lunes, 21 de marzo de 2022

Tribulaciones que suelen ocurrir cuando dispones de tiempo.

Cuando por alguna razón u otra pasas de una vida activa a una en modo “pausa”, como puede ser la jubilación[1], indiscutiblemente que se siente una cierta reducción de la presión laboral (más cuando trabajas en el campo de la educación) – seas docente, administrativo o ambas roles de forma simultánea – donde tienes como responsabilidad algo tan importante que corresponde a la formación de valores en los jóvenes, las cuales en lo personal ocupan un primer plano, por encima de los contenidos o temas a desarrollar.

Donde, de lograr cambios de comportamiento a lo largo de la duración de la disciplina o asignaturas (48, 64 horas) en un semestre u otro período escolar, como la disciplina, la puntualidad, la honestidad, entre otros, realmente me sentiré muy satisfecho, ya que ello me permitirá abrir un camino de comunicación para el aprendizaje: un buen comportamiento en el aula, permite o logra la atención a la misma de cada miembro del grupo; ser puntual hace que el educando no pierda ni un segundo de la clase en sí, así como hacer entrega de lo que se le solicite en tiempo; ser honesto, favorece un adecuado canal de comunicación en la comprensión o no de lo aprendido y aplicado, en fin: un aprendizaje efectivo.

Pero si todo lo anterior – realizado por décadas – “se cierra” y pasas a un mundo de restricciones, donde “desaparecen las sillas, la pizarra, las prácticas de laboratorio, tus estudiantes, tus compañeros de trabajo”, peor aún cuando aplicas para un nuevo trabajo (virtual o en línea) y como respuesta te llega el mensaje siguiente: “Muchas gracias, por haber aplicado…, formará parte del proceso de selección y nos estaremos comunicando con usted…” FIN DEL MENSAJE.

Pero, ¿ello conduce a un cierre total de tu trabajo intelectual, donde tus conocimientos, para ser compartidos, se cercenan?; ¿acaso la oportunidad de enseñar, se convierte o traduce en ocupar una silla o sillón, y delante un televisor en el que visualizas un mundo “patas arriba” o el caso extremo de empotrarse en una plataforma Streaming para ver un episodio tras otro?

De todo lo anterior se abren un amplio sinnúmero de “caminos”, donde un tanto modificas el trabajo intelectual por el físico, por ejemplo: los quehaceres domésticos – tarea no exclusiva, ni responsabilidad única de las féminas. Nota: Aprovecho este momento para ratificar el reconocimiento TOTAL Y ABSOLUTO, (puesto en mayúscula con las mejores intenciones, diría que adrede) a profesoras, directoras, asistentes, madres de familias, tutoras, del doble rol en la casa – escuela.

Otra vía resulta – ya que hablo de un tanto y por ende no todo en cuanto al trabajo físico -, es aplicar como docente de ciencias naturales, donde interviene la investigación, los procedimientos, etc., determinados quehaceres que conllevan a un orden de planificación en cuanto a las tareas encomendadas, por ejemplo: salir a realizar compras, donde establezco una ruta que me permita ahorro de gasolina y sobre todo tiempo.

Otra actividad, resulta al disponer la vajilla (platos, vasos, cubiertos) una vez lavadas (con adecuado detergente que logre eliminar a la grasa, teniendo en cuenta que el agua y los aceites no son miscibles entre sí), distribuirla en lugares diferentes, previo secado, evitando con ello la humedad y a la vez una mejor higiene; estar atento al paso del colector de basura, para colocar las bolsas con desperdicios bien cerradas y añadiendo un poco de vinagre (ácido acético) – evitando con ello que otros animales domésticos, la deterioren –; tender la ropa (lavada) en el mejor momento y hora, para que el astro rey, cumpla con función de vaporizar el agua que todavía queda en el entramado de la tela.

Sin embargo, a pesar de todo lo antes descrito, donde en un momento determinado cambias la tiza o el marcador por una escoba o lampazo, realmente no abandonas por completo tu profesión – cualquiera fuese, no solo docente -, jugando con el factor relatividad y por otra parte haciendo verdadera la frase “Cuando hay hambre, no hay pan duro”, pero ¿cómo? Continuaremos.


