lunes, 15 de diciembre de 2025

Odoro

Busqué la palabra del nombre del artículo apoyándome en un motor de búsqueda y la misma inmediatamente apareció subrayada en rojo, como indicador, que en “mi diccionario” no estaba, le di agregar y listo.

¿Su significado? «se refiere a la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo "odorar", que significa "despedir olor" o "tener aroma"». Por lo visto "Odoro" indica la acción de percibir o emitir un aroma, ya sea agradable o desagradable, o la cualidad de tener un olor.

Que si a la palabra en cuestión le antepongo el prefijo in donde se plantean dos significados: 1. negación/privación, 2. hacia adentro/en el interior, donde como buen estudioso de la Química, opto por la opción 1 y sumo: in + odoro = inodoro; obviamente y como resumen: inodoro = sin olor.

Lo cual no contradice y por supuesto imposible mis años mozos en la facultad de química, siendo una regla que los productos químicos, reactivos ¡NO podían olerse!, por el peligro que podía ocasionar cualquiera de los mismos a pesar de ser inodoros.

Hasta acá todo lo que parece un trabalenguas que pudo haber sido más sencillo, surge a partir de la palabra INODORO, que pudiera resultar mucho más familiar al contar con ese dispositivo en nuestros hogares (una mayoría, no así en los sectores rurales), que como todo objeto tiene su historia, la cual describo – disculpas a las personas que puedan sentir reacción desagradable por abordar… -. A finales del siglo XVIII, hombres y mujeres con largas capas ofrecían a los transeúntes la oportunidad de deslizarse bajo ellas para hacer sus necesidades, previo pago, por supuesto; es hasta la segunda mitad del siglo XIX, en Europa se comenzó a imponer el retrete con un sistema de cadena de cisterna.

Aunque el poeta británico Sir John Harington lo inventó en 1596, sus compatriotas no pudieron apreciar las ventajas de este invento, por lo que quedó en el olvido; doscientos años más tarde, el inventor inglés Alexander Cummings solicitó una patente para un tubo de drenaje curvado, el sifón que conocemos en la actualidad.

¿Interesante? Tal vez, ¿tonto?, puede ser, pero ¿por qué toda esta ¿oda? al sanitario de marras?; sencillo, aunque en dos momentos de mi vida diferente, el primero: siendo chavalo/patojo/fiñe/cipote/carajito/chamaco… me encontraba frente a una tienda de juguetes y que con mucho miedo me acerque al gran vidrio que nos separaba, pegando las manos a la fría hoja, también la nariz (la cual se me puso chata/aplastada), inmediatamente sentí añoranza ante la imposibilidad tener uno…; nostalgia interrumpida por la dependienta que me hacía señas que me alejase.

El segundo momento, tiempos modernos (XXI), esperando frente a una tienda, separado por una hoja de vidrio, aunque en esta ocasión ni puse las manos y menos la nariz, para evitar que la vendedora me llamase la atención, el local promocionaba sanitarios y piezas (lavamanos, inodoros) tanto físicamente como a través de videos, donde se visualizaba la magia de la tecnología.

Sensores a doquier, colores, música, descargue, …, ¡wao!, por lo visto un nuevo recurso evacuatorio, que no dudo (sino lo es ya) que los mismos bajo la aplicación SmartThings (u otra) - aplicación que permite controlar y automatizar dispositivos inteligentes en el hogar, donde puedes conectar y manejar una variedad de dispositivos compatibles, como lavarropas, heladeras, enchufes inteligentes, cámaras de seguridad, entre otros – se adicione o se sume.

En fin, una nueva tecnología para un mundo donde el cuido y conservación de la HIGIENE sigue estando mal repartido; disculpen debo interrumpir esta conversación, ya que al parecer hay problemas con el baño, se ha zafado la cadenita que a su vez hala al flotador y la válvula de llenado…; les deseo un excelente día con odoros agradables.

lunes, 8 de diciembre de 2025

¿Tantas páginas?

