lunes, 16 de noviembre de 2020
Los textos y la modalidad virtual
lunes, 9 de noviembre de 2020
La gamificación en la institución educativa.
lunes, 2 de noviembre de 2020
Un recurso didáctico: La pizarra y su evolución.
Muchos años después (¿+30?), un día me dio por entrar al colegio donde había cursado la primaria y la secundaria básica. Llegué al portón y le pedí permiso al señor que cuidaba la entrada, para hablar con la directora.
Muy amablemente fui recibido por la misma y le expliqué el
motivo de mi visita – allí había estudiado – y si me permitía dar un recorrido
por las aulas, el patio…; le argumenté que era docente, así como un poco de mi experiencia
por los diferentes niveles de educación. ¿Su respuesta? ¡Por supuesto!, ¿le
acompaño?, ¿quisiera hablar con los estudiantes?
Los latidos del corazón deben de haber aumentado, ¡le
agradecí!, pero también me excuse ya que no quería interrumpir las clases,
además que estaba un poco corto de tiempo, pero que le prometía – lo solicitado,
hacerlo en una segunda ocasión.
El recorrido fue breve, solo entré al aula más cercana, allí
estaba aún la pizarra verde oscuro donde escribía – cuando la profesora me
pedía que fuera a resolver un ejercicio – tomando la tiza, que en ocasiones
chirriaba y nos ponía a todos los pelos de punta; terminaba con las manos
llenas de yeso, las cuales me sacudía aplaudiendo las mismas (evitando hacerlo
con el pantalón, ya que el regaño sería espantoso al llegar a casa)
La pizarra, considerado por sus funciones como un cuaderno
común del aula, salón, oficina, donde se registra el desarrollo de un tema,
mediante apuntes, láminas, presentaciones, gráficos que facilite la comprensión
de lo que se analice o discuta.
Recurso que al ser utilizado debe cumplir ciertas reglas:
letra legible, ser conciso, la ubicación del profesor, el tamaño de la letra deberá
ser del tamaño promedio de modo tal que sea perceptible por el último estudiante;
no dar la espalda a los jóvenes cuando los mismos opinen y por ende no escribir
en la misma, excepto que desee plasmar los diferentes criterios que se
expongan.
No hay porque escribirlo todo, tampoco borrar de inmediato,
menos con la mano, evitar el uso de muchos símbolos y colores. También es
necesario (de la pizarra) planificar las diferentes partes donde anotará fecha,
tema, apuntes esenciales, complementarios, gráficos y resúmenes.
Reglas que deberán ser cumplidas a pesar de la evolución de
la pizarra: de madera (1900); pizarras blancas acrílicas (1950), muy caras al
inicio (1960), aunque en el 1990 aumenta su popularidad; Las Pizarras Digitales
Interactivas, (PDI) que incorporan la computadora u ordenador, el proyector y
la superficie lisa, la pizarra, con la característica que desde la pizarra se
puede controlar la computadora, tableta, hacer anotaciones, trabajar con
imágenes..., etc. Se crea en 1991, lanzada al mercado en 1998 (serie 500; le
continúan nuevos modelos: 660, 800, en el período 2005-2010) que incorporan
elementos como lo multitáctil, multiusuario.
Se incorporan nuevas pizarras, con el avance de la
tecnología de la información y la comunicación (TIC) inundándose el mercado a
través de plataformas transnacionales como Google (Jamboard), Microsoft
(Whiteboard), las que incorporan funciones colaborativas como el uso compartido
de archivos, accesibilidad y videoconferencias, transforman la escritura física
en texto escrito, etc.
También se cuenta con la AWW pizarra App (abreviatura de una
pizarra Web), que sale de las plataformas educativas anteriores, que permite
añadir también presentaciones, documentos en formato pdf, “cargar” imágenes,
documentos.
Nada, por lo visto ya no tendré que regresar a mi “vieja escuela” para ver escritos con tiza, los temas y las fechas en mi pizarra verde; en este momento me corresponde “anotar apuntes” en mi terminal (computadora, ordenador, tableta, celular) con mis estudiantes en mi clase virtual.
Estimados colegas educadores, el reto que se nos avecina o
ya está encima de nosotros, ¡es descomunal y hay que asumirlo, no hay de otra!
lunes, 26 de octubre de 2020
Actrices y actores que pasan a un primer plano nuevamente.
Sin embargo a pesar de no resultar tan explícito sería un
grave error omitir el rol de los padres y madres que se ocupan de la educación
de sus hijos e hijas a partir de le bienvenida a la vida; si bien es cierto que
el alumnos desde muy pequeñines se relacionan con el cuido de la “seño”-apócope
de señorita - en la guardería (también pre kínder, kindergarten, parvulario o jardín
de infancia) donde pueden estar entre 4 y 8 horas diarias, el resto del día en
casa, donde prácticamente se le da de alimentar y a dormir.
Si bien desde el período conocido como infancia los padres
juegan desde ya un rol muy activo en la educación (valores, buenos hábitos, disciplina),
éste suele un tanto “debilitarse” en la medida que los niños/as crecen, suelen
comprometerse menos con la institución educativa.
Posiblemente asistan con mayor frecuencia a las reuniones de
padres en primaria, primeros 3 años de secundaria o finales del bachillerato,
pero ya en el nivel universitario es como si cortasen el “cordón umbilical núcleo
familiar – escuela” cediendo por (casi) completo la educación a los profesores,
no extrañando que al regreso de los padres del trabajo, éstos pregunten al hijo
“¿…y cómo te fue en la universidad?”. ¿Respuesta? “bien” y ¡ya!
Con la llegada de la pandemia y la interrupción de clases en
modo presencial a remota o mal llamada virtual, la vida de los humanos cambió y
las instituciones educativas trasladaron la batuta – acción que se realiza por
parte de los competidores de pista, en la carrera de relevo, donde se pasa la
varilla o batuta - a los padres prácticamente de golpe.
El remedio inicial fue enviar instructivos vía correo – donde
le orientaban que hacer para acompañar al alumno/a – donde no necesariamente en
casa, ni contaban con los recursos necesarios (internet, computadora, en caso
extremos un celular de gama baja, espacio físico) - , ni los conocimientos
básicos mínimos de las diferentes asignaturas.
Ante este caos real, tangible, no quedó otra que tratar de
dar respuesta en la medida de las posibilidades: hacer de tripas corazón y
adquirir a crédito una tableta y conexión a internet; crear ambientes parecidos
al colegio (compra de mobiliarios), incluyendo la merienda o refrigerio;
contestar los padres las tareas a los pequeñines y tratar de explicarles y en
algunos casos pagándoles a tutores o recurriendo a amigos con un nivel de
escolaridad superior.
Sentarse junto al estudiante, para juntos, por una parte
obligarlo a atender a clases y por otra parte apoyarlos; en el mejor de los
casos descargando de “la nube” los materiales de apoyo o complementarios. Un
factor - diría que forma parte de la novela negra, término empleado por los
escritores de este género, cuando el ambiente o entorno se considera oscuro en
el momento que transcurre- “positivo” fue que muchos de los padres o madres
habían sido despedidos de sus centros de trabajo y podían jugar el rol de
docente asistente o seño.
El hecho o situación compleja que vive nuestro planeta, retomó y realzó el rol de los padres y madres en su compromiso con la educación de sus hijos, poniendo en evidencia una vez más el difícil papel y a la vez responsabilidad de los profesores.
Un adecuado sistema educativo implica una relación fluida,
sólida y armónica con los padres. Al menos el COVID – 19, nos ha enseñado esto.
lunes, 19 de octubre de 2020
Un paso complejo, las clases en modalidad virtual.
En el artículo hace unas semanas publicado “Una neo educación…”, en el último párrafo expresábamos varias interrogantes ante la posible modalidad de clases virtuales: ¿y la forma de impartir la clase – como forma de organización de la enseñanza – a través de conferencias, clases prácticas, laboratorios, trabajos de campo, seminarios, etc. utilizadas en la enseñanza universitaria, con menos variables en la enseñanza primaria, media y bachillerato?, ¿cambia la estructura de la clase en cuanto la intervención del docente y el estudiante?; ¿el rol del docente sería el mismo?; ¿debe cambiar la organización de clases, horarios a nivel institucional? En algunos países de la región centroamericana, así como en el continente europeo en la enseñanza media, bachillerato, la carga académica – también llamado horario, tiempo o jornada escolar – oscila semanalmente entre 30 a 40 horas, dividido entre 5 días de la semana de lunes a viernes, el tiempo delante de la computadora portátil (ordenador, laptop) o de escritorio, variaría entre 6 a 8 horas diarias, perfectamente casi una jornada de trabajo.

¿Qué implica tantas horas, sentado “presencialmente” – en el mejor de los casos - ante una pantalla que oscila desde 15 pulgadas (que equivale a la longitud de la diagonal de la pantalla), expresada en centímetros serían de 38.1 cm, o bien un ancho de 33.2 cm y una altura de 18.7 cm, dimensiones que se reducen drásticamente ante una notebook y qué decir de los celulares?
¿Qué se resquebraja? La salud. Partimos con el sedentarismo – reducción de ejercicios físicos, que conllevan a problemas vasculares -, se suman la fatiga visual, enrojecimiento, visión borrosa y hasta dolores de cabeza, tal vez con menos impacto en los adolescentes y jóvenes, pero sí con mayor incidencia en personas entre 40 – 60 años, pensando en el profesorado.
¿Posibles soluciones ante la virtualidad de las clases, donde trataré de responder las interrogantes del primer párrafo? Reducir gradualmente el número de horas clases (de menos a más, de 7mo a 11no o 12 grado), derivándose en impartición de los contenidos básicos – lo cual cambia el rol del docente, de conferencista, vinculado al análisis de ejercicios a ser orientador – acompañante – tutor, instrucciones referente al análisis de vídeos (aunque no siempre), temas que profundizan u apoyan, ejercicios, proyectos (actividades que el estudiante desarrollará en modo no presencial); con todo lo anterior, cambia la estructura de la clase.
Las siguientes sesiones, podrían estar dirigidas a aclaraciones de dudas, evaluación y análisis de los resultados, cerrando el “pequeño ciclo” (que no necesariamente sigue este orden), para abordar los temas siguientes. Si para algunos preocuparan las evaluaciones - estudiantes y profesores cada una o dos semanas (“más trabajo”), la decisión siguiente sería la eliminación de exámenes escritos muy formales aún en el sistema educacional, dejando los llamados cortes o períodos evaluativos para el reporte en cuanto a avances de los estudiantes.
En resumen: menos horas “presenciales – virtuales”, sin olvidar más horas del auto estudio del estudiante, investigador, autodidacta, mientras que para el docente más y más horas de preparación. No queda duda que se requiere de un equilibrio necesario ante las TIC, con o sin pandemia.
lunes, 12 de octubre de 2020
¿Qué debemos aprender de la pandemia?
Ha sido mucha la información digital y escrita acerca de la llamada “gripe española” acaecida en 1918, la cual en dos años provocó la muerte de más de 50 millones de personas (rango entre 50 y 100), según la OMS.
Han pasado 102
años y muchos países del llamado tercer mundo o en vías de desarrollo (esto
último suena optimista) África, (población de 1,200 millones de habitantes); América
Latina (con 650 millones) seguimos siendo dependientes de lo que en el mundo
desarrollado se lleva a cabo, por ejemplo: en una encuesta internacional [realizada
por SCImago Institutions Rankings (SIR)] en la cual se clasifican instituciones
académicas y relacionadas con la investigación las mismas (500 en total) se
centran geográficamente en: China, Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran
Bretaña, Canadá, España, Japón, Hong Kong, Corea del Sur, Australia, Holanda, Suiza,
Italia, Dinamarca, Finlandia, Taiwán, Suecia, Israel, Portugal, Arabia saudita,
entre otras (incluyendo algunas transnacionales)
De América Latina
(8 % de la población mundial) - diría que prácticamente excepciones - se
identifican: Brasil, Cuba, Argentina, México, (es posible que se me escape
alguno) de un total de 42 países; otras indicadores alarmantes lo son a nivel planetario
dedicado a la investigación: solo ocupan el 5,1% de las publicaciones
científicas; 3.6% de investigadores; 3,4% el gasto en investigación (PIB) y 0.3%
de patentes.
Todas las estadísticas
antes mencionadas, establecen un alto reto a nuestros países en invertir mucho
más en rubros, como la Educación, Investigación, Salud, Tecnología por señalar
algunas, que en particular en lo referente a Educación implica, la revisión exhaustiva
de las mallas curriculares o programas de estudio a nivel universitario; nuevas
carreras afines a la investigación (más allá que pudiese ser un eje transversal)–,
la creación a nivel superior de centro de estudios – investigación especializados
(infraestructura, dotación de laboratorios, personal especializado), envío de
jóvenes y docentes destacados en el campo de la ciencia a países desarrollados.
En la
Educación Superior se requiere de nuevas especializaciones en el campo de la
Salud y todas sus ramas, maestrías, posgrados, que se desarrollen no
necesariamente online – que puede ser una parte, innegable – pero que posean un
componente altamente práctico.
¿Y por parte
de los profesores de la enseñanza media y superior? Si bien la formación en estos
niveles de educación va dirigido a una formación general, donde se insiste que
en los estudiantes apliquen, investiguen, se requiere de más laboratorios en el
área de las ciencias naturales, ligado al reforzamiento del español, sumándole
uno o dos idiomas más (inglés, alemán, chino); sistematizar campañas que
despierten la vocación por las Ciencias.
Recuerdo en
una reunión sostenida en el Ministerio (o secretaría) de Educación hace algunos
años, con la entrada de computadoras por donaciones (inicio del año 2000) a
colegios de la enseñanza media, donde un especialista del departamento de
currículo, expresaba su preocupación en cuanto a la necesidad de priorizar la
cobertura de estudiantes que no asistían a la escuela, analfabetos y no a la
introducción de recursos tecnológicos.
En lo
personal lo comprendía – en todas partes de la Tierra hay personas que no
asisten a la escuela, hay quienes no han nacido y no tendrán ese derecho – pero
habrá que entender a quienes les corresponda en cada instancia, que el
desarrollo en la Educación requiere prioridad, una fuerte inversión económica,
en recursos humanos, infraestructura, tecnología, durante muchos años.
Que de no lograrlo seguiremos siendo dependientes de todo lo que venga “del extranjero”
Hay que desechar la mentalidad del “para hoy” e incorporar lo que se requiere ¡ya!
a corto y mediano plazo. Urge.
lunes, 5 de octubre de 2020
¡Fácil de digerir!
En el caso
de las gelatinosas su cubierta se recubre con ciertos deslizantes (químicos)
que facilitan aún más su deglución.
Surge la
interrogante: ¿es posible preparar píldoras a modo de herramientas de
aprendizaje en el campo de la educación virtual, que se digieran fácilmente,
eliminando lo “amargo” de una clase presencial-tradicional aburrida? La
respuesta es sí, estimados docentes y estudiantes, lo cual nos conduce a
conocer más de la modalidad micro-learning o formación comprimida a través de capsulas
digitales de aprendizaje.
¿Dentro de
qué modalidades learning (aprendizaje), es el uso más adecuado de estas píldoras?
Si bien de todas: e-learning, b-learning y m-learning, en lo personal en tiempos
de pandemia o no me parece muchos más pertinente la (b)lended learning o
aprendizaje semipresencial, donde más allá de una revisión exhaustiva no solo
de los sílabos de la asignaturas, de los planes de estudios, sino de los
horarios – horarios cuyo tiempo de duración, no necesariamente han de ser
similares a los de la enseñanza presencial - cuando debe el estudiante asistir presencial o no y por otra parte considerar la mayor o menor presencia
de los y las jóvenes desde el 1er año o primeros grados hasta los años o grados
terminales.
Una
característica común de las mismas será la transmisión de la información de
materiales complementarios que apoyen al estudiante para la realización de
tareas (como parte de las actividades no presenciales o asíncrónicas),
consolidación de los conocimientos en un tiempo muy breve, eso sí con
materiales no extensos en tiempo de lectura o escucha, pero que a la vez quedan
en manos del propio estudiante visualizarlo cuantas veces sea necesario en su
móvil o cualquier otro recurso tecnológico.
¿Qué
herramientas tecnológicas forman parte de la micro-learning? Tenemos el empleo
de vídeos (con una amplia gama de ya elaborados provistos de YouTube), con
determinados requerimientos a la hora de ser seleccionado por el docente, tales
como: duración (entre 5- 15 minutos máximo), calidad del recurso (atractivo,
creativo, profesional), que cumpla el propósito de consolidación y ojo ¡que no
sea una clase del mismo tema por otro profesor!
Tenemos el uso de esquemas, gráficos o diagramas, las cuales permiten memorizar información o tener una visión global de algún proceso, siempre y cuando resuma un microcontenido. Por ejemplo: el ciclo del Carbono (C); el empleo de ilustraciones (fotografía, dibujo o lámina que se coloca en un texto o impreso para representar gráficamente lo expuesto, ejemplificarlo o hacer más atractivo el resultado)
En el caso
de las infografías (representación visual o diagrama complejo que resume o
explica figurativamente informaciones o textos escritos), las cuales emplean
mayor número de medios visuales comparado con los esquemas o diagramas. ¿Su
utilidad? En muy poco tiempo se puede entender y obtener una visión global de
todo un flujo de trabajo en el que intervienen diferentes procesos.
Finalmente
(hay otras) el empleo de los TED (acrónimo de Tecnología, Entretenimiento,
Diseño) (en inglés: Technology, Entertainment, Design) que cubren un amplio
espectro de temas que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación,
cultura, negocios, asuntos globales, tecnología, desarrollo y entretenimiento a
través de charlas y conferencias cuya duración no sobrepasan los 15 o 16 minutos. Las mismas permiten consolidar, conocer el criterio de expertos sobre la temática seleccionada. Es pertinente que al estudiante se le pidan criterios sobre la actividad con interrogantes, cuyas respuestas vayan más allá de ¡me gustó!.
¿Luego profesor(a)? “Para gustos, colores” Un consejo: Ante una enfermedad las capsulas se ingieren según el tratamiento proporcionado por un especialista, el problema de salud no se erradicará aumentando las dosis.
Las capsulas educativas (herramientas) deberán aplicarse de “forma gradual y además analizando la mejoría del paciente”













