lunes, 28 de septiembre de 2020

Píldoras para las clases.

¿Ha probado usted cuánto tiempo puede estar frente a una pantalla (de cine, monitor, de celular, de una tableta, de una computadora u ordenador, de una televisión)?

La permanencia dependerá de muchos factores, para lo cual le cito varios ejemplos: en el cine una película que puede durar entre 2 a 3 horas su atención estará en función de lo atractivo, efectos especiales, un buen guión, actores y actrices, sonido (parlantes o altavoces), el tamaño de la pantalla (que incide mucho) y el género (terror, drama, bélica, acción…) acompañado de palomitas, hot dog, gaseosa, que acompaña a la distracción, se relaja y disfrutar del espectáculo.

¿Qué pasa si la misma película la ve en su hogar, a través de una plataforma de streaming (HBO, Disney, Netflix, Amazon, etc.)? Obviamente una pantalla de menor dimensión (de 22 a 85 pulgadas), el resto de los factores algo similares, con posibles distractores como otras personas, pasar de vehículos, mascotas y además dado que puede detener el film, la comodidad de ir al baño, comer algo.

Si el espectáculo pasa a una computadora, tableta o celular donde se reduce gradualmente el tamaño de la pantalla, desde 15 hasta 7,1 pulgadas. Si sacamos cuentas, digamos de un tele de 32 pulgadas a un celular de 7.1 pulgadas, el porcentaje de disminución equivalió a un 78 % aproximadamente, realmente una gran preocupación para la vista y la atención del “espectador”

Si del cine nos trasladamos a una clase universitaria o enseñanza media superior (bachillerato), ¿será posible estar sentado de 2 a 3 horas, para una clase?, ¿y si fueran 3 clases de un total de 6 horas? La respuesta más sencilla desde el punto de vista científico sería: El ojo humano está naturalmente diseñado para mirar de lejos, por lo que enfocar durante horas una pantalla cerca, lógicamente provoca cansancio muscular, visión borrosa (estrés ocular computacional) que ocasiona que la productividad de la persona se vea afectada.

¿Qué actitud toma el estudiante, sí la clase no atrae? ¡Se levanta o en el mejor de los casos cierra micrófono y pantalla!, ¿y el profesor, que hace? Se molesta, es posible que le llame la atención, aunque no reciba respuesta o lo “excluye” como un caso “perdido”.

Estudios realizados plantean que ante un vídeo de unos 15 minutos, en el minuto 12, ya el 40 % de los estudiantes “se levantaron”.

Esta situación nos obliga o nos compromete a varias acciones: Algunos pedagogos consideran que bajo la modalidad Aprendizaje semi presencial (blended learning) donde se combina el trabajo presencial y el trabajo en línea, la carga horaria podría implicar un 10% presencial física; 20% presencial virtual y el resto del tiempo asincrónico (clase en tiempo no real, válido para que el estudiante, cumpla con sus deberes, consulte material complementario, libros de textos y otros)

El error o el horror (uno de ellos) por parte de las instituciones de considerar que el horario sea el mismo que cuando las clases son presenciales 100%, conlleva no solo a una alta responsabilidad del estudiante y más de primer ingreso, para lo cual no está preparado.

De aquí la necesidad de revisar las llamadas capsulas digitales de aprendizaje o modalidad micro-learning, también llamada formación comprimida.


Este tipo de aprendizaje fragmenta los contenidos didácticos (micro contenidos o micro media) para adquirir determinadas competencias. Una condición necesaria será que las herramientas a emplear sean diversas, DE CORTA DURACIÓN, y estas se enlacen con los contenidos o temas abordados. Por ejemplo una hora de formación con una “píldora” bastarán de 3 a 4 minutos al día para adquirir ciertos conocimientos y reforzar conceptos.

