lunes, 20 de julio de 2026

¿-29 minutos?

Multiplicar 29 minutos por 60 nos daría 1740 segundos por una simple regla de tres, sin embargo, si divido 29 minutos entre 60 (1 hora tiene 60 minutos) esto daría 0.483 horas – siempre con mi regla de tres[1]. Hasta aquí he mencionado tres cantidades: 29, 1740 y 0.483, con sus unidades respectivas minutos, segundos y horas, que de eliminar estas últimas colocándolas en orden descendente sería 1740, 29 y 0.483.

Cantidades que numéricamente son relativas cuando las mismas corresponden a un estudiante que suele ser excesivamente impuntual a la hora de entrar a su clase, parecerá que 1740 le parecerá mucho, una cantidad “grande” comparada con las antes mencionada, pero sí ¡TODAS SON EQUIVALENTES”, 1740 segundos = 29 minutos = 0.483 horas!

Luego, considerando su libre albedrío por parte del joven irresponsable, sí irresponsable, me atrevo a asegurar que evidencia rasgos de inmadurez con su slogan de “¿para qué apurarme?”, el cual no ha tenido en cuenta que el docente hace 29 minutos comenzó su clase, aunque físicamente estuvo 15 minutos antes en el salón de clase, preparando condiciones, pero que también sábado y domingo de la semana anterior, la utilizó para preparar su clase.

Docente que, al visualizar su reloj, siendo “la hora cero”, para iniciar su clase cerraba la puerta con toda la autoridad del mundo, (¿acaso no se requiere que le respeten sus correctas decisiones?); ¿acaso se interrumpe a un cirujano en plena operación?, ¿a una persona que su profesión es limpiar cristales en rascacielos?, ¿a un bombero en pleno rescate de una víctima?...

Regreso a los números, sí, la clase de marras, su duración es de 100 minutos, con 5 minutos de receso, donde ya se han perdido (100- 29) = 71 minutos que quedan supuestamente por aprender para aplicar, sin restarle los correspondientes a la interrupción, buscar donde sentarse, indagar por ¿dónde van?, abrir el cuaderno, no perdón, primero ver el celular…, digamos unos ¿2 minutos? (resto 71-2- 5[del receso] =64).

Transcurre el tiempo, concluye la clase – por cierto - de matemática, los estudiantes se retiran de forma pausada, disciplinada, respetuosa, excepto (siempre habrá un pero…,) el joven que había llegado tarde, y que aspiraba a ser el primero en salir de forma abruptamente, atropellando a todo aquel que se interpusiera.

“¿Me permite?, le expresé…?”, “hoy usted estuvo en mi clase el 64 % del tiempo que correspondía, no pudo realizar la exposición que le correspondía en nombre de su equipo, al incorporarse tarde, afectando su evaluación y la del resto de sus compañeros”.

Continué, “¿Sabe quién fue Benjamín Franklin?, No, respondió…; Le orienté que hiciese uso de su celular y le preguntara ChatGPT o Gemini[2], que lo buscase y en particular frases del polímata, científico e inventor estadounidense, así como las referidas a Tiempo y Productividad, encontrando las siguientes:

o   El tiempo perdido nunca se vuelve a encontrar.

o   Si dejas algo para mañana, el mañana lo dejará para pasado mañana.

o   El tiempo es oro.

“¿Te ves reflejado en alguna de ellas?, le comenté…”. Pasaron tal vez un par de minutos, su rostro se inclinó, miraba al suelo, ojos semicerrados, se evidenciaba una ligera tensión en las cejas y comisuras de los labios, pensativo, todo ello en señal de reflexión profunda…

Profesor, no vuelve a suceder, disculpe…. Nota: el joven modificó su conducta para bien, no sacó nota máxima ese semestre; tengo entendido que años después se graduó con altas calificaciones, aunque no con cien puntos, supongo que la culpa resultó de los -29 minutos.

 




[1] La regla de tres es un método matemático que permite resolver problemas de proporcionalidad. Sirve para calcular un valor desconocido (llamado incógnita) conociendo otros tres valores que guardan una relación entre sí. La más común es la regla de tres simple directa.

[2] ChatGPT (desarrollado por OpenAI) y Gemini (de Google) son los dos modelos de inteligencia artificial conversacional más avanzados y populares del mundo.

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