lunes, 17 de febrero de 2025

¿Quién manda en la casa?


Mi madre una persona muy luchadora, trabajadora, - aún viva, muy longeva – la vimos desde pequeño liderar la organización del hogar, nuestra educación, inculcarnos los mejores valores, con conocimiento de causa que era la familia responsable de hacernos personas de bien a pesar de vivir en un mundo donde predominaba el patriarcado[1] - sistema social y político en el que los hombres tienen el poder y dominan a las mujeres y a los niños -,  pero en mi hogar, era ella quien ‘llevaba los pantalones'.

Sus orientaciones eran órdenes – hacer la tarea de la escuela, dejar el uniforme listo para el día siguiente, rezar antes de dormir, etc. -; que ya siendo creciditos a pesar de no tener una preparación académica (a duras penas un sexto grado), nos delegaba las tareas domésticas sin importar el género: todos (4 hermanos, tres varones, una mujer) debíamos planchar, lavar y limpiar, que cuando fallaba la energía eléctrica había que cargar los cubos o baldes de agua a un segundo piso o planta. 

Ya en el caso de las compras en la pulpería o bodega, carnicería, – quien estuviera de ‘turno' la acompañaba a cargar, y sí su tarea era revisar la calidad del producto, por lo visto un ejemplo de poseer un rol hegemónico hogar – educación, como parte de un matriarcado ‘local'.

Mi padre – ya fallecido – un ejemplo de trabajador excepcional, disciplinado, honesto, responsable, exigente, a pesar de no haber asistido a la escuela, y lo aprendido sencillamente empírico, ávido en las cuentas, así como en su profesión: un buen día compró un libro que le costó una millonada (para su bajo salario) y que apoyándose en las ilustraciones así como en las ‘recetas', la preparación de sus tragos y bebidas como barman le permitió el darnos un hogar, poder asistir a la escuela, así como garantizarnos la alimentación.

En cuanto a exigirnos y formarnos con los mejores valores, ética, disciplina, y hacernos entender – de manera decidida y sin hacer concesiones, es decir a ultranza – que lo quisiéramos alcanzar dependía del esfuerzo de cada uno de nosotros, una vez alcanzada la emancipación.

Por supuesto – aunque pongo en duda – que, dada su poca preparación escolar, no supo lo que era ‘machismo’ y mucho menos patriarcado, su visión era trabajar, trabajar y echar pa’ lante, sin importar si mi madre mandase o no.

¿Herencia por parte de mis abuelos, por parte de padre? Tal vez, gente de campo, sin preparación alguna que pertenecían a una generación que el rol de la madre de ese entonces era parir, con el propósito que ayudasen a las labores agrícolas; ¿Y en el caso de los abuelos, por parte de madre? La procedencia del sector agrícola igual, lo de parir, parecido, pero…al menos mi madre supo ajustarse la faja, cinto o cincho y tomar las riendas de la casa.

Décadas después, ¿habrá cambiado la cultura de hoy en día, de quien rige el destino del hogar? En estos momentos me estoy rascando la cabeza en señal de no tener una respuesta concreta al menos en los países de habla hispana, es más me voy a las estadísticas[2] y encuentro que, en América Latina y el Caribe hay 655 millones de personas, de las cuales 332 millones son mujeres. Si consideramos a las mujeres en edad de trabajar (entre 15 y 64 años) un 58% son económicamente activas, lo que significa que alrededor del 29% del total de la población de México hasta Argentina son mujeres con un empleo remunerado, en resumen: independencia, trabajan, datos que son mucho más esperanzadores en cuanto al rol de la mujer, emprendedora, … con relación a igual período del siglo pasado.

Al menos (en secreto): en las redes circulan muchos memes de hombres que reflejan que la balanza se inclina hacia las féminas…, hasta se quejan (bajito)

Y para muestra un botón – desplazándonos un poco atrás en la historia -, Isabel la Católica en España, María I de Escocia, Isabel I de Inglaterra, Catalina I de Rusia, o la reina Victoria de Inglaterra, mujeres que gobernaron en las denominadas sociedades patriarcales…

Y concluyo: en su casa manda… por lo visto, no se escucha nada.



[1] El término significa literalmente "gobierno de los padres".

