lunes, 17 de abril de 2023

Mi querido ¿viejo?

 

Parto de una anécdota real, sin ficción `donde cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia’, siendo la siguiente: daba clases para el nivel medio de secundaria (noveno grado o tercer año) la cual comenzaba a las 7:00 am, donde había un jovencito que era reincidente en las llegadas tardes – 10 o 15 minutos –, generando los trastornos propios de quién interrumpe. 

Por supuesto se hubo de conversar en más de una ocasión, pero nada. No me quedaba otra de citar a sus padres a modo de colaboración y apoyo. 

Para lo cual le dije al adolescente, «por favor dile a tu vieja, que venga mañana para conversar acerca de la puntualidad» 

Al día siguiente, se presentó la mamá del estudiante y una vez presentado ambos, cuando comenzaba a explicarle la necesidad de…, la señora me detuvo y me respondió: «mire profesor, por lo visto usted no es de mi nacionalidad, pero… ¡más vieja será su señora madre!» 

Está de más que hubiese querido que `la tierra me tragase’ en ese momento, pedí disculpas, le explique a la señora, pero su rostro era inamovible dada la ofensa, por tanto, lección aprendida; por lo visto mi fortaleza en cuanto al etnocentrismo[1] no era aún lo suficientemente fuerte y arrastraba el lenguaje de mis ancestros. 

Que por supuesto detrás de cada error hay una enseñanza – la cual debo continuar superando –, y es el uso correcto del lenguaje, donde una palabra puede tener diferentes significados como es el caso de las palabras homófonas aquellas que se pronuncian igual, pero tiene significados diferentes y en el caso que se escriban iguales, con significados diferentes se catalogan como homógrafas. 

Que, de retomar la anécdota, en mi cultura decir vieja es señal de cariño, aprecio, amor, halago que sea hace a una persona que, durante muchos años, muchos han estado a tu lado como madre/padre, abuela/abuelo educándote, mediante consejos posiblemente heredados de sus progenitores o bien de sus propias experiencias de lo que es bueno y es malo, aunque nunca hayan tenido la posibilidad de asistir a la escuela.   

Para otros las opciones son muchas: mi papa, papá, mamá, inclusive cuando anteponen al nombre de la persona la palabra Don o Doña - vocablo de origen hispano muy usado protocolarmente que antecede al nombre de la persona y que se usa como una expresión de respeto, cortesía o distinción social -. 

Tal vez la moraleja de este artículo es: `A las personas mayores, hay que quererlas’, sin importar las distancias, ni los desacuerdos, sin la búsqueda de quien tiene la razón o no, y sí están vivas, más y de no ser así, siempre mantenlas en tu corazón.

Es un buen tipo mi viejo
Que anda solo y esperando
Tiene la tristeza larga
De tanto venir andando

Yo lo miro desde lejos
Pero somos tan distintos
Es que creció con el siglo
Con tranvía y vino tinto

Viejo, mi querido viejo

Ahora ya caminas lento
Como perdonando el viento
Yo soy tu sangre, mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo

Él tiene los ojos buenos
Y una figura pesada

La edad se le vino encima
Sin carnaval, ni comparsa

Yo tengo los años nuevos
Mi padre los años viejos
El dolor lo lleva dentro
Y tiene historia sin tiempo

Viejo, mi querido viejo

Ahora ya caminas lento
Como perdonando al viento
Yo soy tu sangre, mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo

Yo soy tu sangre, mi viejo

 



[1] Tendencia emocional que hace de la cultura propia el criterio exclusivo para interpretar los comportamientos de otros grupos, razas o sociedades

lunes, 10 de abril de 2023

Cuando una canción… une

Fui invitado en Semana Santa a conocer una ciudad[1] donde ocurre un evento que fue declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad. Más allá del motivo de la ubicación geográfica atrajo mi atención en esta magnífica celebración la devoción de sus participantes -prácticamente todo un pueblo-, que con cada procesión (varias) unos cargaban las imágenes del Nazareno o de su Madre Santa, sostenidas por más de 150 personas en que cuyo rostros pegados a las andas se evidenciaban con sus ojos cerrados una mezcla de dolor, amor, gratitud, solicitar que la solicitado se cumpliese, en algunos casos personas cuyas piernas tambaleaban no solo por el empedrado del camino, sino por el dolor de todo un cuerpo sometido a un peso extraordinario, pero que no constituía un freno ni a continuar el camino y menos con la devoción.