[1] Para el año 2045, las proyecciones indican que cerca del 18 por ciento de la población total latinoamericana estará conformada por personas de 65 años o más. Fuente: https://www.dw.com/es/am%C3%A9rica-latina-envejece-y-las-jubilaciones-son-de-alto-voltaje-pol%C3%ADtico/a-59975086

Tribulación: Situación adversa o desfavorable que padece una persona.

lunes, 14 de marzo de 2022

Cuando me lees para conciliar el sueño.

Lo recuerdo, porque sobre todo mi mamá lo llevaba a cabo, pero también lo aprecio – a través de medios audiovisuales - que suele ser una práctica común el que los padres para lograr que sus hijos, nietos se duerman leerles un libro de cuento, sobre todo algo fantástico.

Estudios realizados demuestran que esta acción crea hábitos de lectura, pero lo principal:  potenciar el vínculo afectivo entre padres e hijo, donde los menores se sienten protegidos, seguros al estar al lado de mamá, papá o abuelos, antes de dormir favoreciendo un bienestar emocional equilibrado.

Hasta aquí, todo bien, que si usted amado lector o lectora, no lo hace, busque su tiempo no excusándose en el trabajo, porque el resultado final será algo más que lo maravilloso – real.

Pero, un momento, el párrafo anterior no es lo último de este artículo, ¡NO!

Acá me corresponde valorar, la sustitución del libro para la lectura pre – dormir, mediante el uso de una tableta/IPad[1] – y en particular por dicho recurso, y no por el celular teniendo en cuenta el tamaño de la pantalla -, porque no queda duda que la tecnología avanza (aunque no para todos por igual, constituyendo una limitante como hemos analizado en otras ocasiones)

Al niño/a familiarizado con los recursos tecnológicos le será posiblemente más atractivo que le lean con este dispositivo recurso a la par de visualizar las ilustraciones o porque no, el propio cuento (libro digital)[2] llevado a un animado, a lo cual se suma un valor agregado si el adulto es ducho en cuestiones digitales.

La opción es válida – aunque cara, que no dista desfavorablemente de los costos actuales de los libros – pero sea una u otra el esfuerzo de ese acercamiento hijos – padres, será genial.

¿Y en el caso del audiolibro? Si bien este medio permite llevar a cabo otras actividades mientras se les ejecuta: conducir, caminar, tomar sol, cocinar, etc.; además de fomentar la lectura y promocionar el contenido más que el formato escrito, su mayor limitante es: la lectura directa no es posible, hecho que nos aleja de disfrutar ese cariño compartido nocturno, que se transformaría en una “frialdad noctámbula”

¿Han tenido éxitos los audiolibros? Me adelanto a asegurar que no para todos[3] teniendo en cuenta su uso como hemos señalado hace un instante, más cuando el tiempo de audición ha de ser “corto”, como es el caso de los podcasts[4] empleado fundamentalmente en el mundo de las noticias, como es la radio (digital)

Que si pudiera tener su impacto para niños de educación especial con dificultades visuales y reitero pudiera, pero lo que si resulta necesariamente inclusivo (condición sine qua non) que el pequeño, desde pequeño necesita ser atendido y mucho mejor cuando escucha la voz de quien le acompaña, para hacerle soñar…, donde posiblemente seas respondido con la evidencia de un rostro angelical.

Buenas noches.


[1] Dispositivo de pantalla táctil que se encuentra categorizado como un intermedio entre los teléfonos inteligentes y los computadores portátiles.

[2] También conocido e-book, a partir de marzo 2001.

[3] Muy desigual en Europa de mayor uso con relación al Continente americano y mucho menor en América Latina. Datos marzo 2017.

[4] Serie de episodios grabados en audio y transmitidos online.

lunes, 7 de marzo de 2022

Ensayo - ¿Error?

Tal vez el término ensayo para los investigadores, podría ser un término bastante común en cuanto uso o conocimiento del vocablo: “Puesta en práctica de una acción o actividad para poder perfeccionar su ejecución/Prueba que se hace para determinar si una cosa funciona o resulta como se desea”

Aplicable al método científico[1] donde se establece una hipótesis[2], cuyo resultado nos conduce a una reafirmación de la misma, que de funcionar se obtiene una solución, mientras que si no es verdadera – entiéndase resultado erróneo – se intenta una alternativa diferente.

Luego por lo visto “errar es de humanos y rectificar es de sabios”[3], aunque a título personal intercalaría entre rectificar humanos y es el vocablo “… a tiempo…” sobre todo o prácticamente en todos los campos como la salud, arquitectura, ingeniería… y educación.

