lunes, 27 de marzo de 2023

Después de la jubilación, ¿qué? Parte 1.


Ya han pasado algunos años que un ex compañero hubo de preguntarme, si teniendo la edad para jubilarme, por qué no lo había hecho; la segunda pregunta, ¿tienes miedo?, demoré pocos segundos en responderle: ¡No!

¿Y la respuesta de la primera? Sencillamente, nunca la había pensado, les soy honesto. Mi trabajo me agradaba, la docencia, algo así como pasión, además de administrar académicamente una institución donde con el pasar de los años (duros en un comienzo, muy duros) pude apreciar cambios en muchos procesos: reorganización, nuevos procedimientos, pero lo más importante, trabajar colectivamente estableciendo sinergias con mis compañeros(as), el reconocimiento del profesorado en cuanto a su desempeño sobre la base de acompañamientos que hiciesen sólida la justificación del porque los(as) mejores.

Lograr que el empoderamiento de sentirse institución, se transmitiese a todos los docentes, estudiantes, empleados todos, que sin distinción de áreas un día de labor, sería para sentirse sencillamente bien. En tratar de lograr todo esto de lo cual me siento satisfecho –, no me daba tiempo a pensar una nueva vida, dejando de trabajar de 12 a 14 horas diarias, para que estas fuesen reducidas a ¿4, 5?, con actividades diametralmente opuestas a la que realicé por décadas.

Pero, llegó el día, donde no necesariamente me jubilé[1]  porque lo quise, sino por determinadas circunstancias que no vienen al caso, pero sí prácticamente de un día para otro, mi labor se vio reducida intelectual y laboralmente en un ¿25 %?

Lo que a duras penas hacia el fin de semana - antes de la jubilación -, de salir a hacer las compras, lectura del periódico con mayor detenimiento, y no solo los titulares, de anotar las actividades laborales previstas para la semana siguiente (reuniones, informes, mis clases) ¡desaparecieron!

En un comienzo reflexioné «mereces descansar, muchas décadas de trabajo, de regresar a un buen dormir, dejar de despertarte en la madrugada por alguna idea soterrada que floreció en el pseudo sueño y te hizo anotar (sin importar la hora en ese mismo instante) en tu agenda que tenías en la mesita de noche; de revisar mensajes cotidianos de problemas de última hora o llamadas al celular de problemas de disciplinas de estudiantes; la entrega de trabajos como parte de su portafolio a mis estudiantes…»

Pasar a una situación pasiva o de inactividad laboral a pesar de la edad legal alcanzada, realmente no me satisfacía, luego tenía que buscar como ocuparme, tiempo para perder en sentarme delante de un televisor o navegar quedando prisionero como parte de las redes sociales, no.

Ya mis primeros pininos escribiendo para un medio escrito por unos ¿18 años?, me había proporcionado – no siendo la actividad principal en ese momento, dado mis roles (antes mencionados) –, una determinada experiencia más allá de mis breves errores de redacción, exceso de comas y otros, lo trasladé a un primer plano, escribir.  

¿Escribir qué y para quién de modo tal que hiciese sobre todo reflexionar al lector y no leer por leer?; aunque al menos ya tenía `abonado el terreno’ con mis libros de textos, donde no necesariamente tenía la retroalimentación necesaria, excepto a los excompañeros que me decían que sus hijos utilizaban los mismos, dudando que realmente conocían al 'señor que los hacía’.


Siempre he sido del criterio que si los celulares o tabletas, en un comienzo fueron creados entre tantas cosas, esencialmente para la comunicación (la adecuada, no la incorrecta), insertándose videos, juegos, aplicaciones que en el campo de la Educación suelen llegar desfavorablemente un poco más tarde; la idea no era retirar los celulares de las aulas de clase, sino utilizarlos en función de la enseñanza – aprendizaje (o como he mencionado anteriormente proceso de instrucción – aplicación), luego el nuevo objetivo donde ocuparme serían las redes…

Continuaremos


[1] Jubilación se considera el acto administrativo por el que un trabajador en activo, por cuenta propia o ajena, solicita pasar a una situación pasiva o de inactividad laboral tras haber alcanzado la edad legal para ello.

lunes, 20 de marzo de 2023

Un compromiso más amigable

Cuando puse como parte del título «Un compromiso…», lo que se me ocurrió primero fue «La tarea…», sí la tarea, palabra muy común que, a docentes, estudiantes y padres de familia nos resulta inmediatamente familiar, algo así como sin consultar al diccionario – … lo que le mandó el profesor, para hacerlo hoy y entregarlo mañana…

Por lo visto la expresión anterior genera un efecto de tensión, carga, ante la ayuda necesaria que necesita el menor [relación núcleo familiar – hijos (as)/nietos (as)], dado que no necesariamente quiénes le pueden ayudar conozcan el contenido de la susodicha tarea o tiempo, aunque tenga dominio de lo primero.

