Resulta muy difícil tanto en las redes, como en medios digitales o impresos en que no deje de mencionarse ese “estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil” que se activa cuando nuestro organismo percibe que los agentes internos o externos suponen una potencial amenaza, que al parecer sufrimos TODOS, llamado E-S-T-R-É-S.
¿Causantes estresores siendo docentes?
·
¿Estaré satisfecho con la clase que preparé?
·
Si mis estudiantes no realizaron la tarea que les compartí
vía WhatsApp, ¡no podré darle la continuidad adecuada con la clase de hoy!
·
El bus se ha detenido varias veces por lo complicado del
tránsito, lo que posiblemente me haga llegar tarde a la escuela.
·
…
Al parecer “la relación particular entre la persona y
el entorno que es valorada por la propia persona como que desborda o excede sus
recursos personales y sociales, pone en peligro su bienestar”[1].
¿Ha existido siempre el estrés o es una enfermedad
moderna? Ha existido siempre, ¿se imagina al hombre o mujer primitivo cazando
un mamut, del cual dependía la alimentación de sus familiares?, donde se establece
el diálogo siguiente:
-
Mujer primitiva: “… Recuerda bien donde debes
golpearle la cabeza al mamut, ya te lo he dicho varias veces y no me haces caso…”
(por lo visto preámbulo del matriarcado)
-
Hombre primitivo: “Si señora, también recogeré … todas
las sobras y desperdicios…nada de contaminación”.
¿Y en la actualidad? También, con la diferencia que se
ha vuelto constante, acumulativo y, a menudo, siendo provocado por amenazas
psicológicas y la vida urbana, que en ambos casos el cerebro activa el sistema
nervioso para liberar hormonas como la adrenalina y el cortisol.
Que de lo anterior se deriva elementos objetivos y
subjetivos, en los primeros, las exigencias del entorno externo y recursos del
individuo, y en la segunda, la percepción individual de las exigencias y de los
recursos disponibles.
Si bien estamos más bien familiarizado con el estrés negativo
o distrés causante de la disminución del rendimiento personal y que, como
consecuencia, dificulta el dar una respuesta adecuada a las exigencias
apremiantes del entorno exterior o interior, que por cierto puede resultar
crónico - de durar mucho tiempo – conocido como Síndrome de fatiga crónica o
“burnout”, que significa literalmente “quemado”, dándose sobre todo en el
ámbito laboral, pero también válido para los estudiantes denominado “Burnout
académico”, generando agotamiento físico, pérdida de motivación, desinterés y
un sentimiento de ineficacia o bajo rendimiento, ante los estudios.
¡Pero no todo está perdido, no! Existe el eustrés o
estrés positivo, que se logra cuando damos una respuesta adaptativa del cuerpo
ante un reto, estimulando la motivación, mejora el enfoque, incrementando la
productividad y generando emociones agradables como la satisfacción o el
entusiasmo.
-
Hombre primitivo: “Señora gracias a sus consejos tan
acertados como siempre, he logrado garantizar la alimentación de la familia”.
-
Mujer primitiva: “¿Cómo que has logrado?, “¡Hemos
logrado…no puede faltar que te diga como hay que caer las cosas…!” (por lo
visto preámbulo del matriarcado[2])
Perdón, se me acaba la página – por cierto, altamente recomendado – me corresponde realizar mi caminata de 30 minutos de cada día (velocidad 3.5 km /h) y posteriormente, tras el baño, mi sección de yoga o mindfulness.
[1] (Lazarus
& Folkman, 1984)
[2] El
origen del término: Surge en 1861, cuando el antropólogo suizo Johann Jakob
Bachofen publicó El Matriarcado; aunque a criterio del autor de este artículo, ha
existido ¿desde Adán y Eva?

No hay comentarios:
Publicar un comentario