Como estudiante pasar de un subsistema a otro (prekinder, kínder, primaria, secundaria, bachillerato), posiblemente – siempre y cuando sea factible ese cambio gradual, lineal, progresivo, sin interrupciones ante la necesidad de trabajar u otra razón de índole personal o familiar -, resulte un tanto natural, sin embargo, llegar a “pisar” el nivel universitario “es harina de otro costal”, por muchas razones.

¿El top de los estudios? Realmente no, considerando otros como postgrados, maestrías, especializaciones, pero retomo, entrar al Alma Mater[1],  la sensación propia de la juventud (16-18 años) es algo así como conquistar a la joven cuyo amor resultó platónico durante todo el bachillerato, nervios a flor de piel: ¿nuevas amistades?, ¿serán exigentes los docentes? Nota: «los rumores es que aquí hay que estudiar ¡de verdad!».

Uno de los primeros tropezones – de los tantos – fue recibir clases en un salón de conferencias semi circular con capacidad de 200 estudiantes (todos de primer año), el docente cuyo prestigio en cuanto conocimiento era una gratitud escucharlo, sus apuntes en una pizarra – realmente tres, que subían y bajaban manualmente - de fondo verde, donde en la misma se veían los trazos, de las tizas blancas y apuntes vinculado a la asignatura.

¿Preguntar?, ¿interrumpir al profesor por alguna duda?!Sencillamente imposible!, ¡Nada!, Una conferencia, es una conferencia - presentación oral dirigida a un grupo de personas en el que se expone un tema de interés para el público presente -, y nada de debatir, ni chistar se podía, el que se quedaba atrás en la toma de nota y dudas, se quedó.

¿Solución?, el libro (muy voluminoso) de la asignatura, además de otros documentos sugeridos por el expositor para consultar en la biblioteca; finalmente: para la próxima clase leer de la página tal a la tal, algo así como unas 40 páginas, que incluía las posibles evaluaciones. ¿Y entonces? ¡La incertidumbre era total!

Por supuesto, la solución no era no cortarse los pulsos, ni salir despavorido, ¿la clave?, ¡estudiar!, bien individual o colectivamente, sin importar el tiempo que se empleara para ello, reservar el cubículo en la biblioteca y a expensas que la bibliotecaria te llamase la atención dos o más veces con la opción de ser expulsados del local; por lo visto, esto era ¡Al duro y sin guantes![2], o estudiabas o estudiabas, si querías cumplir tus sueños de alcanzar tu título universitario.

¿Ha cambiado el rigor, con relación a la exigencia y el rigor en las aulas de clase en los tiempos actuales? Pareciera ser que sí, diría o añadiría en cuanto a posibles respuestas, dependiendo del subsistema o nivel de enseñanza una alta disparidad de criterios, controversial.

¿Muchas tareas?, ¿mucho que leer?, ¿poco tiempo para estudiar? Al responder cada una de las interrogantes anteriores y en el mismo orden, mis respuestas son: ¿Y?, ¿y?, e ¿y?, que, en el caso de las dos primeras, ampliando las mismas serían: Más tareas, más aprendizaje, más compromisos, más creatividad, mejor desempeño (presente y futuro); leer mucho, saber, aprender, interpretar, comprender, ejercitar a nuestro cerebro, despertando nuestras vías neuronales, activando la memoria…, recordar, liberar nuestras emociones: alegría, tristeza, cólera, miedo, sorpresa, amor.

¿Poco tiempo para estudiar? Respuesta: ¿se organiza el estudiante lo suficiente para ello?, ¿los padres les enseñamos a organizarlos y no escudarse, mimándolos?, ¿acaso el sacrificio de esforzarse luchando contra las manecillas del reloj, no conlleva a la creación de un hábito una disciplina?

¿Saben qué…? Me quedan más preguntas, pero… "el éxito es para los osados", que en latín se traduce como "Audentes fortuna iuvat" y al español como "La fortuna favorece a los audaces"[3], reflejando con ello que lo que se pretenda alcanzar sonreirá solo a aquellos que no tengan miedo de enfrentar desafíos y tomar la iniciativa.