Cuando cometemos un error “Acción que no sigue lo que es correcto, acertado o verdadero”, el daño causado, no es cuestionable que, para cualquier persona, molesta, “duele”, de aquí la necesidad de tratar de hacer lo acertado con un margen de probabilidades de error de un ¿0 – 5 %?

Excluiré de este artículo, equivocaciones que suelen ser comunes, pero a la vez riesgosas, imprudentes, por ejemplo, cuando un vehículo trata de aventajar a otro o en el caso de un peatón no respetar las señales del tránsito, redireccionando mi escritura a los gustos y gastos.

Lo más familiar resulta, que al mencionar la palabra gusto, pensemos en el sentido corporal mediante el cual son percibidos y reconocidos los sabores (dulce, salado, amargo y agrio) donde ingerir algo de nuestro agrado, conlleva a una satisfacción o placer personal.

Gustos, que acompaño con la palabra preferencia – entiéndase, muestra un interés concreto por una opción que conecta con una afinidad personal o con la subjetividad –, ya que me pueden gustar los helados, sin embargo, prefiero el de ¿chocolate?, de aquí la posibilidad que el error se reduzca casi al mínimo en una buena degustación y por ende en un gasto innecesario, cuyo resultado del “ensayo” es el esperado Nota recordatoria: “… se hace para determinar si una cosa funciona o resulta como se desea”

Hasta aquí parece que todo ha sido un SÍ, ¿aprendí algo? Tal vez términos, sus significados, pero todo cambia cuando de nuestras preferencias PERSONALES, asumimos los gustos y preferencias de los demás, donde la posibilidad ensayo – error pudiera resultar aún mucho más discrepante, alejándonos de acertar o NO.

Analicemos el caso del tan cuestionado celular – recurso tecnológico, que de no estar claro para que se usa, resulta un factor “disonante” en el ámbito familiar e inclusive educacional - ¿cuál comprar?

La respuesta puede resultar compleja, muy compleja, ya que se requieren algunos requisitos previos: tamaño de la pantalla, memoria RAM, calidad de la cámara, procesador, conectividad, entre otros y, sobre todo – factor decisivo – el costo de la inversión.

Que de realizar el gasto – para padres, lo cual requiere de un tremendo esfuerzo e inclusive limitaciones – preocúpese además de establecer reglamentos y normas para el uso adecuado del mismo, obteniendo ¡logros en el ensayo y reduciendo el margen de error!


[1] El método no está dirigido a la resolución "ciega" de un problema, sino a la identificación de la explicación o causa correcta de un proceso mediante un ensayo. 

[2] Enunciado no verificado, que se intenta confirmar o refutar.

[3] José Antonio Zarzalejos Nieto (1954 -) periodista y escritor español.

lunes, 28 de febrero de 2022

Un migrante, ¿selectivo?

¿Un voto a favor?, ¿una ventaja?, interrogantes que podrían resultar pertinentes para personas que pretenden emigrar, teniendo un nivel de preparación adecuado en el campo de la educación, ¿Licenciatura, Maestría, Doctorado?, como respaldo para la adquisición de trabajo, una vez que pase a la “modalidad” inmigrante.

No necesariamente constituye un aval que te favorezca inmediatamente, cruzando la frontera (vía aérea, marítima o terrestre), partiendo de muchas premisas, tales como: adquisición de la residencia temporal – cuya demora oscila entre meses y años -, donde una vez otorgada suele indicarte, el que puedes laborar; este período para muchos desesperantes, que genera desasosiego, ante de la posibilidad de, ¿y mientras tanto qué hago?, ¿cómo alimento a mi familia?

Las puertas, ante la situación antes referida, no necesariamente se cierran, sino que quedan “entre abiertas”, para opciones un tanto restringidas (dada la condición de ilegal), como “hacer cualquier cosa” ajeno a los estudios realizados, vinculados a una experiencia profesional, cuyas opciones se restringen a algún vínculo familiar, de amistad, y en el peor de los casos, salir a tocar puertas, que hoy en día se traduce al uso de las redes sociales.

