lunes, 28 de octubre de 2024

Una imagen…vale…

Una imagen es una representación visual, que manifiesta la apariencia visual de un objeto real o imaginario. Aunque el término suele entenderse como sinónimo de representación visual, también se aplica como extensión para otros tipos de percepción, como imágenes auditivas, olfativas, táctiles, sinestesias, etc.

Vista la definición, selecciono lo siguiente: «… la apariencia visual de un objeto real o imaginario»; me detengo y hablemos de lo real o virtual, ¿diferencia entre una y otra?, regresemos al diccionario:

o   Real: En términos físicos, la realidad es la totalidad de un sistema, conocido y desconocido; desde el punto de vista ontológico[1], que incluyen varias ramas de la filosofía, incluyen varias preguntas sobre si solo los objetos físicos son reales (es decir, el fisicalismo) Nota del autor: A veces los filósofos se dan una enredada, por supuesto con perdón de los filósofos.

o   Virtual: Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real.

¿Imagen?, ¿real?, ¿virtual?, se preguntará usted, ¿y a dónde quiero llegar? ¡Voy!: Las fotos de las personas que acompañan las diferentes plataformas de comunicación, solemos compartirlas, hay quien pone rostros reales o virtuales, estas últimas con ciertos arreglos a partir de aplicaciones (app) que restan ¿años?, pudiera ser.

Por supuesto respeto a quien lo hace es una decisión muy personal y que a la corta le hace sentir bien, y punto; es igual cuando se sustituye por un fondo vinculado a su desempeño u otros gustos, reitero para gusto, sencillamente colores.

Mi preocupación surge en el caso de la imagen que al ser virtual (la cual se aleja un poquito de la real, tal vez) y se esté solicitando trabajo. En lo personal he tenido varias experiencias, en una ocasión envíe por supuesto – anexado al CV – la foto que mejor quedé: saco, corbata, de perfil…, cuando la misma era de varios años, variossss. Craso error #1, ¿por qué? Sencillamente no era yo, ya con barba, aproximadamente 5 años de diferencia con la imagen real - actual; en otra ocasión para un medio periodístico, busqué alejarme de la corbata y buscar para el saco un color que contrastase con el pullover o playera: por ejemplo, saco blanco, y la otra pieza negra y siempre de perfil y no me fue mal.

La interrogante, que surge es ¿y acaso la foto real o virtual importa? Aquí podré recibir 50 % y 50 % de opiniones para ser conservador, ¿pero te darán el trabajo que tanto ansías y necesitas, por la imagen?

La persona que contrata, ¿se detiene o tamiza instantáneamente por una foto?, da que desear tanto de la empresa o institución, ¿acaso no es más importante el contenido del Curriculum Vitae (CV), como base para preparar la entrevista presencial o virtual?

La diversidad de hechos que suceden hoy en día donde prima «ser joven y con experiencia», que en ocasiones resulta hasta contradictorio, ¿acaso no se necesitan años de trabajo, para ganar experiencia? En un estudio realizado por un familiar – para alcanzar su maestría - referente a qué edad aproximada los profesionales, generaban laboralmente un desempeño favorable y su investigación arrojó de unos 43 años.

Si sacamos una cuenta sencilla: graduado a los 22 o 23 años – 43 = 20 años de experiencia; ya 20 años, es significativo lo cual no implica estancarse, más al ritmo de los avances tecnológicos y científicos.

La intención no es restarles espacio a los jóvenes, ¡no!, recuerden que comencé por la foto real, que a la larga no contradice (más allá que pueda ser una carta de presentación), lo que va a visualizar el día de la entrevista (si es un buen) (el o la) contratador(a), y muy profesional, es tu experiencia, eso si prepararse bien, sin titubeos… «… en ese caso ante esa situación, yo…»



[1] Ontológico: se refiere a la rama de la filosofía que estudia lo que hay, así como las relaciones entre los entes o la relación entre un acto y sus participantes

lunes, 21 de octubre de 2024

Dormir bien, ¿soñando?

Desde que tengo uso de razón, siempre he sido una persona intranquila, eso por supuesto me lo cuenta mi madre: parto antes de tiempo (8 mesino: llamado prematuros tardíos, que tienen una supervivencia superior al 90% y algunos problemas: "Si bien no son cuestiones graves y en general sin repercusión a medio-largo plazo, merecen atención y consideración) que parecía un “ratoncito”, en cámara de oxigeno (cuidados intensivos) y mi abuela (QEPD) le dijo a mi madre, «…si se va a morir, que muera con la barriga llena», y por lo visto me le escapé al 10 % restante de esperanza de vida, asociado a un vaso de leche.

Resalta mi madre, que era un niño travieso, malcriado (aunque realmente no, ya que la disciplina en ese entonces se controlaba a base de chancletas también llamada chinela, y castigos de no jugar, etc.), egoísta (mis hermanos los comenzó a dejar la cigüeña 9 años después, y siguieron los viajes año siguiente y al otro), otro recuerdo – que pudiera resultar de la imaginación o ciencia ficción, era que las amigas de mi madre, les decían por mi indisciplina y perretas, «dale una pastillita a ver si se calma…»

Cursé los estudios correspondientes (primaria, básico, diversificado o bachillerato y universidad); comenzó la vida profesional, estudiando magisterio y que yo recuerde a partir de ese momento comencé a tomar ansiolíticos.

La profesión de magisterio – lo sabrán mis colegas – conlleva a una alta responsabilidad, no solo en ser transmisor de contenido, según la especialidad, sino sobre todo en la educación de valores, lo que le exige a uno, tratar de ser un ejemplo en la vida cotidiana (a pesar de ser humanos y tener el derecho a equivocarnos, pero…)

Siempre, mis padres me enseñaron la puntualidad (dentro de otros tantos), ser el primero, hecho que implicaba dejar las cosas lista para mañana (vestuario, materiales de la escuela, por supuesto la clase preparada, estar a tiempo en la parada del bus; que años después (muchos), llegar a “abrir” la universidad, ya que debía estar mucho antes que comenzaran las clases, ya que los problemas iniciaban (siendo administrativo) y debía atenderlos, hecho que concluía después de unas ¿14 horas diarias?, “cerrando” el recinto universitario.

Conciliar el sueño, resultaba imposible, refugiándome en mi ansiolítico, que por cierto no era una panacea, ya que prácticamente toda la noche, seguía “revisando mi agenda del día siguiente”; inclusive los mal llamados sueños (ya que dormía pésimo) todo lo que sucedía – la mayoría - estaba vinculado a la docencia.

Cuando indago, acerca de los factores, que me conllevan a un mal dormir, encuentro:

·         Agenda ocupada. Las actividades nocturnas, ya sean laborales o sociales, son una de las razones principales por lo que no se duerme lo suficiente.

·         Electrónicos. Las tabletas y los teléfonos móviles, relojes inteligentes, que emiten sonidos durante la noche pueden afectar el sueño.

·         Afecciones médicas. La depresión, la ansiedad…

·         Estrés por dormir. El simple hecho de estar en la cama puede hacerlo sentir ansioso y despierto, incluso si se siente muy cansado.

Indagando una vez más, encuentro que, cada persona puede soñar hasta 5 veces cada noche, a lo largo de 8 horas de sueño, cuya duración puede ser hasta 20 minutos de tiempo de vigilia[1].

¿Se afecta la calidad del descanso cuando sueño? Literalmente NO, cuando se sueña no se afecta la calidad del descanso. De hecho, soñar es una de las fases más importantes del sueño, y en la que se logra un descanso más profundo.

Luego, no me queda de otra, reducir los ansiolíticos (al menos bajar la dosis) y a tratar de soñar, lo cual me ayudará a dormir mejor.



[1] Se le llama el ciclo de sueño-vigilia a la alternancia entre los estados de “estar despierto” (vigilia) y “estar dormido” (sueño).

lunes, 14 de octubre de 2024

¡Cuando no se espera nada a cambio!

Cuando tienes tiempo para caminar y si eres observador – un tanto para desconectar de la perdida de tiempo de ser esclavo de tu celular – una opción habrá de ser visitar un centro comercial (mall), aunque vayas “a abrir la boca”, en señal de quedar impresionado por algo extraordinario e inesperado (ante la gran oferta como parte de la sociedad de consumo) de lo que perciben tus sentidos priorizando el ver.

Sentarte a tomar un helado (al que se suma el gustar), permite identificar hasta cierto punto el parecido de las personas dados determinados rasgos comunes – aplicando las leyes de la genética[1] – en su físico; que decir del vestir, donde lo común es que ya no suele apreciarse la diferencia entre las edades como es el caso de los jeans deteriorados; cabellos con tintes que rompen la barrera de los tradicional: azul, verde, combinaciones que envidiarían a cualquier pintor(a) experto en colores pasteles.

Parejas que caminan de la mano, en señal de amor; otros que no lo hacen supongo, dada la posibilidad de separarse donde ella entra a una tienda y él espera pacientemente (¿o impaciente?) fuera (tal vez como señal silenciosa de protesta, ante los gastos posibles, que pueden afectar la cartera o las tarjetas, producto de las compras de ella)

Familias enteras, cuyo fin de semana, el propósito es salir a dar un recorrido por los pasillos del centro comercial, donde los niños (as), descargan su energía subiendo y bajando de un piso a otro, vía escaleras eléctricas.

No puede faltar el sector gastronómico donde más allá de las diferentes especialidades que distinguen unos de otros, de aquí el gusto, el olor, la visión, el tacto y el sonido, se mueven un sinnúmero de personas que laboran como hormigas, con el afán de brindar un excelente servicio.

Justamente – ya una vez deglutido mi cremoso helado – centré mi atención en el hervidero de personas moviéndose en un restaurante en particular al cual había asistido en dos ocasiones: 1. Para la celebración de un cumpleaños y 2. Para atender a unas amistades que por trabajo visitaban el país; más allá del ir y venir de meseros, servidores, corredores[2], hube de visualizar – casual y particularmente – a la persona cuyo rol era el de anfitriona[3], cuyas habilidades laborales y blandas, las manejaba de forma extraordinaria: «¿cuántas personas son…?»; «en breve serán atendidos, muchas gracias»; «por favor, me acompañan»; «que disfruten su estancia.. ».

A la par con su comunicador portátil (walkie-talkie) interactuaba (supongo con otros) con el propósito de agilizar la disponibilidad lo más dinámicamente posible.

Me acerqué a ella, me identifiqué como un cliente ocasional, pero que casualmente había sido atendido por su persona; le solicité hablar con su administrador o gerente – su rostro mostraba incertidumbre, «¿abre hecho algo mal?» -.

Al llegar “su superior”, le plantee al mismo de forma concisa, el excelente desempeño de la anfitriona, “el jefe fue receptivo”, su respuesta. «Gracias»; sin embargo, la de ella fue más amplia, «! gracias jefe!», al cual le respondí. «¿jefe?, no, sencillamente soy Ernesto»; me despedí con una sonrisa, la de ella era más amplia.

Por lo visto, hay personas cuya entrega es total en su labor cotidiana, sin esperar reconocimientos, pero creo que de vez en cuando es necesario realizar un alto y hacerlo.


[1] Conocidas como las leyes de Mendel. S Son el conjunto de reglas básicas sobre la transmisión por herencia genética de las características de los organismos progenitores a su descendencia. Gregor Johann Mendel (1822-1884) fraile agustino católico y naturalista.

[2] Este es un puesto de trabajo que suele estar presente únicamente en restaurantes grandes y de prestigio. El corredor ayuda a que el trabajo del mesero o servidor sea más eficiente, porque se encarga de sacar la comida de la cocina y servirla al cliente lo más rápido posible.

[3] Un anfitrión o anfitriona de un restaurante es una persona que se dedica a recibir a los clientes y ubicarlos en sus mesas correspondientes. Quienes ocupan esta posición tienen un diagrama de la distribución de las mesas, asientos y secciones del establecimiento para garantizar que los servidores o camareros trabajen de forma organizada y eficiente.

lunes, 7 de octubre de 2024

El vintage en la educación.

No queda duda que los seres humanos, tenemos una cualidad, y es la curiosidad – aunque no en el grado extremo de ‘matar al gato’[1] -, tal vez como un sinónimo ‘básico’ de investigar, siendo posiblemente innato.

Muchos son los ejemplos que pudiéramos mencionar inclusive desde muy pequeños los niños/as suelen llevarse a la boca los objetos, inferido por hacer uso del sentido gusto, el cual suele rechazar o no dependiendo de lo insípido o no.

Me encontraba en un súper mercado en búsqueda de alimentos básicos para la semana y en la sección de ropas me llamó la atención la palabra, nombre del presente artículo, y dado mi interés por amplia el bagaje cultural me di a la tarea de bajo el rol de curioso/investigador, ahondar al respecto.

¿Vintage? del inglés vintage, en español, añejo, es el término empleado para referirse a objetos o accesorios con cierta edad, que no pueden aún catalogarse como antigüedades, y que se considera que han mejorado o se han revalorizado con el paso del tiempo; término que asciende al término estilo al atravesar varias disciplinas como el diseño, la arquitectura, la moda y la decoración de interiores[2].

Qu en el caso particular de la moda inserta accesorios, prendas, ropas, diseños o instrumentos que tengan al menos dos décadas de antigüedad – que, por su historia, significación, valor estético, funcionalidad o singularidad, poseen un valor que trasciende su sentido meramente utilitario o decorativo - y se encuentren en buen estado.

Mencionábamos dos párrafos atrás que vintage en español tenía como significado ¿viejo?, cuyo significado responde a: «Existente desde hace mucho tiempo o que perdura en su estado» y en el caso de las acepciones: antiguo, arcaico, pretérito, lejano, anticuado, rancio, vetusto, antediluviano, arqueológico, fósil, anciano.

¿Queeeeeeeeeeeeee? ¿…vetusto, anticuado, antediluviano, fósil, ANCIANO…?, términos que me conducen a realizar un análisis en cuanto a por tener unos cuántos años de average, ¿debemos pasar al ostracismo?

Suele ser algo muy común en el campo de la educación (al menos en algunos países de américa latina), sin distinción de género, que los adultos mayores, suelen ‘despejarnos suavemente’ por ‘sangre joven’, a partir de elementos o factores muy subjetivos como el no manejo de la tecnología (TIC), empleo de metodologías o enfoques tradicionales, cuando realmente es responsabilidad total de las propias instituciones capacitar al profesorado; pero por otra parte, no queda dudas que un excelente profesional con alta experiencia por sí solo el afán de conocer, investigar lo auto conduce a la actualización sistemática, así como el uso de las herramientas aledañas como apoyo a la educación; y cuyos roles pueden verse modificados a capacitador de capacitadores, elaboración de materiales (artículos científicos u otros), etc.

¿Y si aún tiene dudas? Acaso los mejores vinos, ¿no son los más añejados? (cuya durabilidad oscila entre los 9 y 20 años), que, de establecer un paralelismo en el campo de la educación, ¿no conoces - o conociste - de docentes adultos, cuyos nombres son referentes en tu institución y que muchos, muchos estudiantes solicitan u solicitaban cursar las asignaturas con él/ella?

En mi caso personal, conozco y conocí muchos. Honor a quién honor merece: mis profesores/docentes ¡VINTAGE!


[1] Dada la frase: «La curiosidad mató al gato»; Se usa para advertir que alguien está indagando asuntos peligrosos o que no son de su incumbencia. Se usa para referirse a que a veces no es adecuado curiosear demasiado en algo.

[2] En la decoración, se busca crear espacios inspirados en épocas pasadas, específicamente en las distintas décadas del Siglo XX.

lunes, 30 de septiembre de 2024

El cerebro, la escritura con letra cursiva y el teclado. Parte 2 y final.

En el artículo anterior pusimos en dudas apoyándonos en diversos criterios entre neurocientíficos y pedagogos el uso de la letra cursiva, cuando escribimos a mano o bien cuando tecleamos, con la llamada letra de imprenta, cuyas características son: escritura vertical, gráfica entre caracteres (letras desligadas), la limpieza y sencillez en sus formas básica.

Lo cual nos conlleva a tratar de dar una respuesta a ¿escribir a mano o tecleado?

Aprender a escribir a mano es un proceso más complejo que teclear unas letras y exige que el cerebro se esfuerce más, ya que se requiere de hacer una representación mental de las letras que se van a escribir, y eso supone un mayor esfuerzo mental que a larga es rentable. 

Los caracteres que los niños se esfuerzan en poner por escrito no son siempre iguales, como los de imprenta, y eso les ayuda también a generalizar y a internalizar los rasgos esenciales con los que se representa cada letra, independientemente de la destreza con que se represente, favoreciendo el reconocer los signos que leen, así como en la comprensión lectora que aumenta. 

Qu en el caso de tomar notas con la computadora, tableta u ordenador, resulta menos efectivo para el aprendizaje que hacerlo a mano, dónde estos últimos el aprendizaje de los conceptos es mucho más profundo, que en el caso de los que teclean tienen un recuerdo más literal, pero menos memoria de los aspectos conceptuales importantes de la clase. 

Cuando se escribe a mano no se toma nota de todo, porque no da tiempo, pero a cambio se realizan procesos de integración y selección de lo más importante, desarrollando el contenido; un proceso mucho es más dinámico, donde puedes colocar flechas, el empleo de resaltadores, integrando la información que recoges, al teclear resulta más difícil, aunque depende de las competencias tecnológicas del estudiante. 

Para que el cerebro aprenda, este órgano debe retarse, ponerlo al límite de lo que sabe y lo que no, lo que permite fortalecer los nuevos conocimientos de forma sólida. 

Cuando se escribe a mano[1], «se activan más áreas cerebrales, porque provoca mejores aprendizajes, más profundos y duraderos, los movimientos que tenemos que realizar dejan una huella motora en el cerebro que facilita el posterior reconocimiento de las letras y de las palabras»; «la representación de cada letra, de su grafía, se fija mucho mejor al escribir a mano que al hacerlo con el teclado». 

«Con la grafomotricidad, se desarrollan la discriminación auditiva y visual, la organización espacio-temporal, la correcta presión y prensión del instrumento de escritura y el dominio de la mano, entre otras habilidades» 

Aprender a escribir no solo implica aprender las letras y los números, sino también habilidades como el control motor, la memoria y la capacidad de procesar pensamientos coherentes en un orden lógico; otro valor agregado de escribir a mano, es que se piensa más lo que se está diciendo, la buena caligrafía refleja orden, y no solo en la escritura, sino orden para resolver los problemas de la vida. 

Hay evaluaciones - que evitan arrinconar la escritura a mano en la educación - incluyendo dictados en la parte escrita; otros recursos resultan el desarrollo de concursos de narración y poesía, otras un tanto «diría, más avezadas», como es, el no empleo de libros de texto, siendo los propios estudiantes, los que escriben e ilustran sus cuadernos, apoyándose en las experiencia o vivos relatos del docente o las suyas propias, posteriormente se le dan lecturas. 

Luego, ¿escribir a mano o tecleado?


[1] Pablo Canosa, psicopedagogo. Profesor en el Centro Universitario Villanueva de Madrid.

lunes, 23 de septiembre de 2024

El cerebro, la escritura con letra cursiva y el teclado. Parte 1.

Hablar de letra cursiva, nos traslada al invento de la imprenta acaecido en el año 1440, siendo su creador Johannes Gutenberg, considerado “el padre de la imprenta”, orfebre alemán de religión cristiana conocedor del arte de la fundición del oro y encargado de realizar todo tipo de trabajos artísticos con metales preciosos y aleaciones entre ellos. De hecho, uno de sus trabajos más destacados es el conocido como la Biblia de 42 líneas, debido a que fue el primer libro impreso con tipografía móvil.

Cuenta la historia que la misma data de 1501 en la Imprenta Aldina creada por el italiano Aldo Manucio[1], siendo utilizada para aprovechar espacios, al ser inclinada hacia la derecha, la cual permitía mayor estrechez entre las letras que son redondeadas.

Con el paso del tiempo se consideró una forma de escritura elegante, por lo que se utilizó en la educación. Hoy día se emplea para resaltar palabras de idiomas distintos al texto original. También para identificar coloquios o palabras con una interpretación especial. ¿Cuál es el origen de la letra cursiva?

Conocida también como itálica o bastardilla, se distingue porque las letras están unidas entre sí, además, tiene una inclinación hacia la derecha y las letras son redondeadas.

¿Qué impacto tiene este tipo de letra con el cerebro? 

Estudios realizados[2] plantean que «cada vez más investigaciones en neurociencia respaldan la idea de que, especialmente en comparación con la escritura a máquina, escribir en cursiva puede activar vías neurales específicas que facilitan y optimizan el aprendizaje y el desarrollo del lenguaje en general»; «Cuando la escritura a mano es más autónoma para un niño, le permite dirigir más energía cognitiva hacia habilidades visuales-motoras más avanzadas y obtener mejores resultados en el aprendizaje»

Otras investigaciones[3] han demostrado que la cursiva, la escritura a mano y la escritura en un teclado utilizan funciones cerebrales relacionadas pero diferentes. 

Que, si bien los movimientos necesarios para escribir a máquina son los mismos, sin importar qué letra se esté escribiendo, dice, por lo que se priva a los niños de la oportunidad de desarrollar habilidades de procesamiento sensorial que provienen de formar y entender las letras. 

Por lo visto contradicciones entre neurocientíficos y psicopedagogos. Escribir a mano tiene sus ventajas frente al uso del teclado. Entre ellas, facilita un mejor conocimiento de la ortografía, una mayor fluidez de ideas a la hora de escribir redacciones, mejor capacidad de lectura y, además, potencia la memoria. 

Los estudios de neuroimagen evidencian que el cerebro se activa más cuando se escribe que cuando se teclea. En el primer caso se crea una representación interna de las letras que involucra la integración de las áreas visuales y motoras del cerebro. 

Además, se activan áreas relacionadas con la ortografía, sonido y significado de las palabras. Esas áreas se solapan con otras fundamentales en la producción y comprensión del lenguaje, así como en la comprensión de la lectura, lo que podría explicar las habilidades que se potencian con la escritura; por el contrario, cuando los niños se limitan a teclear, simplemente están representando en su cerebro un mapa del teclado. 

Luego, ¿escribir a mano o tecleado? 

Continuaremos…


[1][1] Aldus Pius Manutius, Aldo Manuzio o Aldo el Viejo (1449 – 1515) fue un humanista e impresor italiano, fundador de la Imprenta Aldina. Su nombre en italiano era Teobaldo Mannucci, pero es más conocido por la forma latina de su nombre, Aldus Manutius, adaptada al español como «Aldo Manucio».

[2]Claudia Aguirre neurocientífica Neurocientífico especializado en la conexión mente-cuerpo. Oradora de TEDx, educadora de TED Ed y consultora y asesora científica internacional en las industrias de la salud y el bienestar.

[3] Virginia Berninger, profesora de Psicología Educativa en la Universidad de Washington.

lunes, 16 de septiembre de 2024

Sentimientos.

Cuando escucho o leo la palabra cuyo título hace referencia el artículo de hoy, lo primero que me viene a la mente es una canción cuyo nombre en inglés coincide: Feelings[1], y que, en mi juventud, en muchas ocasiones me hizo aflorar amores idílicos y platónicos, que hoy en día son o constituyen recuerdos maravillosos.

¿Y por qué se hasta ahora(ita) lo retomo? En conversación con una amiga (y aprovecho para mencionar que es una excelente profesional), hicimos referencia al término Feelings o sentimientos, como una competencia o habilidad blanda, a partir de un artículo vinculado al amor.

Por supuesto esa noche el sueño resultó difícil de conciliar, pero al amanecer dada la incertidumbre, necesitaba buscar una respuesta y nos dimos a la tarea mientras que el astro rey, trataba de darse a conocer ante nubes grises, que se resistían a darle espacio para iluminar la mañana, la relación amor-habilidades blandas[2].

Partí de la definición de esta última: «Son aquellos rasgos interpersonales que has desarrollado con el tiempo, como el comportamiento, su desempeño social, liderazgo y manejo emocional»

¿Ejemplos de habilidades o competencias blandas?

·         Comunicación efectiva y asertiva

·         Trabajo en equipo

·         Emprendedor (iniciativa)

·         Organización

·         Plantear preguntas

·         Apoyo (colaboración)

·         Automotivación

·         Tomador de decisiones

·         Apertura al cambio

·         Innovador

·         Resolución de problemas

·         Creatividad

·         Imaginación

·         Conciliación (negociación o mediación)

·         Escucha

·         Autoconfianza

·         Influencia

·         Autogestión

·         Ética

Al parecer, me voy acercando, pero veamos la definición de amor: «Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser». ¡Bingo!, la primera palabra: ¡Sentimientos…!

Acaso para lograr un amor real, duradero, mutuo, no se requiere de:

·         Comunicación efectiva y asertiva.

·         Creatividad.

·         Imaginación

·         Conciliación.

·         Escucha

·         Autoconfianza

·         Ética.

·         Colaboración

·         Y…hasta trabajo en equipo.


Al parecer y concluyo: «El amor y las habilidades blandas, una vez se encontraron y fueron felices»

 



[1] Morris Albert (nacido como Mauricio Alberto Kaisermann (São Paulo; 7 de septiembre de 1951​), es un cantautor brasileño de ascendencia austríaca, famoso por su canción hit de 1975, "Feelings". Actualmente vive en Italia con su familia.

[2] También llamadas no cognitivas. No son tan fáciles de medir.