lunes, 15 de junio de 2026

Ahhhh… los nervios

Una reunión poco inusual… dos participantes, se sientan y ambos solicitan un café… espresso; ¿lugar? Cualquier país latinoamericano, europeo, y otros, aunque solemos encontrar excepciones: Uzbekistán, Kenia, Azerbaiyán, China y Pakistán, donde el consumo es más bajo y estos se inclinan más al té.

Volviendo al café - cuyos granos tostados y molidos de los frutos de la planta del café (cafeto) y cuya bebida es altamente estimulante por su contenido de cafeína, catalogándose como una sustancia psicoactiva[1] -, también actúa como un potente incentivo social y profesional, funcionando como el "pegamento" para reuniones al estimular la conversación, aumentar la productividad y fomentar la conexión humana; considerándose “un ritual” que crea comunidades, reduce tensiones y establece un entorno relajado para negociaciones o encuentros de trabajo.

Por lo visto esto último es lo que pretenden el cerebro y la neurona, desarrollar una reunión para “negociar… en un entorno relajado” seleccionando para ello como local, el cráneo/encéfalo; servido el café, comienzan las conversaciones.

Cerebro[2]: Neurona, me alegra que me hayas aceptado la invitación, necesitaba conversar contigo ya que debiéramos mejor nuestra comunicación.

Neurona[3]: Me alegra poder compartir contigo algunas preocupaciones que vengo acumulando, ya que, si bien ambos pertenecemos al mismo sistema nervioso, el trabajo conjunto se ha visto debilitado.

Cerebro: Tienes razón, se me han sumado una serie de problemas los cuales no he sabido organizar, unas cosas se me olvidan al no anotar y por otra parte he estado permeado con situaciones que me han sacado mis sentimientos a flor de piel.

Neurona: Es una lástima, aunque te confieso que, en mi caso, mis extensiones (conjunto de axones), de los nervios que funcionan como "cables" transmitiendo señales eléctricas contigo, la médula espinal y todo el cuerpo; es más, te soy honesta, he tenido fallas en la sinopsis[4], contribuyendo con ello a que tu hayas visto afectado en recordar algunas cosas.

Se hace un alto, ambos van por un pequeño sorbo de café y continúan.

Cerebro: hagamos algo, es de tu conocimiento, que hay procesos como la respiración y el ritmo cardíaco - ambas funciones automáticas -, donde también me he visto afectado y requiero mejorar.

Neurona: No hay problemas, trabajemos en equipo, sabes que, dentro de ti, somos 100 mil millones de neuronas, para lo cual será necesario realizar 100 billones de conexiones sinápticas. Convocaré a reunión en circuitos funcionales, para modular el flujo de información, la plasticidad cerebral y la conectividad, permitiéndote un buen funcionamiento y con ello recuperes lo que se te olvide, regules las emociones y el comportamiento adaptativo.  

Cerebro: Gracias neurona, estoy seguro que este trabajo conjunto me permitirá – junto al café, el cual no podemos menospreciar, ya que nos facilita un aumento de la energía y concentración, nos protege la salud cerebral (menor riesgo de Parkinson/Alzheimer) y cardiovascular, además de acelerar el metabolismo, entre otros – a mejorar nuestro rendimiento. Por favor me saludas a las 99,999 millones de neuronas restantes. ¡A trabajar!




[1] Una sustancia psicoactiva es cualquier compuesto natural o sintético que, al ingresar al organismo, actúa sobre el sistema nervioso central, alterando funciones cerebrales como la percepción, el estado de ánimo, la cognición, la conciencia y el comportamiento. [2] El cerebro es la parte más grande y superior del encéfalo, responsable de funciones cognitivas complejas como la memoria, emociones y pensamiento.[3] Las neuronas son las células individuales que constituyen la unidad funcional del sistema nervioso, encargadas de recibir, procesar y transmitir información. [4] La sinapsis es la unión funcional y comunicación especializada entre dos neuronas, o entre una neurona y una célula efectora (músculo/glándula), permitiendo la transmisión del impulso nervioso.

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