Recomendación o sugerencia: cuando un padre le manifieste su preocupación acerca de muchas tareas, mucho que leer, respóndale «Audentes fortuna iuvat» y tradúzcale.



[1] Alma mater​ es una locución latina que significa literalmente 'madre nutricia' y que se usa para referirse metafóricamente a una universidad, aludiendo a su función proveedora de alimento intelectual, generalmente para referirse al sitio en donde determinada persona cursa o cursó sus estudios universitarios.​

[2] Dicho de hablar: Sin rodeos ni circunloquios / Con rigor y exigencia.

[3] Esta frase, con raíces en la antigua Roma, sugiere que aquellos que se atreven, que toman riesgos y actúan con valentía, tienen más probabilidades de tener éxito; frase que se remonta a las obras de Terencio y Virgilio, dos importantes escritores romanos.

lunes, 1 de diciembre de 2025

Las hojas del almanaque

Pareciera ser que cuando caen las hojas de ese catálogo estructurado por días, meses, semanas, con fechas de celebraciones tanto religiosas como civiles de tu país, donde insertas las tuyas particulares:  cumpleaños de tu gente (familia, amigos), compromisos laborales y personales, aniversarios de boda, fallecimientos de seres queridos, así como apuntes de lo pendiente, actividades prioritarias para los próximos 12 meses de un nuevo año, que en lo personal suelo guardarlos, para una vez u otra darle una mirada con ojos “retrospectivos”.

Donde de almanaque o calendario el mismo se ha convertido prácticamente en una especie de “diario-refugio”.

No es repasar las 12 hojas-meses, las 52 semanas correspondientes al año en cuestión, no, es darle una relativa lectura rápida a los 365 días o 366 de ser bisiesto y detenerte en aquellos relevantes, significativos, que pusieron a flor de piel, tus sentimientos…

Hojas que suelo pasar de página en página física o electrónicamente, que, al cambiar la misma, pareciera ser que se desprenden como las hojas en otoño que cambian no solo de color, sino que la caída en sí, constituye una estrategia de supervivencia para el invierno, y que en nosotros son sustituidas por el encanecimiento del cabello y a la vez una piel más fina con pliegues o surcos, contrapuestos con una acumulación de conocimientos y sabidurías de la cual antes no pudiste dar cuenta de forma objetiva, y que en este momento solemos al igual que las hojas, utilizar como una estrategia de supervivencia.

Acumular “hojas” nos conduce sabiamente a valorar lo hecho y el impacto que posiblemente podemos y pudimos causar en las personas que nos rodean y nos rodearon, donde el rol de educar nunca se pierde, al contrario, se fortalece.

Educar y haber sido educado por nuestros antecesores y que nos corresponde en esta ocasión trasladar a las nuevas generaciones cualquiera sea la vía (presencial o asincrónica, que hoy pudiéramos nombrar digitalmente como contactos), que hacerlo es algo así como un bálsamo que nos fortalece el espíritu, más cuando has ejercido la mejor profesión del mundo: ser educador.

lunes, 24 de noviembre de 2025

¿Instrucciones para ser papá?

Ya me habían avisado vía telefónica convencional (fijo) - ¡eres papá! -, por supuesto si bien era algo esperado, la aseveración no era lo mismo, ni se escribía igual: ¿llorar, reír?; la primera reacción fue agarrar el maletín que incluía los elementos básicos: ventilador/ abanico, shampoo / champú, pañales de tela (antiséptica), baticas (rosadas por supuesto), mediecitas, colchita (…todo lógicamente termina en …ita).

Raudo y veloz, baje a la parada de la guagua o bus, la cual me permitía visualizar desde unos 600 metros aproximadamente cuando esta desembocaba en la curva, asomando su “nariz”, cuyo código de identificación era viable, no porque tuviese una mirada de “águila”, sino porque su primero número era 8, el de la otra posible era el 7 y entre un 8 y un 7, hay su diferencia: los dos ceritos verticales o algo así como un número infinito “acostado”.

Serían las 7 pm, domingo, pocos pasajeros – la gran mayoría como debía ser: cenando en casa, otros, alistando los uniformes de los descendientes, donde no podía faltar «¿… hiciste la tarea?, ¿limpiaste los zapatos?» -, arribó el bus, abrió sus puertas y le dije al conductor /chofer: «compadre, soy papá». Nota: después me di cuenta que lo dicho era una muestra que los sentimientos se encontraban a flor de piel.

Los pasajeros al escuchar la noticia, que pensé haberla dicho bajito, comenzaron a aplaudir: ¡Qué pena!; el chofer me contestó: ¡sabroso!, y añadió «…tienes suerte, voy atrasado», luego…y con la misma apretó el acelerador.

En menos que se lo cuento, ya estábamos frente al hospital de maternidad, se abrieron las puertas y a mi espalda escuché «compay (expresión que denotaba la procedencia campesina del chofer), muchas felicidades, ahora si vas a saber lo que es “mango bajito”», frase que denotaba ignorancia por el hecho de ser padre; y continuó el conductor ya acelerando el bus, «yo tengo 15 hijos (as) y nadie me enseñó a ser papá…», con la misma puso “las llantas en polvorosa” y se alejó.

Fruncí el ceño en señal de incomprensión dado mi clasificación de “primerizo”, en ser papá, sin embargo, me acordé de la siguiente frase:  "tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro"[1]. En mi caso, ya había plantado muchos árboles en jornadas de solidaridad para el cuido y conservación del medio ambiente; en lo referente al libro, había formado parte de un colectivo de autores del ministerio de Educación, luego el segundo check o palomita (√) y, …tener un hijo, tercer check (√).

Al llegar al hospital y cargarla, sentí miedo, de aquella criatura, que mostraba su rostro, ojos casi dormidos y yo a la espera de que sonriera como sucede en las películas, pero no, un simple llanto en señal de ¿hambre?, ¿acaso era un papá muy feo?, miedo, por la fragilidad de su cuerpo, pero la asistencia inmediata de la seño, me permitió asumirla entre mis brazos por cuestiones de minutos. Nota: en ese momento no me tomaron fotos (lejos aún de inventar los celulares) pero estoy casi seguro que mi rostro era algo así como la de un (mal) estudiante que no supo prepararse adecuadamente para … ser papá.

No queda dudas que colegios, instituciones para educarnos en ser papá, si las hay las desconozco, y lo que solemos hacer es percibir a partir de nuestros progenitores la educación recibida sobre todo en valores, en como nos cuidaron, sus exigencias.

Por cierto, haciendo un paréntesis: ello me recuerda el poder de la chinela, chancleta, zapatilla o chancla que, con solo mostrarla sin llegar a mostrar su efecto, entraba sencillamente en un estado mutis o de silencio total y por supuesto señal de respeto…continuo.

Donde los docentes que empezamos muy jóvenes – no teniendo hijos - tenemos determinadas ventajas: “criar” a muchos hijos e hijas donde la prioridad es escucharlo, aconsejarlos, llamarles la atención de ser necesario, educarlos, por lo visto y a modo de conclusión: ser docente, constituye una auto escuela para ser padre.



[1] Frase de José Martí, popularizada por el propio poeta cubano, la cual expresa que son tres acciones que representan dejar un legado perdurable y contribuciones significativas a la vida y al mundo.

lunes, 17 de noviembre de 2025

Un CV poco común

Hace algunos años, ¿20, 25?, un amigo, casi un hermano me pidió mi curriculum vitae (CV) - locución derivada del latín cuya traducción literal es «carrera de la vida» -, u hoja de vida, que era algo así como un “cuento o relato” de mi vida personal en el campo de los estudios realizados, así como en las instituciones trabajadas, por supuesto datos personales y de ser posible personas que podían recomendarme.