Pero, ¿tarea? No me aguanto…. ¡al diccionario!: Labor o trabajo que realiza alguien/Trabajo que debe hacerse en tiempo limitado. ¡Bingo, lo encontré!, es más ¡acerté!, «… que debe hacerse en tiempo limitado»; la problemática de todo lo antes expuesto, lo cual hemos analizado como ‘carga’, cuando realmente se convierte en un hábito, es que previo a la culminación de la clase diría que por inercia[1] – las palabras ¿mágicas? serán: «… para mañana o la próxima sesión la tarea es la siguiente…»

Posiblemente ya algunos estudiantes habrán semi guardados sus cuadernos, unos cruzando los dedos o rogando que no les ponga, ya que viene el fin de semana…y ¡zas! De la página tal a la tal y en el mejor de los casos (en modo tecnología), «…ya les he enviado vía correo o al chat del grupo la tarea».

Pero, ¿qué sucede si se sigue cumpliendo lo que hemos aprendido que, ¡no hay clase sin tarea y no hay tarea sin clase!?; durante siglos con una educación cuasi dogmática – exámenes escritos, docentes conferencistas, que no dejan ni chistar («… abran el libro, copien de la página…, todos en silencio…»). Por supuesto que todo lo que es rutinario, cansa.

Si lo anterior `le añadimos fuego’al menos en los subniveles de enseñanza media, bachillerato o diversificado y universitario – donde por día recibe hasta 6 horas clases, ¿4 asignaturas? = 4 tareas ¡diarias!, donde si cada tarea, su solución oscila de 15 minutos a una hora en la tarde o noche (ya en casa), dedicaría diariamente digamos extracurricularmente unas 2 – 4 horas de su vida, y ¿a la semana?

Esto nos hace pensar que se puede seguir haciendo más de lo mismo, la tradicional tarea, deberá transformarse en un compromiso entiéndase, acuerdo formal al que llegan dos o más partes tras hacer ciertas concesiones cada una de ellas– más amigable, que agrade, que den deseos de llegar a la casa para solucionarlo. ¿Ejemplos? «Para mañana la tarea es…»

Defina que es familia

¿Qué te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra familia?

Mencione las partes del cerebro

La atención constituye una aplicación voluntaria de la actividad mental o de los sentidos a un determinado estímulo u objeto mental o sensible. ¿Podrías citarme dos ejemplos?

Para mañana…

¡Hoy, no pondremos tarea! Pero quisiera que pensaran para la próxima clase – me lo recuerdan por si se me olvida – ¿Qué haría cada uno de ustedes para mejorar la felicidad en su entorno?

Antes

Ahora

Solo profesor(a) le pido que lo considere y luego pregúntele - de aplicarlo - a sus estudiantes, como se sintieron.

Termino: una clase será mejor cuando usted capte a sus estudiantes, los sensibilice, no porque la tarea deje de ser importante, claro que lo es, ya que nos retroalimenta de lo que hacemos, sino porque los hicieron pensar, aplicarlo. La fórmula es esa, no hay de otra.


[1] Inercia: Rutina/Propiedad de los cuerpos de mantener su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza.

lunes, 13 de marzo de 2023

Un mundo surrealista

Recuerdo hace algunos años ¿5, 6?, cuando en la institución universitaria para la cual laboraba, ante la preocupación del claustro docente, con la masividad exponencial del uso de celulares, se tuvo que realizar una modificación al reglamento académico e inclusive el disciplinario, de evitar el uso de los mismos en clase, ¡literalmente prohibido!, de ahí la pega en las aulas de anuncios oficiales en las paredes con siluetas de celulares NO.

Esa fue la respuesta inmediata institucional, como acción; como reacción[1] de los estudiantes, se incrementó el uso del mismo donde se aplicaba el juego del gato y el ratón, ver quién cazaba a quién. Pero es más parecía que no estábamos equivocado, ya que noticias internacionales sobre todo procedentes de Europa donde en colegios de primarias la prohibición había sido total y absoluta.

