lunes, 13 de octubre de 2025

¿Personalidades incongruentes?

Tengo amigos (compañeros de trabajo, todos hombres) donde en ocasiones conversamos, nos tomamos un café a la salida de la institución como buenos tertulianos, donde abordamos temas muy diversos, en el cual no puede faltar la insatisfacción que sentimos ante el poco esfuerzo que realizan algunos estudiantes por cumplir con sus compromisos: estudiar, realizar sus actividades asincrónicas, la puntualidad en llegar al aula, en la entrega de las tareas, etc.

No pueden faltar otros temas: el encarecimiento de la vida, el congestionamiento del tráfico, los altos y bajos del estado del tiempo, y por supuesto una que otra broma y cuya fuente lo constituyen las redes sociales y en particular los memes (Imágenes, videos o textos, por lo general distorsionado con fines caricaturescos), donde sin realizar una encuesta (somos 4) solemos coincidir, luego 100 % de aprobación - por supuesto en modo broma – en cuanto al “matriarcado casero” que suelen sufrir los camaradas del sexo masculino. Por supuesto no es el caso de “nosotros”, ¡todos colaboramos en casa!

Ello me llamó la atención para recurrir a lo que llamamos personalidad, entiéndase «el conjunto único de características, patrones de pensamiento, sentimientos y comportamientos que distinguen a un individuo y lo hacen único», que, si reflexiono al respecto y lo leo nuevamente, resalta la palabra único. ¿Leyó bien? Único, es decir sin igual o que no hay otro igual.

Luego una pareja conformada por un hombre cuya personalidad es única y una mujer con su propia personalidad, también es única. Nota: Hasta aquí esto es una sencilla afirmación (sí o sí); pero, ¿y en el caso de la convivencia serán compatibles?

Se plantea que la personalidad, está regida por cinco rasgos o elementos[1]: factor O (apertura a las nuevas experiencias), factor C (responsabilidad), factor E (extroversión), factor A (amabilidad) y factor N (neuroticismo o inestabilidad emocional), de las cuales hablaré brevemente, por un problema de espacio.

(Factor O): Apertura a la Experiencia. La persona es abierta a la experiencia teniendo una relación fluida con su imaginación, aprecia el arte y la estética, y es consecuente con sus emociones y la de los que le rodean y añado: …los que son más convencionales prefieren la familiaridad a lo novedoso; son moderados y apegados a la tradición.

(Factor C): Responsabilidad. Se refiere a cuán centrado está el sujeto en sus objetivos, además de cuán disciplinado se muestra para la consecución de dichos fines: es organizado, con capacidad de concentración, que termina sus tareas y que piensa antes de tomar una decisión, sin perder la perspectiva a medio y largo plazo. En definitiva, la responsabilidad se plasma en, por una parte, pensar y planear las cosas de un modo estructurado y detallado, y por otra parte, pasar de las ideas a la práctica.

(Factor E): Extraversión. Examina cuánto le agrada a un sujeto estar rodeado de otras personas, cuánto le gusta expresarse ante los demás, etc. Su opuesto es la Introversión, que se caracteriza en personas reservadas, suelen ser ciertamente independientes, prefieren la rutina y el ambiente familiar, prefieren estar solos y no les agrada formar parte de bullicios de gente, lo cual no quiere decir que sean menos felices.

(Factor A): Amabilidad. La persona se muestra respetuosa, tolerante y tranquila, confía en la honestidad de los otros individuos, tiene vocación para ayudar y asistir a quien lo necesite, se muestra humilde y sencillo, y es empático hacia las emociones y sentimientos ajenos.

(Factor N): Neuroticismo. Son personas con problemas para equilibrar sus emociones y que suelen experimentar cambios de humor bruscos, que es lo contrario a la estabilidad emocional.

Luego… casi para concluir. ¿Se ve usted reflejado(a) en alguno?, ¿cuáles rasgos cumple, cuáles no?, ¿se identifica a si mismo?, ¿es capaz de identificar a la personalidad de su pareja? Mmmm… complejo, ¿verdad? Sí mujer, ya te escuché… ¡voy a botar la basura…!, ¡estoy claro por donde debo pasar para no ensuciar el piso…!



[1] (Goldberg, 1993)

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