Al mostrárselo, en su rostro pude visualizar, interpretar ¿preocupaciones, no “era nadie”, todo lo había hecho mal, podía ponerse más, quitar?, pero como por “arte de magia” me dijo “…hagamos algo… te voy a proporcionar una plantilla donde vas a organizar lo hecho mucho mejor, no omito manifestarte que tu “historia resulta interesante”.

Viniendo de él cuya formación había sido en Alemania Oriental[1], me permitía - habiendo vivido toda una vida a unos 8036 km aproximadamente de distancia entre mi país de origen y su país – conocer otro punto de vista de cómo mejorar mi CV.

Comencé a introducir la información, nuevos aportes, otros no tan necesarios, y se lo entregué, una lectura rápida por parte de él y me dijo “…mucho mejor”, ¿número de páginas de aquel mamotreto? 

Estamos hablando de 20 o 25 años atrás, pero acaso ¿más páginas, mejores opciones laborales? Por supuesto los tiempos cambian, siglo XXI, dónde todo lo queremos rápido, ya que el tiempo escasea teniendo no solo en cuenta el alto volumen de información con el que “chocamos” y que en el campo laboral la competencia es mucho más ante las altas tasas de desempleo[2]: «En 2024, se mantuvo la tendencia de mayor dinamismo en la generación de empleo en las áreas urbanas frente a las rurales. La tasa de ocupación urbana superó los niveles de 2019, mientras que, en las zonas rurales, la recuperación de la ocupación continúa siendo insuficiente»; «Para 2025, se proyecta una tasa de desocupación similar a la de 2024, en un rango de entre 5,8 por ciento y el 6,2 por ciento».

Hoy en día suele existir plantillas donde en una sola página, reitero ¡UNA!, debes acometer tantos esfuerzos, años de estudio y trabajo como si fuese una pieza de ropa, digamos pasar de XXXL (Triple Extra Large) a XS (Extra Small), ¿qué pongo?, ¿qué quito?

Hace poco una persona latinoamericana que reside en Europa me solicitó mi CV, una síntesis (¿?) traté de hacer lo mejor posible (reducir 14 a…), y me lo devolvió recomendándome que lo hiciese menos formal (¿?), un intento, dos, y se me ocurrió esto, lo cual describo a continuación:

“Toda persona que haya dedicado su vida a ejercer la docencia en el tiempo, la palabra enseñar ha evolucionado por educar, hecho que se evidencia cuando has tenido la posibilidad no solo de impartir contenidos de las asignaturas, sino dejar a un lado el plan de clase, la tiza, el marcador, apagar el data show o proyector y una vez terminada la clase, sentarme con esa persona –niño(a), joven, adulto(a) según el nivel de enseñanza en que se encuentra – y que la misma me indique que le sucede ante su comportamiento apagado, alejado de su colectivo de estudio”; “Por supuesto motivos muy disímiles donde entran jugar el verdadero rol de escuchar, recepcionar y tratar de buscar la mejor respuesta (una sola imposible) tanto a padres de familias como al estudiante”.

En cuanto a mi trayectoria profesional culminé la Licenciatura en Educación con mención en Química en una institución universitaria en mi país de nacimiento, a lo que se suman un sinnúmero de postgrados propios de la especialidad; posteriormente me adentré en el mundo de la escritura (libros de textos escolares), y articulista para varios medios periodísticos en América Latina en el campo de la Educación por más de 15 años; ¿Y dejar la docencia? Imposible. Fin del CV.


[1] Alemania Oriental, formalmente la República Democrática Alemana (RDA), fue un Estado socialista que existió entre 1949 y 1990 en la zona de Alemania bajo ocupación soviética después de la Segunda Guerra Mundial. Fue uno de los dos estados alemanes, junto con la República Federal de Alemania (RFA), que se reunificarían en 1990.

[2] Tomado de: https://www.ilo.org/sites/default/files/2025-02/PL%202024_espa%C3%B1ol_ResumenEjecutivo.pdf

lunes, 10 de noviembre de 2025

Fase REM

 

En ocasiones cuando duermo la siesta – costumbre heredada de los españoles, supongo -, me acompaña Nina (la pequeña can de las mascotas) al pie de la cama y que al comienzo me asustaba, porque la escuchaba ¿balbucear?, aparte que un poco que su respiración aumentaba… ¿acaso soñaba?

