Una reunión poco inusual… dos participantes, se sientan y ambos solicitan un café… espresso; ¿lugar? Cualquier país latinoamericano, europeo, y otros, aunque solemos encontrar excepciones: Uzbekistán, Kenia, Azerbaiyán, China y Pakistán, donde el consumo es más bajo y estos se inclinan más al té.
Volviendo al café - cuyos granos tostados y molidos de
los frutos de la planta del café (cafeto) y cuya bebida es altamente
estimulante por su contenido de cafeína, catalogándose como una sustancia
psicoactiva[1]
-, también actúa como un potente incentivo social y profesional, funcionando
como el "pegamento" para reuniones al estimular la conversación,
aumentar la productividad y fomentar la conexión humana; considerándose “un
ritual” que crea comunidades, reduce tensiones y establece un entorno relajado
para negociaciones o encuentros de trabajo.
Por lo visto esto último es lo que pretenden el
cerebro y la neurona, desarrollar una reunión para “negociar… en un entorno
relajado” seleccionando para ello como local, el cráneo/encéfalo; servido el
café, comienzan las conversaciones.
Cerebro[2]: Neurona,
me alegra que me hayas aceptado la invitación, necesitaba conversar contigo ya
que debiéramos mejor nuestra comunicación.
Neurona[3]:
Me alegra poder compartir contigo algunas preocupaciones que vengo acumulando, ya
que, si bien ambos pertenecemos al mismo sistema nervioso, el trabajo conjunto
se ha visto debilitado.
Cerebro: Tienes razón, se me han sumado una serie de
problemas los cuales no he sabido organizar, unas cosas se me olvidan al no
anotar y por otra parte he estado permeado con situaciones que me han sacado
mis sentimientos a flor de piel.
Neurona: Es una lástima, aunque te confieso que, en mi
caso, mis extensiones (conjunto de axones), de los nervios que funcionan como
"cables" transmitiendo señales eléctricas contigo, la médula espinal
y todo el cuerpo; es más, te soy honesta, he tenido fallas en la sinopsis[4], contribuyendo
con ello a que tu hayas visto afectado en recordar algunas cosas.
Se hace un alto, ambos van por un pequeño sorbo de
café y continúan.
Cerebro: hagamos algo, es de tu conocimiento, que hay
procesos como la respiración y el ritmo cardíaco - ambas funciones automáticas
-, donde también me he visto afectado y requiero mejorar.
Neurona: No hay problemas, trabajemos en equipo, sabes
que, dentro de ti, somos 100 mil millones de neuronas, para lo cual será necesario
realizar 100 billones de conexiones sinápticas. Convocaré a reunión en
circuitos funcionales, para modular el flujo de información, la plasticidad
cerebral y la conectividad, permitiéndote un buen funcionamiento y con ello
recuperes lo que se te olvide, regules las emociones y el comportamiento adaptativo.
Cerebro: Gracias neurona, estoy seguro que este trabajo conjunto me permitirá – junto al café, el cual no podemos menospreciar, ya que nos facilita un aumento de la energía y concentración, nos protege la salud cerebral (menor riesgo de Parkinson/Alzheimer) y cardiovascular, además de acelerar el metabolismo, entre otros – a mejorar nuestro rendimiento. Por favor me saludas a las 99,999 millones de neuronas restantes. ¡A trabajar!
[1] Una sustancia psicoactiva es cualquier compuesto natural o sintético que, al ingresar al organismo, actúa sobre el sistema nervioso central, alterando funciones cerebrales como la percepción, el estado de ánimo, la cognición, la conciencia y el comportamiento. [2] El cerebro es la parte más grande y superior del encéfalo, responsable de funciones cognitivas complejas como la memoria, emociones y pensamiento.[3] Las neuronas son las células individuales que constituyen la unidad funcional del sistema nervioso, encargadas de recibir, procesar y transmitir información. [4] La sinapsis es la unión funcional y comunicación especializada entre dos neuronas, o entre una neurona y una célula efectora (músculo/glándula), permitiendo la transmisión del impulso nervioso.


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