Paralelo al camino en fila apretada y muy organizada se trasladaban cientos de devotos –de todas las edades– ataviados bajo mantos de color violeta cuya responsabilidad era el cuido de evitar que los cientos de visitantes interrumpiesen el paso de la procesión.

No podían faltar las personas (líderes) que, con atuendos blancos, contrastante con partes doradas orientaran la marcha, a la par de conversar con personas que tomaban fotos para que tuviesen la amabilidad de retirarse a la acera o banqueta.

Tras cada procesión van personas de la Alcaldía con palas, escobas y un pequeño camión donde inmediatamente recogían la basura. ¡Cuánta organización!

No podía faltar las impresionantes y coloridas alfombras hechas por distintos grupos de personas, en su mayoría oriundas de la cuidad, quienes realizan un trabajo que va mucho más allá de 10 horas.  Yo diría alfombras “mágicas, de ensueño” (sin la presencia de Aladino, pero sí la de un pueblo maravilloso, devoto) a lo largo del suelo empedrado hechas de aserrín coloreado previamente, plantas, flores, cuyas obras nada envidiables a aquellas que formaban parte del arte renacentista como Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Botticelli, Ghirlandaio, Cosimo Rossi, Perugino y Signorelli.

¿Su duración? Corta, ya que sobre ellas pasarían las procesiones, ¿acaso un trabajo en vano para tan poca duración? No, la función de su construcción más allá de ratificar su reconocimiento internacional cultural, es una invitación a que los feligreses caminasen sobre la misma adornándoles el camino divino. Esto se repetiría durante toda la Semana Santa.

Pero no concluyo, algo que me llamó la atención vinculada a lo cultural, pero en esta ocasión en manos de extranjeros atraídos por una amplia divulgación turística y fue a la hora de almorzar, por suerte llegamos a tiempo, detrás nuestro el restaurante fue “inundado” por visitantes en cuyas gorras se evidenciaba la bandera del país de procedencia de habla hispana, tal vez unas 100 personas. Tras la entrada, un grupo musical cuyo instrumento fundamental era la marimba (considerada un símbolo patrio de identidad, de unidad nacional, de orgullo) comenzaron a golpear con sus clavijas sobre el teclado armónicamente ligado al encajonado cuya función es la resonancia, al hacer circular las notas musicales de un canción cuyos participantes cantaban hasta desgañitarse, bailar, corear, emergiendo desde la nada la bandera nacional de los coristas improvisados, canción que podía ser: Mi viejo San Juan, la Guantanamera, Alma llanera, Venezuela mía, La negra, La flor de la canela, Recuerdos de Ypacarai, La mora limpia, Viva León jodido, La cocaleca, Tico, ….

Por supuesto no me pude quedar atrás y canté lo poco que sé de la letra, y aplaudí con fuerza al final, canción o canciones que rompen contradicciones, desuniones por diversas razones, pero que unen… no le quepa duda, la tierra de uno es la tierra de uno, donde quiera que esté y de eso se encarga la cultura.


[1] Ciudad Antigua, fundada el 10 de marzo de 1543, La Antigua Guatemala fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en el año 1979.

lunes, 3 de abril de 2023

Después de la jubilación, ¿qué? Parte 2 y final.

En el artículo anterior – que suelo relatar como parte de mis experiencias vividas - abordaba el pseudo trauma de un `traslado de un desempeño laboral muy activo a uno pasivo con la llegada `acelerada' jubilación.

