lunes, 13 de abril de 2026

El sonido de una campana

Posiblemente al escuchar sonidos tales como talán, talán, tolón, tolón, tan, tan, din don dan o tilín, tilín y tintín, tintín, ambos te conduzcan a visualizar, los primeros procedentes de la campana - comúnmente de la iglesia -, por lo que automáticamente ratificas que es la hora exacta, habitual que se escucha cada día, pero también lo compruebas en tu reloj de pulsera o en el celular.

Mientras que en el caso de los segundos “… tilín, tilín y tintín, tintín”, proveniente de campanillas, acompañados por la voz de un pregonero[1] que divulga sus productos: helados, dulces, frutas…etc.

No podemos obviar la existencia de campañas muy famosas muchas de ellas en Europa, como son la Campana de San Pedro[2] se encuentra en la Catedral de Colonia, Alemania; La Gran Campana del Zar o Tsar Kolokol III[3] es otra de las más importantes del mundo, pese a no estar ya en funcionamiento, situada en el Kremlin, Rusia; En España, específicamente en Toledo tenemos en su catedral, la campana llamada La Gorda[4] y por supuesto no puede faltar el Big Ben[5], nombre de la campana principal y no de la torre en sí, en Inglaterra.

Y ya, lo que pareciera ser “una clase” sobre campanas, me referiré a una muy en particular llamada “La campana de la victoria”, que no es el caso de la tradición naval centenaria donde como señal de honor (se toca para dar la bienvenida o despedir a oficiales de alto rango o personalidades importantes al subir a bordo), sino la que se toca tres veces – es de bronce - cuando los pacientes al terminar su última sesión de quimioterapia o radioterapia contra el cáncer y el comienzo de una nueva etapa con esperanza, tras el esfuerzo y la finalización de una lucha física y emocional, celebrando la superación de una etapa muy difícil.

Situación que pude apreciarla – a través de un video compartido, real – de una persona a quien amo, de la familia, donde todos estábamos anuentes al tratamiento en sí, desde su comienzo, tristes, al saber que era “una persona con diagnóstico de cáncer", que ha partir de ese momento los días parecían ser más largos, las manecillas de los relojes apenas se movían, las campanas no sonaban.

Al recibir el video, donde tocaba una pequeña campana tres veces a la salida de la consulta del especialista, lo cual en un comienzo nos desconcertó el significado o mensaje que se quería transmitir por desconocimiento, pero lo mejor de todo al preguntarle vía chat, ¿…y?, como respuesta: su sonrisa, la lágrima en sus ojos, la tos nerviosa...

Lo que ella no sabía que todos estábamos a “moco tendido”, tosíamos (mal familiar genético), reíamos, brincábamos…; pensé en ese momento, solo pensé… ¡puedes volver donde la campana y tocarla no tres, sino miles de veces: talán, talán, tolón, tolón, tan, tan, din don dan o tilín, tilín y tintín, tintín, por tí, por y para todas las personas con dicho diagnóstico, cuyo resultado sea el mismo, demos ánimo y esperanza a otros pacientes que aún siguen en tratamiento: ADIOS TRISTEZA, BIENVENIDA LA ALEGRÍA.



[1] Vendedor tradicional que recorre calles y plazas ofreciendo productos o servicios a viva voz, utilizando frases rítmicas, melodiosas o rimadas conocidas como "pregones" para atraer clientes.[2] Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.[3] Pesa 216 toneladas y su altura de más de 6 metros. Fundida en 1735[4] Pesa 18 toneladas e inaugurada en el siglo XVIII.[5] Se encuentra dentro de la Elizabeth Tower en el Palacio de Westminster. Es una de las cinco campanas de la torre; la gran campana pesa más de 13 toneladas y toca cada hora, mientras que otras cuatro más pequeñas tocan los cuartos.



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