Regresaba a casa después de asistir al supermercado, bolsas en mano, caída de la tarde, entrada de la noche, por suerte la luz de la luna que se encontraba en su fase llena, alumbraba en todo su esplendor, y tras una leve pirueta producto de un cierto desnivel con relación a la grama que rodea al pasillo por donde transitaba, ¡zas!… - onomatopeya de un golpe rápido o una acción imprevista -, caí acostado boca abajo con los brazos extendidos, conocido como decúbito prono (o decúbito ventral), aunque no recuerdo bien si realmente los brazos los extendí hacia delante, por encima de la cabeza, es decir decúbito prono con brazos en alto (o extensión prona)
Fueron mili segundos, el cerebro funcionaba raudo y
veloz, ¡Cuidado con la cadera!; ¡Los anteojos podían quebrarse, y que me
costaron muy caro!; ¡Levanta las manos lo suficiente para no rasparte las
palmas de las manos, también la cabeza, sobre todo en la mandíbula o maxilar
inferior…!
Por lo visto algo parecido me había acabado de suceder,
a diferencia de siglos atrás, cuando Galileo Galilei[1],
subido en la Torre de Pisa, dejaba caer objetos[2],
desde su cima, tras ascender 251 escalones de mármol y con una inclinación de
3.97 grados respecto a la vertical (aproximadamente 4°), a pesar de la
posibilidad – producto de la inclinación – de la pérdida de equilibrio al subir,
ya que la gravedad le empujaba hacia las paredes en lugar de hacia abajo o mareos
– producido por un fenómeno llamado conflicto vestibular o cinetosis visual- ya
que el cerebro se confunde al ver
paredes inclinadas mientras el cuerpo busca la verticalidad.
Mi caída libre, (sí, me caí yo solo), cumplía con la
llamada “Ley de la caída libre”, la cual establece que, en el vacío, todos los
cuerpos caen desde la misma altura al mismo tiempo, sin importar su peso, forma
o composición, siendo un movimiento rectilíneo uniformemente acelerado
(m.r.u.a.) donde la aceleración es constante y equivale a la gravedad
(representada por la letra g); en la superficie terrestre, esta aceleración
gravitatoria es constante y su valor aproximado es de 9,80665 metros por
segundo al cuadrado (m/s²)
Lo que restaría en este momento sería comprobar si el
valor de la gravedad, su valor, se cumplió con mi accidente, para lo cual
necesitaría para medir el tiempo y la distancia con precisión y, eliminar la
resistencia del aire, utilizando para ello : Una cinta métrica o un flexómetro
(con precisión de milímetros) para medir la altura exacta, un medidor de tiempo
como un cronómetro digital o, idealmente, un sistema de fotopuertas
(photogates) conectadas a un temporizador digital para registrar el tiempo con
precisión de milisegundos.
Y para que fuera lo más real posible, debía hacerlo en
“el lugar del crimen”, la misma hora, a la entrada de la noche, la luz de la
luna alumbrando en todo su esplendor, para lo cual debía estar en su fase llena,
pero, cuando miré al cielo, el único satélite natural de la Tierra, sí, esa bola
de roca polvorienta, unas cuatro veces más pequeña que nuestro planeta, y que gira
alrededor de nosotros tardando aproximadamente 28 días en completar una vuelta,
se encontraba en ese momento entre la Tierra y el Sol, por lo que su cara
visible queda totalmente oscura y no era visible desde la Tierra, estaba en
Luna Nueva.
¿Repetir el experimento, sin condiciones?, mejor no, a
los raspones en el antebrazo, el codo y la rodilla les sigo echando pomadas
regeneradoras, cicatrizantes, por el momento.
[1]
Galileo di Vincenzo Bonaiuti de' Galilei
(1564-1642) fue un astrónomo, ingeniero, matemático y físico
italiano, relacionado estrechamente con la revolución científica. Eminente hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias y
artes. Sus aportaciones transformaron una mejor comprensión del universo y
sentaron las bases del método científico experimental
[2]
Constituye una anécdota popular que no está comprobada. Realmente lo hizo través
de rigurosos experimentos usando planos inclinados. Al rodar esferas pesadas
por planos inclinados, logró ralentizar el movimiento para poder medir el
tiempo con precisión y demostrar su teoría.

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