[2] Según cifras del Banco Mundial, tomado del periódico El PAIS. Octubre 2023.

lunes, 10 de febrero de 2025

La curiosidad mató… al gato.

Yo soy curioso, tú eres curioso, él es curioso, ella es curiosa, nosotros somos curiosos, vosotros soy curiosos, ¡Todos somos curiosos!, afirmaciones que parecen o suelen ser verdad cuando sencillamente nos inclinamos a enterarnos de cosas ajenas o– para no parecer chismoso -, mejor mencionaría a aprender lo que no se conoce.

Es alto tan real que los niños y niñas pregunten “…papá, abuelo…y por qué, y por qué…” (hasta la insania), y resulta lógico, por el afán de descubrir el mundo que les rodea, por ejemplo, a los bebés que, durante las primeras semanas le llaman la atención los patrones en blanco y negro, así como cuadrados, líneas, ya que poseen mucho contraste, asi como por colores vivos e intensos.

Recuerdo de un amigo – hoy en día un gran investigador en el campo del mundo submarino – que cuando pequeño le encantaba visualizar el comportamiento de los reptiles, mariposas, pero inclusive hasta llegar al estudio de la anatomía de muchos de ellos que, ya en ese entonces no había leyes para la protección de los derechos y el bienestar de los animales, por lo visto curioso desde …pequeño.

Por supuesto que de las 8,200 millones de personas estimadas al concluir el 2024 que habitamos en el planeta Tierra, extraer el % de los que no serían curiosas resultaría muy complejo, pero si a ello atribuimos que también conviven con nosotros unos 15 mil millones de celulares[1] y se prevé que alcancen los 18 mil millones a finales de 2025, con 5 mil millones de personas en todo el mundo que usan Internet hoy en día, lo que equivale al 63% de la población total del mundo - pero de añadir “más leña al fuego”, donde los usuarios en el mundo ya pasan más de la mitad su tiempo online en el móvil, representando más de la mitad del tráfico web mundial -, especularía que las personas que desean aprender lo que no se conoce son muchas.

Si la curiosidad se emplease para bien, digamos investigar – actividad imprescindible en la educación, diría que un bastión – al tener acceso a diversos materiales y fuentes de información para el fortalecimiento de lo que aprendemos, profundizar, siendo sometido al análisis, a la discusión grupal, al aprovechamiento óptimo, pero a la vez gradual, con un tiempo racional de “consumo” y NO el actual donde adolescentes que entre 12 y 17 años pasan más de seis horas al día, calificado como un uso abusivo de las pantallas; mientras que uno de cada cinco se encuentran en riesgo de adicción.

¿Otras posibles incidencias o riesgos[2]? Reducción de relaciones sociales; robo y difusión de información personal; acceso a información errónea (fake news); exposición a imágenes y contenido sexual explícito; exposición a contenidos de odio y/o violencia; ciberacoso; acoso sexual; grooming; mensajes que incitan a autolesionarse e incluso a cometer suicidio, etc.

¿Y en lo académico?[3] Bajo rendimiento; dificultades en el desarrollo del lenguaje; problemas de sueño; problemas relacionados con la alimentación; insatisfacción con la imagen corporal; problemas de conducta; menores niveles de autoestima; mayores niveles de depresión; ansiedad; sensación de soledad y problemas de salud mental en general.

Por lo visto la posibilidad de que hayan más “mininos fallecidos” [4] aumenta si los padres, las escuelas, no regulan el uso adecuado de celulares, computadoras u ordenadores, tabletas.

Y para muestra algunos “botones” «… iniciativa remitida al Senado chileno[5], prohíbe su uso en educación parvularia y de 1° a 6° básico, a menos que estrictamente sea necesario para el proceso educativo. Desde 7° básico a 4° medio se plantea regular un uso adecuado y gradual»; «Un nuevo informe de la UNESCO recomienda prohibir los celulares smartphones en las aulas para evitar que distraigan a los alumnos e interrumpan el aprendizaje»[6], …


[1] Fuentes consultadas varias: Cáritas 2023; INFOCOP (Consejo general de la psicología de España)

[2] (ONTSI; 2023; Muppalla y col., 2023; OECD, 2023; UNICEF, 2023; ONU, 2023; Li y col., 2023). Según el último Informe de Seguridad Online de Microsoft, el 74% de los y las adolescentes reconoce haber experimentado alguno de estos riesgos en Internet.