La presión sobre el estudiante se reducirá, entiéndase más tiempo para el autoestudio – y menos ante el medio electrónico o terminal que emplee - y solución de las tareas, aclaración de dudas con el profesor, etc. ¿Y cuáles son esas píldoras “mágicas”? Serán motivo de análisis en una próxima publicación.

lunes, 21 de septiembre de 2020

WhatsApp y el celular

El título en sí ha de resultarte muy familiar dado su utilidad cotidiana, el primero (WhatsApp) como aplicación que te permite mantenerte en contacto con el grupo de personas que más te importan, como tu familia o compañeros de estudio o trabajo, donde compartes mensajes, fotos, y vídeos, realizar vídeo llamadas donde conversas cara a cara con tu interlocutor, reduciendo distancias geográficas.

En el caso del celular móvil corresponde a un dispositivo electrónico que nos permite comunicarnos comunicar telefónicamente desde cualquier lugar que se encuentre (siempre y cuando, haya señal, entiéndase conexión a Internet)

¿Quién surgió primero? El celular, que fue cambiando progresivamente con un sinnúmero de aplicaciones, por ejemplo recoge la historia que el primer celular se fabricó en 1973; el primer SMS (Short Message Service - Mensaje corto de texto) se envía en 1992; cinco años después (1997) se le incorpora una cámara fotográfica integrada; en el 2001 se incorpora el bluetooth lo cual nos permite unir la comunicación de distintos dispositivos; en el 2010 se inicia la comercialización de celulares 4G (cuarta generación) y desde el 2014 se anuncia el desarrollo de la futura tecnología 5G, donde hoy ya inclusive esta última generación se encuentra en venta fundamentalmente en algunos países de Europa y el continente asiático.

Aprendido o consolidado todo lo anterior, nos trasladamos al uso de ambos (recurso tecnológico y aplicación) a la Educación.

No han pasado muchos años (10 – 12) donde con la expansión del uso de celulares por parte de los jóvenes y a la vez estudiantes, los cuales “interrumpían” constantemente el desarrollo de las clases por su alto nivel de distracción, recuerdo que las primeras acciones fueron llamados de atención, quitar los celulares a la entrada del aula colocándolos en una canasta, e inclusive prohibirlos colocando letreros.

La “guerra” fue campal (chicos/as que escondían sus celulares en los textos, bajo la mesa, en bolsos – docentes suspendiendo clases) que cuando pensábamos que la institución había ganado la “batalla”, el rebrote fue peor y simplemente perdimos, hecho que conllevó a: “Si la montaña no venía a mí yo voy a la montaña”

Una serie de hechos sociales, políticos, de salud en el planeta Tierra, conllevaron al uso de los dispositivos móviles “enemigos” casi una década atrás para ser empleados hoy de hogar a hogar y convertirlos “en el mejor amigo del ser humano”, como medio de comunicación y en función de la educación.

¿Cómo hacer uso de un medio tan insignificante en el sentido de ver, compartir información y visualizarla en una pantalla de 5.8 – 6.7 pulgadas de diámetro (1 pulgada = 2,54 centímetros)?

La realidad, que no lo pueden evadir los docentes, imposible y la posible solución es ¡Lo que debemos compartir! Me inclino a actividades que refuercen el trabajo no presencial o asincrónico como son de carácter informativo: contenido programático de la asignatura, sistema de evaluación (¡lo básico y lo esencial!), en el caso de los complementos de las clases que refuercen lo desarrollado en la clase real (sincrónico) como son los vínculos o link de videos, contenidos, guías de estudio, tareas.

Un factor a tener en cuenta – en modo también asincrónico - será la recepción de tareas o trabajos realizados individuales o en equipo por parte del docente, recepción que deberá tener un horario preestablecido.

Un elemento además esencial será la creación de grupos, una vez que se cuente con los listados de estudiantes solicitándole nombres y obviamente su número telefónico, ello permitirá la identificación posterior para el trabajo de atención personalizada y en equipos o subgrupos (creados por el profesor en consenso con sus estudiantes)

Si prácticamente es un reto más que deben asumir docentes y estudiantes, deberemos prepararnos para dentro de pocos años, menos de 5, ver realidad aumentada y virtual brotando directamente de nuestros teléfonos generando una llamada
holográfica.

