En más de una ocasión hemos abordado el uso de los números – para algunos odiados y sobre todo en el campo de la matemática – en la vida cotidiana, de aquí su importancia: sirven para contar (cuantificar), medir (magnitudes), ordenar (ordinales), identificar, calcular todo lo que nos rodea.
¿Desde
cuándo? Interrogante que nos conduce a hablar un poco de Historia de estos, por
ejemplo: Los primeros números datan del 7.000 a.C., durante la época egipcia.
En
tiempos de la primera dinastía, los egipcios contaban con la escritura
jeroglífica, cuyos símbolos intentaban representar un número o una idea. Más
tarde, desarrollaron un sistema de conteo de base decimal cuyo método se basaba
en agrupar los elementos de diez en diez y cada grupo era asignado bajo un
símbolo distinto.
Hacia
el 4.000 a.C. el sudeste mesopotámico fue ocupado por los sumerios, uno de los
primeros pueblos civilizados que posteriormente sería dominado por otras
civilizaciones como la babilónica, considerada una de las primeras en
contribuir al desarrollo de las matemáticas. Su numeración era sexagesimal -
con base 60 -, un tipo de sistema muy complejo por su gran cantidad de
numerales. Actualmente, este sistema se utiliza para medir el tiempo (horas,
minutos y segundos).
Más
tarde los griegos sirvieron como nexo transmisor de cultura hacia los pueblos
occidentales. Cogieron de ejemplo la numeración con base diez de los egipcios y
desarrollaron su sistema numérico por el 600 a.C. denominado ‘ático', el cual
utilizaba de forma literal letras del alfabeto como símbolos para representar
números.
Entonces
cobra importancia uno de los sistemas más conocidos hoy en día y del que más
restos queda actualmente: el sistema romano, mucho más sencillo, ya que a cada
signo o letra se le atribuía una cifra.
Realizo
un “breve” salto y me adentro en la civilización maya, conocida por su
impresionante legado y precisos cálculos sobre la posición del sol y los
astros. Entre el 400 y 300 a.C. desarrollaron un avanzado sistema numérico –
algo similar al romano, pero superior- al reconocer el cero y utilizar una base
vigesimal posicional.
Representaban
los números del 1 al 19 mediante puntos y barras consecutivas verticales, es
decir, cada número se representaba con un punto y se podía repetir hasta cuatro
veces para así obtener el número cuatro; el cinco se conseguía mediante una
raya horizontal al que se le iban añadiendo puntos hasta llegar al nueve y así
consecutivamente.
Hasta
acá… actualizarnos, conocer, pero que posiblemente al terminar de leer el
presente artículo se te haya olvidado[1] su
contenido en unos ¿15 a 30 segundos?, si no lo repites mentalmente (o te
distraes con un estímulo externo), los dígitos desaparecerán totalmente de tu
conciencia.
Sin
embargo, no siempre suele ser así, estoy viendo en este momento la esfera de mi
reloj pulsera digital, que muestra la hora con sus números arábigos, a través
de una pantalla digital, que incluye además muchas funciones como cronómetro,
alarma, calendario, clima, calculadora, luz, conectividad inteligente[2], y en
particular la salud: pasos (caminata, carrera bicicleta), kilocalorías, sueño,
presión arterial, donde todas se convierten – como una especie de factor común[3] - en
números, pero que se diferencian en sus respectivas unidades.
Números
– correspondientes al campo de la Salud -, que te atan, ¿te atan?, sí, para
ello cito un ejemplo: 1. Dormir - proceso activo y vital que nos permite fortalecer
el sistema inmunitario y regeneración muscular, así como eliminar los desechos
metabólicos acumulados durante el día a través del sistema glinfático -, de la
cual, recomendado por el galeno, debo hacerlo entre 7 y 8 horas diarias, y sin
embargo “peco”, al cumplirlo con muy poca regularidad ¿5 a 6 horas?, lo que me
hace pensar que tengo acumulado “buenas toneladas de desechos metabólicos” en
mi espacio intersticial del cerebro.
Ante la urgencia médica, programo lo que debo dormir y… aparece mi resumen de salud: 8 elementos necesitan atención: 1. Su duración media diaria de actividad de intensidad moderada a vigorosa ha disminuido…; en los últimos 5 días, el número de pasos diarios que ha caminado ha disminuido 247 pasos…; este mes, el porcentaje de sueño profundo medio ha aumentado, con un incremento de 5 % respecto al mes anterior (¡que bien, una buena!)… ; La duración del sueño principal media de los últimos 7 días es de 6 horas con 17 minutos (grrrr)…
Casi
estoy a punto de “extinción”, ¿se quebrará definitivamente mi salud?, ¿hago el
testamento?... mejor NO, he tomado una decisión: cambiar de reloj, por uno de
cuerdas (mecánico), el celular en períodos específicos, regulados, y salir al
porche, más a menudo, sentarme, mirar
las nubes blancas / a veces nubladas, entre los altos edificios, a la espera de
ser visitados por colibríes, que liban parte de las flores y tomarme una buena
taza de café. ¿Me acompaña?
[1] La curva de la memoria (conocida formalmente como la curva del olvido de Ebbinghaus), en una de sus fases plantea que: Inmediatamente al dejar de leer, si bien recordarás la idea general, los detalles técnicos, nombres propios o datos específicos empiezan a desvanecerse en cuestión de minutos; a las 24 horas habrás olvidado entre el 60% y el 80% de los detalles de la lectura. Solo retendrás un par de ideas que te llamaron mucho la atención o que pudiste relacionar con algo que ya sabías; [2] La conectividad inteligente es la integración de redes de alta velocidad, inteligencia artificial y dispositivos conectados para que los sistemas intercambien datos y actúen de forma autónoma; [3] El factor común es el número, letra o conjunto de elementos que se repite en todos los términos de una expresión algebraica o aritmética.


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