La medida había sido tal vez un tanto apresurada, cuando la problemática de la prohibición eran varias:  el celular había sido creado para comunicarse esencialmente (función propia de los teléfonos que usamos en nuestros hogares), donde ser aplicado para las clases como tal no era una prioridad, la no disponibilidad del recurso tecnológico bien por el propio estudiante o docente, la carencia de aplicaciones con fines educativos, que una vez conocidas no necesariamente fueron los docentes capacitados para su uso.  

Era necesario indiscutiblemente darle un giro al celular de lo general a lo particular: la comunicación como un recurso para entendernos los unos a los otros (lo genérico) y lo específico «además para que lo apliques en tus estudios»

Que a pesar de todo lo anterior las redes nos siguen ganando -que por mi parte trato de reducirlo al máximo, contrarrestándolo con la lectura de libros (aunque sean e-book o electrónicos, periódicos impresos) -, para muestra `n´ botones: la dicotomía de todos sentados en la cena, cuando ¿están sentados o centrados en la pantalla de un celular?, la carencia de conversaciones propicias para conocerse más entre la familia, las amistades.

Diría que hasta aquí parece que la balanza se inclina a la necesidad de una pseudo desaparición (pseudo = falso) de celulares, tabletas a pesar y que no le quede duda que la tecnología llegó para quedarse, pero… ¿por qué surrealista? (regrese por favor al nombre del artículo)

Cuando hablamos de surrealismo[2] nos referimos a un movimiento artístico y literario, que exploró el mundo de los sueños y el subconsciente a través de la creación del arte visual, la poesía, y las películas.

¿Listo?, vamos con la anécdota: Un grupo de estudiantes adolescentes se reunieron en los escalones de una biblioteca de Nueva York para la reunión semanal – se reunían todos los domingos, lloviera, tronara o nevara - que promueve la auto liberación de las redes sociales y la tecnología; a continuación se dirigieron a un parque donde escondieron sus teléfonos y comenzaron sentados en el césped a pintar con el uso de acuarelas, otros leen libros impresos, novelas, hablar de poesías, inclusive hubo uno que señalo al cielo y expresó «miren al cielo, es una gibosa[3] creciente, eso significa que la luna se hará más grande»

¡Espectacular! Creo que me sumaré a ese club, además de invitar a mis estudiantes.



[1] Sir Isaac Newton fue un físico, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés (1643-1727) que estableció las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan su nombre.

[2] André Breton, poeta francés, fundador del movimiento en Paris (1924).

 

[3] La palabra «gibosa» procede del latín y significa «joroba», y se ha utilizado durante siglos para describir formas redondas o convexas.

lunes, 6 de marzo de 2023

Cuando palidecen las competencias blandas

Muchos son los artículos que circulan a través de las redes, en los propios medios periodísticos (tanto en versión impresa, como digital) de la necesidad de un cambio, giro o prioridad de que en las instituciones educativas además de abordar las llamadas competencias blandas, las mismas tengan un mayor énfasis en ser aplicadas quedando plasmadas y puestas en práctica mediante actividades extracurriculares e inclusive que se formalicen como asignaturas dentro del pensum que ofrecen las mismas.

Para ser un tanto más comprensible para los que no son educadores (docentes), resulta necesario la definición de varios términos:

Competencias. Es un saber-entrar en acción, lo cual implica saber integrar, movilizar y transferir un conjunto de recursos (conocimientos, saberes, aptitudes, razonamientos, etc.) en un contexto dado, a fin de realizar una tarea o de hacer frente a diferentes problemas que se presenten.

Competencias duras. Son los conocimientos y aptitudes de cada persona y que va adquiriendo a lo largo de su formación, experiencia y actividades y que permite desempeñar funciones específicas requeridas para ciertas posiciones, que has aprendido a hacer o a usar a través del estudio o la experiencia misma, mediante la experimentación u otras herramientas como las tecnológicas. Son fáciles de medir o verificar a través de diversas evaluaciones.

Competencias blandas. Son aquellos rasgos interpersonales que has desarrollado con el tiempo, como el comportamiento, su desempeño social, liderazgo y manejo emocional. También llamadas no cognitivas. No son tan fáciles de medir.

