lunes, 29 de junio de 2026

Estrés, distrés o eustrés

Resulta muy difícil tanto en las redes, como en medios digitales o impresos en que no deje de mencionarse ese “estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil” que se activa cuando nuestro organismo percibe que los agentes internos o externos suponen una potencial amenaza, que al parecer sufrimos TODOS, llamado E-S-T-R-É-S.

¿Causantes estresores siendo docentes?

·         ¿Estaré satisfecho con la clase que preparé?

·         Si mis estudiantes no realizaron la tarea que les compartí vía WhatsApp, ¡no podré darle la continuidad adecuada con la clase de hoy!

·         El bus se ha detenido varias veces por lo complicado del tránsito, lo que posiblemente me haga llegar tarde a la escuela.

·        

Al parecer “la relación particular entre la persona y el entorno que es valorada por la propia persona como que desborda o excede sus recursos personales y sociales, pone en peligro su bienestar”[1].

¿Ha existido siempre el estrés o es una enfermedad moderna? Ha existido siempre, ¿se imagina al hombre o mujer primitivo cazando un mamut, del cual dependía la alimentación de sus familiares?, donde se establece el diálogo siguiente:

-         Mujer primitiva: “… Recuerda bien donde debes golpearle la cabeza al mamut, ya te lo he dicho varias veces y no me haces caso…” (por lo visto preámbulo del matriarcado)

-         Hombre primitivo: “Si señora, también recogeré … todas las sobras y desperdicios…nada de contaminación”.

¿Y en la actualidad? También, con la diferencia que se ha vuelto constante, acumulativo y, a menudo, siendo provocado por amenazas psicológicas y la vida urbana, que en ambos casos el cerebro activa el sistema nervioso para liberar hormonas como la adrenalina y el cortisol.

Que de lo anterior se deriva elementos objetivos y subjetivos, en los primeros, las exigencias del entorno externo y recursos del individuo, y en la segunda, la percepción individual de las exigencias y de los recursos disponibles.

Si bien estamos más bien familiarizado con el estrés negativo o distrés causante de la disminución del rendimiento personal y que, como consecuencia, dificulta el dar una respuesta adecuada a las exigencias apremiantes del entorno exterior o interior, que por cierto puede resultar crónico - de durar mucho tiempo – conocido como Síndrome de fatiga crónica o “burnout”, que significa literalmente “quemado”, dándose sobre todo en el ámbito laboral, pero también válido para los estudiantes denominado “Burnout académico”, generando agotamiento físico, pérdida de motivación, desinterés y un sentimiento de ineficacia o bajo rendimiento, ante los estudios.  

¡Pero no todo está perdido, no! Existe el eustrés o estrés positivo, que se logra cuando damos una respuesta adaptativa del cuerpo ante un reto, estimulando la motivación, mejora el enfoque, incrementando la productividad y generando emociones agradables como la satisfacción o el entusiasmo.

-         Hombre primitivo: “Señora gracias a sus consejos tan acertados como siempre, he logrado garantizar la alimentación de la familia”.

-         Mujer primitiva: “¿Cómo que has logrado?, “¡Hemos logrado…no puede faltar que te diga como hay que caer las cosas…!” (por lo visto preámbulo del matriarcado[2])

Perdón, se me acaba la página – por cierto, altamente recomendado – me corresponde realizar mi caminata de 30 minutos de cada día (velocidad 3.5 km /h) y posteriormente, tras el baño, mi sección de yoga o mindfulness.




[1] (Lazarus & Folkman, 1984)

[2] El origen del término: Surge en 1861, cuando el antropólogo suizo Johann Jakob Bachofen publicó El Matriarcado; aunque a criterio del autor de este artículo, ha existido ¿desde Adán y Eva?


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