Con la lectura no queda duda que, a cualquier edad, habrá de ser bien recibida, se disfruta, se corrige la ortografía, la comprensión, además de conocer, nos permite pensar (¡importantísimo!), reflexionar y opinar (¡Más importante aún!)

Leer un periódico (impreso o digital), un libro, artículos, tendencias y en especial en las redes sociales - tratando de ser lo más óptimo posible en cuanto a tiempo y por ende no desperdiciarlo -, no todas, realmente una donde encontrase sobre todo colegas que ejercen mi profesión: docentes.

Abundan las ofertas académicas de cursos esencialmente para nivel universitario, pero también artículos de búsqueda de empleos, frases, citas, consejos donde la idea central es la pérdida de valores en nuestras sociedades, donde geográficamente nadie está exento.

Vinculado con la búsqueda de empleo, también suele ser un denominador común, la NO contratación de personas adultas a partir de los ¿45-50? años, que sobre la base del siguiente cálculo: graduada (o) a los 23 años de licenciatura + 2 de maestrías = 25 años, que, por alguna razón u otra tras 4 lustros de experiencia, quedó sin trabajo, y ¿no encuentra?

¡20 años botados por la borda!, con la posible opción de pasar a un trabajo que nada tiene que ver con su perfil y menos remunerado; ¿qué dejar para los que sobrepasamos los … ta, estando jubilados?

En las universidades e inclusive institutos (pocos) suelen invitar a escritores, artistas de la plástica, docentes, donde estos últimos suelen impartir charlas, clases magistrales, donde brindan espacio a jóvenes ávidos de conocer profesionales de basta experiencia, aunque sea por una hora, donde la satisfacción es mutua: expositor – estudiantes.

¿Cuál es la proyección de personas con más de 60 años jubiladas?, para ello me apoyaré en la siguiente información: En América latina, entre 2015 y 2050[1] la proporción de personas con 60 años y más en la fuerza de trabajo aumentaría del 7,5% a 15,0% equivalente a unos 117.6 millones de habitantes jubilados al arribar a la mitad del siglo XXI[2].

¿Qué hacer?, ¿sentarnos en la casa a…? Es cierto que mucho ha de hacerse en una casa lo que incluye las labores domésticas (cocinar, poner y servir la mesa, limpiar, ordenar, realizar las compras pagar las cuentas, realizar el mantenimiento o reparación de los enseres), donde no podemos excluir la crianza de los hijos, nietos y las personas dependientes[3].

Para el jubilado pudiera ser más complejo entrarle de 'lleno' a las mismas, sino lo ha hecho antes, pero, si ha sido un fiel colaborador consciente que la casa es de todos, es el tiempo ideal para sumergirse` como todo un doméstico.

Y, ¿en el caso de la jubilada?, ¿más de los mismo, lo que nunca dejó de hacer mientras laboraba? ¡Claro que no! Considero que ante un semi relevo doméstico` tendrá nuevas opciones o simplemente retomarlas.

Vivir una vida comunitaria: salir con las amigas (os), al parque, bailar, al cine, viajar, compartir con sus hijos y nietos, familiares, programas donde pueden realizar voluntariados ayudando a otros (lo que en un momento se detuvo ante la pandemia), tan importante y necesario como las que requieren los menores: sociabilidad.

A lo anterior le sumo, espacios para la lectura, el aprendizaje de un idioma, jugar, conversar (chatear) bien vía internet o sin el y… ¡hasta una nueva relación de pareja!

Sencillamente la jubilación no es un período para enclaustrase, ni que lo enclaustren, es un período para continuar viviendo nuevos y mejores momentos de la vida.


