lunes, 28 de enero de 2019

¿Celas, te celan?

¿Por qué ese olor a perfume, que no es el mío?; ¿Por qué cuando chateas te ocultas? Sufrir celos de forma moderada es una respuesta emocional normal (esencialmente en los jóvenes y ocasionalmente en los no tan) pero, sentirlos de manera exagerada y descontrolada lo convierten en algo patológico. Esto es señal de que a nivel psicológico hay algo que no va bien. Pero, ¿sabemos por qué sentimos celos?, ¿qué podemos hacer para superarlos? Hablar de celos, es referirnos a un sentimiento de temor a perder a la persona amada. 

Se ha demostrado que los celos, de forma controlada y en pequeñas dosis, pueden ayudarnos a potenciar la relación pero, cuando los celos son enfermizos nublan la razón de quien los padece. Lo común, lo más corriente en la pareja, es sentir celos cuando la mayoría de las veces las sospechas se basan en hechos infundados y, el constante temor a ser abandonados o abandonadas les lleva a ejercer un continuo temor sobre la propia pareja, sin embargo el mejor antídoto será la seguridad que se sienta entre ambos.

¿Por qué somos celosos? Diversos son los factores, veamos algunos: La falta de confianza en uno mismo: las personas inseguras muchas veces no se sienten merecedoras del amor de su pareja y esto les lleva a desconfiar de la sinceridad y cariño del otro. Siempre están pensando en que en cualquier momento su pareja puede conocer a alguien más atractivo o atractiva y tienen miedo a que descubra lo poco que vale en realidad. La duda se hace más relevante en aquellos casos donde  ha existido infidelidad por alguien en quien confiaba.  Las personas que no tienen justificación alguna para ser celosos o celosas y ven o aprecian la duda de perder en algún momento a su pareja, como hemos señalado hace un instante suelen afectarse, inclusive enfermarse. Sus pensamientos resultan destructivos que hacen que el problema de los celos se realmente se agrave. 

¿Lo ideal? Sustituirlos por otros de seguridad y confianza que ayuden a frenarlos, ser objetivo y aprender a diferenciar lo que son hechos reales de lo que puede estar manipulando tu imaginación, entiéndase tomar verdadera conciencia del problema e intentar hacer algo al respecto. Un elemento que puede “reducir” los celos es la tolerancia, dándole espacio a su pareja, evitando ese impulso irrefrenable que te lleva a estar en todo momento controlando y preguntándole sobre lo que hace y con quien, que no “ceder”, lo único que va a conseguir es que se sienta cada vez más agobiada y atosigada. Inclusive ¿Por qué no confiar en algún amigo o amiga? Los consejos y puntos de vista de otras personas ayudan a analizar lo que nos ocurre de forma objetiva y a encontrar soluciones que tal vez no se nos habían ocurrido.


Hay quienes opinan que celar, no es malo. De ser así, es posible que su pareja, lo entienda como un sentimiento “de amor”, que usted es suyo y de nadie mas. Lo que a veces podría suceder que “no encajasen” los cuales podrían convertirse realmente en un “árbol de dudas” el cual podría crecer, mermando con ello la relación en la pareja. En fin, si lográsemos aprender a controlar estos impulsos, los celos nos podrán ayudar realmente a apreciar y valorar a la persona que tenemos al lado. Luego, ¿dejarás de celar?

martes, 22 de enero de 2019

La letra, !no puede entrar con sangre!