Mientras todo este tiempo transcurre – siempre en el marco del proceso de legalización -, y el contacto con la nueva cultura, a la que necesariamente habrá que “digerir”, entender, respetar (muy importante el respeto, siendo necesario ESCUCHAR), aprender, evitando en todo momento el etnocentrismo, entiéndase “actitud por parte del inmigrante, en la cual se trata de imponer su cultura y costumbres propias por encima de las que está por conocer”, de aquí la necesidad de aprovechar ese tiempo de impasse, con una alta carga de paciencia, mucha paciencia.

Hay países que suelen proporcionar visas de trabajo a personas con un alto nivel de preparación, cuyos perfiles no necesariamente se adecuan al emigrante, pero que este último – amén del motivo que lo condujo a la decisión de irse – “se lanza al ruedo”, que no es del Coliseo romano, pero que pudiera asemejarse.

Y aquí comienza el camino muy ascendente, con obstáculos, escalones falsos, donde suele primar la discriminación, donde se etiqueta a la persona (ya inmigrante, con residencia temporal, permiso para trabajar, profesional) como el o la país de origen, nombre que se le antepone al que sus padres alguna vez decidieron.

¿Subsanable? Sí, pero, ¿cómo? Escudándose con una alta carga de valores (puntualidad, respeto, seriedad, formalidad, etc.; competencias blandas como el liderazgo, trabajo en equipo, incondicionalidad, la dedicación, el esfuerzo, etc.), a lo que se suma la profesionalidad (calidad del trabajo, a través de sus resultados; la presentación de nuevos proyectos y con el tiempo, posiblemente te llamen por tus nombres (sin que seas tú el que renuncies a tus orígenes) y ¿por qué no? Licenciado, Master, Doctor y a continuación tu primer apellido, que no es una condición a la cual aspira el inmigrante, sino que lo impone la sociedad.

¿Y al regresar a casa, cansado, donde ya afloran canas que surgieron antes de tiempo? Serás recibido por tú familia, con abrazos, besos y con un ¿papi, mami?, ¡que bueno ya en casa!

¿Respuesta? Sí mijos, ¿Qué tal la escuela?, ¡Cenemos, un poco de tele y a descansar, que mañana será otro día duro de estudio y trabajo!

lunes, 21 de febrero de 2022

Una oda al café.

No queda duda que escuchar esta palabra resulta muy familiar en cada hogar cada día y posiblemente se repita en más de una ocasión; ¿y fuera de ella? Posiblemente cerca de las 10 am, para “desconectar”, pasamos por la cafetería de la institución o bien, hacemos escala ante alguna tarea doméstica “extra curricular”, deteniéndonos en uno de los tantos expendedores.

Que lejos de ser una pócima, entiéndase “bebida elaborada con diversas hierbas, especialmente la que tiene poderes mágicos” – “… un momento… ¿la que tienes poderes mágicos?”, pero, ¿será cierto esto último?

Es real que para muchos más allá de constituir un hábito, dicho agrado se deba a la presencia de la dopamina, sustancia responsable del efecto adictivo del café provocando una sensación de bienestar (por ello "en la mañana cuando se está adormilado o cansado, ese efecto de la cafeína va a hacer que te sientas mejor"), la que nos “obliga” a la aceptación de otra tacita, una y otra vez.

Si fuese a contar el tiempo en función de la ingestión de este oscuro y amargo líquido, las 24 horas han transcurrido después de tres tazas de café: 5:15 am; 10:00 am y 2:00 pm; es decir 3, sin embargo, hay estudios realizados que señalan que 4 o más, pueden provocar daños en la salud, como taquicardia, molestias gástricas, temblor en extremidades, nerviosismo e insomnio, hasta aumentar gradualmente a problemas de ansiedad, miedos y crisis de angustia.

Me detengo acá para hablar de “olas de café” – sí, olas palabra un tanto familiar en el campo de la salud con relación al Covid – 19 y las variantes del virus -. Cuenta la historia que la primera ola sucedió en los años 60, década donde el consumo del café empezó a crecer de forma exponencial ya que fue en ese momento que el café comenzó a ser un producto de fácil acceso para la población mundial en general, público- consumidor que comprendía mayoritariamente adultos con edad por encima de los 30 años.

La segunda ola arriba con el segundo milenio y el auge de los cafés especiales. Los productores apuestan a la calidad, producción de variedades y el posicionamiento de los cafés de origen, mediante sellos y certificaciones, acompañados por campañas agresivas añadiendo preparaciones novedosas de cafés fríos y calientes, lográndose con ello incorporar a jóvenes que hasta entonces había sido un ávido consumidor de refrescos con gas y que empezó a ver en las diferentes preparaciones de café, alternativas de bebidas deliciosas y saludables.