[1] La población en América latina en el período 2016 -2050 pasará de 634 a 784 millones de habitantes

[2] Tomado del informe brindado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Publicado el 22 de mayo del 2018/ https://www.cepal.org/es/comunicados/mas-la-mitad-personas-mayores-america-latina-recibe-pension-un-sistema-contributivo

[3] Personas que presentan alguna incapacidad funcional para el desarrollo de actividades de la vida diaria y requerir de ayuda para su realización

lunes, 27 de marzo de 2023

Después de la jubilación, ¿qué? Parte 1.


Ya han pasado algunos años que un ex compañero hubo de preguntarme, si teniendo la edad para jubilarme, por qué no lo había hecho; la segunda pregunta, ¿tienes miedo?, demoré pocos segundos en responderle: ¡No!

¿Y la respuesta de la primera? Sencillamente, nunca la había pensado, les soy honesto. Mi trabajo me agradaba, la docencia, algo así como pasión, además de administrar académicamente una institución donde con el pasar de los años (duros en un comienzo, muy duros) pude apreciar cambios en muchos procesos: reorganización, nuevos procedimientos, pero lo más importante, trabajar colectivamente estableciendo sinergias con mis compañeros(as), el reconocimiento del profesorado en cuanto a su desempeño sobre la base de acompañamientos que hiciesen sólida la justificación del porque los(as) mejores.

Lograr que el empoderamiento de sentirse institución, se transmitiese a todos los docentes, estudiantes, empleados todos, que sin distinción de áreas un día de labor, sería para sentirse sencillamente bien. En tratar de lograr todo esto de lo cual me siento satisfecho –, no me daba tiempo a pensar una nueva vida, dejando de trabajar de 12 a 14 horas diarias, para que estas fuesen reducidas a ¿4, 5?, con actividades diametralmente opuestas a la que realicé por décadas.

Pero, llegó el día, donde no necesariamente me jubilé[1]  porque lo quise, sino por determinadas circunstancias que no vienen al caso, pero sí prácticamente de un día para otro, mi labor se vio reducida intelectual y laboralmente en un ¿25 %?

Lo que a duras penas hacia el fin de semana - antes de la jubilación -, de salir a hacer las compras, lectura del periódico con mayor detenimiento, y no solo los titulares, de anotar las actividades laborales previstas para la semana siguiente (reuniones, informes, mis clases) ¡desaparecieron!

En un comienzo reflexioné «mereces descansar, muchas décadas de trabajo, de regresar a un buen dormir, dejar de despertarte en la madrugada por alguna idea soterrada que floreció en el pseudo sueño y te hizo anotar (sin importar la hora en ese mismo instante) en tu agenda que tenías en la mesita de noche; de revisar mensajes cotidianos de problemas de última hora o llamadas al celular de problemas de disciplinas de estudiantes; la entrega de trabajos como parte de su portafolio a mis estudiantes…»

Pasar a una situación pasiva o de inactividad laboral a pesar de la edad legal alcanzada, realmente no me satisfacía, luego tenía que buscar como ocuparme, tiempo para perder en sentarme delante de un televisor o navegar quedando prisionero como parte de las redes sociales, no.

Ya mis primeros pininos escribiendo para un medio escrito por unos ¿18 años?, me había proporcionado – no siendo la actividad principal en ese momento, dado mis roles (antes mencionados) –, una determinada experiencia más allá de mis breves errores de redacción, exceso de comas y otros, lo trasladé a un primer plano, escribir.  

¿Escribir qué y para quién de modo tal que hiciese sobre todo reflexionar al lector y no leer por leer?; aunque al menos ya tenía `abonado el terreno’ con mis libros de textos, donde no necesariamente tenía la retroalimentación necesaria, excepto a los excompañeros que me decían que sus hijos utilizaban los mismos, dudando que realmente conocían al 'señor que los hacía’.