Varias son las acepciones acerca de la palabra sangre: 1. Es un tejido conectivo líquido, impulsado por el corazón que circula por capilares, venas y arterias de todos los vertebrados. Transporta oxígeno, alimentos y productos de desecho. Su color rojo característico es debido a la presencia del pigmento hemoglobínico contenido en los glóbulos rojos; 2. Raza, familia o condición social a la que pertenece por nacimiento una persona ("lleva sangre latina en sus venas; no duda en defender a los de su misma sangre")

¿Por qué el título de nuestro artículo de hoy? Es la negación de una frase escuchada en mi juventud y en mi profesión: “La letra entra con sangre”, refiriéndose a un “antes”, entiéndase el siglo pasado (XX) y no tanto en este (XXI), la cual me conlleva a indagar el motivo de la misma, identificando lo siguiente: Corresponde al nombre de un cuadro pintado por Francisco de Goya (1746-1828), español, cuya obra se conserva actualmente en el Museo de Zaragoza.

En esta obra Goya realiza una crítica al sistema educativo de su época mostrando una pequeña escuela en la que el maestro aparece sentado a la izquierda con un perro a sus pies mientras azota a un alumno con las nalgas al aire e inclinado para recibir el castigo. Estamos refiriéndonos a que si el cuadro fue pintado entre 1780 y 1785 (siglo XVIII), lo que llamamos “antes” en el párrafo anterior corresponde aproximadamente a unos 243 años, donde se reflejaba el rigor de que los chicos que no estudiasen eran castigados con el empleo de la fuerza.

Otras son las historias contadas – donde si no se hacía la tarea, o no atendía – por ejemplo: arrodillarse, colocándole granos de maíz en las rodillas, hacer uso de la regla pegándole en las manos, situarlo en la esquina del aula mirando hacia a pared y dándole la espalda a sus compañeros de clase; en mi caso personal, recuerdo que por escribir una palabra de forma incorrecta la tuve que repetir 100 veces en un cuaderno, eso sí jamás se me olvidó.

La problemática está – más allá de los derechos humanos, muy necesarios – es la continuidad en la enseñanza media y superior de sumar a que las y los jóvenes cumplan con sus deberes, obviando indiscutiblemente el castigo.

¿Se imaginan lo siguiente en la vida contemporánea? “Usted joven que tuvo errores ortográficos en su escrito en 5 palabras, escriba cada una en su celular 100 veces y me las envía por Whatsapp”; ¡es posible que haciendo uso del corrector propio de su móvil o computadora la escriba y copie la cantidad indicada y listo! Evidentemente la medida correctiva tendrá poco efecto, si fuese el caso.

¿La solución posible? ¡La comunicación, CONVERSAR! Directa con el estudiante con deficiencias por motivos justificados o no, con los familiares del mismo (que puede depender del nivel de enseñanza), con el grupo de clase, vinculado a la revisión de metodologías activas, que conlleven a la motivación, creatividad e innovación, la asignación de responsabilidades, metas, compromisos en el estudiantado.


Queda claro que la tecnología - que puede resultar insípida ante la carencia de valores que solo pueden ser transmitidos entre los seres humanos, a pesar de la inteligencia artificial – no necesariamente podrá suplantar cuando el docente le diga al estudiante”… ¿podemos conversar ya que tienes problemas en mi asignatura, para mejorar tu desempeño?

lunes, 21 de enero de 2019

¿Coherencia educativa entre mamá y papá?


No es justo... papá siempre me deja ver la tele antes de hacer los deberes y tú nunca... no te quiero...”, “mamá dice que lo que tu quieras...” dice Alicia a su padre momentos después de que su madre le negara ir a casa de su amigo. Esto es lo más leve que nos puede pasar si nuestros hijos, radares de última generación, detectan falta de criterios educativos en la pareja. En realidad, no es tan difícil como pensamos. Solo se necesita tiempo para ponerse de acuerdo y una visión clara de lo que debe ser más importante para nosotros: nuestros hijos.

