lunes, 2 de marzo de 2026

¿Somos animales…?

Encerrar el título de este artículo entre signos de interrogación, nos conduce a una pregunta, a una interrogante, de haberlo hecho con signos de admiración (¡!) resultaría una afirmación, que, si va dirigido a las personas, resultaría realmente una ¿fea?, ¿desagradable?, ante una expresión ofensiva.

Los seres humanos a diferencia de los animales podrían ser puntuales y altamente controvertidas con el devenir de las investigaciones más recientes, digamos la capacidad de la palabra articulada, donde los segundos tienen su propio lenguaje mezclando el lenguaje corporal con algunos sonidos, pero lo que no pueden es articular palabra con significado diferencial, por lo menos a la luz de las herramientas que aporta el conocimiento actual.

Los seres humanos por el contrario articulamos palabras, frases, oraciones, párrafos, textos, conceptos e inclusive somos capaces de transmitirlos de generación en generación a través de la escritura, y con la revolución informática y de los medios, a través de cualquier soporte que permita perdurar en el tiempo.

Diferencia determinada en el caso de los humanos, dada algunas características anatómicas particulares como son la posición de la laringe y la existencia de una complejidad particular del cerebro humano que es lo que le permite la rápida articulación de conceptos en la palabra, donde se necesita abstracción, que en el caso de los animales se plantea que es mucho más limitada que los humanos.

Un tercer elemento de diferencia entre humanos y animales lo es la noción de futuro consciente, por ejemplo, un mono – aunque memoricen, por lo que conocen el pasado - cuando se va a dormir en la noche en la selva y se refugia en un árbol, lo hace ante un posible temor, por lo que necesita protegerse, pero no sabe que al otro día va a amanecer…; en el caso nuestro sabemos que al otro día amanecerá, en qué día y mes estamos, las tareas que debe realizar en lo personal y sus compromisos con la familia, la de sus hijos o nietos con la escuela.

Si bien los seres humanos somos considerados "animales de costumbres, de hábitos", no los permite nuestro cerebro que busca la eficiencia, utilizando rutinas y hábitos para ahorrar energía y reducir la necesidad de atención consciente en la vida diaria, pero además poseer la capacidad de cambio y el libre albedrío que nos permiten modificar estas costumbres cuando es necesario [1].

Hasta aquí todo bien, pero, ¿ser un therian[2]? - persona que siente una conexión profunda con un animal no humano, donde mezcla identidad, misterio y polémica -, ver toda la parafernalia en las redes, medios periodísticos, me recordó, fiestas de niños y niñas que suelen disfrazarse en cumpleaños, Halloween, etc., pero, ¡caerle atrás en medio de la calle a otros!...¿Qué puede estar en la cabeza de esos jóvenes, en esos momentos? Se plantea que ellos sienten algo así como una llamada del hábitat de su comunidad (theriotype o “teriotipo”); es cierto que hay modas, épocas, en que mientras no le hagan daño a nadie asustándolo, siendo un tanto pragmático, lo catalogo de aceptable.

Pero como siempre con un tips “educacional”, termino: “Chicos, aprovechen el tiempo, guarden el traje de animal – therian – y hagan cosas tan productivas como leer un libro (que de ser muy pequeño, reciban el apoyo de los padres), realicen actividades lúdicas, practiquen deportes, … dejen las redes un ratito….








[1] Estudios realizados confirman que tendemos a repetir patrones simples de comportamiento, como moverse entre un número limitado de lugares.[2] therian proviene del griego therion, que significa “bestia salvaje”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario