Tengo amigos (compañeros de trabajo, todos hombres) donde en ocasiones conversamos, nos tomamos un café a la salida de la institución como buenos tertulianos, donde abordamos temas muy diversos, en el cual no puede faltar la insatisfacción que sentimos ante el poco esfuerzo que realizan algunos estudiantes por cumplir con sus compromisos: estudiar, realizar sus actividades asincrónicas, la puntualidad en llegar al aula, en la entrega de las tareas, etc.
No pueden faltar otros temas: el encarecimiento de
la vida, el congestionamiento del tráfico, los altos y bajos del estado del
tiempo, y por supuesto una que otra broma y cuya fuente lo constituyen las
redes sociales y en particular los memes (Imágenes, videos o textos, por lo
general distorsionado con fines caricaturescos), donde sin realizar una
encuesta (somos 4) solemos coincidir, luego 100 % de aprobación - por supuesto en
modo broma – en cuanto al “matriarcado casero” que suelen sufrir los camaradas
del sexo masculino. Por supuesto no es el caso de “nosotros”, ¡todos
colaboramos en casa!
Ello me llamó la atención para recurrir a lo que
llamamos personalidad, entiéndase «el conjunto único de características,
patrones de pensamiento, sentimientos y comportamientos que distinguen a un
individuo y lo hacen único», que, si reflexiono al respecto y lo leo
nuevamente, resalta la palabra único. ¿Leyó bien? Único, es decir sin
igual o que no hay otro igual.
Luego una pareja conformada por un hombre cuya personalidad
es única y una mujer con su propia personalidad, también es única. Nota: Hasta
aquí esto es una sencilla afirmación (sí o sí); pero, ¿y en el caso de la
convivencia serán compatibles?
Se plantea que la personalidad, está regida por
cinco rasgos o elementos[1]: factor
O (apertura a las nuevas experiencias), factor C (responsabilidad), factor E
(extroversión), factor A (amabilidad) y factor N (neuroticismo o inestabilidad
emocional), de las cuales hablaré brevemente, por un problema de espacio.
(Factor O): Apertura a la Experiencia. La persona es
abierta a la experiencia teniendo una relación fluida con su imaginación,
aprecia el arte y la estética, y es consecuente con sus emociones y la de los
que le rodean y añado: …los que son más convencionales prefieren la
familiaridad a lo novedoso; son moderados y apegados a la tradición.
(Factor C): Responsabilidad. Se refiere a cuán
centrado está el sujeto en sus objetivos, además de cuán disciplinado se
muestra para la consecución de dichos fines: es organizado, con capacidad de
concentración, que termina sus tareas y que piensa antes de tomar una decisión,
sin perder la perspectiva a medio y largo plazo. En definitiva, la
responsabilidad se plasma en, por una parte, pensar y planear las cosas de un
modo estructurado y detallado, y por otra parte, pasar de las ideas a la
práctica.
(Factor E): Extraversión. Examina cuánto le agrada
a un sujeto estar rodeado de otras personas, cuánto le gusta expresarse ante
los demás, etc. Su opuesto es la Introversión, que se caracteriza en personas
reservadas, suelen ser ciertamente independientes, prefieren la rutina y el
ambiente familiar, prefieren estar solos y no les agrada formar parte de
bullicios de gente, lo cual no quiere decir que sean menos felices.
(Factor A): Amabilidad. La persona se muestra
respetuosa, tolerante y tranquila, confía en la honestidad de los otros
individuos, tiene vocación para ayudar y asistir a quien lo necesite, se
muestra humilde y sencillo, y es empático hacia las emociones y sentimientos
ajenos.
(Factor N): Neuroticismo. Son personas con problemas
para equilibrar sus emociones y que suelen experimentar cambios de humor
bruscos, que es lo contrario a la estabilidad emocional.
Luego… casi para concluir. ¿Se ve usted reflejado(a) en alguno?, ¿cuáles rasgos cumple, cuáles no?, ¿se identifica a si mismo?, ¿es capaz de identificar a la personalidad de su pareja? Mmmm… complejo, ¿verdad? Sí mujer, ya te escuché… ¡voy a botar la basura…!, ¡estoy claro por donde debo pasar para no ensuciar el piso…!


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