¡Se te ocurre pensar analizando con un equipo de estudiantes el resultado de su trabajo, y el docente holográficamente a la par de los mismos!

lunes, 14 de septiembre de 2020

La creatividad a través de una clase virtual

En unos cien metros de distancia entre ambos negocios relacionados con la elaboración y ventas de pizza, una recién creada constituida por un grupo de jóvenes y otra ya de unos tantos años con cierta posición en el mercado.

Transcurrido varios meses “el nuevo” negocio comenzó a crecer en clientela y por ende en ventas, mientras que el más antiguo veía mermar sus ingresos. El dueño de ésta última envió a su cocinero para que “investigara” a que se debía la “magia” de la nueva empresa, descubriendo que el diseño del lugar era alegórico a los alimentos y servicios, colores vivos, iluminación, una atención al cliente esmerada y principalmente una amplia gama de variedades de pizzas que salían de lo tradicional.

Otra anécdota donde dos personas sobre un muelle, con sus varas de pescar extendidas en la cual un señor de unos 60 a 70 años sentado sobre un pequeño banco, con los avíos correspondiente en una canasta al alcance de su mano (carnadas, anzuelos, etc.); próximo al mismo un joven de unos 18 -20 años, ropa de sport, la caña de pescar último modelo, visualizaba que su “vecino” constantemente llenaba con más facilidad su cesta, a diferencia de él donde no picaba ni un mosquito. El joven se acercó respetuosamente para indagar porque la diferencia, recibiendo como respuesta “…al igual que tú, al inicio me sucedía lo mismo: nada aportaba para el hogar, sin embargo la necesidad me obligó a pensar en posibles soluciones: cuál era la mejor carnada, colocar más de un anzuelo de diferentes tamaños y acorde al tipo o variedad de pez presente en la zona de pesca…”

En ambos casos sin primar la edad, la solución estaba en que crear a partir de la necesidad para solucionar un problema.

En una clase donde PARTICIPAN estudiantes y profesores, donde un error abismal sería el establecimiento de un monólogo por parte del “profe”, posiblemente la clase será un fiasco y por ende los estudiantes irán abandonando con una justificación u otra la misma, desconectándose mental y virtualmente al ser la clase en línea.

El dialogo (conversación entre dos o más personas que exponen sus ideas y comentarios de forma alternativa; discusión sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o de encontrar una solución), deberá incorporar obligatoriamente elementos donde se evidencie la creatividad (capacidad o facilidad para inventar o crear) por ambos bandos.

Una clase que comienza, NO debe comenzar con “Buenos días…; el tema que abordaremos hoy es el siguiente…; “usted joven, sí usted fulano ¡porque aún no ha activado su cámara y abierto su micrófono!”

¿Por qué no comenzar abordando que hicieron ayer posterior a la realización de las tareas?; ¿Parece que fulano, se ha quedado dormido ya que no lo veo conectado?; “¿Hoy se sienten mejor que ayer?” Tras escuchar diversas opiniones, e intercambiarlas, podemos pasar a la continuidad de la clase – y no al comienzo, ¡porque ya estamos desarrollando la clase!

Continúa la clase: Una niña que se desplaza por una canal (tobogán, resbaladero, deslizadero), mediante una imagen o vídeo – compartiendo pantallas -, donde en aras de promover análisis y discusión en el seno de los participantes, planteamos las interrogantes siguientes: ¿Qué permite que haya deslizamiento?; ¿sobre que figura geométrica se desliza?, ¿De qué posible material está elaborada la superficie de la canal, y que le permite que resbale?, ¿Qué sucedería si la pendiente fuese más inclinada en cuanto a la velocidad de traslado?, preguntas que corresponden a disciplinas como la física, matemática, química, y otras.