Es muy probable que si mamá, por ejemplo, es más benévola con los permisos, los niños acudirán más a ella, y se cuidarán de que el permiso no haga demasiado ruido como para que llegue a oídos de papá. Normalmente, si se ha llegado a esto es porque hay una disparidad de criterios educativos entre los dos progenitores. Se debe intentar delimitar los campos de decisión y dejar claro a los niños qué tipos de permiso concede cada quién. Por ejemplo: El padre da los permisos sobre cantidades de dinero y mamá da los permisos de salidas de casa, o viceversa. Y desde luego, de mutuo acuerdo, los dos se suman a las decisiones del otro. En un segundo momento puede intentarse aunar criterios para que los hijos no perciban que uno de los dos es el duro y el otro el blando. En el medio, la virtud. 
Lo idóneo sería intervenir ambos progenitores en la toma de decisiones de los hijos pero si no se puede por falta de acuerdos o criterios comunes lo mejor es delimitar los campos de actuación de cada parte, respetarlos y no intervenir bajo ningún concepto a no ser que la pareja lo pida. Es muy importante que un no puesto de acuerdo entre ambos, con relación a la mejor decisión, la discusión al respecto, nunca deberá ser delante de su hijo. Simplemente deberán buscar un lugar donde pensar que es lo mejor para él y comunicar la decisión conjuntamente. Por supuesto, alguno de los dos deberá ceder, pero que su hijo no note "vencedores ni vencidos" sino unanimidad.
Ganarse el respeto de los hijos a veces implica saber reconocer cuando uno se ha equivocado y pedir perdón. Es muy humano reaccionar ante los desafíos de los hijos y sus muchas estrategias "defensivas" con sentimientos muy cargados, a veces
impulsivamente. No pasa nada si... sabes reconocerlo, pedir perdón y llegar a una solución intermedia. Lo mismo ocurre con la pareja. Llegar a acuerdos educativos satisfactorios para ambos padres es a menudo complicado y, en ocasiones, nos saltamos esos acuerdos. Saber reconocer nuestra falta es una manera también de unificar criterios educativos y aumentar el respeto entre la pareja, necesario si queremos que nuestros hijos nos respeten.
Los hijos deben percibir que aunque sus padres son diferentes, realmente son uno a la hora de educar. Es de vital importancia que los padres tengan tiempo para pensar y decidir las cosas siempre que sea posible. ¿Ya conversó usted con su pareja previo a la búsqueda de solución, ante la problemática que surgió de la llamada recibida de la escuela acerca del comportamiento de su hijo/a?

martes, 15 de enero de 2019

!Me quito el sombrero!


Hace poco escuchaba en la televisión un análisis de la responsabilidad de los hombres no solo en el hogar (le llamo tareas domésticas) sino con la familia – esposa, hijos, nietos – donde el espectro de funciones se amplía considerablemente: estudio (tareas, desempeño, asistencia, sus compañeros/as de clase, calidad de los docentes, textos, uniforme, etc.), compartir la problemática de quienes trabajan en cuanto a logros, problemas y soluciones, la alimentación, transportación, compras necesarias, otras.

De varias personas entrevistadas siempre abordando el rol del hombre, una criticaba el poco apoyo (Definición de apoyo: Persona o cosa que ayuda a alguien a conseguir algo o que favorece el desarrollo de algo) en la familia ¿Reflexionando? Según esta definición, que ayuda... lo interpreto como que hay alguien que lidera y ¡no es el hombre!, en conclusión: es un simple colaborador, que ayuda; otra señora y me llamó la atención fue: “Yo no estoy de acuerdo con ella…”, porque hay hombres que hay que quitarse el sombrero”

No era primera vez que la escuchaba, pero si bien era una expresión que en lo personal interpretaba como alguien diferente a lo común, excepcional; dicen los estudiosos que desde la época de los Asirios (conjunto de pueblos nómadas de origen semita que se desplazaban por lo que es conocido hoy como Medio Oriente (1814-609 a.C.) ), pasando por las épocas de los griegos y los romanos, todos estos pueblos tenían en común el despojarse de alguna prenda como muestra de respeto y en particular el sombrero el cual constituía una muestra de cortesía y respeto hacia las personas a las que saludaban.