Ejemplos de competencias blandas:

 

·         Comunicación efectiva y asertiva

·         Trabajo en equipo

·         Emprendedor (iniciativa)

·         Organización

·         Plantear preguntas

·         Apoyo (colaboración)

·         Automotivación

·         Tomador de decisiones

·         Apertura al cambio

·         Innovador

·         Pensamiento crítico

·         Resolución de problemas

·         Creatividad

·         Imaginación

·         Conciliación (negociación o mediación)

·         Escucha

·         Autoconfianza

·         Influencia

·         Autogestión

·         Ética

 

Competencias que suelen `palidecer´ cuando no son abordadas y sobre todo puestas en prácticas, no solo en la escuela, sino también por padres, tutores, con sus hijos e inclusive en el propio seno familiar donde de alguna manera u otra fortalecen las relaciones entre sus integrantes, pero además mejores seres humanos con el fortalecimiento de valores, consigo mismo como núcleo y todo lo que pueda ser irradiado con su entorno (amigos, compañeros de estudio, etc.)

Ante una problemática como pudiera ser, bajos resultados en el colegio, ¿no sería oportuno el desarrollo de una comunicación efectiva y asertiva[1] entre padres e hijos e inclusive padres -docentes? 

¿Qué decir de una tarea pendiente por hacer donde el estudiante no puede darle solución, tiene dudas y la respuesta esté en la colaboración, el trabajo en equipos, en la resolución de problemas? 

Ante un joven que miente por temor un llamado de atención que le hizo su profesor, no comunicándoselo a sus padres o simplemente ante una pregunta hecha por estos últimos («¿cómo te va en la escuela?»), la respuesta del estudiante haya sido «bien» 

Acaso la mejor solución ¿no hubiese sido, - además de otras competencias blandas antes mencionadas -, la conciliación, la escucha, la apertura al cambio? 

Por lo visto, hay `mucha tela por donde cortar´ al respecto, lo que me lleva a analizar la necesidad de… continuaremos. 



[1] Ser asertivos significa expresar pensamientos y sentimientos de forma honesta, directa y correcta. Implica respetar los pensamientos y creencias de otras personas, a la vez que se defienden los propios. Expresar adecuadamente los sentimientos y deseos requiere de una importante habilidad personal e interpersonal

lunes, 27 de febrero de 2023

¿Un libro o una película?

¡No hay mejor regalo que un libro!, Con el texto al cual le das lectura aprendes, comprendes, mejoras tu ortografía, analizas la redacción, conoces sobre una época, historias de hechos que no conociste, además de la creatividad y profesionalidad del autor en trasladarte a un mundo de imaginación – sea real o ficción-, donde a lo anterior le sumo ampliar su cultura general.  

El libro en particular su título coincidía con el nombre de una película, de aquí que el mismo fuese utilizado para el filme como tal, cuyo guion era del propio autor, hecho que certificaba al escritor significativamente, de no solo atraer a los inversionistas para ser llevado a la pantalla, sino que se reflejaba un esfuerzo de años, acompañado de mucha investigación lo que conllevara a la seriedad del producto, predominando la realidad más que la ficción.

Si seguimos en orden, lo primero que vi fue la película ¡Excelente! Aprendí acorde al género (Bélico, drama - histórico) muchas cosas referentes a la época, conocer de la vida del protagonista, la de su familia, la toma de decisiones trascendentales, la vida de los “contrarios” … y otros que me permitió conocer parte de la historia – por supuesto no vivida, pero sí diría que rescatada -, obteniendo como producto final en el período de casi dos horas sin interrupción, (nada de palomitas) los hechos acaecidos esencialmente en las últimas 4 semanas de 1940, con algunos matices precedentes (1939)

Casi uno o dos años después llegó a mis manos el texto[1], cuya portada era la adaptación del cartel o afiche[2] de la película – evidente un elemento a su favor como parte del marketing para el lector – que si bien en el texto comprendía – como señalamos en el párrafo anterior – en esta ocasión relataba la vida de la persona (desde su nacimiento, padres, hermanos, hijos, su participación en un número de contiendas militares: logros y fracasos), por tanto abarcaba los finales del siglo XIX y parte del XX.

Estamos hablando de más de 300 páginas, los cual nos da una pauta de mucho mayor información además de conocer con más profundidad los vericuetos tras las bambalinas de lo que sucedía en cuanto a contradicciones internas y como mencionábamos la toma de decisiones del cual dependía la vida de los habitantes no solo del país de origen, sino de todo un continente que inclusive podría cambiar la geografía del mismo.