[3] (Ricci y col., 2022; Muppalla y col., 2022; ONTSI, 2023).

[4] La frase “la curiosidad mató al gato” es un refrán que se utiliza para advertir sobre los peligros de la curiosidad excesiva. Se usa para indicar que a veces no es adecuado curiosear demasiado en algo o que alguien está indagando asuntos peligrosos o que no son de su incumbencia; El origen de la frase es inglés y se atribuye al dramaturgo Ben Jonson en 1598, quien la escribió como “care killed the cat”. En el siglo XVI, esta frase se usaba en el ámbito de la medicina para significar los peligros para la salud del exceso de preocupación.

[5] Agosto 12, 2024.

[6] Agosto 10, 2023 Foro económico mundial https://es.weforum.org/

lunes, 3 de febrero de 2025

Mi primer pupú

Hablar de pupú – posible onomatopeya[1] - lo primero que me encuentro en el diccionario es: «pájaro insectívoro, de pico largo y algo arqueado, un penacho de plumas eréctiles en la cabeza, el cuerpo rojizo y las alas y la cola negras con listas blancas, como el penacho. Es muy agradable a la vista, pero de olor fétido y canto monótono»

Que en el caso de pupú – formada por dos sílabas pu-pú, acentuación aguda – que en mi país de origen corresponde al automóvil, lo cual asocio a los ruidos que hacían el tubo de escape (posiblemente), por supuesto término que ha evolucionado acorde con las revoluciones industriales, por ejemplo: bala, cohete, etc.

Mi juguete – como todo niño – consistía en hacerlo rodar en la pequeña sala de la casa, que, por serlo, chocaba con todo, que al principio no me gustaba, pero después (la colisión) me generaba ¿alegría?, como veía en las películas e inclusive quitarle y ponerle las llantas (gomas o ruedas), sin vocación alguna para mecánico.

Que de apretar el botón o palanca a la máquina del tiempo – finales del siglo XX – vi la necesidad (tras garantizar alimentación, vivienda, estudios de la familia) de adquirir un nuevo vehículo de tercera o cuarta mano que al menos me garantizara estar a tiempo en los múltiples centros educativos (institutos, universidades), que a la vez también fuera un factor de seguridad personal y familiar a diferencia del riesgo en buses lo cual no siempre era el mejor.

Las consecuencias de la tercera, cuarta y quien sabe hasta quinta mano del auto – donde se rumoraba que el primero de ellos había sido construido con desechos de los tanques de la segunda guerra mundial, de aquí su dureza del chasis, pero hasta girar el timón que no tenía nada de hidráulico – fueron muy disímiles: por ejemplo, trasladándome a una velocidad razonable de unos 40 – 60 km, a la par se acerca otro vehículo, el conductor baja la ventanilla y me exclama: ¡Señor la llanta o goma de atrás está echando mucho humo!, y aceleró, efectivamente, la humareda parecía la cola de un vestido de novia o en el peor de los casos rápido y furioso (película que su primera secuela saldría en el 2001)

Traté de visualizar el control de la temperatura, pero no me acordaba que no funcionaba, el calor en el interior del vehículo aumentaba (lejos de aire acondicionado y ni siquiera abanico o ventilador), me detuve por un rato (un tanto ilógico, ya que mis estudiantes me esperaban), con la dicha y la casualidad de la caída de un chaparrón de agua, lo que me permitió arribar con mi ‘tanque de paz’ a tiempo. Nota: las pastillas de freno se habían pegado, causantes del pseudo incendio no declarado.

Pude cambiarlo – la cuenta no me daba en reparaciones, recurrimos a un pequeño préstamo y adquirimos otro vehículo (no puedo decir nuevo, pero sí de menos manos), era mucho más pequeño, a duras penas cabía la familia. Recuerdo que uno de los detalles por fuera, era que la marca del mismo en su parte trasera no se apreciaba, digamos que despintada, ¿solución? Buscar un marcador blanco y resaltar las letras FINO.

