lunes, 27 de abril de 2026

Ante perfiles… (falsos)

La palabra perfil – entiéndase “Conjunto de rasgos que caracterizan a una persona o cosa” - la fui aprendiendo en la medida de capacitaciones recibidas, trabajos realizados vinculados a la academia en varias etapas de mi vida laboral, hoy en día posiblemente muy popular empleado en las redes sociales a través de los curriculum vitae (CV) u hoja de vida, de personas que solicitan empleos y por supuesto siendo dirigido mayormente a las personas encargadas, sobre todo Recursos Humanos (RRHH).

Que de dicho párrafo extraigo dos: 1. Perfil (es) y redes; hay redes – diría que un poquitico más formales -, se suele escribir el perfil para aquellos que desean indagar, curiosear ante la solicitud de un empleo como tal, perfil que obviamente lo plasma la persona interesada y que de ser solicitada como candidato (a) o bien comparte su CV, o lo lleva a la entrevista y 2. Redes que como su nombre lo indica en el caso de las sociales, no son más que plataformas digitales que permiten a usuarios y empresas conectarse, comunicarse, compartir contenidos (texto, imágenes, videos) e interactuar en tiempo real.

Hasta aquí nada nuevo que analizar y que sencillamente conocemos e inclusive somos partícipes diarios del uso de las mismas, y sí por supuesto un archienemigo de que los adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes (hijos, nietos) rijan su conducta tras la pantalla del móvil y ante la anuencia, consentimiento, permiso, aprobación o conformidad equivocada de los padres, un ejemplo: a la hora de la cena, nadie se mira, todos con un celular en la mano y la otra con un cubierto, si fuese el caso.

Sin embargo, más allá de lo consabido, me dirijo a la relación perfil-red, pero buscando la acepción de red (de pescar) siendo estas “herramientas de hilo tejido con flotadores y plomos, esenciales para la captura de peces, unas artesanales, como el trasmallo o la red de enmalle o agalleras”, lo cual me permite establecer una analogía, dónde los humanos solemos quedar “enredados”, ante personas inescrupulosas de perfiles FALSOS.

Mencionar un perfil bajo esa modalidad implica utilizar una identidad ficticia o suplanta a otra persona, empresa u organización para engañar, cometer estafas, acosar o difundir información falsa… me detengo acá y para muestra un desagradable botón…

Persona 1. Este profesor me llama mucho la atención en clase, ha sido reiterativo en cuanto a mis ausencias a clase, no cumplir con la entrega de la tarea y me lo quiero quitar de arriba.

Persona 2. Hagamos algo creemos un perfil falso, acusando al teacher de acoso, hacer evaluaciones de contenidos que no imparte en clases, no siendo ejemplo además ya que llega siempre tarde a clases y para colmo tiene prioridades con otros estudiantes…

Persona 1. Perfecto.

El docente en cuestión, recibe un correo electrónico, así como un mensaje vía WhatsApp, donde en uno u otro, resulta reiterativo que se presente a la dirección para ventilar una situación muy grave en su desempeño con estudiantes de su clase, a lo que se suman quejas de los padres de familia…

Por lo visto ante situaciones de ese tipo, ello constituye una alerta a los propios docentes, padres de familia, estudiantes, del manejo inadecuado de las redes que, bajo una sarta de mentiras, pseudo verdades, nos conllevan a la duda, a la incertidumbre, pero más a la injusticia cuando el soporte o base de la información es insostenible.

No queda de otra que cortar los hilos de la malla de la red, siguiendo una línea recta, usando “tijeras afiladas”, asegurando que el corte sea uniforme, donde esa herramienta manual se base en la verdad, en la sinceridad, honestidad, en la transparencia, en la comunicación confiable y efectiva.



lunes, 20 de abril de 2026

Agudeza en los sentidos

Posiblemente en la escuela (primaria, nivel medio, bachillerato e inclusive reforzado o ampliado en carreras técnicas o universitarias -relacionadas con la especialidad-), habremos conocido acerca de los órganos de los sentidos y sus funciones:

o   Vista (Ojos): Detectan la luz, formas, colores y distancias a través de estructuras como la retina (conos y bastones), iris y cristalino.

o   Oído (Oídos): Perciben sonidos y regulan el equilibrio. Se dividen en oído externo, medio e interno.

o   Olfato (Nariz/Fosas Nasales): Detecta las partículas químicas dispersas en el aire, permitiendo identificar olores.

o   Gusto (Lengua): Detecta sabores básicos (dulce, ácido, salado, amargo y umami) mediante las papilas gustativas.

o   Tacto (Piel): Es el órgano más grande, con receptores repartidos que perciben presión, temperatura, textura y dolor.

Unos utilizados más que otros, en función del entorno, pero sin preverlo todos funcionan a la par del hecho inconscientemente, por ejemplo: entrar a una cafetería o restaurante, donde:

1.        Aprecias el menú y los costos. (Vista)

2.       Escuchas a los usuarios, que solicitan, etc. (Oído)

3.       Hueles donde percibes los diferentes olores. (Olfato)

4.       Posiblemente la boca se te haga “agua”, donde tu subconsciente opere influyendo en sus pensamientos y emociones, relacionado con lo que ya prevés ingerir o degustar, algo así como un "piloto automático". (Gusto)

5.       Sientas la diferencia de temperatura producto del aire acondicionado en el interior del local o bien en el caso de ingerir el o los alimentos estos se encuentren a la temperatura adecuada. (Tacto)

Hasta acá algo básico o de reafirmación, los sentidos, funciones y su puesta en práctica.

Pero, siempre habrá uno o más peros, e introduzco el término agudeza, donde identificamos diferentes acepciones: 1. La cualidad de ser afilado, intenso (como un dolor), 2. Perspicaz, 3. Capaz de percibir detalles con los sentidos, denominado agudeza sensorial.

Profundizando en esta última encontramos que, la agudeza sensorial es la capacidad de percibir con precisión detalles finos del entorno a través de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto, tacto), reflejada en diversas profesiones, tales como médicos, chefs, músicos, catadores, mecánicos y especialistas en seguridad, lo que les permite detectar matices críticos, para la toma de decisiones.

Hasta acá de maravilla, todo meramente informativo con el propósito de ratificar algo conocido, pero, realmente no puedo quedarme tranquilo, algo debo poner que nos ayude a reflexionar, algo así como un estudio de casos[1], voy.

Día de la Exposición de un proyecto por parte de un equipo integrado por 5 estudiantes, en el aula de clases, donde previo al comienzo de la actividad, se visualizan movimientos lógicos (diría) de los mismos, antes que se “abra el telón”.

En tres de ellos partiendo de la responsable del equipo (coordinadora), se muestra seguridad, confianza, solidez en la argumentación a medida que exponen apoyándose tanto en fichas que soportan satisfactoriamente las presentaciones de cada uno de ellos, sin embargo (¿o, pero?), hay dos que antes y durante la exposición se muestran inquietos, tensos, sudan…, hasta tartamudean…

Mis preguntas van dirigidas a estos dos últimos: ¿Qué les sucede? ¿Trabajaron conscientemente como parte del equipo?, ¿por qué titubean?... Respuesta: “Profesor le vamos a ser sincero, no participamos…”

Por lo visto en la lista de experto con agudeza sensorial faltaron los docentes, ¿está de acuerdo conmigo? 




[1] El estudio de casos es un método de investigación cualitativo y una técnica de aprendizaje que consiste en el análisis intenso, profundo y contextualizado de una unidad singular (persona, grupo, organización o situación).

lunes, 13 de abril de 2026

El sonido de una campana

Posiblemente al escuchar sonidos tales como talán, talán, tolón, tolón, tan, tan, din don dan o tilín, tilín y tintín, tintín, ambos te conduzcan a visualizar, los primeros procedentes de la campana - comúnmente de la iglesia -, por lo que automáticamente ratificas que es la hora exacta, habitual que se escucha cada día, pero también lo compruebas en tu reloj de pulsera o en el celular.

Mientras que en el caso de los segundos “… tilín, tilín y tintín, tintín”, proveniente de campanillas, acompañados por la voz de un pregonero[1] que divulga sus productos: helados, dulces, frutas…etc.

No podemos obviar la existencia de campañas muy famosas muchas de ellas en Europa, como son la Campana de San Pedro[2] se encuentra en la Catedral de Colonia, Alemania; La Gran Campana del Zar o Tsar Kolokol III[3] es otra de las más importantes del mundo, pese a no estar ya en funcionamiento, situada en el Kremlin, Rusia; En España, específicamente en Toledo tenemos en su catedral, la campana llamada La Gorda[4] y por supuesto no puede faltar el Big Ben[5], nombre de la campana principal y no de la torre en sí, en Inglaterra.

Y ya, lo que pareciera ser “una clase” sobre campanas, me referiré a una muy en particular llamada “La campana de la victoria”, que no es el caso de la tradición naval centenaria donde como señal de honor (se toca para dar la bienvenida o despedir a oficiales de alto rango o personalidades importantes al subir a bordo), sino la que se toca tres veces – es de bronce - cuando los pacientes al terminar su última sesión de quimioterapia o radioterapia contra el cáncer y el comienzo de una nueva etapa con esperanza, tras el esfuerzo y la finalización de una lucha física y emocional, celebrando la superación de una etapa muy difícil.

Situación que pude apreciarla – a través de un video compartido, real – de una persona a quien amo, de la familia, donde todos estábamos anuentes al tratamiento en sí, desde su comienzo, tristes, al saber que era “una persona con diagnóstico de cáncer", que ha partir de ese momento los días parecían ser más largos, las manecillas de los relojes apenas se movían, las campanas no sonaban.