Abordar el tema o asunto en este momento, será mucho más amigable, comprensible para el desarrollo de la clase.

De haber leyes o fórmulas, no se requiere obligatoriamente que se expresen las mismas, así como un número excesivo de ejemplos para la aplicación de las mismas, preséntelas y con material complementario, libros de textos y otros recursos que sean los propios estudiantes los que los solucionen, mediante el trabajo en equipo, colaboración de los padres y el propio docente como tutor en horarios pre establecidos.

En una ocasión de modo informal escuché a dos estudiantes conversando entre sí, donde uno de ellos no quería cursar la clase X - habiéndola repetida – con el profesor Y, ya que era la misma clase y que no le entendía, a pesar de tener una experiencia de 20 años impartiendo docencia. 

Pensé para mí, ¡realmente su experiencia es de un año, ya que lleva 19 años repitiendo lo mismo!

lunes, 7 de septiembre de 2020

Sincrónico y asincrónico

Partamos del significado de
sincrónico: “Que se produce o se hace al mismo tiempo que otro hecho, fenómeno o circunstancia, en perfecta correspondencia temporal con él, o con los mismos intervalos, velocidad o período que otro hecho, fenómeno, movimiento, mecanismo, etc.”; Vocablo que usualmente asociaba al hecho donde un grupo de personas sincronizaban sus relojes en aras de ser puntual para una actividad específica, que posiblemente hoy es poco común dada la rigurosidad de los relojes (inteligentes) o celulares.

Hoy en día valoraría que es un término reciente en la educación y en particular en la enseñanza en línea (on line) mediante el uso de celulares, computadoras, tabletas y otros medios tecnológicos.

¿Su significado en esta ocasión? El aprendizaje sincrónico solo viable para estudios en línea, a través de un chat entre profesores y estudiantes en un horario pre establecido por la institución, que si trato de simplificarlo lo resumiría en: el docente y sus estudiantes están en clase en este instante “en vivo” intercambiando información (vídeo clase, trabajos grupales, foros etc.) en tiempo real o inmediata mediante el chat.

¿Y en el caso del asincrónico? La letra a delante implica negación, por ende nos referimos a lo que no es sincrónico, de lo que podemos deducir que no se ejecuta en tiempo real y además la actividad académica se realiza offline (desconectado) y que posteriormente conectado o en línea se comparte a sus estudiantes o que el docente recibe, por ejemplo: resultados de las evaluaciones, presentación de trabajos en equipo previamente orientados para ser realizados en casa, también denominado trabajo no presencial.

Un beneficio que tiene el aprendizaje asincrónico es que el estudiante puede ir a su ritmo.

Aprendido lo anterior, ello me conlleva a varias reflexiones, las cuales les comparto: ¿Deberá tener la clase “compartida” virtualmente el mismo tiempo de duración que la que planifica la escuela o institución formalmente?, ¿tendrá que cambiar su sílabo o plan de clases, priorizando aspectos puntuales y básicos de los contenidos, de modo tal que el estudiante no esté “castigado frente a una cámara”?; ¿no debiera tener el estudiante más tiempo para la realización de sus ejercicios de forma individual y colectiva, considerando este momento como parte del tiempo de su clase en casa?

Resulta obvio que la administración deberá controlar los “tiempos sincrónicos y asincrónicos”, lo cual rompe con el esquema tradicional, que la clase de… es de tal hora a tal hora, tiempo que el docente y en particular el asincrónico al cual le doy mucho más relevancia siendo éste establecido en el mejor horario consensuado con sus estudiantes, donde el docente pueda “dialogar-chatear”, evaluar los trabajos, aclaración de dudas individuales y grupales, cuyos resultados pueden ser llevados y analizados, así como discutidos sincrónicamente.

Lo anterior evitaría más horas extras no remuneradas para el docente, y permitirle a su vez concentrarse en la búsqueda de información adecuada, selección o elaboración de vídeos, estrategias motivadoras que permitan una participación amplia y no en modo estático por parte de los estudiantes que comparten solo sus rostros para escuchar “al profe” y a la vez a sus compañeros de clases.

Para impartir una buena clase sincrónica y asincrónica, su planificación y desarrollo para cambiar actitudes en los estudiantes requiere mucho tiempo.

lunes, 31 de agosto de 2020

¡Más escalones!

Es innegable ocultar como el rol del docente ha venido cambiando en años, partiendo de una clase meramente informativa – cuidadito con interrumpirlo en su conferencia, nada de dudas, ni me quedé detrás en la toma de nota, ni pestañear se podía, donde todos sentados en el salón de conferencias “escuchábamos” unos doscientos estudiantes aproximadamente –, a una variación en la modalidad, donde el profesor principal “cedía a regañadientes” un cierto tiempo para la aclaración de dudas.

Años recientes surgieron nuevos enfoques, nuevas técnicas de enseñanza que permitieron una mayor participación individual y colectiva del estudiante, una mayor presencia en el accionar de la misma, ligado a un mayor compromiso de éste último que implica disciplina, responsabilidad, compromiso, dedicación, creatividad y…manejo de recursos tecnológicos.

En una clase (aula, laboratorio, visita de campo) el docente se dirige a los estudiantes informa, imparte contenidos, orienta, visualiza, controla el comportamiento de sus pupilos…hasta aquí todo bien…pero “obligado” ante una pandemia, incorpora a su desempeño el rol de actor/actriz ya que debe auto modificar su proceder ante una webcam y audífonos de una computadora u ordenador, donde me atrevería a plantear que en un inicio constituyó un gran reto, pero que vino siendo superado a través del ensayo – error.

A lo anterior se suman algunos elementos vitales para los cuales no necesariamente fueron capacitados: poner a prueba el mirar a la cámara y no a la pantalla; el sonido de su voz y escucha mediante auriculares esencialmente conectados al equipo y de ser posible que aíslen ruidos externos; una adecuada entrada de luz (solar o artificial) que no genere sombras desde el rostro hasta el torso. ¿Maquillaje? Colores neutros que evitan reflejos, que en el caso del sexo femenino lo común de cada día, en los hombres al menos evitar el rostro grasiento con el uso de toallas húmedas.

Tener en cuenta en su “nuevo set o estudio de filmación casero” un fondo – a su espalda – que no genere “distracción”, lo ideal, un fondo verde (sábana) que permite la superposición de imágenes, tales como biblioteca, paisajes; en el vestuario se recomienda la que utiliza en sus clases presenciales - al menos de la cintura hacia arriba -, pero priorizando colores neutros (azules, verdes suaves grises, y no grandes rayas, cuadros o rojos); debajo pantalón o falda no de tela gruesa dado su posición de sentado y en cuanto a zapatos deben ser lo más cómodos posibles (tenis, de sport, hasta chinelas)

No puede olvidar mantener el local a la temperatura que le sea lo más agradable posible, además de establecer ciertas normas que eviten interrupciones de otras personas que habiten en la casa, no vendría mal un cartel que exprese: ¡SILENCIO, ESTAMOS AL AIRE!

Hasta aquí pudiera mencionar que lo antes descrito es solamente un trabajo previo, “extra” en cuanto a recursos básicos que fueron necesario ante la virtualidad de la clase, acciones que perfectamente habrán de generar gastos en equipos tecnológicos (computadora y/o celular de gama media o alta, otros como tabletas donde estos últimos podrían requerir de trípodes), conexiones a Internet, la necesidad de una mayor velocidad en su terminal o equipo, protectores de corriente o estabilizadores.