Si bien para gustos colores, cada recurso (película o texto) tiene sus ventajas y desventajas, el primero menos tiempo, pero percibido por la vista, acompañado de banda sonora, el segundo más tiempo – aunque dependerá de la avidez del lector - donde incorpora lo previo y lo pos de lo sucedido y su imaginación, a través de la lectura (inclusive acompañado por ilustraciones de la época), es la que proporciona lo que usted desee a pesar que los colores se limiten a blanco y negro.

La película si está en el cine, no la puedes detener, sin embargo, en un Streaming o plataforma, sí; el libro por su parte haces un alto haciendo uso de un marcador y continuar cuando lo desees.

Por supuesto que existen las opciones de películas mejores, que los libros y viceversa, además de tener en cuenta los puntos de vista del autor/a (con el mayor respeto) o bien de quienes dirigen el film, que en algunas ocasiones suelen responder a los intereses de un público, que compre los boletos de entrada, alejándose un tanto de la posible verdad.

Es cierto que inexplicablemente los libros son caros, el cine no deja de serlo, no todos tienen la opción de inscribirse en un canal de TV, pero en fin está en sus manos, decidir, hacer un esfuerzo de costo, disfrutar una u otra información, el cual dependerá de su interés por conocer, juzgar y OPINAR y ser escuchado.

¿Mi opinión? Me inclino por el texto (sea digital o físico). Y recuerde que pagar por aprender, ¡bien vale la pena!


[1] Segunda reimpresión en México abril del 2018

[2] Impreso, generalmente de gran tamaño, que se emplea para propaganda o con fines informativos y que se fija en paredes y lugares públicos o bien circula en las redes sociales.

Transformando vidas

Cuando me adentro al análisis de como ha venido evolucionando la evaluación de los aprendizajes nos encontramos hechos que denotan que poco hemos cambiado si parto de lo que se recoge en la historia acerca de la misma, por ejemplo: los chinos para integrar sus tropas para la guerra (siglo II A.C.) el personal era previamente evaluado: los más fornidos, aquellos que manejasen mejor sus armas, etc.; si me traslado un poquito más para acá, un poquito Siglo V (A.C) Sócrates -filósofo griego-[1], crea los cuestionarios, buscaba que el alumno analizara  e investigara por qué y el para que de las cosas.

Si nos vamos a D.C. apenas del siglo V-XV, identificamos que en las universidades la evaluación era a través de exámenes, que se llevaban a cabo en forma oral y presencia de lo que se llamaba un tribunal de maestros. Nota: ¿Qué? En mis estudios universitarios (siglo XX), ¡yo fui evaluado de ese modo!

Si me acerco unos tres siglos después Siglo XIX, encontramos que la evaluación de lo aprendido se realizaba a través de la capacidad de retener y almacenar -entiéndase memorístico- del alumno por medio de exámenes, fundamentalmente de lápiz y papel. La forma de valorar el trabajo escolar es por medio de la calificación (asignar notas). Nota: mm., por lo visto seguimos haciendo lo mismo. ¡No puede ser!

Acerquémonos más a nuestros tiempos (siglo XX) Michael Scriven (filósofo), 1967 introduce el concepto de evaluación Formativa y Sumativa, señalando que «… a partir de una evaluación hay una toma de decisiones», «La evaluación debe ser algo más que la aplicación de un test e instrumentos estandarizados» Nota: ¡Que bien vamos mejorando!

Y llegamos a nuestros días, cambios con el rompimiento de dogmas donde se incorpora en la evaluación de los aprendizajes un enfoque hacia las competencias[2] (duras, blandas, digitales) donde se contextualiza a los estudiantes como ciudadanos globales. Nota: ¡Ya me siento un poco mejor!

Algo que me faltaba, perdón lo cual omití desde un comienzo: ¿Definición de evaluación?, menciono dos:

·         «Proceso sistemático para determinar hasta qué punto alcanzan los alumnos los objetivos de la educación»

·         «Proceso de recopilación y utilización de la información para tomar decisiones»

Nota: uuuf me sigue sonado algo tradicionalista, por lo que les propongo una un tanto más ¿renovada?, vamos allá:

«Proceso sistemático que permita analizar la aplicación de los conocimientos del estudiante en su interrelación con otras personas en un contexto real, donde además integra los distintos aprendizajes, relacionarlos entre sí y utilizarlos de manera práctica en las posibles situaciones o circunstancias de la vida cotidiana»

Nota: en este instante, me siento ¡MEJOR!, ¿Por qué? se preguntará, porque coloca al estudiante como centro de atención en lo que debe hacer, cuando se menciona «… la aplicación de los conocimientos del estudiante en su interrelación con otras personas en un contexto real…», «… además integra los distintos aprendizajes, relacionarlos entre sí y utilizarlos de manera práctica en las posibles situaciones o circunstancias de la vida cotidiana»

Si las escuelas, los institutos, las universidades lo hacemos, no queda duda que realmente estamos haciendo, lo que debemos hacer los docentes: ¡TRANSFORMANDO VIDAS!