Siempre he sido del criterio que si los celulares o tabletas, en un comienzo fueron creados entre tantas cosas, esencialmente para la comunicación (la adecuada, no la incorrecta), insertándose videos, juegos, aplicaciones que en el campo de la Educación suelen llegar desfavorablemente un poco más tarde; la idea no era retirar los celulares de las aulas de clase, sino utilizarlos en función de la enseñanza – aprendizaje (o como he mencionado anteriormente proceso de instrucción – aplicación), luego el nuevo objetivo donde ocuparme serían las redes…

Continuaremos


[1] Jubilación se considera el acto administrativo por el que un trabajador en activo, por cuenta propia o ajena, solicita pasar a una situación pasiva o de inactividad laboral tras haber alcanzado la edad legal para ello.

lunes, 20 de marzo de 2023

Un compromiso más amigable

Cuando puse como parte del título «Un compromiso…», lo que se me ocurrió primero fue «La tarea…», sí la tarea, palabra muy común que, a docentes, estudiantes y padres de familia nos resulta inmediatamente familiar, algo así como sin consultar al diccionario – … lo que le mandó el profesor, para hacerlo hoy y entregarlo mañana…

Por lo visto la expresión anterior genera un efecto de tensión, carga, ante la ayuda necesaria que necesita el menor [relación núcleo familiar – hijos (as)/nietos (as)], dado que no necesariamente quiénes le pueden ayudar conozcan el contenido de la susodicha tarea o tiempo, aunque tenga dominio de lo primero.

Pero, ¿tarea? No me aguanto…. ¡al diccionario!: Labor o trabajo que realiza alguien/Trabajo que debe hacerse en tiempo limitado. ¡Bingo, lo encontré!, es más ¡acerté!, «… que debe hacerse en tiempo limitado»; la problemática de todo lo antes expuesto, lo cual hemos analizado como ‘carga’, cuando realmente se convierte en un hábito, es que previo a la culminación de la clase diría que por inercia[1] – las palabras ¿mágicas? serán: «… para mañana o la próxima sesión la tarea es la siguiente…»

Posiblemente ya algunos estudiantes habrán semi guardados sus cuadernos, unos cruzando los dedos o rogando que no les ponga, ya que viene el fin de semana…y ¡zas! De la página tal a la tal y en el mejor de los casos (en modo tecnología), «…ya les he enviado vía correo o al chat del grupo la tarea».

Pero, ¿qué sucede si se sigue cumpliendo lo que hemos aprendido que, ¡no hay clase sin tarea y no hay tarea sin clase!?; durante siglos con una educación cuasi dogmática – exámenes escritos, docentes conferencistas, que no dejan ni chistar («… abran el libro, copien de la página…, todos en silencio…»). Por supuesto que todo lo que es rutinario, cansa.

Si lo anterior `le añadimos fuego’al menos en los subniveles de enseñanza media, bachillerato o diversificado y universitario – donde por día recibe hasta 6 horas clases, ¿4 asignaturas? = 4 tareas ¡diarias!, donde si cada tarea, su solución oscila de 15 minutos a una hora en la tarde o noche (ya en casa), dedicaría diariamente digamos extracurricularmente unas 2 – 4 horas de su vida, y ¿a la semana?

Esto nos hace pensar que se puede seguir haciendo más de lo mismo, la tradicional tarea, deberá transformarse en un compromiso entiéndase, acuerdo formal al que llegan dos o más partes tras hacer ciertas concesiones cada una de ellas– más amigable, que agrade, que den deseos de llegar a la casa para solucionarlo. ¿Ejemplos? «Para mañana la tarea es…»

Defina que es familia

¿Qué te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra familia?

Mencione las partes del cerebro

La atención constituye una aplicación voluntaria de la actividad mental o de los sentidos a un determinado estímulo u objeto mental o sensible. ¿Podrías citarme dos ejemplos?

Para mañana…

¡Hoy, no pondremos tarea! Pero quisiera que pensaran para la próxima clase – me lo recuerdan por si se me olvida – ¿Qué haría cada uno de ustedes para mejorar la felicidad en su entorno?

