenda) interpretado o definido como una cuenta sistematizada del transcurso del tiempo, utilizado para la organización cronológica de las actividades humanas, donde solemos planificarnos. 

El ingenio del ser humano ha plasmado estos calendarios bien en agendas, donde más allá de indicarnos el día, nos permite tomar notas o apuntes de el desarrollo de una actividad en particular que teníamos previsto o planificado (una limitante tal vez, que, dependiendo de la duración de la reunión o de los temas tratados, te pases sin ninguna intencionalidad al día siguiente, pero realmente no es un problema, lo importante es que salgas claros de los compromisos adquiridos y cumplas con ellos) 

Los que son más adictos a la informática y que antes de cerrar los ojos para dormir, apagan la computadora portátil o el celular, pero que ésta al otro día, también le despierte, indicándole "… le quedan 15 segundos para levantarse…” que además también tienen su propio calendario o planificador. 

¿Cuál es el plan de la institución, centro de trabajo, tareas principales, metas a cumplir, en fin, un elemento que nos conduce a planificar nuestras actividades laborales?, ¿y por qué no las festivas? Las fechas Patrias, las fiestas patronales, los cumpleaños de la familia, de sus compañeros de trabajos, amigos y amigas.   

Ya una vez arreglado “el mundo”, entiéndase un nivel de planificación de una exquisitez tal envidiable por cualquier experto en la materia, la problemática es que lo ahí plasmado a lo cual dedicó tiempo, mucho tiempo se cumpla. 

Cumplir una tarea para cualquier persona, estudiante, profesor, administrativo, dirigente, debe ser previsorio (que incluye previsión, prudencia y sensatez, señala nuestro amigo el diccionario) en que debo hacer antes, ¿recopilación de la información, solicitudes de resultados, avance de, cuando se ha ahorrado en…?, pero, ¿por qué no planificar inclusive los posibles imprevistos, que lógicamente rondan como una "Espada de Damocles"? 

La problemática de todo lo anterior es que a pesar de todo el esfuerzo institucional y suyo con la cual debe sentirse comprometido y ante de la entrega de una información necesaria, racional, equilibrada usted pida una extensión de la entrega de la misma, dando la nota discordante dentro del equipo de trabajo, lo cual le convierte automáticamente en el ¿Patico Feo? (Cuento infantil de Hans Christian Andersen, siglo XIX), por no entregar a tiempo el día que le correspondía, y que había sido orientado por una necesidad y no por un capricho. 

¿Justificaciones de la no entrega? “A mí no me quedo claro, la fecha…”, ¿Por qué no lo recordaron?, ¡es que tenemos mucho trabajo! Ante este conjunto de justificaciones baldías, que les agradecería que fuesen juzgadas por ustedes, y que por lo general existen pocas personas así, pocas, pero existen. ¿Una posible solución draconiana? Retener un poco el giro de la Tierra alrededor del Sol, para que podamos entregar la información a tiempo. ¿Les parece?

lunes, 20 de octubre de 2025

Escuchar…reflexionar.

El verbo escuchar procede del sustantivo femenino escucha, cuyo significado nos indica que «es una actitud receptiva que presupone una mentalidad abierta, una disponibilidad para interpretar las actitudes y los mensajes lanzados por los demás y, al mismo tiempo, la capacidad de absorberlos y legitimarlos».

Si antepongo el artículo determinado La, es decir, ‘La escucha’, se refiere a «la capacidad de recibir, entender, interpretar y responder a los mensajes del interlocutor», para lo cual será necesario del “otro lado” el que emite (emisor), el hablante.

En las redes – que enredan, desinforman, confunden – pululan miles de emisores que buscan llamar la atención, apoyado de imágenes (esencialmente a través de podcast, como creadores de contenido. Nota: Así se certifican)), que ‘informan’ unidireccionalmente, y que, sin esperar respuesta, solicitan: ‘darle un like a la campanita’, para quedar suscrito; por supuesto aceptar o no quedará a criterio del vidente y para ‘gusto colores’.

Mi profesión como educador, docente, me enseñó a escuchar - no solo en cuanto a contenidos de las asignaturas impartidas – al ser evaluados en los diferentes subsistemas de educación (media, diversificado y universitario), sino lo más esencial, escuchar a jóvenes cuyos problemas sociales e inclusive económicos, estos incidían en su desempeño.

Familias disfuncionales, el acceso a drogas, pandillerismo, embarazos no deseados, cuyo entorno resultaba siempre una amenaza real, agresiva, constante ante la permeabilidad de personas en el rango desde los 14 a los 23 años, inconscientes, inmaduros cuyo aprendizaje académico se deterioraba fácilmente.

Situaciones que persistieron – resultando más complejo de atender por el profesorado, a partir de la virtualidad o modalidad asincrónica   – vía redes que se puso de manifiesto durante la pandemia (2019 – 2023), como herramienta (era la única posible), ante un sinnúmero de detractores: no contar con los dispositivos digitales, conexión, etc.

