lunes, 25 de octubre de 2021

Otra lava que no deja de fluir.

No queda duda alguna que en las últimas semanas – inicio el 19 de septiembre - en los medios televisivos (escritos, digitales) y audiovisuales en general, la erupción del volcán La Palma, situado en el paraje Cabeza de Vaca cercano a la localidad de El Paraíso, en la isla española que lleva el propio nombre del volcán, ha sido noticia constante en los titulares por varias semanas[1].

Lava emanada o colada – que sobre pasa una temperatura de más de 1200 0 C – “engullendo” y calcinando todo lo que encuentra a su avance: explotaciones agrícolas y ganaderas, más de 2000 construcciones, redes de suministro hidráulico y eléctrico.

A lo anterior se suma el daño al medio ambiente, siendo este el siguiente: La emisión a la atmósfera de dióxido de azufre (SO2) donde se estima entre 6140 y 11 500 toneladas diarias; también la producción de gases tóxicos, como el ácido sulfúrico (H2SO4), ácido clorhídrico (HCl) y ácido fluorhídrico (HF). La temperatura del agua, al recibir la lava se elevó a más de 1000 0 C.

¿Qué decir de la población? Personas evacuadas con pérdidas totales de sus casas[2], negocios (pérdidas de 1.3 millones de kilogramos de frutas, cada semana), donde prima la incertidumbre, el miedo, el desconocimiento total de lo que le depara el futuro.

Todo este ejemplo de desastre natural - término que hace referencia a las enormes pérdidas de materiales y vidas humanas ocasionadas por eventos o fenómenos naturales, como terremotos, inundaciones, tsunamis, deslizamientos de tierra, entre otros -, me hace pensar si la migración - problema actual donde se ven involucrados millones de personas en el mundo, no puede ser considerado ¿un desastre natural?

Para establecer un paralelismo, tratando de dar respuesta a la interrogante anterior, veamos la definición de migración: “Desplazamiento de una población que se produce desde un lugar de origen a otro destino y lleva consigo un cambio de la residencia habitual en el caso de las personas o del hábitat en el caso de las especies de animales migratorios”

Pasemos a su análisis comparativo: La lava del volcán fluye y provoca daños materiales y ambientales; la migración por su parte, se desplaza (como la lava) desde un lugar de origen a otro destino, pero ¿genera pérdidas humanas?

Tal vez la respuesta pudiera resultar elocuente y no necesariamente traída por “los pelos”, inclusive usted estimado lector, está en pleno juicio de discrepar o no en cuanto al “traslado comparativo” entre desastre natural y la conversión de la migración, como una nueva modalidad de desastre natural.

Los entornos son diferentes: La naturaleza en sí, entiéndase “Conjunto de las cosas que existen en el mundo o que se producen o modifican sin la intervención del ser humano”, que de eliminar lo subrayado, me confirma que son términos o definiciones diferentes, al no intervenir el ser humano, sí, en el caso de la migración.

Aunque un fenómeno conduce a otro – del natural al social -, que, en el caso de la migración, otros muchos son los factores que actúan como catalizadores, los cuales estaremos analizando en próximas ediciones y que nos afecta a todos[3].


[1] En el momento que escribíamos este artículo se confirma por especialistas que todavía queda erupción para largo tiempo, pues los datos no indican lo contrario. "La lava sale de forma más tranquila, ya no sale como una especie de fuente. La realidad es que la deformación continúa estable, hay sismicidad abundante y no hay elementos que indiquen hacia el fin de la actividad"

[2] La localidad palmera de Todoque quedó sepultada por completo bajo la lava.

[3] Este artículo fue publicado por el propio autor en el periódico El Regio.com de Monterrey México, en Octubre 2021, con leves modificaciones para este blog.

lunes, 18 de octubre de 2021

¡No importa toma los míos…!

El poema “Los zapaticos de rosa”, cuyo autor José Martí[1], aborda la situación de una niña llamada Pilar que se dirige a la orilla del mar a estrenar su sombrero de pluma, donde la madre (padres adinerados) le indica que tenga cuidado no mancharse o mojarse en la arena sus zapaticos de rosa – asumiendo el color rosado de los mismos -, ¿Qué sucede? Extraigo para ello, algunos de los fragmentos del poema.

Dicen que suenan las olas                          

mejor allá en la barranca,                          

y que la arena es muy blanca                   

donde están las niñas solas.

«Con sus dos brazos menudos                  

estaba como abrasando;                            

y yo mirando, mirando                 

sus piececitos desnudos».

