“Mami, pero dime que hago, tengo tareas, debo hacer algunos compromisos con mi equipo de estudio…, ¿qué hago?”; la mamá ni corta, ni perezosa le contestó: “sabes que estoy en el trabajo, en este momento entro en una reunión, hazme el favor, habla con tu abuelo, que debe estar leyendo…”
El abuelo, una persona de hábitos inamovibles, desayuno,
almuerzo y comida a una hora específica (ni un minuto más, ni un minuto menos);
ver las noticias nacionales e internacionales, dormir la siesta (tras el almuerzo),
sus tres tazas de café al despertar (4-4:30 am), 10 am, para levantar o cargar las
“baterías o pilas” y 2:00 pm, tras la siesta.
Donde casi dormido - solía hacerlo mucho mejor en este
horario -, por el contrario de la noche que constantemente a una hora X de la
noche se desvelaba, iba al baño, y al regresar le costaba conciliar el sueño,
ya que el “chip” de la búsqueda de que escribir, revoloteaba permanentemente contraponiéndose
al hipotálamo (que actúa como interruptor), el núcleo supraquiasmático (regula
el ritmo circadiano de luz/oscuridad), el sistema activador reticular (regula
la vigilia) y la glándula pineal (produce melatonina) -, “arrastraba” sus pies
en búsqueda de la cafetera o percoladora.
En la tarde, disfrutando el preciado líquido oscuro,
fuerte, amargo, cuyo olor producido por más de 800 compuestos volátiles, como
el oxazol y la pirazina, inundaba la sala, el cual iba deglutiendo mediante
cortos sorbos…, ¿Abuelo…?, ¿me puedes ayudar con una tarea? Reinó el silencio,
me miró por encima de sus anteojos…, con mucha calma, mucha inclinó la taza de
café, en señal de culminar la última de ese día…, respondió “Dime”.
Abuelo había sido maestro durante muchos años en
diversos niveles de educación (enseñanza básica o media, diversificado o
bachillerato y universidad), reflejado por títulos, certificados,
reconocimientos en la pared y estantes, que habiéndose jubilado
presencialmente, pero no virtual (impartiendo conferencias, webinares, hasta
tenía un podcast[1]),
estudiaba mucho, diría que, en modo permanente, además de el manejo de la tecnología.
Tras “dime”, la segunda oración fue… ¿que necesitas?, añadiendo…
siempre lo haces cuando estás “con la soga al cuello”, pero… antes de
explicarte lo que preguntes, quiero señalarte o mencionarte algo… (y pasamos al
párrafo siguiente).
¿Sabes porqué posiblemente tu mamá te pidió que
hablases conmigo? Te lo explico por primera vez y única…, ¡siéntate y escucha,
no me interrumpas!; ¿sabes sobre la época precolombina?[2],
en esta etapa solían establecer los llamados Consejos de Anciano o
gerontocracia, donde las personas recurrían dada su vasta experiencia,
sabiduría acumulada y perspectiva histórica para resolver problemas actuales,
tomar mejores decisiones y mantener la cohesión familiar o social… continuó … no
solo a mi acuden “mocosos” como tú a última hora, no, también acuden docentes
un poco más jóvenes y otros no tanto, donde conversamos, los escucho, les pido
que reflexionen, etc.
Yo fui como tú, desordenado, dejar las cosas para lo
último, indisciplinado y… fueron “los golpes de la vida”: repetir años o
grados, dejar de estudiar para trabajar y pagarme los estudios, etc. Es más,
hasta aquí, no quiero cansarte, está en tus manos la toma de decisiones; ¿cuál
era la duda?, interrogante que permitió hacer que el ambiente fuera más
propicio.
¿Recuerdas el nombre del artículo? “Todos los ancianos saben cómo es ser joven, pero…añado, los jóvenes no saben cómo es ser anciano” Escúchennos, no por ser “viejos” e inclusive, aunque no hayamos tenido la posibilidad de estudiar, deben menospreciar nuestro rol, somos útiles.
[1] Contenidos de audio
o vídeo digital, a menudo episódica, que se puede escuchar o descargar a través
de internet en cualquier momento, similar a la radio, pero bajo demanda.
[2] Abarca desde el
poblamiento inicial de América en el Paleolítico Superior hasta el inicio de la
colonización europea, que comenzó con el viaje de Cristóbal Colón en 1492. Esta
era comprende la historia de las culturas indígenas previas a la influencia
europea significativa, que en algunos casos no se produjo hasta décadas o
incluso siglos después de la llegada de Colón.


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