Antes

Ahora

Solo profesor(a) le pido que lo considere y luego pregúntele - de aplicarlo - a sus estudiantes, como se sintieron.

Termino: una clase será mejor cuando usted capte a sus estudiantes, los sensibilice, no porque la tarea deje de ser importante, claro que lo es, ya que nos retroalimenta de lo que hacemos, sino porque los hicieron pensar, aplicarlo. La fórmula es esa, no hay de otra.


[1] Inercia: Rutina/Propiedad de los cuerpos de mantener su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza.

lunes, 13 de marzo de 2023

Un mundo surrealista

Recuerdo hace algunos años ¿5, 6?, cuando en la institución universitaria para la cual laboraba, ante la preocupación del claustro docente, con la masividad exponencial del uso de celulares, se tuvo que realizar una modificación al reglamento académico e inclusive el disciplinario, de evitar el uso de los mismos en clase, ¡literalmente prohibido!, de ahí la pega en las aulas de anuncios oficiales en las paredes con siluetas de celulares NO.

Esa fue la respuesta inmediata institucional, como acción; como reacción[1] de los estudiantes, se incrementó el uso del mismo donde se aplicaba el juego del gato y el ratón, ver quién cazaba a quién. Pero es más parecía que no estábamos equivocado, ya que noticias internacionales sobre todo procedentes de Europa donde en colegios de primarias la prohibición había sido total y absoluta.

La medida había sido tal vez un tanto apresurada, cuando la problemática de la prohibición eran varias:  el celular había sido creado para comunicarse esencialmente (función propia de los teléfonos que usamos en nuestros hogares), donde ser aplicado para las clases como tal no era una prioridad, la no disponibilidad del recurso tecnológico bien por el propio estudiante o docente, la carencia de aplicaciones con fines educativos, que una vez conocidas no necesariamente fueron los docentes capacitados para su uso.  

Era necesario indiscutiblemente darle un giro al celular de lo general a lo particular: la comunicación como un recurso para entendernos los unos a los otros (lo genérico) y lo específico «además para que lo apliques en tus estudios»

Que a pesar de todo lo anterior las redes nos siguen ganando -que por mi parte trato de reducirlo al máximo, contrarrestándolo con la lectura de libros (aunque sean e-book o electrónicos, periódicos impresos) -, para muestra `n´ botones: la dicotomía de todos sentados en la cena, cuando ¿están sentados o centrados en la pantalla de un celular?, la carencia de conversaciones propicias para conocerse más entre la familia, las amistades.

Diría que hasta aquí parece que la balanza se inclina a la necesidad de una pseudo desaparición (pseudo = falso) de celulares, tabletas a pesar y que no le quede duda que la tecnología llegó para quedarse, pero… ¿por qué surrealista? (regrese por favor al nombre del artículo)

Cuando hablamos de surrealismo[2] nos referimos a un movimiento artístico y literario, que exploró el mundo de los sueños y el subconsciente a través de la creación del arte visual, la poesía, y las películas.

¿Listo?, vamos con la anécdota: Un grupo de estudiantes adolescentes se reunieron en los escalones de una biblioteca de Nueva York para la reunión semanal – se reunían todos los domingos, lloviera, tronara o nevara - que promueve la auto liberación de las redes sociales y la tecnología; a continuación se dirigieron a un parque donde escondieron sus teléfonos y comenzaron sentados en el césped a pintar con el uso de acuarelas, otros leen libros impresos, novelas, hablar de poesías, inclusive hubo uno que señalo al cielo y expresó «miren al cielo, es una gibosa[3] creciente, eso significa que la luna se hará más grande»

¡Espectacular! Creo que me sumaré a ese club, además de invitar a mis estudiantes.



[1] Sir Isaac Newton fue un físico, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés (1643-1727) que estableció las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan su nombre.

[2] André Breton, poeta francés, fundador del movimiento en Paris (1924).