¿Y, la tercera ola?, acá el protagonista es un consumidor educado que sabe valorar  la experiencia de una buena taza de café, donde el mercado apunta hacia el público joven de la generación Y (entre los 13 y 16 años) y hacia los Millennials[1] mediante una diversificación de las preparaciones de café como las bebidas funcionales, las bebidas de café con gas y las bebidas de café por extracción en frío, grupos que conforman el 44% de los consumidores potenciales en Estados Unidos y la tendencia parece ser mundial[2].

Por cierto ¿y la oda (Composición poética del género lírico, normalmente dividida en estrofas o partes iguales, cuyo tono es generalmente de alabanza)? Mejor una cuasi oda; allá va:

“Ese aroma dulce y robusto que te hace cosquillas en la nariz por la mañana. Te saca de las mantas somnolientas y te invita a una mesa bañada por el sol. El rugido del molinillo saca a la mente de la inconsciencia, sí, pero en muchos sentidos es más suave que, tal vez, el agua helada contra la piel. El canto de la cafetera crece desde un retumbar bajo hasta un gorgoteo emocionado y luego, el glorioso clic. Ahora es solo quietud, silencio y los pájaros gorjeando afuera mientras viertes agua lentamente sobre tus jardines. En poco tiempo, una taza humeante se acuna en sus manos mientras se sienta, inhala y abre su computadora portátil durante el día”

Y sí ya termino, en función del almuerzo y tras una buena siesta, voy con el cumplimiento de la fase final: mi tercera taza de café del día. Buen provecho.


[1] Millennials como aquellos nacidos entre 1981 y 1997. Esto significa que, en este año, los Millennials están en el rango de 25-41 años.

[2] El consumo de café a nivel mundial se duplicó durante los últimos 30 años pasando de 92 millones de sacos en 1990 a 165 millones de sacos estimados para 2021.

lunes, 14 de febrero de 2022

¡Se siente con los cinco sentidos!

“Romeo llega al panteón, encuentra al conde Paris, que le sale al paso y lo increpa; luchan, y Romeo acaba matando al conde. A continuación, Romeo contempla por última vez el hermoso rostro incorrupto de Julieta, toma el veneno y cae muerto.

Llega entonces Fray Lorenzo, y asiste al despertar de Julieta; tras ver a su lado el cuerpo de Romeo con la copa de veneno aún en la mano, Julieta comprende lo sucedido y, presa del dolor, se apuñala”

 A lo que le das lectura corresponde a una síntesis del quinto acto de Romeo y Julieta, obra teatral y literaria[1].

 

Tal vez para los más jóvenes resulte desconocida en cualquiera de sus representaciones, pero ya cuando hablamos de amor – “sentimiento de afecto universal que se tiene hacia una persona, animal o cosa” - puede resultar mucho más comprensible.

Hoy casualmente (14), se celebra el Día del amor y la amistad[2], de aquí que conversemos un tanto sobre los tipos de amor.

Partiendo de que el amor, entiéndase, sentimiento de atracción emocional y sexual que se tiene hacia una persona, a través de acciones, mensajes de amor, declaraciones de amor y poemas de amor; pero también por el esmero y agrado con el que se realiza una cosa.

Por ejemplo, con las expresiones siguientes: “¡Amo mi trabajo!”, “Ella, ¡es un amor de persona!”, “¡Amo a mis hijos!”, lo que nos conduce a analizar el amor, como valor, convirtiéndose en un sentimiento moral e incondicional, sin esperar nada a cambio. Consideradas formas de amor que únicas y especiales.

Qué decir del amor propio, que se manifiesta cuando nos respetamos a nosotros mismos, siendo respetuosos, perceptivos, con pensamientos positivos, además de saber reconocer de aquellos que nos rodean, nos pueden apreciar.

Una particularidad tan necesaria en el amor, es aquel que puedas brindar y que te brinden en tu hogar – sobre todo en los menores, pero tampoco excluyente para los adultos – abrazos largos, charlas con sus padres, juegos, risas, películas, confesiones y secretos. Que no resulte difícil ni cueste expresar amor, que se vea como algo natural, bueno y gratificante; que no se nos queden atrapados en la garganta, palabras de amor por vergüenza.