Trasladándonos al siglo XXI, en el presente la señora en cuestión alababa que hay personas del sexo masculino que salen de lo común, en el hogar, en la familia y que a la par de su esposa, compañera, previo compartimiento de tareas, funciones y porque no, padres solteros.

Queda claro que el rol – durante siglos, con sociedades machistas inclusive vigentes - de las féminas es insuperable en “multiplicarse”, cuando atienden el hogar, su trabajo, hijos o nietos, a usted.  

Hablar o mencionar que las mujeres son mucho más competentes en todos los quehaceres antes mencionados que los hombres, es una realidad, es más, me atrevería a pensar que no sobrepasan los dedos de una mano los hombres que me contradicen o lo puedan negar (espero que en este momento el sexo femenino que está leyendo este artículo me aplauda o afirme con su cabeza, en señal de estar de acuerdo)

Ante esta diatriba, entiéndase debate, sin llegar a injurias y calumnias la posible solución (destaco posible) es sentarse – sino lo ha hecho antes – en compartir responsabilidades, ¿negociación?, ceder si es necesario. No se sienta mal esposo, abuelo, padre, no. Recuerde que la vida es una sola, corta y hay que saber navegar en el marco de la felicidad.

Sí alguien lleva “los pantalones” - ¿y por qué no faldas? – es la mujer, siéntase feliz. ¡Nada, sencillamente son insuperables, y a ellas hay que cederles el sombrero!


Nota final: los likes o me gusta posibles, así como las opiniones nos dirán hacia donde se inclina la balanza. ¿Ganadores/as?

lunes, 14 de enero de 2019

!Cuando tu vida cambia y no lo esperabas!


Queda claro que la vida, el entorno, las circunstancias, puede cambiar de un día para otro, ¿24 horas?, inclusive quizás un segundo: un viaje, una nueva oferta de trabajo, un trabajo que culmina intempestivamente bien por razones ajenas a tu voluntad, o por decisión propia vinculada a la familia y que lo que tenías previsto realizar ya no tiene sentido, hecho que en principio puede generar en la persona afectada un vacío lógico o nuevas expectativas ante puertas que se cierran y nuevas que se abren.

¿Y qué hago en este momento, cuando ayer a esta misma hora, estaba haciendo…? Considero que “el mundo” no se viene abajo, valorando y pensando con sensatez y si tiene apoyo familiar mucho mejor, las posibles opciones en función de su desempeño profesional, perfil, el cual puede ser un punto de partida o no (esto último en el caso que la situación de encontrar empleo sea compleja) no importando si comienza de cero, lo adecuado es empezar.

¿Presentaba usted experiencias administrativas, con responsabilidades medias o altas las cuáles llegó a alcanzar cómo mérito y para ello fue ascendido?; ¿sería para usted un problema cuando ocupó en su momento el rol de empleado, volverlo a retomar? Piense que en este momento su visión y experiencia es mucho más amplia, ya que progresó de empleado a autoridad y con esta última responsabilidad anexó el comportamiento laboral del personal bajo su mando.

Si es el caso que una “nueva puerta se abrió” vinculado a sus competencias laborales, no aprecio mucha diferencia con relación a la reflexión del párrafo anterior, ya que usted “arrastra” un conjunto de valores – disciplina, responsabilidad, puntualidad, EXPERIENCIA – que resultan en su conjunto una ventaja, una especie de catalizador para en un tiempo prudencial mejorar su salario, ascender, pero que en el fondo constituye una satisfacción personal.