Estaba tan contento, que me parecía que estaba acabadito de salir de la fábrica del país asiático; pero …; siempre habrá un pero…recuerdan que era muy pequeño, tres cilindros, muy económico, pero poca fuerza… que habiendo ido al cine y parqueado en un lugar determinado, al regreso, ¡NO LO ENCONTRABA!, ¿qué hacer, cuándo ni cerca de estar asegurado?, ¡comenzó la sudoración, el cuerpo se puso frío, como señal de una baja de presión!

No recuerdo cuanto tiempo pasó, pero al acercarme más al lugar donde lo había dejado por última vez, ¡allí estaba! No hubo ninguna iluminación angelical, no, sencillamente mi ‘cajita FINO’, había quedado ‘atrapada’, entre dos grandes camionetas cuyas dimensiones eran 3 veces superior.

Y por supuesto muchas más anécdotas … no los canso y concluyo: Es cierto que toda persona aspira, sueña, tiene derecho a alcanzar muchas cosas partiendo lo de básico: educación, salud, vivienda, pero alcanzable en función de lo que se luche por ello, ya que no siempre el maná nos cae del cielo.



[1] Formación de una palabra por imitación del sonido de aquello que designa; Las onomatopeyas hacen alusión a los sonidos que producen los animales, como, por ejemplo, “miau” para el maullar de un gato.

lunes, 27 de enero de 2025

Números y comerciales

En otras ocasiones he abordado la importancia de los números, su aplicación la cual le proporciona un sentido tangible a la vida, al propio aprendizaje, pero a la vez ser rechazada por muchos jóvenes con el estudio de las matemáticas que desfavorablemente se sigue enseñando con mucho tradicionalismo…,

El profe: «… la regla de tres simple consta de cuatro términos, dos magnitudes proporcionales entre sí, y una tercera magnitud. A partir de estos, averiguaremos el cuarto término de la proporcionalidad»; y por supuesto el ejemplo: Si necesito 8 litros de pintura para pintar 2 habitaciones, ¿cuántos litros necesito para pintar 5 habitaciones? Y… ¡ya! , finalmente el docente lo resuelve.

El estudiante: «…. Profe, ¡que aburrido!»

No hay mejor aula que el mundo – e inclusive ¿porque no dar una clase a modo de resumen fuera de ella? - que nos rodea, ir a un super mercado o mall, por ejemplo.

El profe: «estudiantes, cuadernos en mano, pasemos a retirar una carretilla, cada equipo estará conformados por tres participantes y seleccionarán en las diferentes áreas de la tienda, 3 productos enlatados o envasados, en cuyas etiquetas contengan números por ejemplo fecha de caducidad, peso de los productos, etc.; pero además describirán la utilidad del producto; nos vemos en 15 minutos»; los estudiantes ni corto ni perezoso, van en la búsqueda de los productos.

En un área alejada del local – previa solicitud a la administración del lugar, para no interrumpir el paso de los transeúntes – nos reunimos y comenzamos el cumplimiento de la tarea asignada; poco a poco fueron exponiendo los diferentes equipos, pero como siempre podría suceder hay un estudiante bromista.

El estudiante: «Profe, de este producto – papel sanitario en mano – ya averigüé cuantos rollos trae el empaque, fecha de caducidad, el peso, pero…me llamó la atención un número y es el siguiente: cada rollo mide de extensión 250 metros, ¿para qué ese dato?

La respuesta – mientras que el resto de los estudiantes, se reían no de forma estruendosa, ante el reto – demoró unos segundos, la cual debía ser seria, pero a la vez de forma jovial.

El profe: «¿a que le atribuyes que pongan la extensión?» El estudiante bromista permaneció en silencio, no lo esperaba; ¿otro estudiante le puede ayudar?

La estudiante: «Profesor, la respuesta es sencilla, mientras más sea la extensión del rollo, ¡más la durabilidad del mismo!, pero además añadió, «y eso ayudará a la competencia entre los fabricantes, más extenso, más ventas y menos gastos para el consumidor»

Lo que parecía que todo quedaría en una broma sin respuesta, lo dicho por la estudiante nos dejó, repito NOS DEJÓ con la boca abierta; pero hay más, el equipo de la joven en cuestión la aplaudieron de forma espontánea, yo me sumé, el resto también.

En lo personal sentí por dentro mucha alegría, ya que había logrado motivar a los jóvenes a PENSAR, pero sobre todo que APLIQUEN los conocimientos y no las reglas de forma dogmática.

Usted estimado docente, si usted (inclusive los padres de familia), nunca dude que nuestros estudiantes no saben, que no lo van a responder, no, NO DUDE; nuestros chicos son excepcionales, ¡LO SON!, El secreto está en que ‘extraigan’ con procedimientos y metodologías, de los mismos eso que tienen guardado, su entendimiento, inteligencia, discernimiento, consciencia, razón, intuición, saber, su erudición, cultura, sabiduría, competencia, ...; y para aquellos que dado los niveles de aprendizaje difieren, deberán ser apoyados por sus propios compañeros, atención individual del docente y… de los propios padres.

lunes, 20 de enero de 2025

Creer o no creer…

El título pareciera ser al de William Shakespeare, en la obra (de teatro) Hamlet, donde expresa: "To be, or not to be” / "Ser o no ser", que se parece, pero no es igual; el termino creer, entiéndase «Tener algo por cierto sin conocerlo de manera directa o sin que esté comprobado o demostrado», nos lleva a muchos planos por ejemplo, el religioso, pero de ampliar el espectro y en particular a las orientaciones y enseñanzas que nos transmiten nuestros padres y docentes, que por supuesto han de resultar esencialmente educativas, formativas, la credibilidad se acercará a la realidad, siendo confirmada en el tiempo.

También creemos en la información que nos brindan los textos escolares, ya en las redes las cosas cambian, donde en muchos casos hay desbalance entre lo verdadero en cuanto a información y las falsas noticias (fake news), teniendo en cuenta el abrumador número de personas que comentan, que opinan, y que distorsionan un tanto el mundo en el que vivimos.

Pero, ¿y en el caso de los horóscopos[1]?, he dado clic en el buscador y me han aparecido n periódicos, n, lo que me conduce a pensar que son muchas las personas que recurren al mismo para ¿confiar?, en como le irá en el día; si bien esta carta astrológica o natal, constituyen un método de predicción, aunque no demostrado que se basa en la posición arbitraria de los astros al momento de nacer, considerándose por algunos una pseudociencia.

¿Y realmente es efectivo lo que nos enuncian? ¿lo que me dicen en el trabajo, con que signos eres afín o no, en la salud, en lo económico y en el amor? La creencia en la efectividad del horóscopo se ve potenciada por un fenómeno psicológico normal, la apofenia, que se caracteriza por la tendencia a encontrar patrones y conexiones entre cosas que no están relacionadas, nos conllevan a un análisis de la situación actual – el entorno – para valorar si atinó o no.

Los supuestos “vaticinios” – con frecuencias anuales, mensuales y diarias -, a la que posiblemente mientras más amplio el período, posiblemente se desvanezca la credibilidad… «… si claro si el horóscopo me dijo que en el segundo semestre mejoraría mi…» o sea hago que pasó, pero si recurrimos a una más estricta, que, es el hoy, como será "mi día", si te sale que en el amor que «… la tensión se disipará y logrará que la atracción facilite un encuentro sinigual», ¿se perfumará ese día más?

Que en trabajo y negocio «el clima laboral será cooperativo y facilitará proyectos» y resultas que eres jubilado, cuando difícilmente encuentres trabajo y pases a cuestionar tal clima, ¿el laboral?, no será ¿el del hogar?, donde la cooperación es poca, los nietos por encima de los muebles, juguetes desordenados…

En negocios, «… momento para ahorrar…» y resulta que con dificultad le alcanzará el dinero para comprar los útiles escolares, el pago de la mensualidad de la escuela; ¿y si está próximo a casarse y la persona seleccionada para "que hasta la muerte nos separe", resulta que no es compatible o afín con los signos zodiacales, ¿renunciará al matrimonio, ¿cuándo ya las invitaciones fueron enviadas, los anillos seleccionados, el alquiler de los trajes, …?