 

¿Y para aquellos(as), que, por alguna razón, no están físicamente a nuestro lado? Para los que estudian o trabajan fuera del país, a través de medios tecnológicos hoy en día tan comunes y que no solo lo realizan, el día de hoy.

¿Y para los que no están, y se vieron afectados por diversos motivos de salud? ¡Realmente están!, ¡Aquí en el corazón, siempre!

 

“Todo está permitido, menos interrumpir una manifestación de amor” Paulo Coelho.


[1] Tragedia y melodrama del dramaturgo inglés William Shakespeare (1564 – 1616) Llevada al cine, al teatro, televisión y otros medios culturales.

[2] También conocido como el Día de San Valentín.

lunes, 7 de febrero de 2022

Una vida soñada, ¿qué se convierte en pesadilla?

Convertirse en inmigrante, se produce una vez que se toma una decisión – individual o colegiada – producto de diversos factores, tales como: la falta de alternativas para los logros ocupacionales, la incertidumbre social sobre el futuro económico, la inseguridad ante el crecimiento de la violencia, necesidades básicas insatisfechas, el tener acceso a un sinnúmero de opciones – laborales, de consumo, etc.- en el exterior (donde supuestamente todo es mejor que en el país de origen, diría que oportunidades imaginarias)

Un mundo éste último – el cual te “filtra”, para pasar tu condición de emigrante a inmigrante - , el cual comienzas a conocer a partir de su entrada: documentos, motivos de la estadía, lugar de residencia, personas que te amparan y se hacen responsable de tu cuido económico, constituyendo una vía temporal que dependerá de muchos elementos, siendo uno de ellos, el vínculo familiar ante una reclamación solicitada y aceptada por el país que te recibe otorgándote la visa.

Diría que un primer escalón – donde excluyo el tiempo de espera, que puede perfectamente ser años -; el siguiente ascenso, sería la búsqueda de trabajo (donde no siempre la estancia de quienes te aceptaron será permanente, sino provisional), sobre todo cuando eres una persona o en la mayoría de los casos, cuando de uno depende la alimentación del núcleo familiar, que se convirtieron en inmigrantes junto a ti, y no todos están aptos para trabajar, pero si necesitan alimentarse y al menos tener un techo.

Situación un tanto más o mucho más lamentable, cuando la entrada dejó de ser formal, legal, para convertirse en un hecho de alto riesgo (extorsión, secuestro, abandono, muerte) y entras por un punto ciego, entiéndase caminos informales, inseguros, donde el otro lado puedes encontrar un muro, un río, una patrulla, miembros del ejército, una deportación, siendo “certificado” como migrante indocumentado, portador de una desigualdad originaria, pero además, que ingresa a una sociedad, no sólo dominada, sino constituida por la desigualdad por ejemplo: discriminación y segregación ocupacional, la no protección laboral, prestaciones sociales, ni salud previsional y menos aún un sistema de pensiones; pero que a pesar de todo, lucha por un trabajo, para alimentarse (él y a los suyos) y tener un techo.

Y, ¿cuántos regresan? (entiéndase deportados), para muestra un botón[1]:


¿Posibilidad de éxitos? Por supuesto, quienes partieron de cero y lograron cumplir – parte de sus anhelos -, siendo adultos, tal vez no logrado para sí, en su totalidad, pero con la esperanza que para aquellos que fueron niños o adolescentes y que los acompañaron en la osadía, algunos años después alcancen una vida que se acerque a lo soñado, que no necesariamente está al doblar de la esquina o bien al “cantío de un gallo”[2].  


[1] Fuente: Elaboración propia sobre la base de Secretaría de Gobernación (SEGOB), 2016; Gobierno de Guatemala, Migración, “Guatemaltecos deportados desde México” [en línea] http://igm.gob.gt/, 2018; Gobierno de El Salvador, Dirección General de Migración y Extranjería (DGME), “Salvadoreños retornados”, San Salvador [en línea] http://www.migracion.gob.sv/, 2017.

a) Las cifras se refieren a eventos debido a que una misma persona pudo haber entrado al país en más de una ocasión. Los registros corresponden a extranjeros que presentaron pasaporte aún vigente con la nacionalidad de esta región geográfica.

b) Datos hasta junio 2018.

[2] Locución adverbial de tiempo, empleado por el campesinado, que al escuchar el canto del gallo, desde por allá, está muy lejos, lo que se busca.