lunes, 27 de junio de 2022

¿Te frustras? Me levanto y creo.

Cuando tienes una idea que concretas la cual después de meses se convierte en una realidad: un texto, llamado VALORES cuya publicación a pesar de ser electrónico (e-book) y gratuito, haya trascendido mucho más de lo esperado, al menos por el número de lectores que lo han aceptado (hoy en día demostrado a través de un like – me gusta), así como haber compartido n veces a pesar de lo relativamente nuevo, al menos en nuestra parte donde habitamos geográficamente del uso de la lectura en modo digital.

No queda duda – aunque lo sea personalmente, la duda – si hubo de ser el momento oportuno para darlo a conocer, me refiero al tiempo o bien porque existe un gran vacío en los lectores en conversar – leer, escuchar[1] acerca del título y los diversos temas abordados sobre la base de experiencias personales, ante un planeta agobiante de antivalores, que fluyen con una velocidad espantosa e inundan tanto las redes sociales, como otros medios informativos.

Ahora bien, se preguntará, ¿y a que se debe la frustración?, del libro se me ocurrió abordar el mismo mediante un Webinar[2] al que titulé “Estrategias didácticas frente a las crisis de valores”, hecho que por diversas circunstancias no pudo impartirse – no siendo responsabilidad alguna de las personas que me invitaron a desarrollarlo, a los cuales les agradezco infinitamente -.

¿Y que quedó en el “tintero”? Acepciones sobre la palabra Valor, sus diversas clasificaciones; el equilibrio o no entre los valores y antivalores; ¿Responsabilidad de quién, la formación en valores?; Una institución que se fortalece en valores requiere de…; Estrategias educativas para trabajar en valores; Algunos (posibles) “antídotos”, contra la pérdida de valores en el ámbito educativo (plato fuerte estos dos últimos); Reflexión/Conclusiones y Preguntas y respuestas.

Al preparar la presentación y el tema como tal – lo que requirió, estudiar, investigar, comprender, como aplicarlo, aprender de la existencia de unos 70 valores, aunque no me crea, sí, 70 de los cuales, yo solo me había referido a 20 en mi e-book[3], es decir ocupé solamente el 28.57 % de los que logré identificar.

De este breve análisis matemático, le doy respuesta al segundo encabezamiento del título de este artículo “Me levanto y creo”, entiéndase aún me quedaría por elaborar - como reto -, unos dos tomos más (¿valores 2 y valores 3?), lo que me conlleva a elucubrar[4], en la necesidad de exponer siendo el eje central un valor seleccionado de los tantos y compartir – como hemos indicado una ¿historia o experiencia particular?, con algo de ficción – donde abordemos: el altruismo, la autonomía, lealtad, resiliencia, voluntad, felicidad, entre otros.

No solo definiciones o acepciones de cada cual, sino también además de la experiencia que te permita reflexionar para aprender o dar una valoración de tu propia experiencia y en el mejor de los casos darte a conocer hacer sugerencias de aplicación tanto en el campo educativo como en el laboral que te permita lograr – que no siempre se consigue inmediatamente – el fortalecimiento de formación en valores, además de tu compromiso en la transmisión a tus familiares, compañeros/as de trabajo, estudiantes y docentes.

¡Comienzo! Artículos o podcast que iremos compartiendo gradualmente a través de mi blog o podcast, hasta conformar una nueva edición de ¡VALORES!, con el afán de contrarrestar lo negativo de nuestras vidas.


[1] Podcast: Educación. Reflexiones

[2] Conferencia web o conferencia en línea, término utilizado para referirse a varios tipos de servicios de colaboración en línea entre participantes. Es una manera de compartir información, impartir una charla o desarrollar un curso en tiempo real con la misma calidad que si se llevara a cabo en un aula.

[3] Consta de 60 páginas.

[4] Reflexionar acerca de algo con atención y cuidado para estudiarlo o comprenderlo bien o para llegar a alguna conclusión o solución

lunes, 20 de junio de 2022

¿Voluntario?