Hago un alto, “y abro paréntesis” En cualquier medio periodístico escrito o digital, abundan las cifras de personas en desempleo (por ejemplo, tomado de BBC Mundo: en diciembre del 2018, de 25 millones de habitantes en América Latina el 7,8% estaban afectadas, equivalente a 1, 950.000), estamos hablando de 21 países, con situaciones muy disimiles, lo cual no implica una cifra dividida entre el total de países y por ende el desbalance puede ser significativo, y tal vez lo más interesante es que en esa masa de seres humanos predominan los jóvenes, un 20 % y a ellos se suman personas en edad laboral (que comprende desde 18 años hasta ¿65?), cifra esta última que en varios países de la región es la edad de jubilación y que no tienen trabajo o lo pierden, “cierro paréntesis” Nota aclaratoria: Es criterio personal, que un individuo es quien debe decidir si se jubila (amén de la naturaleza de las actividades que se desempeña o por un problema de salud que lo inhibe) pero no la institución, que lo “retire”

¿Listo para afrontar nuevos escenarios? Un consejo, ¡siempre vea el vaso medio lleno!, eso sí un poco de paciencia si fuese el caso.

!Su contraseña por favor!


Abundan en las redes sociales, plataformas de entretenimiento digitales, películas referente a la problemática de estar el día entero “pegado” al celular, chateando, etc.; conducta que puede generar una cierta incertidumbre, dudas, sospechas en la pareja, padres, tutores inclusive celos. Sufrir celos de forma moderada es una respuesta emocional normal pero, sentirlos de manera exagerada y descontrolada lo convierten en algo patológico. Esto es señal de que a nivel psicológico hay algo que no va bien. Pero, ¿sabemos por qué sentimos celos?, ¿qué podemos hacer para superarlos? 

Hablar de celos, es referirnos a un sentimiento de temor a perder a la persona amada. Se ha demostrado que los celos, de forma controlada y en pequeñas dosis, pueden ayudarnos a potenciar la relación pero, cuando los celos son enfermizos nublan la razón de quien los padece. Lo común, lo más corriente en la pareja, es sentir celos cuando la mayoría de las veces las sospechas se basan en hechos infundados y, el constante temor a ser abandonados o abandonadas les lleva a ejercer un continuo temor sobre la propia pareja, sin embargo el mejor antídoto será la seguridad que se sienta entre ambos.

¿Por qué somos celosos? Diversos son los factores, veamos algunos: La falta de confianza en uno mismo: las personas inseguras muchas veces no se sienten merecedoras del amor de su pareja y esto les lleva a desconfiar de la sinceridad y cariño del otro. Siempre están pensando en que en cualquier momento su pareja puede conocer a alguien más atractivo o atractiva y tienen miedo a que descubra lo poco que vale en realidad. La duda se hace más relevante en aquellos casos donde  ha existido infidelidad por alguien en quien confiaba.  

Las personas que no tienen justificación alguna para ser celosos o celosas y ven o aprecian la duda de perder en algún momento a su pareja, como hemos señalado hace un instante suelen afectarse, inclusive enfermarse. Sus pensamientos resultan destructivos que hacen que el problema de los celos se realmente se agrave. ¿Lo ideal? Sustituirlos por otros de seguridad y confianza que ayuden a frenarlos, ser objetivo y aprender a diferenciar lo que son hechos reales de lo que puede estar manipulando tu imaginación, entiéndase tomar verdadera conciencia del problema e intentar hacer algo al respecto. 

Un elemento que puede “reducir” los celos es la tolerancia, dándole espacio a su pareja, evitando ese impulso irrefrenable que te lleva a estar en todo momento controlando y preguntándole sobre lo que hace y con quien, que no “ceder”, lo único que va a conseguir es que se sienta cada vez más agobiada y atosigada. Inclusive ¿Por qué no confiar en algún amigo o amiga? Los consejos y puntos de vista de otras personas ayudan a analizar lo que nos ocurre de forma objetiva y a encontrar soluciones que tal vez no se nos habían ocurrido.

