Busqué la palabra del nombre del artículo apoyándome en un motor de búsqueda y la misma inmediatamente apareció subrayada en rojo, como indicador, que en “mi diccionario” no estaba, le di agregar y listo.
¿Su significado? «se refiere a la primera persona
del singular del presente de indicativo del verbo "odorar", que
significa "despedir olor" o "tener aroma"». Por lo visto "Odoro"
indica la acción de percibir o emitir un aroma, ya sea agradable o
desagradable, o la cualidad de tener un olor.
Que si a la palabra en cuestión le antepongo el prefijo
in donde se plantean dos significados: 1. negación/privación, 2. hacia
adentro/en el interior, donde como buen estudioso de la Química, opto por la
opción 1 y sumo: in + odoro = inodoro; obviamente y como resumen: inodoro =
sin olor.
Lo cual no contradice y por supuesto imposible mis
años mozos en la facultad de química, siendo una regla que los productos
químicos, reactivos ¡NO podían olerse!, por el peligro que podía ocasionar
cualquiera de los mismos a pesar de ser inodoros.
Hasta acá todo lo que parece un trabalenguas que
pudo haber sido más sencillo, surge a partir de la palabra INODORO, que pudiera
resultar mucho más familiar al contar con ese dispositivo en nuestros hogares
(una mayoría, no así en los sectores rurales), que como todo objeto tiene su
historia, la cual describo – disculpas a las personas que puedan sentir
reacción desagradable por abordar… -. A finales del siglo XVIII, hombres y
mujeres con largas capas ofrecían a los transeúntes la oportunidad de
deslizarse bajo ellas para hacer sus necesidades, previo pago, por supuesto; es
hasta la segunda mitad del siglo XIX, en Europa se comenzó a imponer el retrete
con un sistema de cadena de cisterna.
Aunque el poeta británico Sir John Harington lo
inventó en 1596, sus compatriotas no pudieron apreciar las ventajas de este
invento, por lo que quedó en el olvido; doscientos años más tarde, el inventor
inglés Alexander Cummings solicitó una patente para un tubo de drenaje curvado,
el sifón que conocemos en la actualidad.
¿Interesante? Tal vez, ¿tonto?, puede ser, pero
¿por qué toda esta ¿oda? al sanitario de marras?; sencillo, aunque en dos
momentos de mi vida diferente, el primero: siendo chavalo/patojo/fiñe/cipote/carajito/chamaco…
me encontraba frente a una tienda de juguetes y que con mucho miedo me acerque
al gran vidrio que nos separaba, pegando las manos a la fría hoja, también la
nariz (la cual se me puso chata/aplastada), inmediatamente sentí añoranza ante
la imposibilidad tener uno…; nostalgia interrumpida por la dependienta que me
hacía señas que me alejase.
El segundo momento, tiempos modernos (XXI),
esperando frente a una tienda, separado por una hoja de vidrio, aunque en esta
ocasión ni puse las manos y menos la nariz, para evitar que la vendedora me
llamase la atención, el local promocionaba sanitarios y piezas (lavamanos,
inodoros) tanto físicamente como a través de videos, donde se visualizaba la
magia de la tecnología.
Sensores a doquier, colores, música, descargue, …,
¡wao!, por lo visto un nuevo recurso evacuatorio, que no dudo (sino lo es ya)
que los mismos bajo la aplicación SmartThings (u otra) - aplicación que permite
controlar y automatizar dispositivos inteligentes en el hogar, donde puedes conectar
y manejar una variedad de dispositivos compatibles, como lavarropas, heladeras,
enchufes inteligentes, cámaras de seguridad, entre otros – se adicione o se
sume.
En fin, una nueva tecnología para un mundo donde el cuido y conservación de la HIGIENE sigue estando mal repartido; disculpen debo interrumpir esta conversación, ya que al parecer hay problemas con el baño, se ha zafado la cadenita que a su vez hala al flotador y la válvula de llenado…; les deseo un excelente día con odoros agradables.


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