[1] Considerado el fundador de la filosofía occidental y uno de los primeros filósofos morales de la tradición ética del pensamiento.

[2] Aprendizaje que se apoya en un saber hacer, saber aplicar, saber ser

lunes, 20 de febrero de 2023

Es mejor reír que llorar

Cuando reímos, su manifestación mediante ciertos movimientos de la boca, ojos (por donde pueden ‘emigrar’ lágrimas inclusive) y otras partes de la cara, acompañados de la emisión de una serie - indicaría que gradual - de sonidos explosivos e inarticulados, como una evidencia de alegría, placer o felicidad.

Que de buscar un hilo conductor – término comúnmente utilizado en la pedagogía/didáctica en la preparación de una clase y su coherencia o vinculación con conocimientos ya adquiridos o abordados -, la risa también puede relacionarse con el llorar, siendo disímiles los motivos entre uno y otro comportamiento.

Lloramos en señal de dolor – donde un caso extremo, es cuando van a pinchar en el brazo para ponernos una vacuna y ya nos duele, lloramos inclusive de antemano, sin que la aguja haya penetrado -, ante la pérdida de un ser querido, la frustración ante un proyecto donde el resultado no fue el esperado y otros antivalores como la mentira, el engaño, etc.

Manifestarse llorando para que el causante de la misma disfrute, no vale la pena, no merece que se regocije, ya que el error de ‘herir’ los sentimientos ajenos, considerándose a su vez como alguien infalible, que se las sabes toda a la larga ‘beberá de su propia sangre’; realmente no amerita ni una letra más de esta cuartilla.

Es cierto que nos podemos equivocar quién no –, pero la posible fórmula de enmendar el motivo del error, partirá de una propia mirada al interior de nuestra alma, pensar con frialdad sin que los sentimientos florezcan nuevamente.

Poner en los platillos de una balanza: reír y llorar, quien podrá determinar hacia donde se inclina su fiel, será uno mismo, lo cual no excluye la participación de verdaderos amigos donde la confianza es literalmente absoluta y de ser posible le añadiría con una cierta experiencia a ese pequeño círculo seleccionado con el cual o cuales compartirás secretos, problemas y que posteriormente entre vaivenes de reflexiones, eso sí, la decisión final será personal.

Y si por casualidad perteneces a ese grupo exclusivo de personas que tienden la mano a quien lo necesite de forma desinteresada, sin esperar nada a cambio, tú comportamiento será genuino, de no ser así, entonces no lo hagas.

Que, de subir a la balanza anterior en el platillo de reír, no así en el contrario, mi mano para que la sonrisa en señal de felicidad (’la cual viene en frascos pequeños ‘), sea mucho más amplia y te sientas mucho mejor, aquí te proporciono la mía.

Concluyo con extractos de algunas estrofas de una canción de…, cuando lo leas te acordarás de quién me refiero…, es más, ¿las cantamos juntos?

Voy a reír, voy a bailar

Vivir mi vida, la la la la
A veces llega la lluvia
Para limpiar las heridas
A veces solo una gota
Puede vencer la sequía

Y para qué llorar, pa' qué
Si duele una pena, se olvida
Y para qué sufrir, pa' qué
Si así es la vida, hay que vivirla, la la la

Voy a vivir el momento
Para entender el destino
Voy a escuchar en silencio
Para encontrar el camino

Y para qué llorar, pa' qué
Si duele una pena, se olvida
Y para qué sufrir, pa' qué
Si duele una pena, se olvida, la la la

Voy a reír, voy a bailar
Vivir mi vida, la la la la
Voy a reír, voy a gozar
Vivir mi vida, la la la la

Siente y baila y goza
Que la vida es una sola

Vive, sigue
Siempre pa' lante, no mires pa' atrás
¡Eso, mi gente!
La vida es una