Pero, ¿es que caso según lo antes referido – pandemia y redes - en los tiempos actuales nos conlleva a una forma u modo diferente de escuchar? Por alguna razón u otra hay personas que me escriben ante mis productos que comparto donde conjugo educación y valores, y que suelen establecer una conversación donde se indaga según muy perfil (algo escueto, sencillo) los problemas acuciantes que enfrenta la educación por esta parte del mundo: centro y sur americano.

Pero que en ocasiones se extiende haciéndose personal – donde confía lo expresado, algo así como un secreto -, ante la problemática de sostener una metodología en las clases muy tradicional, regido por la institución donde labora; presión ante los resultados negativos donde se busca ‘promocionismo’; poco apoyo ante los problemas de disciplinas en grupos muy numerosos; evaluaciones del desempeño que no son ni siquiera discutidas, solo se hacen llegar los resultados; la necesidad de superarse ante los cambios tecnológicos y en el peor de los casos: un desequilibrio horas clases – horas de preparación y su remuneración; la ausencia de reconocimiento al trabajo realizado, etc.

Lo anterior refleja algo así como una especie de confesionario de personas jóvenes - adultas con años de experiencia en la docencia que necesitan ser escuchadas, siendo emisores, hablantes y por supuesto en el otro lado alguien que tenga «la capacidad de recibir, entender, interpretar y responder a dichos mensajes, como buen receptor».

De no existir una correcta comunicación cualquiera sea la vía, el santuario – escuela podrá verse afectado.

lunes, 13 de octubre de 2025

¿Personalidades incongruentes?

Tengo amigos (compañeros de trabajo, todos hombres) donde en ocasiones conversamos, nos tomamos un café a la salida de la institución como buenos tertulianos, donde abordamos temas muy diversos, en el cual no puede faltar la insatisfacción que sentimos ante el poco esfuerzo que realizan algunos estudiantes por cumplir con sus compromisos: estudiar, realizar sus actividades asincrónicas, la puntualidad en llegar al aula, en la entrega de las tareas, etc.

No pueden faltar otros temas: el encarecimiento de la vida, el congestionamiento del tráfico, los altos y bajos del estado del tiempo, y por supuesto una que otra broma y cuya fuente lo constituyen las redes sociales y en particular los memes (Imágenes, videos o textos, por lo general distorsionado con fines caricaturescos), donde sin realizar una encuesta (somos 4) solemos coincidir, luego 100 % de aprobación - por supuesto en modo broma – en cuanto al “matriarcado casero” que suelen sufrir los camaradas del sexo masculino. Por supuesto no es el caso de “nosotros”, ¡todos colaboramos en casa!

Ello me llamó la atención para recurrir a lo que llamamos personalidad, entiéndase «el conjunto único de características, patrones de pensamiento, sentimientos y comportamientos que distinguen a un individuo y lo hacen único», que, si reflexiono al respecto y lo leo nuevamente, resalta la palabra único. ¿Leyó bien? Único, es decir sin igual o que no hay otro igual.

Luego una pareja conformada por un hombre cuya personalidad es única y una mujer con su propia personalidad, también es única. Nota: Hasta aquí esto es una sencilla afirmación (sí o sí); pero, ¿y en el caso de la convivencia serán compatibles?

Se plantea que la personalidad, está regida por cinco rasgos o elementos[1]: factor O (apertura a las nuevas experiencias), factor C (responsabilidad), factor E (extroversión), factor A (amabilidad) y factor N (neuroticismo o inestabilidad emocional), de las cuales hablaré brevemente, por un problema de espacio.

(Factor O): Apertura a la Experiencia. La persona es abierta a la experiencia teniendo una relación fluida con su imaginación, aprecia el arte y la estética, y es consecuente con sus emociones y la de los que le rodean y añado: …los que son más convencionales prefieren la familiaridad a lo novedoso; son moderados y apegados a la tradición.

(Factor C): Responsabilidad. Se refiere a cuán centrado está el sujeto en sus objetivos, además de cuán disciplinado se muestra para la consecución de dichos fines: es organizado, con capacidad de concentración, que termina sus tareas y que piensa antes de tomar una decisión, sin perder la perspectiva a medio y largo plazo. En definitiva, la responsabilidad se plasma en, por una parte, pensar y planear las cosas de un modo estructurado y detallado, y por otra parte, pasar de las ideas a la práctica.

(Factor E): Extraversión. Examina cuánto le agrada a un sujeto estar rodeado de otras personas, cuánto le gusta expresarse ante los demás, etc. Su opuesto es la Introversión, que se caracteriza en personas reservadas, suelen ser ciertamente independientes, prefieren la rutina y el ambiente familiar, prefieren estar solos y no les agrada formar parte de bullicios de gente, lo cual no quiere decir que sean menos felices.