Por lo visto con todas las interrogantes anteriores ante los enunciados "horoscopeños u horoscopenses", podrán poner en duda o reafirmar el vaticinio del correcto ordenamiento de los astros.

No obstante, cuando he leído, «tenga cuidado al manejar, ya que podría sufrir un accidente…», ese día me traslado más despacio… ni modo.



[1] El horóscopo se originó en Babilonia hace aproximadamente 2.500 años. Los babilonios desarrollaron una forma primitiva de astrología, observando los movimientos de los planetas y las estrellas para predecir eventos terrestres; Port su parte los griegos fueron los encargados de sistematizar la técnica del horóscopo tal y como la conocemos hoy.

lunes, 13 de enero de 2025

¿Difícil? ..., pero rescatable.

Lo que sucede en este instante, en unos minutos horas, se convierte sencillamente en pasado, entiéndase tiempo que ya sucedió y que, en una línea cronológica, ha quedado atrás; pero…, estas dos primeras líneas me resultan, cuando le presto atención detenidamente, algo como ¿seco?, ¿tajante?, ¿frio?, por tanto, creo que amerita ser un tanto más explícito, algo así como añadirle una buena sazón (al menos es mi intención, aunque de cocina solo se abrir latas…sin comentarios)

Un breve relato – el cual no amplio mucho, para evitar humedecer estas hojas virtuales – en el cual ponían en la balanza varias emociones: felicidad por el rato consumido (estoy escribiendo en pasado) durante una semana atípica donde el tiempo se hizo corto (aquí entra la relatividad del tiempo, donde dos acontecimientos que parecen simultáneos desde la perspectiva de alguien, no lo sean desde la perspectiva de otra persona, donde ambos están en lo cierto) porque disfruté con mi hija después de casi un par de años de no verlacuyo impacto presencial no es lo mismo jamás que virtual – , coincidiendo con mi onomástico.

Tire la casa por la ventana – casi el equivalente económico a tres meses de jubilación, pero les cuento no importó, es más lo volvería a hacer – fuimos a lo que el tiempo nos permitió, en resumen: el presentarle la cultura de un nuevo país (música, centros turísticos, gastronomía, su gente, etc.), por supuesto siendo el tiempo indetenible, llegó el momento de la despedida: ambos al pie de la escalerilla del bus que la regresaría a nuestro país de origen, mientras que la azafata revisaba la documentación que estuviese en regla muchos eran los sentimientos encontrados: ¿reír, llorar?, donde ambos verbos se mezclaban, sin una línea roja por medio, eso sí era y soy feliz.

Siendo la felicidad un «estado de grata satisfacción espiritual y física», ampliando el espectro – donde si bien está claro que no podemos ser feliz las 24 horas del día, ni todos los días de la semana, pero sí en momentos puntuales – como el relatado -, lo somos cuando sabemos que la salud de nuestros familiares más allegados (incluyo amigos), es la adecuada; cuando hay personas que en su trabajo, tienen un adecuado desempeño (a pesar que no compagine sus títulos académicos) pero que luchan y se esfuerzan por garantizar las necesidades básicas de su familia y que posteriormente logran encausar su verdadero rol como profesional.

Cuando revisas ‘las ramas de tu árbol genealógico’ y aprecias como tanto descendientes y ascendentes han sido personas donde la educación y los valores constituyeron el tronco central y esencial para ser personas de bien, a pesar que no todos tuvieron la opción de sentarse en un pupitre, pero sí nos enseñaron a respetar, a escuchar, ser honestos, solidarios, honrados, diligentes en el actuar, en resumen, vivir sin dañar o perjudicar a los demás.

Ser feliz – siendo rescatable, dada la maravilla de nuestro cerebro y su capacidad mediante la memoria de volver a recordar hechos, ideas, sensaciones, referidos a gratos momentos compartidos, vividos, al ser retenidos y recuperados voluntariamente – cuando trasladamos de un pasado a un presente, cerrando los ojos y soñamos en blanco y negro o a colores, que en el mejor de los casos reforzamos con la ayuda de fotos, film, etc.

Felicidad que puede ser extendida a un futuro, cuando se tienen objetivos realistas, metas y deseos por los que luchar, cuando creemos en nosotros mismos y tenemos la esperanza que las “cosas” estarán bien, sentirse con ánimos, pero sin adelantarnos a los acontecimientos, siendo pragmáticos, resilientes.