Al recibir el video, donde tocaba una pequeña campana tres veces a la salida de la consulta del especialista, lo cual en un comienzo nos desconcertó el significado o mensaje que se quería transmitir por desconocimiento, pero lo mejor de todo al preguntarle vía chat, ¿…y?, como respuesta: su sonrisa, la lágrima en sus ojos, la tos nerviosa...

Lo que ella no sabía que todos estábamos a “moco tendido”, tosíamos (mal familiar genético), reíamos, brincábamos…; pensé en ese momento, solo pensé… ¡puedes volver donde la campana y tocarla no tres, sino miles de veces: talán, talán, tolón, tolón, tan, tan, din don dan o tilín, tilín y tintín, tintín, por tí, por y para todas las personas con dicho diagnóstico, cuyo resultado sea el mismo, demos ánimo y esperanza a otros pacientes que aún siguen en tratamiento: ADIOS TRISTEZA, BIENVENIDA LA ALEGRÍA.



[1] Vendedor tradicional que recorre calles y plazas ofreciendo productos o servicios a viva voz, utilizando frases rítmicas, melodiosas o rimadas conocidas como "pregones" para atraer clientes.[2] Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.[3] Pesa 216 toneladas y su altura de más de 6 metros. Fundida en 1735[4] Pesa 18 toneladas e inaugurada en el siglo XVIII.[5] Se encuentra dentro de la Elizabeth Tower en el Palacio de Westminster. Es una de las cinco campanas de la torre; la gran campana pesa más de 13 toneladas y toca cada hora, mientras que otras cuatro más pequeñas tocan los cuartos.



lunes, 6 de abril de 2026

El café y el amor

¿Quién primero, uno u otro?, buscando fechas encontramos que, siendo el café originario de los antiguos bosques de Etiopía, en el este de África, específicamente en la región de Kaffa, donde se encontraron los primeros cafetos (cafeto arábigo) alrededor del siglo XI, mientras que en el caso del amor[1] – me atrevería a decir que este fue primero, pero lo corroboramos -, siendo mucho las fuentes a través de ideologías, culturas, mitologías, corrientes, tales como: El budismo (se originó en la India hace 2.500 años), entre los siglos V y VI a. C.; Judaísmo (en hebreo, conocido como ahavá), su origen (aprox. 2000-1800 a.C.); el Islam, en el siglo VII d.C.; mientras que el Catolicismo en el siglo I d. C., luego el ganador resulta, ¡el AMOR!.

¿Y vínculos entre uno y otro?, por supuesto, es común tomarse un café en el hogar en compañía de su pareja, la familia, donde compartir mientras se toman ligeros sorbos, el plan del día, cómo va el trabajo, etc.

Ya en un bar o restaurante, en su interior o en la terraza, posiblemente amigos, parejas ante algún “síntoma” de afinidad, donde consolidar una amistad que inicia y porque no un romance, a partir de ese líquido oscuro, color café, pueda servir de vaso comunicante.

¿Qué café pedir? Comencemos, le muestro el siguiente menú:

o   El espresso. Es amargo, pero da energía. El primer sorbo puede resultar desagradable, pero cuando terminas la taza siempre quieres más. Y, por lo general, no hay tiempo para otra. El espresso es la vida.

o   El capuchino.  Al principio es amargo, luego dulce y ligero, pero en el fondo es la vida misma. Sin embargo, los momentos dulces y amargos son los mejores. Por cierto, siempre se puede comer solo la espuma y no beber, pero a casi nadie se le ocurre hacerlo. Al parecer, lo importante es la combinación. Se considera el enamoramiento.

o   El latte.  Espresso diluido con leche de esperanza y espuma (la misma espuma que hay en el capuchino), pero no lleva canela, no tiene esa acidez que permite saborear el momento. Representa los sueños.

o   Moka. Es café con chocolate caliente. Es denso y viscoso. Lleva leche, pero además dulzura, que no se encuentra en el espresso, no apreciable de inmediato. El moka es señal de melancolía.

o   El Irish coffee o café a la irlandesa. Se caracteriza por la presencia de alcohol (abrazador); se puede mezclar y entonces casi no se nota si el café está bien preparado. Representa la pasión.

o   El ristretto. Es más denso, aromático, menos amargo y tiene un sabor más intenso y dulce que un espresso convencional. Es cuando toda la vida se reduce a un sorbo. Bebes, pides la cuenta y te vas. Normalmente es así. El ristretto es la muerte.

¿Y el amor? ¿El amor verdadero?

El amor verdadero es el café que preparas en casa por la mañana. Recién molido, preferiblemente a mano. Con canela, nuez moscada y cardamomo. El café al que hay que estar pendiente para que no se escape (al igual que el amor), porque si no, el sabor se estropea irremediablemente.

El café que se sirve en la vieja taza favorita y se bebe saboreando cada sorbo, cada día. Disfrutando de cada sorbo. Por cierto, ¿ya se tomó su café de hoy? Lo invito.






[1] En español, la palabra amor (del latín, amor, -ōris) abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico.