lunes, 19 de mayo de 2025

Una estrella que brilla.

Es poco probable que usted en alguna vez de su vida no haya visualizado una o más estrellas - objeto astronómico luminoso con forma de esferoide, que mantiene debido al equilibrio hidrostático alcanzado por su propia gravedad -, acostados en el césped de un jardín o campo junto a su futura esposa, o en el menor de los casos en una clase de astronomía, que, de no haberla cursado, no se preocupe ya que está a tiempo de abrir la ventana junto a su cónyuge después de haber celebrado un aniversario más de boda.

¿Acaso es una tradición hacerlo?, ¿de dónde surge?, ¿Por qué lo vio en una película o serie?

Las estrellas, al igual que los humanos, tienden a agruparse en pareja; todo es cuestión de atracción, en este caso gravitatoria. Una fiesta es un buen lugar para conocer a nuevas personas y establecer nuevos lazos amorosos. Con las estrellas ocurre lo mismo, cuando hay una acumulación grande de ellas, por ejemplo, en los llamados cúmulos estelares, hay más probabilidad de que se formen nuevas parejas de estrellas. A estas parejas los astrofísicos las llamamos estrellas binarias.

En nuestra sociedad hay muchos tipos de parejas, y la personalidad de los implicados define el tipo de relación. Aún no conocemos las “personalidades” de las estrellas, pero sí observamos que algunas son más “cariñosas” y otras son más “independientes”.

Dependiendo de la zona de influencia del campo gravitatorio de las estrellas, conocida en astronomía como lóbulo de Roche, se definen tres tipos de relaciones entre parejas de estrellas: en la primera -binarias separadas-, las implicadas son muy independientes, pero están ligadas gravitatoriamente (como si fuera una relación a distancia); en el segundo tipo -binarias semi separadas-, una invade el espacio gravitatorio de la otra y esta última absorbe parte de su atmósfera, (como en muchas relaciones, donde uno de los implicados “jala” más que el otro); en el tercer tipo -binarias en contacto-, ambas se invaden el espacio gravitatorio, y hay un intercambio de materia en ambos sentidos, es decir, se trata de una relación muy fogosa.

Las binarias separadas son muy independientes y el hecho de estar en pareja casi no influye en su evolución personal/estelar. Sin embargo, cuando hablamos de parejas donde hay más contacto, como en las binarias semi separadas, la relación sí influye en las personalidades de los implicados. Es decir, sus propiedades físicas, como por ejemplo su velocidad de rotación o la composición química de sus atmósferas, pueden modificarse. Por último, las binarias en contacto comparten su atmósfera (viven juntas en la misma casa) y ambas se influencian considerablemente.

Las parejas, tanto las estelares como las de personas, evolucionan. El ser humano, al principio de una relación suele ser más cariñoso, sacar lo mejor de sí mismo en todos aspectos, incluso hasta llevamos el desayuno a la cama para dar los buenos días. Con el tiempo la situación va cambiando, no quiere decir que las situaciones mejoren o empeoren, simplemente cambian.

Hay muchísimos factores que influyen sobre el desarrollo de la pareja, por ejemplo, la madurez de las personas involucradas en la relación, o lo que es lo mismo, la edad de las estrellas que forman la pareja. También influye la distancia, evidentemente no es lo mismo una relación cuando habitan en casas separadas por motivos de trabajo u otros.

En las estrellas pasa lo mismo, dependiendo de la distancia entre ambas, la relación evolucionará hacia lugares diferentes. Por supuesto, la atracción física es fundamental en ambos tipos de relación.

Y a modo de conclusión: al igual que gran parte de los seres humanos buscan compartir con alguien su camino a lo largo de la vida, existe una “atracción estelar” que suscita que muchas de las estrellas de nuestra galaxia también tengan una “relación de pareja”, o lo que es lo mismo, un poco de compañía durante su aventura por el universo, lo cual dependerá si usted es una "Estrella binaria separada, semi separada o binaria en contacto".

lunes, 12 de mayo de 2025

Para los que a veces no escuchan.

¿Cuántas ideas nos pueden surgir como seres pensantes que somos, ¿acaso todas serán buenas o malas? Tal vez quienes puedan juzgar o dar respuesta a esta última interrogante, dependerá si logramos convencer a la persona que actúa como receptor de la información.   ¿Posibles receptores? Padres y madres de familia en un primer plano en relación con sus hijos e hijas, los cuales en sus primeros años de vida suelen ser una “aspiradora” de preguntar el porqué de todas las cosas, cuando comienzan a conocer no solo el entorno de todo lo que le rodea, sino sus propios cambios como parte de la pubertad.

Que decir, cuando somos más “grandecitos”, entiéndase ya vinculados a actividades laborales, donde ya una vez sensibilizados, teniendo conocimientos de cómo funciona todo o casi todo a lo interior de la empresa o institución, quieren ser partícipe de las soluciones de los problemas  y no necesariamente somos escuchados, porque podría darse el caso de que aquellos y aquellas que son los responsables de las tomas de decisiones, no les oyen, bien por el volumen de trabajo de los mismos o bien porque subestiman las opiniones de sus subordinados.  

Posiblemente para el emisor – persona que desea aportar sus ideas, sus opiniones - tan pronto como sea capaz de decir lo que piensa, y ser escuchado y aceptado, se quitará un gran peso de encima. Es como si una molestia física desapareciese de repente; pero en el caso de no ser escuchado y por ende incomprendido, surgirá  la decepción, ¿para qué me “maté”, tratando de ser parte de la solución? 

Hoy en día no podemos ignorar que una herramienta básica lo constituye la tecnología y en particular el uso del correo electrónico donde envías mensajes opiniones, ideas, solicitudes que nunca suelen ser respondidas, por ejemplo cuando aplicas a una plaza o empleo donde tu posición de desempleado, de por si tensa, y casi desesperanzado dudas de dar enter y cuando lo haces, posiblemente hasta cierras los ojos, recurriendo a Dios para ser escuchado o cruzando los dedos y que algún día no muy lejano, el Señor de forma espiritual o el receptor , aquel que está detrás de una computadora y que él o ella traslada a alguien o a un colectivo que decide y emite un veredicto. 

Sin embargo, la respuesta pocas veces suele ser devuelta, cualquiera sea la misma, “para bien o para mal”. (Nota: nadie puede dudar de la importancia de este medio de comunicación, pero uno de sus defectos es la impersonalidad, es decir que no tiene o no manifiesta personalidad u originalidad, desde el momento en que no responde) 

Si nos trasladamos al aula de clase –entorno de alta complejidad- el cual depende de diversos factores como son la cantidad de estudiantes, la habilidad como parte de la metodología que utiliza el profesor o profesora para atender toda la problemática de dudas, respuestas a las posibles soluciones bien de los ejercicios o interrogantes que suelen surgir en el momento mismo de la clase, que inclusive el docente no logró prever al planificar su clase. 

Todo lo antes expuesto constituye una invitación para que usted, si su comunicación no resulta óptima en la relación emisor – receptor, la mejore.

lunes, 5 de mayo de 2025

La máquina del tiempo

El título de la columna de hoy, coincide con el nombre de una novela de ficción del escritor británico Herbert George Wells, publicada por primera vez en Londres en el año 1895, y llevada al cine en el año 1960 bajo el nombre “El tiempo en sus manos por George Pal. En ella un viajero se traslada al futuro dos años después. ¿Pero por qué todo esto se preguntará usted?

Suelo visitar a mi familiar tradicionalmente una vez al año y casi siempre unos días antes al viaje – más allá de la tensión del stress creada por lo que debo dejar organizado en el centro laboral, por supuesto apoyándome en mi equipo de trabajo, más el viaje en si mismo donde debo llevar algunos presentes a mis familiares y a los más allegados, tratando de evitar que no se quede nadie sin un “cariñito”, incluyendo a los vecinos, amigos de la infancia – y que a la vez se convierte en todo un acontecimiento, que cuando llegas al pueblo que te vio nacer, dentro de los pocos habitantes que no rebasan los 5,000  (cantidad que no suele cambiar producto de la emigración a la capital o a las cabezas departamentales o fuera del país o a que no actualizan el cartel vetusto de la entrada que sigue indicando la misma cantidad durante años)

El día antes del viaje – trasladándome al futuro, porque hablo de mañana o pasado mañana, en fin dependiendo de los días de vacaciones, pienso haciendo uso de la imaginación a que arribando a la casa me sentaré en el sillón cuyo mimbre muestra algunos hoyos, pero además su respaldo sigue estando flojo, con el riesgo que en medio de la plática familiar caiga de espalda, siendo bromas de los chigüines que supuestamente se habrán “estirado”, como vara de tumbar gatos, es decir crecidos con relación al año pasado.  

Qué decir de los vecinos que poco a poco – como si fuese una procesión se acercan para ver si es verdad, que “… llegó fulanito de “afuera”, si el hijo de Doña Rosa, si el mismo el que trabaja en la universidad”

Ese primer día, será para hacer un breve resumen de cómo dejé a la familia en la capital, donde todo puede resumirse en un bien, las historias de lo pasado en un año, donde solemos contar lo bueno (¿y para qué lo malo?), la abuela nos dirá posiblemente “… pero si mi nieto sigue igualito” y pensaré “la pobre, la catarata le avanza cada día más”. Otro tema de conversación será preguntar por los familiares, los vecinos, escuchar como retorno, quienes se han ido, se han casado, que familias en número siguen creciendo exponencialmente, desagraciadamente alguna que otra noticia roja. 

Posiblemente al otro día me trasladaré al rio ubicado a unos 300 metros -detrás del cerro sobre el cual todas las mañanas nos despierta el Astro Sol-, aguas que aún corren luchando contra su extinción en los momentos fuertes de sequia en cada año, así como de la contaminación que dejan las lavanderas que a eso de las 6 am, se miran con el montononón de piezas de ropas. 

Se me acaba el día de hoy, pero mañana casi seguro que se cumplirá todo lo antes expuesto.

lunes, 28 de abril de 2025

Platón

Mencionar o escuchar el título nos conduce a dos significados, el primero un plato grande o bien al filósofo como tal, que es el que nos compete abordar en este caso.

Pero al no ser este artículo para filósofos comienzo por sus acepciones acerca de la filosofía: “Conjunto de reflexiones sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo” / “Sistema filosófico o conjunto sistemático de los razonamientos expuestos por un pensador”, que en lo personal me agrada más la segunda dado de que hablaremos de Platón.

Aunque antes de ello recurriré a ciertas remembranzas[1] de mi vinculación con esta disciplina: Filosofía; me encontraba en una reunión (como invitado) encabezada por la máxima autoridad de la instancia educativa a nivel de país, estando rodeado de varios asesores del “señor”, todos con amplia experiencia en “… reflexionar sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre y el universo”

También la persona que se encontraba en el extremo de la mesa (dirigiendo), tenía entendido que en sus años mozos había estudiado latín - Antigua lengua indoeuropea que se hablaba en la región del Lacio, extendida por todo el imperio romano y constituyó el origen de las lenguas románicas; fue y es lengua utilizada por la iglesia católica y fue lengua de cultura hasta la Edad Moderna[2] - y lanzaba al “ruedo” de insertar su estudio en el curriculum nacional…; fue como tirar una res descuartizada a un foro sediento…; no pretendo llegar al final de la reunión (al no tener voz ni voto) pero no se llegó a nada… si recuerdo y le doy la razón al que lo expresó; “cuando se reúnen varios filósofos, es lo de nunca acabar”

Otra experiencia – ya no tan amarga – años después donde me correspondía atender (dentro de muchas cosas administrativamente), el área de estudios generales: Comunicación y Lenguaje, Matemática básica, Sociología, Metodología de la investigación…, y Filosofía, tanto a los colectivos de docentes, su contratación, observarle clases, aprobar los sílabos o planes de estudio, etc.

Lo que me conllevó a aprender la realidad de la importancia de la Filosofía, fue quienes la impartían no solo por el dominio del contenido, sino el ver prácticamente allí (con algo de imaginación y ficción) al docente - filósofo de turno con su traje formado denominado “paños colgantes” llamado himatión o clámide, algo así como un conjunto de piezas tejidas de tela (lino, seda), de forma rectangular no cosida, sino envuelta alrededor del cuerpo y sin mangas.

Y lo principal de toda su vigencia en los tiempos actuales y para muestra varios “botones”, planteados por Platón:

·         Donde reina el amor sobran las leyes.

·         Nuestra lucha es la de encontrar el modo correcto de hacer las cosas.

·         La honestidad suele generar menos ganancias que la mentira.

·         La ignorancia es la semilla de todo mal.

Platón (427 a. C.-347 a. C.), observen bien la fecha de fallecimiento, ¿sabía de competencias/ habilidades blandas o socio emocionales? No lo creo, pero resaltar la honestidad, encontrar el modo correcto de hacer las cosas, que reine el amor sobre las leyes, la necesidad de educar no solo en conocimientos, sino en valores, herramienta única capaz de eliminar la ignorancia, hace tantos siglos, mmmmm, me da mucho que pensar.

Me queda claro que, al visualizar diferentes currículos de diversos países, muchos se encuentran altamente recargados lo que conlleva a “aprender de todo o no aprender de nada”, pero debe existir un espacio para incorporar a modo de ejemplo una asignatura como Educación en Valores Cívicos y Éticos[3], de carácter obligatorio y Filosofía como asignatura optativa.

No vendría mal que los educadores, padres de familia, reflexionásemos al respecto.

 



[1] Imagen o conjunto de imágenes de hechos o situaciones pasados que quedan en la mente.

[2] Periodo histórico que empezó en 1492 con el descubrimiento de América y terminó en 1789 con la Revolución Francesa, aunque se extendió hasta la Edad contemporánea (siglo XIX). Hubo de ser la lengua oficial del Imperio romano.

[3] Actualmente forma parte del currículo nacional de España.

lunes, 21 de abril de 2025

Un viaje sin retorno.

Cuántas cosas me vienen a la cabeza de las posibles aristas, variantes de lo que implica, no regresar; ¿trasladarse en un solo sentido?; ¿pero, acaso la vida misma no lo es?; que decir de las personas que por alguna razón u otra emigran tras la búsqueda del “sueño … primer mundista” donde la esperanza de “crecer” es apostar a que todo salga bien, trabajar duro, pero sobre todo en tratar de proporcionarle a los que se quedaron atrás al menos un apoyo económico.

Podría ponerme en la piel de quien cruza la selva del Darién - región selvática y pantanosa que se extiende por Panamá y Colombia -, a expensas de peligros propio de la trata de personas; que decir de “viajar” en un tren de aterrizaje de avión como polizonte, donde la temperatura para un avión comercial que vuela entre 30,000 y 40,000 pies puede experimentar temperaturas entre -50°C y -65°C, cuando a partir de los -27° C hay riesgo de muerte, lo que se conoce como "muerte dulce" y a la persona se le considera clínicamente muerta.

Qué decir de los barcos negreros o de esclavos – Nota: no me refiero a las embarcaciones barcos dedicados al comercio de esclavos negros, especialmente los del comercio atlántico de esclavos entre África y América (siglos XVII y XVIII), no, me refiero a la época actual donde la balanza se inclina entre África, Asia, India hacia Europa – cuyos medios de transporte resultan altamente precarios, hacinados, con poca agua e inclusive de pie.

Pareciera ser por lo visto, que predomina como caso extremo el llamado juicio disminuido - síntoma de la demencia, que afecta la capacidad de tomar decisiones -, pero que ante una avalancha de situaciones extremas y reiteradas: factores económicos y sociales como la pobreza, la desigualdad, la discriminación y otros, que generan desesperanzas, por una parte y por otra mucha fuerza para saltar un muro, cruzar un río, el mar o la selva, donde para muchos de ellos pudiera resultar un “salto al vacío”, entiéndase lanzarse a lo desconocido, ante leyes, pero también a la posibilidad de un trato injusto o desigual ante la raza, el género, la religión, la edad, la orientación sexual, la discapacidad, la clase social u otras.

¿Y si hubiese que retornar? Sí, ¡al punto de partida!, a partir de un cambio en la legalidad, sin importar los bienes perdidos, las deudas pendientes, sin poder cumplir las promesas de traer a los que quedaron atrás, en general: sueños truncados, producto de una “ruleta rusa” que funcionó.

Unos podrán votar porque el retorno es válido, otros no, producto de la información o desinformación a partir de que “no son todos los que están, ni están todos los que son”; en fin, un mundo que sigue estando un tanto jodido.

¿Rendirse para continuar el viaje? No, ¿importa la dirección?, NO. Para donde quiera que “apuntemos” el planeta Tierra, estará lleno de fronteras, de muros, de escollos, sobre pasables a partir de la esperanza soportada por la perseverancia a partir del estudio,  de la superación constante, el trabajo duro, duro de uno y de todos y como base los mejores valores de los seres humanos.

lunes, 14 de abril de 2025

¿Y qué haría mañana, si…?

No recuerdo exactamente cuando me explicaron los llamados tiempos verbales que indican el momento en el que ocurre la acción de una oración, que por lo visto tuvo que haber sido en la asignatura de Español de aquel entonces, la cual ha sido transformada en los tiempos actuales – revisando varias mallas curriculares de diversos países - a Comunicación y Lenguaje.

Tiempos como el presente, el pasado y el futuro, que resultan sencillo de ejemplificar:

o   Presente: se refiere a las acciones que suceden en el momento actual, en el que se habla o se vive. Por ejemplo, «Hoy debo realizar las tareas antes de dormir».

o   Pasado: Pasado: Se refiere a las acciones que sucedieron antes. Por ejemplo, «Ayer hice las tareas y el profesor me evaluó de excelente».

o   Futuro: Se refiere a las acciones que sucederán más adelante. Por ejemplo, «Mañana me esforzaré más con la calidad de mis tareas para seguir sacando buenas calificaciones».

Hasta aquí todo bien, sencillo de comprender, pero… - siempre habrá un pero – donde los psicólogos consideran que en el llamado mindfulness[1], como herramienta o técnica de meditación que consiste en prestar atención de manera consciente al momento presente, con interés, curiosidad y aceptación. Nota: ¿leyeron bien…? ¡ … PRESENTE!

Claro, pensará usted: Campos diferentes, educadores, por una parte, psicólogos por otra, cada cual, en su ámbito, pero lo que si pone en ¿duda? es si debemos ser ¿futuristas?, cuando lo que programemos – caemos en el tiempo verbal futuro - puede verse afectado por n circunstancias.

Señalan los psicólogos que «La palabra mindfulness se refiere a la capacidad humana básica de poder estar en el presente, de ser capaz de permanecer en el aquí y ahora, que … cuando nos perdemos en los recuerdos del pasado o en la anticipación del futuro solemos quedarnos ¿atrapados?, de modo que secuestra nuestra atención, haciendo que nos sea más difícil permanecer en los momentos cotidianos de nuestra vida» y continua «… la clave del mindfulness es observar cuándo no estamos de verdad en el momento presente, y así traernos de vuelta».

En lo personal vinculo a la palabra futuro con optimismo – entiéndase que propende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable, como especie de una doctrina donde el espíritu aguarda lo mejor y lo más positivo de todo – a lo que sumo ser propositivo, siendo dirigido a la acción, sin actuar en forma precipitada, analizando, razonando y acompañado de una evaluación crítica en relación a un problema, acerca de las acciones más viables para la toma de mis decisiones.

Si retomo el título del artículo: ¿Y qué haría mañana, si…?

o   … hubiese seguido los consejos de mis padres de haber estudiado mucho? (pasado)

o   … prever cuanto puedo ahorrar para además de trabajar, continuar mis estudios que una vez tuve necesidad de interrumpir… (presente – futuro)

o   … no pude estudiar lo suficiente lo cual me auto culpo al distraerme con el uso del celular, no apoyarme en mis compañeros de equipo… (pasado)

Más allá de la atención a la cual están comprometido los padres, con apoyo del profesorado – y no la sustitución – en la formación adecuada de nuestros estudiantes, sería pertinente analizar que, si el mindfulness ayuda en la mejora de la concentración, la creatividad, la inteligencia emocional, la memoria y la capacidad para afrontar situaciones complicadas, desconectando del exterior y conectar con uno mismo en cuerpo y mente, relajar la mente y concentrarse en lo que ocurre en el presente de manera plena, recurrir a la misma.

¿Se imaginan como pareja un docente con un especialista en mindfulness?, ¿divorcio asegurado?

 



[1] Técnica que ayuda a reducir el estrés, mejorar la concentración, Incrementar el bienestar emocional, evitar hábitos y respuestas destructivas o automáticos, otros.

lunes, 7 de abril de 2025

Aprovechando o desaprovechando.

El tiempo – una de las unidades del Sistema Internacional (S.I.)[1] – puede medirse en segundos (s), minutos (min), horas (h), días, meses, años, las cuales unas suelen ser utilizadas en el deporte, por ejemplo, la carrera de 100 metros planos, que en el caso de los maratones en horas, minutos y segundos; pero que, al cambiar las circunstancias, como es el caso de estar apurados a la espera que pase el bus y este demore, lo que pudiera parecer minutos de espera, se convierten en horas de desesperación.

Que por lo visto pareciéramos ‘jugar’ con el factor subjetividad, entiéndase «sentimientos personales como la intuición, y no en la observación o razonamiento, y que puede ser influenciado por ideas previas», así como con la relatividad con relación al tiempo, siendo el caso donde «dos acontecimientos que parecen simultáneos desde la perspectiva de alguien, no lo sean desde la perspectiva de otra persona»,

Si retomamos lo del bus – para tratar de ‘aterrizar’ lo expresado por Einstein[2] - una persona que viaja sentado en su interior, visualiza a una persona que camina por la calle considerando que la misma se mueve más lenta, se traslada más despacio (más tiempo); por el contrario, la persona que camina por la acera o banqueta, observa a la persona que va en el bus la cual se mueve mucho más rápido (menos tiempo), en resumen: ‘dos observadores en movimiento perciben el transcurrir del tiempo a un ritmo diferente’.

Pero a veces para uno mismo, el tiempo nos puede resultar lento (entrando a jugar el factor subjetividad), cuando estamos a la espera de una respuesta, por ejemplo: ¿Ya habrá parido?, ¿será nieto o nieta?, observados el reloj una y otra vez «… ‘pasan ¿horas?’…».

Ya estando en el centro de trabajo – cuando tienes un elevado número de responsabilidades – organización del curso escolar: inscripción de asignaturas, seguimiento al llenado de grupos, la asignación de docentes al mismo, notificación a estos últimos del comportamiento de la matrícula, preparación de listados; comunicación con el resto de las facultades referente al comportamiento en cada carrera, etc.; Todo ello conlleva a días de mucho estrés, largas jornadas de trabajo, pero que siendo responsable de tu accionar, y donde deseas que todo salga a la perfección, el tiempo se te va a la velocidad de un ‘rayo[3]’, sobre todo teniendo en cuenta la experiencia y el aprovechamiento óptimo del tiempo.

Pero si hubiese un giro de 180 grados, donde te ‘sobra tiempo’ al cambiar las circunstancias (desempleo, jubilación, etc.), entiéndase menos volumen de trabajo, de responsabilidades, donde la labor como profesional se reduce en un 80 % y por ende los días, las horas, los segundos se convierten en ‘años’ cuando realmente eres una persona muy capaz, ¿comenzarías a desaprovechar el tiempo? Mmmmm…

Tengo dudas si realmente valdría la pena analizar los motivos (subjetivos u objetivos) que motivaron el cambio, pero lo que si resulta viable es la búsqueda de nuevas opciones, basado en la propia experiencia, creatividad, ingeniosidad, la necesidad de tocar puertas y NO CANSARSE.

En lo personal una cualidad necesaria –considerada una habilidad blanda – es la PERSEVERANCIA, donde no importan cuántos obstáculos encuentres, ¿molinos de viento?, (cuando sencillamente formaban parte de la imaginación de Don Quijote de la Mancha)

Posiblemente tengas un potencial por descubrir, ¿nuevas tecnologías?, hecho que implicará una necesaria inversión en superación; y que decir cuando por alguna razón u otras muchas actividades que por el factor tiempo, no te eran posible: ¿Escribir, leer, descansar, viajar? ¡Piénsalo!, eso sí, aprovecha el tiempo.



[1] El Sistema Internacional de Unidades o sistema internacional (SI) es un sistema constituido por siete unidades básicas: metro, kilogramo, segundo, kelvin, amperio, mol y candela, que definen las correspondientes magnitudes físicas fundamentales y que han sido elegidas por convención.

[2] Albert Einstein fue un físico alemán de origen judío, nacionalizado después suizo, austriaco y estadounidense. Se le considera el científico más importante, conocido y popular del siglo XX.​​ Autor de la llamada Teoría de la relatividad.

[3] 140000 km/s