Diría que la felicidad, siendo esos pequeños momentos esencialmente vividos (sin excluir ese instante momento donde lo somos), como piezas de un rompe cabezas – donde al comienzo algunas encajan y otras no, pero que con mucha paciencia vas articulando y avanzando, bogando por un ‘un mar que no es el de los sargazos’ -, donde no necesariamente nos sentamos a armar, pero si desear que tú y los tuyos ante todo tengan presente hacer la vida lo mejor posible, sustituyendo los malos momentos por los más gratos.

¿Te parece?

lunes, 6 de enero de 2025

Una evaluación, ¿laxa para los padres?

Un elemento real, tangible y a la vez preocupante, es cuando se enjuicia o se subvalora al docente por parte de los padres, hecho este al igual que los rumores o comentarios negativos que pueden perjudicar enormemente la profesionalidad y funciones de un profesor, y la motivación que luego pueden tener en su trabajo diario.

‘Un talón de Aquiles’[1] en el profesorado que hace ‘saltar las alarmas’ a los padres de familia, resulta cuando sus descendientes, se ven afectados por los bajos resultados en las evaluaciones, algo así como «me sorprende…pero si él o ella, nunca, pero nunca habían salido mal en las notas…».

Estamos claro que los profesores son los responsables de la educación de sus hijos en el centro de enseñanza, ocupando un rol de complemento de la educación que acompaña la gestión que han de realizar los padres en el hogar, NO la sustitución; ¿lo ideal?, que exista una sensación de equipo padres - docentes, de complementariedad, cooperación y colaboración.

El factor sorpresa para los padres, no ha de resultar una justificación que permita ‘tambalear’, el desempeño del docente, que no solo imparte contenidos de la asignatura literalmente, ya que también promueve mediante un sinnúmero de actividades que fortalecen la formación en valores: trabajar en equipo, la entrega de tareas a tiempo, la honestidad, el amor y respeto a los símbolos patrios, entre otros muchos, pero que además dedica un tiempo extra, muy extra en su preparación misma.

Por supuesto entre ambos ‘bandos’ deberá primar una comunicación efectiva y asertiva que acerque a estos protagonistas donde desde la escuela (docente y apoyo institucional) se informe, se analice la marcha integra del estudiante, que no solo se dará a conocer lo negativo, no, también lo positivo.

Si bien lo anterior ha de ser una – dentro de tantas - herramienta esencial, vital, para el mejor desempeño del estudiantado, suele ocurrir y posiblemente con mayor énfasis acorde a la indebida interpretación que la exigencia, el rigor por parte del docente, resulta el factor clave para los deficientes resultados académicos de los estudiantes; no así en el caso de padres que en su momento pudieron ser castigados bajo el efecto de alguna amenaza de agresión física, por ejemplo: ¡Sino sacas buenas notas, ves esta chinela o chancleta[2]…!, pero que en los tiempos modernos,  suelen asumir .– no todos  – un escudo de paternalismo proteccionista, laxo, ante la evaluación.

«¿Qué…dejó a mi hijo aplazado por un punto?»; «iNo, esto no queda aquí, voy a hablar con la dirección…!».

En cualquier caso, ante un llamado de atención que el estudiante reciba, será esencial que el padre tenga conocimiento de ello, pero que actúe en coherencia con el centro, manifestando su disgusto al hijo (no con el profesor), que, de demostrarle complicidad a su hijo, criticando al profesor, es muy probable que el discípulo se sienta defendido, «intocable», y le dé igual el llamado de atención o sanción que se le hizo, que por supuesto ante esa falacia, más temprano que tarde el estudiante será afectado.


No olvide que la coherencia de las actuaciones educativas entre centro y casa es, uno de los factores más importantes para garantizar buenos resultados académicos, pero también un adecuado desarrollo como persona; hay cuestiones del día a día que los padres no pueden conocer porque no están en el aula, por lo que los docentes deberán de tener un voto de confianza.



[1] Expresión que se utiliza para referirse a un punto débil de una persona o cosa.

[2] También llamada pantufla, chancla, sandalia…