lunes, 15 de diciembre de 2025

Odoro

Busqué la palabra del nombre del artículo apoyándome en un motor de búsqueda y la misma inmediatamente apareció subrayada en rojo, como indicador, que en “mi diccionario” no estaba, le di agregar y listo.

¿Su significado? «se refiere a la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo "odorar", que significa "despedir olor" o "tener aroma"». Por lo visto "Odoro" indica la acción de percibir o emitir un aroma, ya sea agradable o desagradable, o la cualidad de tener un olor.

Que si a la palabra en cuestión le antepongo el prefijo in donde se plantean dos significados: 1. negación/privación, 2. hacia adentro/en el interior, donde como buen estudioso de la Química, opto por la opción 1 y sumo: in + odoro = inodoro; obviamente y como resumen: inodoro = sin olor.

Lo cual no contradice y por supuesto imposible mis años mozos en la facultad de química, siendo una regla que los productos químicos, reactivos ¡NO podían olerse!, por el peligro que podía ocasionar cualquiera de los mismos a pesar de ser inodoros.

Hasta acá todo lo que parece un trabalenguas que pudo haber sido más sencillo, surge a partir de la palabra INODORO, que pudiera resultar mucho más familiar al contar con ese dispositivo en nuestros hogares (una mayoría, no así en los sectores rurales), que como todo objeto tiene su historia, la cual describo – disculpas a las personas que puedan sentir reacción desagradable por abordar… -. A finales del siglo XVIII, hombres y mujeres con largas capas ofrecían a los transeúntes la oportunidad de deslizarse bajo ellas para hacer sus necesidades, previo pago, por supuesto; es hasta la segunda mitad del siglo XIX, en Europa se comenzó a imponer el retrete con un sistema de cadena de cisterna.

Aunque el poeta británico Sir John Harington lo inventó en 1596, sus compatriotas no pudieron apreciar las ventajas de este invento, por lo que quedó en el olvido; doscientos años más tarde, el inventor inglés Alexander Cummings solicitó una patente para un tubo de drenaje curvado, el sifón que conocemos en la actualidad.

¿Interesante? Tal vez, ¿tonto?, puede ser, pero ¿por qué toda esta ¿oda? al sanitario de marras?; sencillo, aunque en dos momentos de mi vida diferente, el primero: siendo chavalo/patojo/fiñe/cipote/carajito/chamaco… me encontraba frente a una tienda de juguetes y que con mucho miedo me acerque al gran vidrio que nos separaba, pegando las manos a la fría hoja, también la nariz (la cual se me puso chata/aplastada), inmediatamente sentí añoranza ante la imposibilidad tener uno…; nostalgia interrumpida por la dependienta que me hacía señas que me alejase.

El segundo momento, tiempos modernos (XXI), esperando frente a una tienda, separado por una hoja de vidrio, aunque en esta ocasión ni puse las manos y menos la nariz, para evitar que la vendedora me llamase la atención, el local promocionaba sanitarios y piezas (lavamanos, inodoros) tanto físicamente como a través de videos, donde se visualizaba la magia de la tecnología.

Sensores a doquier, colores, música, descargue, …, ¡wao!, por lo visto un nuevo recurso evacuatorio, que no dudo (sino lo es ya) que los mismos bajo la aplicación SmartThings (u otra) - aplicación que permite controlar y automatizar dispositivos inteligentes en el hogar, donde puedes conectar y manejar una variedad de dispositivos compatibles, como lavarropas, heladeras, enchufes inteligentes, cámaras de seguridad, entre otros – se adicione o se sume.

En fin, una nueva tecnología para un mundo donde el cuido y conservación de la HIGIENE sigue estando mal repartido; disculpen debo interrumpir esta conversación, ya que al parecer hay problemas con el baño, se ha zafado la cadenita que a su vez hala al flotador y la válvula de llenado…; les deseo un excelente día con odoros agradables.

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