Partamos de darle respuesta a la interrogante del presente artículo: “Persona que, por elección propia, dedica parte de una parte de su tiempo a la acción altruista, sin recibir remuneración a cambio, por propia voluntad, sin imposición exterior”

Por cierto, ¿en algún momento fuiste participe de realizar algún voluntariado? – entiéndase “Expresar tu solidaridad de forma organizada que implica compromiso con las necesidades existentes y los objetivos colectivos” -. En lo personal sí (y muchos), en su momento relacionado con diversos campos: agricultura, construcción, cuido del medio ambiente, donar sangre, donar recursos materiales ante desastres naturales, colaborar con docentes de otros países y en general obras cuyo impacto predominaba lo social y añadiría lo educativo y a la vez humanitario, en el plano personal.

Algunas de ellas de carácter formal – al ser realizadas dentro del marco de una entidad constituida -; otras de naturaleza informal, donde se ejecuta la acción sin asociación o fundación a diferencia de la modalidad antes referida, que bien sea una u otra de predominar la concientización de que estás beneficiando a personas más necesitadas que ni conoces o llegarás a conocer, inclusive quitarte de lo tuyo, una u otra división (formal e informal) desaparece.

Labor que ha de cumplir con tres condiciones fundamentales:

·         Desinteresado: donde no se persigue ningún tipo de beneficio ni gratificación por la orientación o ayuda que se brinda.

·         Intencionado: Aquí se persigue un fin y un objetivo positivo (buscar un cambio a mejor en la situación del otro o de los otros) y legítimo (el voluntario goza de capacidad suficiente para realizar la ayuda y de cierto consentimiento por parte de la contraparte, que permite brindar la ayuda).

·         Justificado: En este caso se responde a una necesidad real del beneficiario de la misma. No es un pasatiempo ni un entretenimiento sin más, sino que persigue la satisfacción de una necesidad previamente definida como tal.

Hay un factor clave dentro de la definición de voluntario “… una parte de su tiempo a la acción altruista…” comportamiento que se vincula a la empatía (donde sientes y comparte lo mismo que al beneficiado, entiéndase contagio emocional) y a la compasión, (donde evidencias el deseo de ayudar a los demás, una vez comprendidos los sentimientos ajenos)

Un elemento a tener en cuenta dentro del voluntariado es la edad – resulta lógico que si bien una vez fuiste joven y tu labor era mucho más productiva (¿cargar sacos de cementos, abrir surcos en terrenos pedregosos?, ¿dar clases a 7 grupos en diferentes asignaturas?) – no será lo mismo cuando ya cuentas con algunos años encima, válido para algunas profesiones, pero diría una que no importa la edad y es en Educación.

Una de las profesiones diría más longevas donde puedes acumular ¿50, 60 años de experiencia?, lo es la docencia, donde lo acumulado – siendo sistemático en su superación continua, profesionalización, etc. - reviste de una gran importancia, no solo para las propias instituciones, sino para el propio estudiante que tiene delante de sí el privilegio de conocer a toda una eminencia en la disciplina que recibe – y eso no se da todo los días -; lastimosamente hay estudiantes que lo desaprovechan.

Si bien hay instituciones que utilizan la estrategia de ubicarlos para el desarrollo de conferencias magistrales sobre temas en particular o capacitaciones para el profesorado, hay otras que suelen “desecharlo” amparándose en ¿la edad?

Solo pienso que limitar a esas personas – en el rol de voluntario -, niega la posibilidad de que las mismas puedan sentirse bien, ya que, al no poder ayudar a otros, los limita intrínsecamente en favorecer la tan ansiada felicidad de transmitir valores y conocimientos a los beneficiados.

Por lo visto el planeta Tierra para algunas cosas, sigue estando mal repartido.

lunes, 13 de junio de 2022

¿Cool?, ¡Cool!

Sea interrogante o afirmación, la palabra cool (idioma inglés) tiene diversas acepciones traducidas al español, siendo la más asociada a frío, sin embargo, otras suelen ser: interesante, atractivo, sereno, indiferente, esbelto; que, de traducirlo al idioma español, nos encontramos que su significado es: está de moda.

Mucho de los vocablos anteriores nos inclinan a pensar la edad de las personas que los utilizan – revisemos: atractivo/a, interesante, está de moda –, que sí pensó que eran los jóvenes, no se equivocó, siendo un argot propio de los mismos y sobre todo en su vida escolar.

En la enseñanza media y bachillerato previo al comienzo del curso escolar los estudiantes suelen inscribir las clases que le corresponden según el plan de estudio (todas ellas de carácter obligatorio), así como otras clases que pudieran ser optativas en el campo del deporte – voleibol, básquet, ajedrez -, culturales – teatro, música, canto, etc. – e inclusive opcionales como puede ser un segundo o tercer idioma, lo cual obviamente dependerá de la institución (estatal o privada) que rigen las mallas curriculares.

En el nivel universitario un tanto que cambia la modalidad de inscripción, donde el estudiante tiene la opción de seleccionar las clases y horarios de las mismas que desea cursar en función del año de estudio, así como de los pre requisitos, siendo estas: asignaturas generales (matemática, español o literatura y lenguaje, idioma) y básicas y específicas (ya propias de la carrera seleccionada) las cuales suelen complementarse con un contacto temprano con el campo laboral, integrando la teoría con la práctica.

También cumple – este nivel – con asignaturas optativas, lo que facilita al estudiante el “ritmo” que desee cursar, que cuando menciono ritmo lo asocio a cursar la carrera en más o menos años de lo establecido formalmente, y que para su selección debe ser apoyado por una instancia académica de la carrera.

Y en el caso particular de los estudiantes “bisoños” de nuevo ingreso, ¿quiénes los guían al inscribir sus clases?   Lo común, como indicábamos es acercarse a la unidad académica, diría que lo más acertado, pero otra opción es que les pregunten a los estudiantes que estando ya en años superiores (y que proceden del mismo bachillerato o preuniversitario o sea “bro”[1]), les sugieren que clases cursar, pero con que profesor/a.

Y aquí retorno ¿Cool?, ¡Cool!, que sea afirmación o interrogante puede traducirse en dos opciones: 1. En un docente buena gente: comprensible, tolerante, muy exigente, te escucha, te aconseja, ¡Se aprende con él o ella!, o, todo lo contrario, y pasamos a la opción 2: puedes llegar tarde y sin problema, entras a la clase o puedes escaparte después del receso o intermedio de la misma y no te dice nada, y para colmo no necesitas esforzarte para aprobar la clase (con el mínimo)

Obviamente lo correcto es la opción 1, para el estudiante, que desea ser un buen aprendiz del conocimiento y de la aplicación de los mismos; en el caso de la opción 2, tenemos dos problemas: un estudiante inmaduro, posible repitente o desertor y lo necesario a revisar por parte de las autoridades, la tenencia de docentes diría que “frágiles”, antítesis de lo que debe ser un profesional de la academia.

Y para colmo, siendo “la gota que puede rebasar el vaso”, sería que los padres apoyen a sus hijos en indagar si el o la docente es muy “duro”, entiéndase exigente en disciplina, envía muchas tareas, etc.

Nota aclaratoria: Cuando mi hija inscribió las clases en su primer año en la universidad, ella era de la tendencia de no docentes “pesados” (opción 2), pero dado que por responsabilidades que en ese entonces ocupaba en la propia institución, tomé la atribución de solicitar que me la inscribieran en las clases con los docentes de mayor experiencia, pero también los más exigentes en todo. Recuerdo que, tras la primera clase, cuando regresé esa noche a casa, le pregunté: ¿Qué tal te fue en la clase de…? La respuesta fue llorar, y le contesté: “Hagamos algo… toma el libro de la asignatura, busca las tareas y resolvámosla juntos”

Ya hoy graduada – ¿unos 10 años?, me lo sigue agradeciendo.


[1] Bro es un término de la lengua inglesa, concretamente una contracción o apócope de la palabra brother, que significa hermano.

lunes, 6 de junio de 2022

Algo necesario que debe retomarse mucha fuerza: el trabajo en equipo. Parte II.

No por gusto – en un tema que hube de abordar referido a las competencias blandas - hace aproximadamente un año en un conversatorio virtual (Webinar) – considero que el mismo tuvo una adecuada aceptación en las redes[1], por lo que infiero que es necesario preparar a los docentes en ese sentido, no conversando, no definiciones, ni de cuáles son las competencias como tal, sino como aplicarlas en el desarrollo de la clase y fuera de ella.

Una de ellas, que siempre ha sido necesario en mi trabajo, como docente, como ex administrativo el trabajo en equipo, proceso escabroso cuando se comienza de cero, sobre todo cuando debes administrar y te encuentras un campo árido, lleno de individualismos, personas que consideran sus espacios como santuarios (a lo que se suma la madurez, que cuando se alcanza cuesta cambiar) y solo el que te escuchen – en un comienzo – genera rechazo, algo así como “otro que viene a arreglar el mundo, que no sabe ni donde está parado”

No creo tener la fórmula mágica, para sugerir resultados exitosos en un período de tiempo determinado y menos corto, pero si la experiencia me ha determinado “el empleo de cartas y no bajo la mesa o manga” sino al contrario cuentas claras, apoyándote en reglas, documentos, procedimientos, regulaciones, previamente establecidos pero que pueden ser modificados cuando se trabaja arduamente y de una forma consensuada con una estrategia inicial de comunicación con un grupo reducido de personas de experiencias y noveles en el seno de la organización, cuyo rasgo común sea el que confíen en lo que queremos hacer y lo que alcancemos será para bien de la institución, donde todos seamos partícipe de ellos, a lo que se suma una satisfacción personal.

Por supuesto, no todo sale bien al comienzo, unos se salen ya que no están dispuestos al sacrificio; un comienzo siempre va a implicar muchas horas de trabajo, en el trabajo y continuando en el hogar, la familia pasa a un segundo plano, el descanso, duermes mal o no duermes.

Y para que liderear – tratándolo de hacerlo lo mejor posible – deberás ser el primero en lo que te compete a tu entorno en cuanto a responsabilidades (organización, exigencia, puntualidad, tolerancia, responsabilidad, el asumir responsabilidades en errores cometidos, que son valores que van más allá del cargo, salario, recursos con que cuentes, no por asignados, sino por el producto de tu trabajo de años)

Pero no todo ha de ser trabajo, como robot, no, un arma será lidiar con los agradecimientos a tu incipiente equipo, el identificarse con sus pares o subalternos desde la parte humana, indagar por la familia, entender en función de un cronograma de trabajo para generar cambios quienes pueden asumir si otro faltase.

La realización de encuentros breves para analizar avances y reconocimientos e intercambiar las mejores experiencias. Eso sí, a quien le corresponda coordinar tendrá que ir por delante de todos en ser previsorio (Plan A, B…), y escuchar, para reflexionar y enmendar.

Habrá sesiones de trabajo que serán para trabajar sin horario de lo que se quiere modificar, con un trabajo previo de presentación, exposiciones y sometido con un ojo crítico cuya visión sea 20 x 20.

¿Una ronda, dos? ¿Un borrador? ¿versión preliminar?, que permita limar las asperezas, lo más posible y presentarlo a las autoridades competentes. Por supuesto no faltarán recomendaciones, que serán siempre bienvenidas y, de ser aprobado, aunque queden por ahí “caras largas” y otros que aceptan a regañadientes – al ser “alterado” su medio de confort -, mi equipo mágico (y no digo yo, ya que soy un miembro del mismo), dormiremos mejor, al menos por un tiempo.


[1] Aún se sigue descargando: https://www.youtube.com/watch?v=fFA_TI6BPfg

lunes, 30 de mayo de 2022

Algo necesario que debe retomarse mucha fuerza: el trabajo en equipo. Parte I.

Hoy en día las tecnologías tales como el empleo de celulares, tabletas computadora u ordenadores, el producto que se extraiga del mismo, prima a partir de una experiencia personal, diría que individual (al menos en un comienzo), sin distinción de edad.

Que si fuese una afirmación literal – un sí categórico – en nuestro planeta predominarían una sociedad de individuos aislados, poco comunicativos, ensimismados, desinteresados, ajenos al mundo que lo rodea – sin preocupaciones de lo que sucede alrededor, en lo social, económico, etc.; y tal vez con una cierta familiaridad en puntos comunes con otras personas de su edad en cuanto a modas, juegos, gustos.

Me atrevería a pensar en no ser muy duchos en lo que corresponde a la geografía e historia de su país y menos fuera de las fronteras. Es algo así como habitar en una escafandra donde para colmo ni chequea el flujo constante de oxígeno o si el tanque está medio vacío.

Hasta aquí pensaría que estamos en presencia de un mundo apocalíptico de individuos, que son Yo y solo yo y esto, ¿es lo que nos depara el futuro? Por supuesto irme a un extremo así, sería caer en un error poco perdonable ante la negación de que todo seguirá igual y nada cambie.

El ser pragmático – no ahora – me queda claro que. sin tecnología, cuando la escuela se asistía para aprender, ser evaluado y memorizar (aprenderse las tablas), cuando se establecía una serie de rutina: casa – escuela – casa (tarea), padres al tanto de cumplir con lo que los profesores decían y que en el caso de incumplimiento la respuesta era un regaño, sancionado (cero juego) y sin chistar.

Ya estando en secundaria (7mo a 9no), no lo recuerdo bien, pero si pedía permiso para ir a estudiar a casa de los amigos, entiéndase hacer las tareas juntos. ¿Algún trabajo en equipo, existían ya? Me parece que sí, ir al zoológico y abordar un escrito sobre un animal del mismo.

Seleccionamos un pelícano[1], en su medio: un pequeño laguito, husmeando en búsqueda de la presa, de caminar lento, y a pesar no tener habilidades ningunas en la pintura, se nos ocurrió (al equipo) dibujarlo en la portada del trabajo, y adherir a la misma una pluma, que estando tirada la recogimos, siendo escondida en el bolso. Al llegar a casa mi madre la puso al sol, y con un esparadrapo de curitas, la pegamos.

Por el tiempo que ha pasado no recuerdo ni la nota, ni el éxito alcanzado, pero nos sentimos satisfecho, como también la profe por la iniciativa. Posiblemente hayamos sido pioneros – no recogido en la historia, ni a nivel municipal - en este trabajo realizado en equipo.

Cuando me tocó lidiar con el acompañamiento a docentes – como metodólogo, como asesor pedagógico, como administrativo académico, no era una asignación muy común a aplicar en las clases regulares; si en el caso de las tesis para los graduados, pero en las clases regulares su aplicación generaba más sosiego al profesorado, ya que era una batalla campal contra los que no participaban, con aquellos que les hacían el trabajo a los otros y que por supuesto quedaban mal trechos los no participantes cuando el docente sabiamente dirigía la evaluación al que solía “recostarse” y que de su exposición dependía la nota del resto.

Diría que como parte de las competencias blandas[2], el trabajo en equipo, es una actividad pendiente y necesaria de reforzar para que estudiantes y docentes sean capacitados (como organizarse, el rol de quien estará frente al equipo, el análisis de las investigaciones realizadas y sometidas a un consenso, presentaciones del trabajo a amistades, amigos, padres de familia, etc.)

Labor que deberá incorporar el docente – sin importar la disciplina, asignatura o contenidos de la misma – ya que el beneficio del aprendizaje será mucho mayor si al trabajo realizado por el equipo, pídale que lo expongan y que no lo entreguen y que mejor que retroalimentarlos en una actividad propia para ello.

Con jóvenes es mucho más moldeable y alcanzable, menciono desde la enseñanza media y bachillerato, así como en los primeros años de las carreras universitarias o técnicas, ya en lo laboral son “otros 5 pesos”, del cual abordaremos en una siguiente edición.


[1] Ave que posee un gran tamaño y a su vez un pico muy largo con una especie de gancho de forma curva en el borde superior del pico del cual le sobresale una gran bolsa de la parte inferior del mismo; cuello se caracteriza por ser largo, posee un par de patas gruesas y cortas las cuales son totalmente planas y grandes en la parte donde están los dedos.

[2] Destrezas asociadas a la inteligencia emocional y a la capacidad que tiene un individuo para interactuar efectivamente a nivel personal y profesional

lunes, 23 de mayo de 2022

Cuando algunas cosas cambian.

Una de las cualidades de los seres humanos resulta la adaptabilidad, ante un cambio, proceso que tomo tal conlleva dada la necesidad de tomar decisiones, por ejemplo, algo tan sencillo como donde hacer compras básicas que incluye la alimentación (entre otros, productos para la higiene, utensilios de cocina, etc.) – más cuando si detectas algún vecino de forma ocasional, y al menos se saludan, con la mano o tal vez con una sonrisa que se esconde detrás de una mascarilla, que, por supuesto no es apreciable, pero se genera por inercia por ambos, como parte de la educación, diría vecinal; pero omites preguntar donde se pueden hacer las compras necesarias -, lo que te obliga a refugiarte una vez más en los motores de búsqueda digitales, donde quedan las ventas más próximas.

Otro factor que llamaría espeluznante sería el desempacar, lo que a duras penas podías “enclaustrar” entre las paredes moldeables de tu equipaje, acorde al peso permitido por la línea aérea, con un previo sentido de “mea culpa”[1], de que dejo, que le cedo a amistades, familiares, a personas que solo conoces o no, pero que le serán útiles, algo así como el “maná caído del cielo”[2], que entregas con gusto, con agrado, sintiendo en lo personal un alto grado de satisfacción de ayudar a quien más lo necesita.

Y, ¿dónde guardar las cosas, acorde a la naturaleza del producto? Obligatoriamente con un alto nivel de cientificidad – convirtiéndote en un tipo de detective estilo Sherlock Holmes[3] o Hércules Poirot[4] - iniciar un proceso de investigación de almacenaje de gavetas y closet y comenzar a repartir como parte de un primer ensayo, que no será el último, con el riesgo de olvidar donde guardaste…, y comenzar una nueva y otra más revisión, tratando de dejar lo material lo más organizado posible (tarea con alto riesgo de improbabilidad de éxito)

El tiempo obviamente te resultará escaso, ya que tratarás de organizar todo tomando como patrón de referencia, la que dejaste en tu lugar de residencia anterior; pero también buscaras reducir tus ratos de desasosiego, donde paralelamente a todo lo anterior una prioridad resultará conectarte al “mundo exterior” mediante el servicio de alguna empresa de telecomunicaciones, entretenimiento, servicios en la nube, streaming y comercio electrónico, anteponiendo entre otros, correos, chats, donde la frase célebre, será: ¡llegamos bien, no se preocupen!, acompañado de alguna imagen (fotos) y de ser posible visualizarse en vivo – a pesar de las diferencias en los usos horarios en algunos casos -  donde proporcionas un leve recorrido virtual de tu nueva vivienda.

Hasta aquí diría que el inicio de un principio, ya que resulta necesario, la búsqueda de trabajo donde una vez más recurre al envío de tu hoja de vida o curriculums vitae (CV), actualizado (nueva dirección, teléfono, con la opción de modificar la foto que usaste durante años, buscando siempre el mejor aspecto exterior, imagen o estilo propio, en especial en el vestir)

Lo que no resta el mantener tus compromisos laborales anteriores y la búsqueda de nuevos, luchando contra “los molinos de vientos” versus edad – experiencia.

A la par de todo lo anterior, porque son muchas cosas – de tener hijos, el cambio de escuela, colegio, instituto o universidad, con la posibilidad de riesgo de atraso según el período escolar – y finalmente los trámites migratorios pertinentes, que te permitan una estabilidad formal como ciudadano ante tu nuevo hábitat.

Luego, una nueva experiencia…, un reto, porque le recuerdo el planeta Tierra, está lleno de ellos, para de ser superados – unos no a tan corto plazo –, vivir una vida lo más tranquila posible.


[1] Mea culpa es una locución latina que se traduce literalmente como «por mi culpa» y usada generalmente como “mi culpa” o “mi propia culpa”.

[2] Según el libro del Éxodo, el maná (hebreo: מן) era el pan enviado por Dios a los israelitas todos los días durante los cuarenta años que estos deambularon por el desierto.

[3] Detective privado de ficción creado en 1887 por el escritor británico Arthur Conan Doyle. Personaje inglés de finales del siglo XIX que destaca por su inteligencia, su hábil uso de la observación y el razonamiento deductivo para resolver casos difíciles.

[4] Hércules Poirot, detective privado belga creado por Agatha Christie.

lunes, 16 de mayo de 2022

Cronología de una mudanza.

Mencionar la palabra Cronología, es hacer referencia a una de las ciencias auxiliares de la historia cuya finalidad es determinar el orden temporal de los acontecimientos históricos y es fundamental para la historia, que, en mi caso personal, lo remito a las mudanzas, constituyendo por lo tanto un “…orden temporal y personal – con algo de ficción, después de tantos años que han pasado -, referente al arte de mudarse, de residencia.

Resulta elocuente pensar que cuando somos pequeños, que nuestros padres decidan “…recoge, que nos mudamos”, no tengamos ni voz ni voto en dicha decisión, que, dependiendo de la edad, (¿4 – 6 años?) es posible que las primeras pérdidas sean los amigos, inclusive hasta las mascotas, donde posiblemente el dolor sea más fuerte con éstas últimas.

En lo personal, en este último me sucedió y es real; tuvimos que viajar fuera del país (probar un nuevo modo de vida al menos temporal), pero por algunas contradicciones sociales en cuanto al modo de vida, al ser latino – a pesar de mi corta edad - donde la discriminación era muy fuerte (finales de la década de los 50), regresamos a mi país de origen. Tenía un perrito (Rory), nada de raza pura, por lo que era clasificado como “sato” o criollo, que al irnos mis padres se lo dieron a un finquero; unos 3 meses duró la ida y el regreso, y un buen día, cuando me dirigía a la escuela (primaria, 2do grado), al abrir la puerta, ¡allí estaba Rory!, había llegado solo, escapado de la finca.

Hubimos de mudarnos una vez más – siempre sin poder de decisión – a una casa más cerca, que facilitaba a mi padre reducir la distancia a su trabajo, ¿y Rory?, mi madre años después me contaba, que tuvo que quedarse una vez más, y que le perdieron la pista. ¡Triste!

En mi nuevo hogar, pequeño, para una familia de 6 (4 hermanos, papá y mamá), allí crecimos, becados, otros cambiaron de hogar al casarse, otros al emigrar (ya producto de decisiones propias, por diversos motivos o causas)

Al tomar esta decisión (tres décadas atrás), no sabía que era emigrar, ni tampoco convertirme en un inmigrante, poco a poco lo fui aprendiendo, diría que, adaptándome a las costumbres, a la cultura, a los modismos (algunos de los cuales, tuve la necesidad de hacer uso de los mismos, ya que los míos no eran comprensibles, sobre todo para mis estudiantes en las clases y con mis compañeros de trabajo)

Cambió – con la mudanza – la gastronomía, la música, inclusive el tono de voz[1], reduciendo mis decibeles que eran muy altos en una conversación “normal”, así como el ritmo[2], que era abrumador, casi ni me entendían.

Por supuesto, sería mentir que perdí toda mi idiosincrasia, partiendo que el idioma era el mismo (español), aunque la ventaja era el haberme mudado ya siendo adulto, luego olvidar las costumbres era y es poco probable.

Claro, el impacto de cambiar de local, de país, motivó la pérdida de las amistades, que hoy a diferencia de años atrás – donde saber de uno o de otro, podía ser una carta –, basta con sostener una conversación a través de cualquier plataforma propia de las redes sociales.

Donde unos/as no activan su cámara y solo aprecias la imagen ¿por qué será? y al escucharlos solemos tildar la voz, que no has cambiado nada y obviamente nos causa mucha alegría, aunque sea solo para saludarnos y saber un tanto de la familia o en el mejor de los casos, te mudas imaginariamente al apreciar fotos de tu país, donde te expresas silenciosamente, “…allí estuve… si lo recuerdo, gratos e inolvidables momentos”

¿Una nueva mudanza? Siempre como opción podrá ser, ¿adaptarte?, es recomendable, y ¿olvidar lo vivido?, es imposible. Disfrute la vida, eso sí, un consejo: no deje de recordar su terruño.


[1] El tono se define como la altura o elevación de la voz que resulta de la frecuencia de las vibraciones de las cuerdas vocales. Si estos músculos vibran un número elevado de veces por segundo, aumenta su tensión, la altura es mayor, la voz se eleva y, en definitiva, se escucha más aguda.

[2] Cantidad de palabras o sonidos que pueden emitirse durante una misma respiración, esto es, qué tan rápido o lento se produce la voz, así como los intervalos de variación respecto a dicho patrón.