Pilar corre a su mamá:                 

«¡Mamá, yo voy a ser buena;                   

déjame ir sola a la arena;                          

allá, tú me ves, allá!»    

«Me llegó al cuerpo la espuma.              

Alcé los ojos y vi                            

esta niña frente a mí                    

con su sombrero de pluma».

¡Se va allá, donde ¡muy lejos!                   

las aguas son más salobres,                     

donde se sientan los pobres,                     

donde se sientan los viejos!

«¡Se parece a los retratos                          

tu niña! dijo: ¿Es de cera?           

¿quiere jugar? ¡si quisiera!...                    

¿y por qué está sin zapatos?»

Se fue la niña a jugar,                  

la espuma blanca bajó,                

y pasó el tiempo, y pasó                            

un águila por el mar.

«Mira, ¡la mano le abrasa,                        

y tiene los pies tan fríos!                            

¡oh, toma, toma los míos,                         

yo tengo más en mi casa!»

Trabaja mucho, trabaja,                            

para andar: ¿qué es lo que tiene             

Pilar que anda así, que viene                    

con la cabecita baja?     

«No sé bien, señora hermosa,                  

lo que sucedió después;               

¡Le vi a mi hijita en los pies                       

los zapaticos de rosa!» 

Bien sabe la madre hermosa                     

por qué le cuesta el andar:                        

«¿Y los zapatos, Pilar,                  

los zapaticos de rosa?» 

Abrió la madre los brazos,                        

se echó Pilar en su pecho,                          

y sacó el traje deshecho,                            

sin adornos y sin lazos. 

«¡Ah, loca! ¿en dónde estarán?               

¡Di dónde Pilar!» «Señora»,                     

dice una mujer que llora:                           

«¡están conmigo, aquí están!»  

Todo lo quiere saber                     

de la enferma la señora:                           

¡No quiere saber que llora                         

de pobreza una mujer!

«Yo tengo una niña enferma                    

que llora en el cuarto oscuro                    

y la traigo al aire puro,               

a ver el sol, y a que duerma».

«¡Sí, Pilar, ¡dáselo! ¡y eso                          

también! ¡tu manta! ¡tu anillo!»              

Y ella le dio su bolsillo,  

le dio el clavel, le dio un beso.

¿Qué hizo Pilar?; ¿Cuál fue la actitud de su mamá?; ¿Qué valores se pusieron de manifiesto en lo leído?  Si uno de los seleccionados – como valor - fue la Humildad, estás en lo correcto.

¿Qué entendemos por humildad? “Virtud humana atribuida a quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones y debilidades, y obra en consecuencia, reconoce la igual dignidad de cada ser humano en tanto que todos vienen "de la tierra”.

Una persona que actúa con humildad no tiene complejos de superioridad ni tiene la necesidad de recordar constantemente a los demás sus éxitos y logros; mucho menos los usa para pisotear a las personas de su entorno; además actúa con modestia, sencillez y mesura; percibe las relaciones sociales desde la horizontalidad; escucha a los demás y toma en cuenta dichas opiniones; respeta genuinamente a los demás.

Por cierto, analiza si en alguna ocasión, lo has sido o eres. ¿Sugerencia? Es una bella cualidad o valor, apréndela y desarróllala.



[1] José Martí (1853 – 1895). Poeta cubano, considerado el iniciador del modernismo literario en Hispanoamérica.  En este poema Martí hace hincapié en los sentimientos humanos y en los valores universales que deben regir la conducta humana- El poema forma parte del libro la Edad de Oro, publicado por primera vez en 1889.

lunes, 11 de octubre de 2021

­ - Face + book

Usualmente suelo escribir temprano en la mañana, - horario que, en lo personal considero oportuno – estimando que las neuronas han descansado algo, aunque no lo suficiente, lo cual realmente me cuesta, pero ¡a teclear!

En la tarde, tras la siesta, una buena taza de café, un pase por los canales internacionales, atiendo algún que otro recordatorio de alguna plataforma o Streaming, y de resultarme atractivo, selecciono el material audiovisual y el horario en que podré verlo posteriormente.