Hay quienes opinan que celar, no es malo. De ser así, es posible que su pareja, lo entienda como un sentimiento “de amor”, que usted es suyo y de nadie mas. Lo que a veces podría suceder que “no encajasen” los cuales podrían convertirse realmente en un “árbol de dudas” el cual podría crecer, mermando con ello la relación en la pareja. En fin, si lográsemos aprender a controlar estos impulsos, los celos nos podrán ayudar realmente a apreciar y valorar a la persona que tenemos al lado. ¿De acuerdo conmigo? Una sugerencia, ¡pídale a su pareja la contraseña de su celular y salga de dudas!

miércoles, 9 de enero de 2019

La tercera ley de Newton, ¡que no siempre funciona!


“Actioni contrariam semper & æqualem esse reactionem: sive corporum duorum actiones in se mutuo semper esse æquales & in partes contrarias dirigi”, indiscutiblemente que nos vemos comprometido para muchos, traducir del latín al castellano para una mejor comprensión, lo cual nos indica que: “Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto”, enunciado de una ley probablemente estudiada por nuestros lectores en la enseñanza media reciente o algunos “almanaques atrás”, siendo esta la Tercera Ley de Newton o Principio de Acción y Reacción.

¿Newton? Isaac Newton fue un físico y matemático inglés de los siglos XVII y XVIII (nació el 4 de enero de 1643 y murió el 31 de marzo de 1727 a los 84 años) conocido principalmente por: Establecer las bases de la mecánica clásica a través de sus tres leyes del movimiento y su ley de la gravitación universal; Desarrollar el cálculo integral y diferencial (de forma simultánea e independiente de Gottfried Leibniz) y Descubrir que la luz blanca está compuesta por el conjunto de todos los colores.

Fantástico para unos, aburridos para otros, ¿pero por qué saco a colación hoy la ley en cuestión (Tercera) una mayor comprensión es cuando citamos ejemplos donde se evidencia la misma: cuando queremos dar un salto hacia arriba, empujamos el suelo para impulsarnos. La reacción del suelo es la que nos hace saltar hacia arriba; Cuando empujamos a un automóvil, nosotros también nos movemos en sentido contrario. Esto se debe a la reacción que la otra persona o el automóvil hace sobre nosotros, aunque no haga el intento de empujarnos a nosotros.

Ley que se evidencia en el aula de clase, - ¿en el aula de clase? - cuando se alza la voz (acción) a un estudiante o grupo de ellos y se asombran, enmudecen (reacción) Por supuesto hecho reprobable e innecesario. Ejemplo este último donde es aplicable a la conducta o comportamiento de los seres humanos.

Cito otro ejemplo que tal vez el meollo del artículo de hoy, ¿por qué cuando nos equivocamos (acción) como puede ser la entrega de un informe, la veracidad de la información, un objeto que se cae y se destruye, solemos justificarlo todo o casi todo, con respuestas banales (reacción)?; no sería más oportuno, decir: “lo siento yo soy el responsable y asumo las consecuencias”, respuesta (reacción) que responde a un análisis autocrítico y cuya consecuencia posiblemente sea valorada propositivamente por el directivo o autoridad, con un llamado de atención, o “que no vuelva a ocurrir”, a diferencia de una “historia no real, como justificación” , lo cual pone en tela de juicio el desempeño de una persona cuando no es sincera ante un hecho cualquiera fuese.

El rol del docente – que educa, que forma – es de suma importancia; un aula de clase no es más que un hervidero de experiencias de jóvenes arduos de aprender, pero también de ser educados, con problemas muy disimiles personales, familiares, donde tenemos la obligación de atenderlos. Le sugiero para concluir que en la clase siguiente, previo al comienzo de la misma haga un reconocimiento público (acción) al mejor estudiante por los resultados que viene alcanzando hasta el momento (puntualidad, participación, entrega de trabajos, asistencia a clases, etc.) y el rostro del mismo posiblemente se enrojezca e inclusive se logre una sonrisa (reacción)

Un consejo: ¡Aprenda y transmita a ser autocrítico, y el planeta Tierra será mejor! ¿Lo es usted?