(Factor A): Amabilidad. La persona se muestra respetuosa, tolerante y tranquila, confía en la honestidad de los otros individuos, tiene vocación para ayudar y asistir a quien lo necesite, se muestra humilde y sencillo, y es empático hacia las emociones y sentimientos ajenos.

(Factor N): Neuroticismo. Son personas con problemas para equilibrar sus emociones y que suelen experimentar cambios de humor bruscos, que es lo contrario a la estabilidad emocional.

Luego… casi para concluir. ¿Se ve usted reflejado(a) en alguno?, ¿cuáles rasgos cumple, cuáles no?, ¿se identifica a si mismo?, ¿es capaz de identificar a la personalidad de su pareja? Mmmm… complejo, ¿verdad? Sí mujer, ya te escuché… ¡voy a botar la basura…!, ¡estoy claro por donde debo pasar para no ensuciar el piso…!



[1] (Goldberg, 1993)

lunes, 6 de octubre de 2025

Idilio 5 G

Vayamos a las definiciones: 1l Idilio: «Estado emocional de felicidad creado por una relación amorosa». Hay criterios divididos al respecto que el idilio como tal solo ocurre en los primeros meses de relación sentimental, cuando la etapa de enamoramiento se encuentra en su esplendor y los enamorados viven una especie de fascinación; que, en el idilio, la otra persona es idealizada y no se le reconocen defectos.

Mmmmm… por lo visto un criterio, de alguien ¿frustrado?, cuya historia, no solo que no pudo llegar donde Julieta a tiempo y menos besarla, algo así que la escalera en el ascenso se quebró… pobre Romeo.

¿Es extensible el idilio para enamorados, dentro de la clasificación de “perpetuos”? Que hablando de amor – el idílico - se refiere a una idealización del amor, en la que se concibe como perfecto, puro y sin conflictos. ¿Puro, sin conflictos? Mmm, pareciera ser que la hipótesis de que solo son los “…primeros meses…" se consolida. Interrumpo la lectura por un momento y paso a fundamentar lo de 5 G, en el título del artículo.

Para unos posiblemente conocidos, para otros no, para otros las anteriores (2G, 3G, 4G); en el caso de la letra G, hace referencia a generación de tecnología de redes móviles, y la 5G, - quinta generación -, éste está diseñado para ofrecer mayores velocidades de datos, menor latencia, mayor capacidad de red y mayor disponibilidad, lo que permite nuevas aplicaciones y servicios alcanzando velocidades de hasta 10 Gbps, esto y por supuesto mucho más que sus antecesores.

Velocidad que nos permite tener acceso a la información mucho más rápida, pero bajo otras circunstancias utilizar esta herramienta (celular, tableta, ordenador u computadora), para tratar de solucionar prácticamente TODO, incluyendo el amor idílico… «¿me quieres?» … «¡Si!» … «¿Me envías una foto tuya por aquí?», … «¡Ya te la envié!» ¿Cuándo salimos?», o, «¿Por qué no me contestas?», … fin de la conversación.

Hecho que me conlleva a pensar una vez más que la hipótesis ya no de “…los primeros meses…", sino de los tres primeros chats, se consolida y por ende el amor idílico ¿desaparece?

Hay personas, sobre todo las féminas (no excluyo a los hombres) que se refieren a «cómo era antes, eso nunca volverá»; sin embargo, en la canción Idilio, de Willie Colón[1], retomando algunos fragmentos de esta:

Que a besos yo te levante al rayar el día; Y que el idilio perdure siempre al llegar la noche; Y cuando venga la aurora llena de goce; Se fundan en una sola tu alma y la mía; Soñando; Contigo; Queriendo; Que se cumpla nuestro idilio; Hey, yo esperaría mil años; Si fuera tu condición; … Nota: por lo visto aquí las cosas cambian, por supuesto, faltaría el comentario de las damas y de los hombres, ambos sin distinción de edad.

Que al parecer con ello reafirma – que lo de antes fue mejor -, ¡no quiero ni pensar en los reguetoneros nuevos!, Nota: desconozco, siendo honesto, si hay algún tema de alguno de ellos (as) que se incline al Idilio, que tampoco me preocupa. Estadio lleno, se oye por los parlantes… «mami, ¿tú quieres a tu papi?» (dice el cantante); «iSiiii!» (responde el coro), sigue el cantante… Yeh, yeh, yeh; Pensaba que te había olvidao, eh; Que cantamos bien borrachos; Que bailamos bien borrachos; Que por comerme a dos o diez, te olvidaría (yeh); Cogí un respiro y me salí de la vía; Y como un pendejo, no sabía lo que hacía…; SIN COMENTARIOS.

No se preocupe estimado lector, haga usted, lo que su corazón le dicte. El amor existe, cuídelo.


[1] William Anthony Colón, más conocido como Willie Colón, (1950- ), cantautor y trombonista estadounidense.