Pues al parecer la respuesta es un Sí; se han hecho estudio de sus encefalogramas que cuentan con ondas cerebrales similares a las de las personas y pasan por las mismas fases de sueño, como es la llamada fase REM[1]. Por lo visto interesante; es más en esta fase (REM) predominan los procesos de reparación cerebral (reorganización neuronal, consolidación y almacenamiento de recuerdos relevantes y eliminación y olvido de los que no lo son) … mmm… «… olvido los que no son».

En mi caso por supuesto sueño, aunque posiblemente de tanto pensar mis ondas cerebrales deben estar algo desgastadas, siento que cuando entro en la fase REM, duermo mucho mejor donde en la misma visualizo sucesos o imágenes, por supuesto vividos, tomados o asociados a hechos sucedidos y que en algunos casos se mezclan con audiovisuales. Nota: no se preocupe está descartado ser el Capitán América.

¿Qué sueño? La mayor parte hechos muy puntuales vinculados a mi trabajo, sobre todo asociados a ex compañeros de trabajo donde el relato o episodio no es total e inclusive en ellos adiciono o combino hechos que nada tiene que ver con el mismo, pero preocupante cuando aparece ¡una pesadilla! ¿Estaré frente a un evento pre traumático?

No queda dudas que las pesadillas generan temor, ansiedad o angustia, y que a menudo despertamos de forma brusca, motivado por problemas familiares, laborales o problemas de salud, generando más estrés y ansiedad; a lo anterior le sumo la apnea central del sueño - donde el cerebro no envía las señales correctas a los músculos respiratorio -, felizmente en lo personal son menos las pesadillas, ¡«!… por allá una!» que se disipa o simplemente no recuerdo al despertar.

Si les soy honesto, duermo mucho mejor cuando sueño, ¿pero lo busco, trato de potenciarlo para una mejor calidad de sueño y por ende de descanso?, ¿pero que además sea lúcido, donde pueda (estando consciente) interactuar con el sueño de manera más activa y, potencialmente, controlarlo? Por lo visto tendré que meditar y prestar más atención de manera consciente al momento presente, sin juzgar las experiencias que surjan, entiéndase mindfulness.

También deberé revisar mi entorno: reducir la luz y el ruido, una temperatura fresca, agradable, y de la cama no me quejo (aún no se ha salido ningún resorte); mantener la rutina de acostarme a la misma hora, leer (importantísimo), evitar pantallas (celular, tableta, computadora), ¡NADA!, que esperen…

Ah, me quedaba algo vital: Nina (mi mascota), si la que está al pie de mi cama, «Ninita, ¿sabes qué?, nada de comer tan tarde, hacer tus necesidades antes de conciliar tu sueño y mañana ya que casi seguro que dormiremos mejor, con ello cero pesadillas y por supuesto al despertarnos intercambiamos cómo nos fue». ¡Buenas noches!



[1] La fase REM del sueño, o sueño de movimientos oculares rápidos, es una etapa crucial del ciclo del sueño donde ocurren los sueños más vívidos. Durante esta fase, el cerebro muestra una actividad similar a la vigilia, y los ojos se mueven rápidamente bajo los párpados cerrados.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Solo…poco probable.

Los humanos nos distinguimos de otras especies por ser seres sociales – entiéndase, sentimos la necesidad de relacionarnos, interactuar formando parte de una comunidad o sociedad -, conectándonos en lo individual y colectivo siendo esencial para el desarrollo humano.

No hace mucho una amiga que cuenta con un canal de YouTube en América Latina, donde en otras ocasiones le he apoyado con temas cruciales como valores, entre otros; en esta ocasión me solicitaba hablar sobre el trabajo en equipo, que por supuesto ante semejante reto, no me podía negar.