 

[3] La palabra «gibosa» procede del latín y significa «joroba», y se ha utilizado durante siglos para describir formas redondas o convexas.

lunes, 6 de marzo de 2023

Cuando palidecen las competencias blandas

Muchos son los artículos que circulan a través de las redes, en los propios medios periodísticos (tanto en versión impresa, como digital) de la necesidad de un cambio, giro o prioridad de que en las instituciones educativas además de abordar las llamadas competencias blandas, las mismas tengan un mayor énfasis en ser aplicadas quedando plasmadas y puestas en práctica mediante actividades extracurriculares e inclusive que se formalicen como asignaturas dentro del pensum que ofrecen las mismas.

Para ser un tanto más comprensible para los que no son educadores (docentes), resulta necesario la definición de varios términos:

Competencias. Es un saber-entrar en acción, lo cual implica saber integrar, movilizar y transferir un conjunto de recursos (conocimientos, saberes, aptitudes, razonamientos, etc.) en un contexto dado, a fin de realizar una tarea o de hacer frente a diferentes problemas que se presenten.

Competencias duras. Son los conocimientos y aptitudes de cada persona y que va adquiriendo a lo largo de su formación, experiencia y actividades y que permite desempeñar funciones específicas requeridas para ciertas posiciones, que has aprendido a hacer o a usar a través del estudio o la experiencia misma, mediante la experimentación u otras herramientas como las tecnológicas. Son fáciles de medir o verificar a través de diversas evaluaciones.

Competencias blandas. Son aquellos rasgos interpersonales que has desarrollado con el tiempo, como el comportamiento, su desempeño social, liderazgo y manejo emocional. También llamadas no cognitivas. No son tan fáciles de medir.

Ejemplos de competencias blandas:

 

·         Comunicación efectiva y asertiva

·         Trabajo en equipo

·         Emprendedor (iniciativa)

·         Organización

·         Plantear preguntas

·         Apoyo (colaboración)

·         Automotivación

·         Tomador de decisiones

·         Apertura al cambio

·         Innovador

·         Pensamiento crítico

·         Resolución de problemas

·         Creatividad

·         Imaginación

·         Conciliación (negociación o mediación)

·         Escucha

·         Autoconfianza

·         Influencia

·         Autogestión

·         Ética

 

Competencias que suelen `palidecer´ cuando no son abordadas y sobre todo puestas en prácticas, no solo en la escuela, sino también por padres, tutores, con sus hijos e inclusive en el propio seno familiar donde de alguna manera u otra fortalecen las relaciones entre sus integrantes, pero además mejores seres humanos con el fortalecimiento de valores, consigo mismo como núcleo y todo lo que pueda ser irradiado con su entorno (amigos, compañeros de estudio, etc.)

Ante una problemática como pudiera ser, bajos resultados en el colegio, ¿no sería oportuno el desarrollo de una comunicación efectiva y asertiva[1] entre padres e hijos e inclusive padres -docentes? 

¿Qué decir de una tarea pendiente por hacer donde el estudiante no puede darle solución, tiene dudas y la respuesta esté en la colaboración, el trabajo en equipos, en la resolución de problemas? 

Ante un joven que miente por temor un llamado de atención que le hizo su profesor, no comunicándoselo a sus padres o simplemente ante una pregunta hecha por estos últimos («¿cómo te va en la escuela?»), la respuesta del estudiante haya sido «bien» 

Acaso la mejor solución ¿no hubiese sido, - además de otras competencias blandas antes mencionadas -, la conciliación, la escucha, la apertura al cambio? 

Por lo visto, hay `mucha tela por donde cortar´ al respecto, lo que me lleva a analizar la necesidad de… continuaremos. 



[1] Ser asertivos significa expresar pensamientos y sentimientos de forma honesta, directa y correcta. Implica respetar los pensamientos y creencias de otras personas, a la vez que se defienden los propios. Expresar adecuadamente los sentimientos y deseos requiere de una importante habilidad personal e interpersonal