lunes, 26 de enero de 2026

“Tic, tac”

No es lo mismo su giro cuando se alimenta por un movimiento automático[1], cuando es mecánico (sin baterías, por lo que requiere la necesidad de darles cuerda) o bien se “alimente” por una fuente de electricidad o solar, así, aunque todos coincide en que el movimiento sea dextrógiro. Por cierto, ¿ya saben de lo que estoy escribiendo?  sí, me refiero a las manecillas del reloj.

¿Cómo laten? La clave se encuentra en los “saltos o latidos” o no del segundero, algo así como el “palito chiquito”, si se detienen a observar en este momento (Nota: prohibido hacerlo mientras conducen o caminan), visualizarán una diferencia entre uno u otro; sí el suyo es mecánico o automático (aunque ambos son realmente mecánicos) el segundero tiene un movimiento de “fluido y barrido suave” (aunque con pequeños "tics" de 4 a 10 por segundo imperceptibles); que en el caso del cuarzo - solar marca un incremento de 1 segundo (1 tictac), con un salto claro y distintivo.

Y, ¿cuál es el rol de segundero? Como su nombre lo indica el mide los segundos transcurridos, que al recorrer toda la circunferencia del reloj han transcurridos 60 segundos, es decir un minuto.

Hasta aquí pareciera que estoy dando una información propia de un relojero, pero No, realmente mi curiosidad surge a partir de un cambio de batería donde un relojero ¡de verdad!, me mostró la diferencia antes descrita.

Pero si fuera hasta acá, ha sido una sencilla curiosidad, algo así como ¿Sabias qué…?, y fin del artículo lo cual no fue la idea principal como “musa”, sino producto de una visita, (especie de alto obligado cuando soy fans de los relojes) que hice a un establecimiento que quedaba en el pasillo de un centro comercial.

Solía detenerme ante la vidriera donde se encontraban las muestras de una amplia variedad de relojes, por marcas, de hombres y mujeres; hasta aquí todo bien, que, para escribir este artículo, cuya idea central es ¿se mueven igual los segunderos en uno u otro tipo de relojes? pero algo me preocupó y fue como es posible que las féminas puedan leer la hora no tanto en los “palitos grandes”, sino los segunderos, cuando los relojes de ellas, suelen ser entre un 30% a 60% más pequeño que el de los hombres, precisando encontramos que si bien para las mujeres el diámetro suele ser de 24-36mm, el de los hombres de 38-46mm, que al parecer el segundero – al ser tan pequeño no es lo más importante. ¿Entonces?

¿Acaso esta situación genera incertidumbre en cuanto a un problema de superioridad o “machismo”? Por supuesto que NO, las mujeres tienden a tener muñecas más pequeñas y complexiones más finas, por lo que los relojes pequeños (20-34 mm) se ajustan mejor y lucen más armoniosos, ya que HISTORICAMENTE[2], los relojes para mujeres se concibieron como accesorios de joyería, buscando un look clásico, discreto y elegante, a menudo con detalles decorativos.

Siendo lo anterior reforzado por ser más adaptables a muñecas más delgadas, ofreciendo una estética más delicada y proporcionada, tendencia que se ha flexibilizado con diseños unisex y estilos minimalistas que prefieren ambos géneros, priorizando la comodidad y el estilo personal buscando calidad, artesanía y un estilo menos ostentoso, sobre los tamaños preestablecidos.

Tic[3], tac, tic, tac…



[1] El reloj automático surge (aparece/nace) como concepto a finales del siglo XVIII con Abraham-Louis Perrelet, pero su popularización y producción en masa llegan en los años 20 y 30 con John Harwood

[2] El primer reloj de pulsera documentado fue creado en 1810 por Abraham-Louis Breguet para Caroline Murat, Reina de Nápoles y hermana de Napoleón, diseñado como una delicada pieza ovalada en una pulsera de pelo trenzado con hilos de oro, marcando el inicio de los relojes para muñeca.

[3] El "tic tac" se asocia a los relojes porque es una onomatopeya que describe el sonido del mecanismo de escape de los relojes mecánicos, donde una pieza (áncora) que oscila repetidamente golpea contra los engranajes, produciendo un "tic" y un "tac" distintivos al regular su movimiento, una función que el cerebro ha aprendido a reconocer como el latido del tiempo.

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