Hace unos pocos días, recordando la selección hecha, en un excelente documental (historia de la segunda guerra mundial, el holocausto, etc.) pude apreciar a una persona – la cual contaba su participación como ex – prisionero, muy interesante, y doloroso a la vez -, pero, algo me hizo centrar la atención en su camiseta (también llamado pullover, polo, jersey o playera), de fondo azul claro y letras blancas, cuyo título es justamente: ­ Face + book

Es posible que nunca, al que se le ocurrió, podrá darse cuenta de dicho “robo literario”, pero realmente me resultó, ¡genial!, que, de traducirlo en mi pésimo inglés, lo interpretaba como una crítica al uso de las redes vía Facebook, por tantos y tantos millones de personas de todas las edades.

Me fui al traductor, para identificar el significado de Facebook del inglés al español y la respuesta fue: Facebook; ¿Luego?, pues aquí les va mi interpretación acerca del nombre del artículo: “Menos tiempo – cara a cara -, en una pérdida de tiempo en las redes y más lectura o empleo de libros para su aprendizaje”

Donde muchos podrán estar de acuerdo o no – y por supuesto muy controversial - , sobre todo en función del uso productivo, que empleemos en la comunicación, reitero productivo, por ejemplo: Conversar con amistades, familiares, fotos, verse virtualmente, en cualquier parte del mundo; intercambio de información entre docentes y estudiantes, donde se comparten materiales de apoyo, textos, tareas, presentaciones y otros.

El discrepar, o no estar de acuerdo en algo, es y resulta válido enjuiciar, pero no, cuando el lenguaje resulta ofensivo, con el empleo de imágenes, palabras groseras, lo cual deja de desear y evidencia una inadecuada o carencia de educación total.

Evidentemente este tipo de comportamiento, conlleva a que reflexionemos, si realmente nuestros niños y jóvenes deben ser atendidos, con mayor sistematicidad en cuanto a que hacen a través de las redes; sería incorrecto – y por ende responsabilidad directa de los padres o tutores – pensar que en los buscadores o plataformas indaguen, pregunten, pidan consejos depositando mayor “confianza” en las redes y no en el seno familiar.

Y, ¿en el caso de los book (o libros)? Si bien para los estudiantes, los libros o textos (físicos o digitales) son los que suelen utilizar para profundizar en los contenidos que imparte el docente, cuando menciono + book, lo asocio a la lectura de documentos (artículos científicos, educativos, revistas), que promuevan una cultura general, mucho más amplia, y permisible para niños y jóvenes.

Estoy claro que los tiempos cambian, aunque más acelerado por la tecnología, que informa y en muchos casos pseudo informa, por lo que debiéramos estar alerta, inclusive abordarlo en la familia, con naturalidad, la preocupación de los adultos hacia los jóvenes y no “abandonarlos” a que la madurez se logre con el tiempo, acompañado de errores, tras “enredarse en las redes”.

lunes, 4 de octubre de 2021

¿Desaparecerá…la escritura a … mano?

Han sido muchas las generaciones que a la hora de preparar las “cosas” para llevar al día siguiente a la escuela, en ellas no podía faltar – libros, libretas o cuadernos, borrador, regla, sacapuntas o tajador, calculadora[1], y la mochila, en el cual se “sumergían todos” – el lápiz. Sin él, éramos “sordos, ciegos y mudos” Sencillamente, no escribir en el aula, implicaba un regaño espectacular.

El lápiz – siendo su antecesor, el estilete y utilizado por los  romanos para “escribir” sobre el papiro –, cuando hacemos uso de este, quedan sobre el papel nuestros rasgos caligráficos o trazas al deslizar el grafito (materia prima , que junto a una cierta cantidad de grasa o arcilla especial, encapsulado generalmente en un cilindro de madera fina; su nombre viene del griego (graphein) que significa dibujar), cuya lectura no necesariamente puede ser legible, pero que enmiendas poco a poco, con el propósito de quien te “califique”, tenga la opción de entenderte, con una excelente ortografía y redacción.

Hoy en día aquellos que cuentan con un teclado – computadora, tableta, celular -, ponen en riesgo la desaparición de los lápices (inclusive bolígrafos o plumas), además, como valor (¿o antivalor?) agregado, de incorporar un sinnúmero de faltas de ortografía, que no necesariamente tenías en un comienzo.

¿Cierto? La premura con que se escribe, - factor de alta incidencia -, puede conducir a no colocar, o colocar de más, o donde no van, acentos, comas, signos de puntuación o gramaticales, números arábigos, entre otros, que suelen ser corregidos automáticamente por programas ya elaborados a tal efecto.