La dificultad consistía en como llevar esto al aula, cuando lo común es que orientemos tareas o actividades asincrónicas a nuestros estudiantes para que las solucionen en equipo, o bien exposiciones previamente preparadas y que estas constituyan un cierre de una unidad, logrando con ello la consolidación de los contenidos y por supuesto su evaluación.

En lo profesional como administrativo – ya lograr un trabajo en equipo – es un tanto más complejo, que, a diferencia de la labor en el aula cuyo tiempo es relativamente corto, si bien en ambos casos la meta final es un resultado de logros, de éxitos e inclusive tangibles: graduados íntegros para ser insertados en el mundo laboral, empresas con alto impacto en el mercado, por citar solo dos.

Pero como diría alguien (¿?) "los caminos están llenos de piedras", lograr un verdadero trabajo en equipo, cuesta ya que ello conlleva a un esfuerzo extraordinario, más cuando te corresponde liderear; malas noches, incomprensiones, resistencia al cambio, donde tratas de superar mediante la tolerancia, receptividad, entender, escuchar, auto reflexionar donde esto nos conlleva a lo que considero la clave: la comunicación.

Comunicación que ha de ser transparente (abierta y efectiva), objetivos claros y medibles, metas alcanzables, pero que requieren de mucho esfuerzo no siendo más de lo mismo; en la medida que el proyecto sea “desmenuzado”, donde quede claro la responsabilidad de cada cual, pero sobre todo que los miembros del equipo se sientan cómodos teniendo su espacio que les permita compartir ideas, preocupaciones y comentarios.

Queda claro que no todos los que nos corresponde dirigir, somos capacitados para lograr un verdadero trabajo en equipo, unos sí, otros no, pero la realidad es que los integrantes de los equipos son personas muy disímiles, con hábitos para lo laboral e inclusive en el plano personal… y aquí surge la interrogante, ¿mezclar lo laboral con lo personal?

Mi respuesta es un sí rotundo, pero específicamente en el tratar de ganar voluntades, de forma gradual, dentro del marco del respeto mutuo: conversaciones privadas en lo referente algún factor de lo personal que incida en lo laboral y en que te puedo ayudar o te podemos ayudar (porque cuento con el equipo) reconocimientos, etc.

¿Anécdotas?, miles… había una vez, (así comienzan las historias, los cuentos, aunque este no lo es) un (a) colega que se resistía al cambio, que dentro del colectivo no tenía por qué participar, su trabajo era sencillamente idóneo y menos rendir cuenta de su trabajo… Nota: por lo visto estábamos ante ‘una piedra en el zapato’.

Por supuesto la respuesta pudo ser solventada momentáneamente con un poco de mindfulness: espirar, aspirar; obligar, imponerse no es la solución (al menos la mía, no es mi estilo). Esta persona, compañero (a) de trabajo no tenía que ser excluida, al contrario, siendo enemigo acérrimo de ‘divide y vencerás’

La posibilidad de sacarme un ‘as de la manga’, era posible; tenía acceso al resultado de los docentes y administrativos y por supuesto a la de la persona en cuestión: le envíe un correo felicitándolo (a), ¡no contestó!, ni modo; otra opción fue con el colectivo (con ese maravilloso equipo al que no quería integrarse), celebrarle su cumpleaños sin que lo esperase: fue invitado (a) a una reunión extraordinario, enviamos una agenda y … ‘cayó en la trampa’

Su reacción, asombro, ¿pena?, agradecimiento…, me observó (yo era uno más) y levanto sus dedos pulgares en señal de gratitud. Al terminar el día, recibí un correo donde se expresaba: «Cuenta con mi apoyo, quiero ser parte activa de ese equipo. Un abrazo».

La estrategia empleada – algunas veces habían salido bien, otras no -, no era con el objetivo de adular, no. Era demostrar que todos tenemos un lado humano con aciertos y desaciertos, y que en la balanza laboral – personal han de tenerse en cuenta.

Final de la historia: El equipo logró que la institución fuese certificada y acreditada nacional e internacionalmente. ¡Gracias equipo!