lunes, 12 de enero de 2026

Yo escribo, tu lees cuando…

En la comunicación – ya reiterado hasta la saciedad -, habrá de existir un emisor y un receptor donde obviamente el primero envía un mensaje escrito o en tiempo actuales “texteando”, de voz, imágenes visuales (fotografías, videos, etc.), documentación (informes, investigaciones, artículos, etc.) que por supuesto la naturaleza de la información dependerá de muchos factores: la edad del usuario, el entorno estudiantil, laboral o familiar.

Todos vivimos en un mundo donde se desean soluciones practicas y sobre todo rápidas que de no ser así genera estados de ansiedad -caracterizada por sentimientos de miedo, temor y preocupación excesiva-, y desesperación, lo que implica una sensación de pérdida de esperanza y un sentimiento de no poder superar una situación difícil.

Pero, ¿realmente será así de exagerado dichas consecuencias de no recibir una respuesta inmediata? Pareciera que sí, que previo a profundizar en ello analicemos los tiempos de demora enviados por:

o   Un fax: puede variar dependiendo de si se utiliza un fax tradicional o uno digital en línea. Un fax digital en línea puede tardar entre 30 segundos y 2 minutos en procesarse. Un fax tradicional, por otro lado, puede tardar entre 25 minutos y una hora en recibir e imprimir un fax de 50 páginas.

o   Un celular: En principio dependerá varios factores, como son: la velocidad de la conexión a Internet, el tamaño del y tipo archivo y la distancia entre el dispositivo remitente y el receptor. En general, la transferencia de datos puede tardar desde minutos hasta horas.

o   Correo electrónico: normalmente solo segundos o minutos, pero puede variar según factores como la conexión a internet, el proveedor de correo y la carga de los servidores, problemas de conexión o filtros de spam.

Esto último tal vez interesante para unos y por supuesto para otros no, teniendo en cuenta que lo que les importa es que lean su información evidenciada por un primer check donde el mensaje llegó al servidor, dos check grises ha llegado al lector y dos check azules, el lector lo ha visto; a partir de ese momento “tamborilea” con sus dedos la mesa del comedor, la de la oficina, sus piernas se mueven “taconeando” en silencio el suelo.

Esta la familia completa en el horario de almuerzo un fin de semana, todos comparten poner los cubiertos en la mesa siguiendo el protocolo correspondiente: a la derecha se encuentran las cucharas y los cuchillos, comenzando siempre con la cuchara en el extremo derecho, una cuchara pequeña (justo al lado), y a la izquierda, el tradicional cuchillo de mesa (en ambos casos con los bordes hacia el interior de la mesa), platos, vasos, el agua, lo que se va a comer y por supuesto que no podía faltar el celular, ¡SIIIIII!, dispositivo que posiblemente no esté como parte – hasta el momento - del protocolo junto los cubiertos.

¿Qué pasa, por qué no responde?; ¿Habrá parido: niño o niña?; ¿Qué nota saqué, aprobé?; ¿Me dieron la plaza?; ¿me aprobaron la ciudadanía?; … miles de interrogantes pudieran plantearse por supuesto y que tal vez justifica es “estado” de nerviosismo.

Hasta aquí diría que vamos bien en cuanto al nombre del artículo, te lo recuerdo: Yo escribo, tu lees cuando…, ¿Cuándo?, adverbio relativo. Significado: «En el tiempo en el que o en el momento en el que». ¿Ejemplos? acabo de llegar al trabajo 7 am, 8 am, marco la entrada, entro a la oficina, me siento, enciendo la computadora y mientras veo si tengo algún mensaje en el celular…; soy estudiante, llego a la escuela, reviso previamente si tengo alguna notificación en la tableta, entro al aula, abro los cuadernos y sin que me vea la profesora, chequeo…; la profesora por su parte, después de haber colocado el título de la clase de hoy y la fecha, chequea su dispositivo electrónico.

Son las 11:55 pm, los ojos se me cierran siendo el receptor, ¿me entró algún mensaje, cuando realmente no esperaba ninguno?; son las 11:59 pm, soy el emisor, bostezo, ya casi al ponerme el antifaz en la cara, ¿se habrán ido mis mensajes?

¿Estamos cuerdos? Por cierto, acabo de recibir un mensaje dirigido, tanto al emisor como al receptor; ¡Le felicito usted ha utilizado su teléfono 10 horas más que la semana anterior!

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