Sorpresivamente te aparece la palabra mal escrita o incompleta subrayada en rojo y para bien o colmo, al colocarte sobre ella y dando clic con el botón derecho del mouse o ratón, se despliega una “ventana” donde aprecias como se escribe correctamente e inclusive opciones de palabras que se asemejan con tal de subsanar tu error; sin contar el uso de aplicaciones que te permiten corregir elementos como frases redundantes, frases extensas, el uso de prefijos y sufijos, capitalización de nombres propios, términos erróneos, puntuación y todos los signos, entre otros.

Si tu recurso tecnológico cuenta con un lápiz óptico (o S-pen: lápiz de la marca Samsung) o con el dedo, escribes en la pantalla y seleccionada la opción convertir a texto, te indica que han existido errores, y queda del usuario, la acción de corregirlo.

Es más, dictas – a través de un micrófono – y ¡TE LO ESCRIBE CORRECTAMENTE!, lo guardas, lo adjuntas a un correo y se lo envías a tu profesor(a) y YA.

¿Y en el caso de la redacción[2], que requiere de coherencia y cohesión textual? Tan sencilla respuesta como, TAMBIÉN. Se cuentan con aplicaciones que permiten retroalimentarte sobre la longitud de tus oraciones, el uso de palabras, la voz pasiva y los adverbios, elementos simples que, sin embargo, pueden hacer o deshacer un proyecto de escritura.

Pudiéramos pensar que la tendencia a responder la interrogante de este artículo, es afirmativa, aunque no categóricamente. Entonces, ¿blanco o negro o gris? Haciendo alusión ante la duda que, ¿quedaran docentes, discípulos de Cervantes, sin empleo?

El lápiz, instrumento utilizado fundamentalmente para la escritura en los colegios, el cual data desde el año 1564 (en Inglaterra, cuando fue descubierto el grafito), ha de permanecer por un ¿largo? tiempo; el mismo utilizado en muchas disciplinas o labores como son: los lápices de copiado, que tienen un tinte agregado al grafito que crean una marca indeleble; lápices de carpintería, cuya mina es fuerte; lápices borrables, lo usan los dibujantes y pintores para hacer los bosquejos de sus obras; los portaminas, para trabajos mecánicos y de ingeniería, así como técnica del dibujo y pintura.

Una vez más – estará por un buen rato, incidiendo en el uso del mismo o no – las brechas sociales, que delimitan el acceso a la tecnología, a pesar que hoy en día se talen 15.3 mil millones de árboles para elaborarlos y se fabriquen 18 mil millones de lápices por año, es decir 50 000 000 por día o 500 por segundo.


[1] No siempre dispuse de este medio, (no existía en su momento y posteriormente por su costo), lo que si recuerdo que en una de las portadas o contraportadas estaban las tablas (de multiplicar).

[2] Conjunto de ideas ordenadas lógica y coherentemente dentro de un texto.

  

lunes, 27 de septiembre de 2021

[Se escuchan aplausos de fondo…]

¿Qué sientes o has sentido cuando has concluido un año o grado de estudio, como estudiante?, ¿Qué sienten los padres o tutores y por que no el director, coordinador, compañeros de estudio, cuando visualizan que te hacen entrega del certificado o título?

Tal vez el sistema nervioso esté o estará generando un sinnúmero de respuestas como son: sonrisa, pena, timidez, satisfacción, alegría, ganas de llorar, lo cual implica que los sentimientos estén a “flor de piel”

Cuando todo esto ocurre se pone de manifiesto como valor: la gratitud, cualidad que se otorga a la persona o personas que participan en este caso, en el ejemplo seleccionado, el cual reciben casi siempre, como la mayor recompensa para el que da y el gran gesto del que recibe, también como señal de agradecimiento por el apoyo brindado por parte de los profesores que evacuaron tus dudas, que se tomaron más del tiempo debido a través de correos electrónicos o chats.

A tus padres que no necesariamente dominaban de la asignatura o asignaturas, sin embargo, se preocupaban y que de ser posible solicitaban colaboración a otros(as), que inclusive podían dudar o no de los resultados en función de tus avances, reflejados en el boletín de notas, generando tensiones y preocupaciones.

Se han realizado estudios científicos que revelan agradecer o ser agradecido te hacen ser feliz, mejoran tu salud física y mental, inclusive te ayuda a dormir mejor, los cuales utilizan como herramienta el documentar cosas, hechos, por lo que nos sentimos agradecidos.

No queda duda que todos buscamos ser felices. Aunque, no se necesita ser feliz para ser agradecido. Más bien, ser agradecido(a) te hará ser feliz con lo que tienes. Por cierto, ¿eres agradecido(a)?

