Ya me habían avisado vía telefónica convencional (fijo) - ¡eres papá! -, por supuesto si bien era algo esperado, la aseveración no era lo mismo, ni se escribía igual: ¿llorar, reír?; la primera reacción fue agarrar el maletín que incluía los elementos básicos: ventilador/ abanico, shampoo / champú, pañales de tela (antiséptica), baticas (rosadas por supuesto), mediecitas, colchita (…todo lógicamente termina en …ita).
Raudo y veloz, baje a la parada de la guagua o bus, la
cual me permitía visualizar desde unos 600 metros aproximadamente cuando esta
desembocaba en la curva, asomando su “nariz”, cuyo código de identificación era
viable, no porque tuviese una mirada de “águila”, sino porque su primero número
era 8, el de la otra posible era el 7 y entre un 8 y un 7, hay su diferencia:
los dos ceritos verticales o algo así como un número infinito “acostado”.
Serían las 7 pm, domingo, pocos pasajeros – la gran
mayoría como debía ser: cenando en casa, otros, alistando los uniformes de los
descendientes, donde no podía faltar «¿… hiciste la tarea?, ¿limpiaste los
zapatos?» -, arribó el bus, abrió sus puertas y le dije al conductor /chofer: «compadre,
soy papá». Nota: después me di cuenta que lo dicho era una muestra que los
sentimientos se encontraban a flor de piel.
Los pasajeros al escuchar la noticia, que pensé
haberla dicho bajito, comenzaron a aplaudir: ¡Qué pena!; el chofer me contestó:
¡sabroso!, y añadió «…tienes suerte, voy atrasado», luego…y con la misma apretó
el acelerador.
En menos que se lo cuento, ya estábamos frente al
hospital de maternidad, se abrieron las puertas y a mi espalda escuché «compay
(expresión que denotaba la procedencia campesina del chofer), muchas
felicidades, ahora si vas a saber lo que es “mango bajito”», frase que denotaba
ignorancia por el hecho de ser padre; y continuó el conductor ya acelerando el
bus, «yo tengo 15 hijos (as) y nadie me enseñó a ser papá…», con la misma puso “las
llantas en polvorosa” y se alejó.
Fruncí el ceño en señal de incomprensión dado mi clasificación
de “primerizo”, en ser papá, sin embargo, me acordé de la siguiente frase: "tener un hijo, plantar un árbol y
escribir un libro"[1].
En mi caso, ya había plantado muchos árboles en jornadas de solidaridad para el
cuido y conservación del medio ambiente; en lo referente al libro, había formado
parte de un colectivo de autores del ministerio de Educación, luego el segundo
check o palomita (√) y, …tener un hijo, tercer check (√).
Al llegar al hospital y cargarla, sentí miedo, de
aquella criatura, que mostraba su rostro, ojos casi dormidos y yo a la espera
de que sonriera como sucede en las películas, pero no, un simple llanto en
señal de ¿hambre?, ¿acaso era un papá muy feo?, miedo, por la fragilidad de su
cuerpo, pero la asistencia inmediata de la seño, me permitió asumirla entre mis
brazos por cuestiones de minutos. Nota: en ese momento no me tomaron fotos
(lejos aún de inventar los celulares) pero estoy casi seguro que mi rostro era
algo así como la de un (mal) estudiante que no supo prepararse adecuadamente
para … ser papá.
No queda dudas que colegios, instituciones para
educarnos en ser papá, si las hay las desconozco, y lo que solemos hacer es
percibir a partir de nuestros progenitores la educación recibida sobre todo en
valores, en como nos cuidaron, sus exigencias.
Por cierto, haciendo un paréntesis: ello me recuerda
el poder de la chinela, chancleta, zapatilla o chancla que, con solo mostrarla
sin llegar a mostrar su efecto, entraba sencillamente en un estado mutis o de
silencio total y por supuesto señal de respeto…continuo.
Donde los docentes que empezamos muy jóvenes – no teniendo hijos - tenemos determinadas ventajas: “criar” a muchos hijos e hijas donde la prioridad es escucharlo, aconsejarlos, llamarles la atención de ser necesario, educarlos, por lo visto y a modo de conclusión: ser docente, constituye una auto escuela para ser padre.
[1] Frase de José Martí, popularizada por
el propio poeta cubano, la cual expresa que son tres acciones que representan
dejar un legado perdurable y contribuciones significativas a la vida y al
mundo.


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