No queda duda alguna que “nuevos escalones en recursos tecnológicos”, comprometen al docente en tiempos actuales (a corto, mediano y largo plazo); en cuanto a preparativos de recursos pedagógicos previo, hablaremos en otra ocasión.

lunes, 24 de agosto de 2020

Cargando las pilas

Es muy común que cualquier equipo eléctrico disponga de algún accesorio que le permita cargar la batería (o pila) por un mayor tiempo y que le facilite movilidad con el mismo: el mejor ejemplo y más común un celular.

Lo solemos cargar en la noche y en la mañana ¡listo!, con la posibilidad de poder disponer del recurso entre 24 y 72 horas hasta agotarse y repetir el ciclo.

“Cargar las pilas”, constituye una expresión que se usa con el sentido de recuperar las fuerzas, (formando parte del neologismo: palabra o expresión que se crea en una lengua por necesidad o moda), hecho que lo traslado a la acción de dormir la siesta.

Desde pequeño mi madre nos inculcó la necesidad de dormir un rato después de almorzar; acción que no entendía porque cuando también existían reglas de acostarnos a una hora determinada. En conjunto atribuiría a recordar que cerrábamos los ojos unas 8 – 9 horas diarias, con la salvedad el sábado y domingo de levantarnos un poco más tarde al no tener que asistir a clases.

En aquel entonces no existía tanta información - como hoy en día - de nutricionistas, pediatras, consejeros, por lo que podía considerarse una orientación de “¡arriba a acostarse!, sino no salen a jugar en la tarde”; posiblemente la clave de tomar la siesta se debía a que mi señora madre necesitaba descansar, cuando se levantaba antes para tener listo el baño, el desayuno, los uniformes; ya una vez que nos dejaban en la escuela, regresaba a cumplir con las funciones de ama de casa.

Han pasado muchos años y ella sigue tomando “religiosamente” su siesta, tal es así que los vecinos tienen conocimiento que en el horario de 1 – 3 p.m., ni recibe llamadas telefónicos, ni atiende a personas que lleguen a la casa.

Resulta algo complejo pensar – al menos en Latinoamérica – en edad laboral, dormir la siesta; he tenido compañeros que tras almorzar, se recuestan un tanto sobre el escritorio unos minutos, “cargan sus baterías” y de nuevo al trabajo; en Europa suele ser un común denominador descansar haciendo uso de la siesta, por ejemplo en Alemania el 22 % lo hacen al menos 3 veces a la semana, italianos un 16 %; por su parte los ingleses un 15 % y un poco por debajo españoles y portugueses, diría que en esta parte del planeta lo asumen como un deporte nacional.

Hay científicos que consideran que para subir al 100 % las baterías en una siesta bastan 26 minutos, a lo anterior sumo que dormir la siesta ocasionalmente reduce en un 12 % las causas de mortalidad coronaria, cuando se hace ocasional, pasando a un 37% cuando se sistematiza.

Un valor agregado en lo personal - en tiempos pandémicos - ha sido incorporar esta “disciplina”, y que tras un sobrecumplimiento del mínimo establecido me levanto descansado, inclusive mi sueño según registra el celular es mucho más profundo, tranquilo, que en la noche donde me despierto o duermo intranquilo.

Si en muchos años por exceso de trabajo (12 – 14 horas diarias), dormía unas 4 horas diarias, no viene mal, tratar de rescatar lo no dormido, olvidar un tanto las preocupaciones que siempre existen y al levantarme con la mente fresca buscar a la musa (Inspiración que siente y que estimula o favorece la creación o la composición de…) para compartir con ustedes, además de utilizarlo como antídoto para la noche hacerla más extensa. 

¡Se los sugiero!


lunes, 17 de agosto de 2020

Vacas sagradas.

La vaca, mamífero artiodáctilo de la familia de los bóvidos, domesticado desde hace unos diez mil años en el Oriente Medio; empleadas para el trabajo, la producción de carne y de leche, además de aprovecharse los cuernos, el cuero o los excrementos, como fertilizante o combustible. Por lo visto se utiliza todo.

La primera vez que escuche este término (nombre del artículo) – comenzando la vida laboral – el mismo se atribuía a personas que permanecían por mucho tiempo en una posición determinada, y que de haber cambios en la institución, éstas eran inamovibles.

Recientemente viendo un documental referente a emigrantes que viven en la India, observaba deambular vacas por las calles, las cuales se trasladaban como seres humanos e inclusive estos últimos no les interrumpían el paso. Recordé entonces que en ese país, estos mamíferos son sagrados.

¿A qué se debe tanto respeto? Para los hindúes, la vaca es venerada como fuente de alimento y símbolo de vida, y nunca debe ser sacrificada, inclusive cuando finaliza la vida productiva de estos animales, se opta por liberarlas.

Retornando a las personas inamovibles en este caso en las instituciones educativas trabajando en la universidad de la cual me gradué tuve el honor de ser compañero de trabajo, de mi profesor – considerado uno de los “sagrados” – pero, ¿a qué se le atribuía? No por gusto era el presidente de la delegación de estudiantes que asistían a eventos internacionales (Olimpiadas), donde asistían docentes, investigadores "pesos pesados” de su especialidad; era profesor en la preparación de estos equipos inclusive; profesor titular de mérito, sus libros eran utilizados en todas las escuelas superiores pedagógicas del país.

Ya con avanzada edad su rol era capacitar exclusivamente a los colectivos de profesores, solo para eso, por cierto más que suficiente: no se me olvidará que pasaba frente a su casa – dirigiéndome a la universidad y que teniendo clases muy temprano ¿6 a.m.?, las luces de su oficina estaban encendidas y podías apreciar con su ventana entreabierta su silueta, en posición de lectura, lo que reflejaba su constante preocupación por el estudio, la actualización permanente, de aquí la extensión de su vida productiva y rechazo a ser liberado, mientras tuviese vida.

Pasó el tiempo y me correspondió rodearme de docentes y trabajadores ¡sagrados! Y, ¿por qué este adjetivo? La definición de sagrado(a) nos expresa “Que merece un respeto excepcional y no puede ser ofendido”, que como pueden apreciar el mismo no incluye el término edad. ¿10 o más años trabajando juntos? 

Tiempo que te da una medida de conocer como son las personas como seres humanos y en particular en el plano laboral: responsables, disciplinadas, muy profesionales en su campo, y más allá cuando se trabaja con estudiantes en el cual se suman otros valores como tolerancia, exigencia, preocupación (inclusive más que le podríamos dar a nuestros hijos), consejeros, receptivos, preocupados por su constante superación, contar con su apoyo en cualquier momento, extender su horario de trabajo por una necesidad excepcional e inclusive aprender de ellos con sus sugerencias y observaciones.

Por muchos factores, unos ligados a su edad y en función de la pandemia como medida preventiva, otros por motivos que desconozco, recientemente un grupo considerable de excelentes y diría que personas sagradas no continuaron laborando a pesar de su alta experiencia, diría que ganada por el esfuerzo cotidiano de cada día (incluyendo fines de semanas); ¿cambios? Ya no tendrán unos que preparar clases, otros no levantarse temprano, en aras de dar respuesta a la tarea que quedó pendiente. 

Sin embargo no todo es decepción, lo que no hicieron antes con relación a la atención a su familia, a su salud personal, necesaria de desintoxicar por el estrés de años acumulados, será el momento oportuno al menos temporal, de descansar, de realizar otras actividades junto a la familia – acompañar a sus hijos, nietos, bisnietos a la escuela, conocer a sus profesores - que estuvo desatendiendo durante mucho tiempo, mucho.

No obstante si bien se cerraron puertas, se abrirán otras, aparecerán nuevas oportunidades sobre todo cuando se cuenta con el aval de personas que se ganaron el sello de sagrados. No me queda duda que ellos ganaron, otros perdieron.