En mi caso, sí, ya que puedo interactuar -mediante esta vía - con personas tan increíbles como tú estimado lector.

Para finalizar y a modo de ejemplo que sirva de reflexión y de la posibilidad de que puedas expresar tu opinión (inclusive en el seno de tu colectivo de estudio), te cito un supuesto caso - ¿imaginario o real? – que pudiera servirte de ejemplo para que saques tus propias conclusiones. 

Un día, Ramírez se aproximó a un sitio donde se estaba construyendo una escuela, donde observó la presencia de dos albañiles trabajando: uno de ellos tenía un semblante de apatía y desconcierto. El otro, tenía una sonrisa en el rostro y se le notaba entusiasmado.

Entonces, su curiosidad le animó a preguntarle al primero: ¿Qué le parece su trabajo? El albañil ni siquiera lo volteó a ver y siguió haciendo lo que estaba haciendo. Después de unos segundos respondió: “¡Qué le puedo decir! Llevo los últimos 30 años haciendo exactamente lo mismo: poniendo un ladrillo sobre otro, a plena luz del sol. No es algo por lo que sentirse feliz, ¿cierto?”

A continuación, Ramírez, preguntó al otro albañil, al que se le notaba más animado: Y a usted, ¿Qué le parece su trabajo? “En mi caso, yo llevo 20 años en esto de la construcción, pero tan sólo de pensar que este edificio servirá para que nuevos estudiantes aprendan y se hagan personas de bien, además de durar para muchas generaciones, donde tuve la gran la oportunidad de ayudar a construirlo y dejarle algo a este país, me siento muy agradecido.” 

¿Por cuál te inclinas, teniendo a la gratitud como valor?

lunes, 20 de septiembre de 2021

Valores.

Hablar o mencionar valores en el campo de la Educación constituye un factor más que esencial y a la vez prioritario en la formación de los estudiantes sin distinción de edad y de los diferentes subsistemas de educación de cada país (pre escolar o pre kínder, primaria, secundaria, pre universitario o bachillerato y enseñanza universitaria, técnica, entre otros)

Valores que tienen su inicio en el hogar desde la temprana infancia por los padres o las figuras de autoridad, para luego, en la etapa escolar, ser reforzados por los maestros o profesores y que en la medida que se desplaza por los diferentes subsistemas antes mencionado, van siendo consolidados.

Valores que también han de ser inculcados a través de la religión o diversas ideologías, los cuales están tan arraigados en nuestras sociedades.

El término valor puede tomar diferentes significados según a qué se aplique. En general se define el valor como “aquella cualidad que se otorga a un suceso, un objeto o una persona”, cuyo resultado o valoración que se realiza de algo o alguien puede ser positiva o negativa y dependerá de diferentes factores.

En nuestro caso centraremos la atención en los valores humanos – aquellos valores compartidos que establecen los principios y regulan las acciones de las personas, a fin de alcanzar una convivencia saludable entre los individuos -, que se vinculan a los morales y éticos[1].

Hay quienes consideran en cuanto a los valores morales y éticos, que unos se complementen dentro de otros o se reiteran, aunque partiremos de la definición de uno y otro:

Están compuestos por un conjunto de normas y costumbres que se trasmiten desde la sociedad a los individuos, a fin de que sean respetadas y cumplidas. Estos valores buscan mantener el equilibrio de las buenas conductas de las personas para que diferencien lo bueno y lo malo, así como, lo justo y lo injusto.

Conforman unas guías de comportamiento que busca regular la conducta de los individuos en la sociedad; demuestran la personalidad del individuo, una imagen positiva o negativa.

Valores morales

Valores éticos[2]

Como ejemplo de valores morales, tenemos: la honestidad, el respeto, la gratitud, la lealtad, la tolerancia, la solidaridad, la generosidad, la amistad, la bondad y la humildad, entre otros.

 Entre los cuales suelen establecerse escalas jerárquicas entre los valores morales donde según las circunstancias o hechos suelen priorizarse unos sobre otros, por ejemplo: si estamos muy felices festejando una fecha importante, con música a todo volumen durante unas horas, nuestros vecinos comprenderán que deben poner en práctica la tolerancia. 

Pero si nos excedemos en la duración de la celebración, y pasada la medianoche aún mantenemos el volumen al máximo, entonces nuestros vecinos tendrán todo el derecho de exigirnos el respeto a su sueño.

 Ya en lo personal, en un grupo de amigos todos han de considerar el sentido de amistad, pero para algunos será más importante el respeto y la lealtad, y para otros la confianza y la honestidad.

¿Cuáles se consideran valores éticos? La justicia, libertad, responsabilidad, honestidad y respeto.

De uno y de otros (morales y éticos) conversaremos y detallaremos con ejemplos concretos e interrogantes que nos conlleven a la reflexión de padres, madres, tutores, docente, administrativos, empresarios que nos permitan incidir en las personas y a la vez en la sociedad.

Continuaremos.


[1] La clasificación de valores es muy amplia, por ejemplo: religiosos, culturales, personales, cívicos, profesionales, empresariales, sociales, etc.

[2] La ética es la rama de la filosofía que estudia lo que es moral y realiza un análisis del sistema moral para ser aplicado a nivel individual y social. Los valores éticos también incluyen los valores morales.

lunes, 13 de septiembre de 2021

Juego complicado… el ajedrez con la vida.

El ajedrez juego complejo en su aprendizaje, con una alta cientificidad de jugadas en manos de los competidores que suelen en su mente indagar “n” jugadas posibles: “Si hiciese esto o esto, mi respuesta sería…”; cuyo origen corresponde a los siglos V y VI[1], juego importante a lo largo del Renacimiento y Siglos de Oro en España, que desde esa época datan las reglas actuales del juego de ajedrez.

Para ganar ha de vencerse al rey, apoyándose en el reto de las piezas (peón, caballo, alfil y la reina), que dé inicio los peones – que se sitúan en primera fila – suelen ser los que comienzan la “batalla”.

Hoy nuestro planeta – estableciendo un paralelismo[2], entre el juego y la pandemia COVID-19, que nos afecta a todos por igual – se ve excesivamente golpeado por las pérdidas humanas, que salen “del juego”, como piezas que “desaparecen” (¿peones, alfiles, reinas, caballos, torres = niños, jóvenes, personas adultas, ancianos?) causando un daño inimaginable en los familiares y amigos.

Daño de la persona consciente que posee la enfermedad – estrés, miedo, angustia -; daño de la persona que acompaña a la persona afectada o contagiada que se apega tanto o más que la persona que posee el virus; daño en la sensibilidad humana de quienes le rodean o lo conocen.

Da pesar, conversar con una persona, dándole o brindándole optimismo “vas a salir de esto…, estoy seguro de ello”, “Te queremos”, inclusive de verlo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), y hablarle, aunque no te escuche, llorar, aunque no te vea. Eso nadie te lo puede robar de tu conciencia, ni de tu corazón, NADIE.

Si bien el ajedrez – considerado en sus comienzos como un juego de batalla -, hoy la batalla de los seres humanos es contra el SARS-CoV-2, cuyas armas descritas hasta la saciedad por los organismos, ministerios, secretarias y sin embargo no hay una respuesta lo suficientemente sólida por parte de la población, que la haga reflexionar, ¿o es necesario que se afecte el miembro de una familia, para que en ese momento se tomen las medidas pertinentes?

En el campo de la Educación, los contendientes – docentes y estudiantes – la batalla del cuido es y debe ser gigantesca, sea presencial o virtual, ¿Qué se afecte la calidad del aprendizaje? Sí, siendo una probabilidad ante tantos factores que puedan incidir en el desarrollo de la clase, razonable y lógico de entender.

¿Qué impartir? Lo básico y priorizando la consolidación; ¿Qué evaluar? NADA, bajo la modalidad tradicional, entiéndase exámenes escritos o virtuales. Pocos realmente tendrán la capacidad adecuada de prestar atención, en estos momentos. No hablo de suspender o detener clases, hablo que las clases deberán estar acompañadas de reflexiones – más allá de los contenidos - por docentes tolerantes, prudentes, comprensibles, pacientes, creativos.

A los docentes que sabemos que aman la profesión, que inclusive anteponen el problema de sus estudiantes a los suyos, que pudiendo ser asintomático a la enfermedad, no se separan de la pizarra o de la computadora, hoy la prioridad es que el Rey – estudiante, no se rinda, ni tampoco ustedes. ¡Larga vida a los reyes y reinas que imparten clases y a quienes lo reciben! CUÍDENSE.



[1] La leyenda cuenta que el rey Belkib, de la India, le pidió a uno de sus sabios que inventara un juego para no aburrirse.

[2] Curiosamente en la historia del ajedrez, reyes o dirigentes de algunos países les gustaba jugar al ajedrez humano. Es decir, con personas y caballos de verdad. Ejemplo Rusia 1924.